{"id":62898,"date":"2023-09-05T10:31:17","date_gmt":"2023-09-05T08:31:17","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=62898"},"modified":"2023-10-20T10:05:58","modified_gmt":"2023-10-20T08:05:58","slug":"mariluz-escribano-la-poeta-que-crecio-en-trigal-por-no-morirse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=62898","title":{"rendered":"Mariluz Escribano, la poeta que creci\u00f3 en trigal por no morirse"},"content":{"rendered":"<div class=\"portlet-layout carow111\">\n<div id=\"column-1111\" class=\"col-izq-cabecera portlet-column\">\n<div id=\"layout-column_column-1111\" class=\"portlet-dropzone itr-rm portlet-column-content portlet-column-detalle-100\">\n<div id=\"p_p_id_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_14380a4b7c1a4d559023350458567a2d_\" class=\"portlet-boundary   portlet-static portlet-static-end portlet-boundary_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_ content-viewer-portlet \">\n<div class=\"td-portlet itr-rm\">\n<section id=\"portlet_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_14380a4b7c1a4d559023350458567a2d\" class=\"portlet itr-rm\">\n<div class=\"portlet-content itr-rm\">\n<div class=\" itr-rm portlet-content-container\">\n<div class=\"portlet-body itr-rm \">\n<div class=\"last td-viewer full-access norestricted\">\n<div class=\"detalle detalle-normal\">\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Hace ahora una d\u00e9cada que, con Umbrales de oto\u00f1o, la escritora granadina se consolid\u00f3 en el panorama literario andaluz, antes de morir, como la poeta de la memoria y la reconciliaci\u00f3n<\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"portlet-layout carow112\">\n<div id=\"column-1122\" class=\"col-der-articulo portlet-column\">\n<div id=\"layout-column_column-1122\" class=\"portlet-dropzone itr-rm portlet-column-content portlet-column-detalle-80\">\n<div id=\"p_p_id_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_16b1f650509f439ba8bae9b250642c58_\" class=\"portlet-boundary   portlet-static portlet-static-end portlet-boundary_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_ content-viewer-portlet \">\n<div class=\"td-portlet itr-rm\">\n<section id=\"portlet_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_16b1f650509f439ba8bae9b250642c58\" class=\"portlet itr-rm\">\n<div class=\"portlet-content itr-rm\">\n<div class=\" itr-rm portlet-content-container\">\n<div class=\"portlet-body itr-rm \">\n<div class=\"last td-viewer full-access norestricted\">\n<div id=\"fullContentDetalleTexto\" class=\"tbl-forkorts-article\">\n<div class=\"text\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Hay poetas deslumbrantes como estrellas fugaces y poetas serenos e invisibles durante mucho tiempo como las aguas subterr\u00e1neas que un d\u00eda afloran a la superficie y ya su verso empieza a refrescarnos a todos. De este segundo tipo es la granadina <b>Mariluz Escribano Pueo<\/b> (1935-2019), que despu\u00e9s de haber estado destinada a la literatura desde que naci\u00f3, la \u00fanica hija de dos maestros comprometid\u00edsimos con el esp\u00edritu de la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza -al padre lo fusilaron y a la madre la depuraron en plena guerra civil-, fue acumulando versos durante d\u00e9cadas y no public\u00f3 ninguno hasta bastantes a\u00f1os despu\u00e9s, siempre ocupada con hilvanar <b>su propia memoria en soledad<\/b>, con sus clases, con sus cinco hijos, con sus art\u00edculos period\u00edsticos, en fin, con la vida misma que le iba germinando alrededor mientras la poes\u00eda era solo una cosa de la madrugada&#8230; Pero en 1991, ya con la vida ordenada, la prestigiosa Librer\u00eda Anticuaria Guadalhorce le public\u00f3 22 sonetos bajo el t\u00edtulo de <i>Sonetos del alba<\/i> y aquel manantial que parec\u00eda provenir del mism\u00edsimo <b>Antonio Machado<\/b> pero que sab\u00eda indudablemente a voz propia hizo que los ejemplares se agotaran inmediatamente. \u201c<i><b>Tuya es mi voz y el hueco de mi mano, \/ mi c\u00e1lida sonrisa intrascendente, \/ los suspiros que van, sencillamente, \/ de mi aliento a tu aliento tan lejano<\/b><\/i>\u201d, dec\u00eda en uno de ellos, sobre el amor correspondido que tambi\u00e9n merec\u00eda la pena eternizar con palabras. \u201c<i>Nada vive en mi sangre tan cercano \/ como tu coraz\u00f3n. <\/i><i><b>Serenamente \/ creces en m\u00ed, y en m\u00ed como simiente \/ te guardar\u00e9 ma\u00f1ana<\/b><\/i><i>. Y ser\u00e1 en vano \/ que la tarde me llame a la tristeza, \/ con sus dorados tonos oto\u00f1ales \/ porque te tengo a ti por centinela<\/i>\u201d, segu\u00eda aquel soneto, el IX, capaz de sintetizar buena parte de la esencia po\u00e9tica de una escritora obsesionada con el eterno fluir de la vida, propia y ajena, y remataba as\u00ed en el \u00faltimo terceto: \u201c<i><b>Y es tanta la ternura y la tibieza \/ que derraman tu gesto y tus modales, \/ que tu sola existencia me consuela<\/b><\/i>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"recorte_Principal_Articulo_Entretexto\" style=\"text-align: justify;\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"lazyloaded alignleft\" title=\"Mariluz Escribano, la poeta que creci\u00f3 en trigal por no morirse\" src=\"https:\/\/elcorreoweb.es\/placeholder\/svg\/viewbox\/475x294\" srcset=\"\/\/elcorreoweb.es\/binrepository\/475x294\/0c0\/0d0\/none\/10703\/RTPC\/mariluz-escribano-de-nina-con-su-violin-herederos-de-mariluz-escribano_21188715_20230827105923.jpg 475w\" alt=\"Mariluz Escribano, la poeta que creci\u00f3 en trigal por no morirse\" width=\"475\" height=\"294\" data-srcset=\"\/\/elcorreoweb.es\/binrepository\/475x294\/0c0\/0d0\/none\/10703\/RTPC\/mariluz-escribano-de-nina-con-su-violin-herederos-de-mariluz-escribano_21188715_20230827105923.jpg 475w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"text\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Fue lo primero que se conoci\u00f3, hace tres d\u00e9cadas, de aquella profesora de Literatura granadina que en 1993 insist\u00eda, t\u00edmidamente, en reclamar el espacio que como integrante de la Generaci\u00f3n del 60 le correspond\u00eda y que la cr\u00edtica le usurpaba, empezando por la de su propia ciudad&#8230; Y as\u00ed fue como surgi\u00f3 tambi\u00e9n <i><b>Desde un mar de silencio<\/b><\/i>, gracias al empe\u00f1o de <b>Juan de Loxa<\/b>. Aquella desbordada <b>eleg\u00eda a su madre<\/b>, a la que tanto a\u00f1oraba evidentemente por haberla criado en soledad, superando cada d\u00eda el silencio por el fusilamiento de su padre, fue en rigor el primer gran poema de Mariluz Escribano por el que asomaba su voz inconfundible. \u201c<i>Necesario es decir que mi madre cantaba. \/ <\/i><i><b>Yo no s\u00e9 si cantaba para olvidar escombros, \/ ruinas, \/ muertes, \/ tristeza, \/ guerras, \/ hombres, \/ palabras, \/ telara\u00f1as del tiempo, \/ sangre no regresada, \/ pero yo la miraba desde el patio llovido,<\/b><\/i><i> \/ sentada en la terraza, \/ cuando el oto\u00f1o alzaba una luz de madera, \/ y pensaba: es mi madre, \/ definitivamente, \/ y mi madre es mi casa<\/i>\u201d. Aquel tipo de eleg\u00eda celebrativa, evocadora, melanc\u00f3lica pero no triste, <b>luminosa en su indagaci\u00f3n del tiempo rescatado<\/b>, era un subtipo de eleg\u00eda que ella misma creaba y que iba a aplicar asimismo al recuerdo imposible de su padre, fusilado cuando ella apenas ten\u00eda nueve meses&#8230; \u201c<i>Yo la miraba estar, \/ nunca quieta, \/ gozosa, \/ amasando la blanca pobreza de la harina<\/i>\u201d, seguir\u00e1 escribiendo sobre su madre, la tambi\u00e9n docente Luisa Pueo&#8230; \u201c<i>La casa era modesta, \/ pero mi madre hermosa, \/ con sus gr\u00e1ciles manos como r\u00edos o arroyos \/ que trabajan la inmensa desolaci\u00f3n del tiempo<\/i>\u201d. Y terminar\u00e1 con uno de los finales m\u00e1s fulgurantes y magistrales que pueda recordarse en la poes\u00eda intimista del \u00faltimo siglo: \u201c<i>Y ahora, cuando no vuelve, \/ cuando la llamo y nada \/ presagia su palabra de inmediata costumbre, \/ desde el patio la llamo, \/ desesperadamente, \/ y solo el mar responde, \/ es decir, solo el viento, \/ quiero decir la brisa, \/ aquella que mov\u00eda su pelo, levemente, \/ mientras la luz de oto\u00f1o deshac\u00eda \/ la suave penumbra de los arces<\/i>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"recorte_Principal_Articulo_Entretexto\" style=\"text-align: justify;\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"lazyloaded alignright\" title=\"Mariluz Escribano, la poeta que creci\u00f3 en trigal por no morirse\" src=\"https:\/\/elcorreoweb.es\/placeholder\/svg\/viewbox\/475x475\" srcset=\"\/\/elcorreoweb.es\/binrepository\/475x475\/0c0\/0d0\/none\/10703\/VNRR\/mariluz-escribano-bandera-de-andalucia_21188713_20230827105924.jpg 475w\" alt=\"Mariluz Escribano, la poeta que creci\u00f3 en trigal por no morirse\" width=\"475\" height=\"475\" data-srcset=\"\/\/elcorreoweb.es\/binrepository\/475x475\/0c0\/0d0\/none\/10703\/VNRR\/mariluz-escribano-bandera-de-andalucia_21188713_20230827105924.jpg 475w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<h2 class=\"ladillo\" style=\"text-align: justify;\">El fusilamiento de su padre<\/h2>\n<div class=\"text\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>La vida de Mariluz Escribano comienza rotundamente con la descarga de plomo por parte de los fascistas contra su padre, <b>Agust\u00edn Escribano<\/b>, en la madrugada del 11 al 12 de septiembre de 1936. Amigo de Federico Garc\u00eda Lorca \u2013de hecho hab\u00eda participado con \u00e9l en la organizaci\u00f3n de aquel primer Concurso Nacional de Cante Jondo-, su talante de hombre librepensador y republicano lo hab\u00eda llevado a fundar en Granada <b>la Residencia de Se\u00f1oritas Normalistas<\/b>, asociada a la Escuela Normal de Magisterio donde trabajaban \u00e9l y su mujer, una especie de colegio mayor para chicas que llegaban de pueblos y cuyos padres no ten\u00edan suficiente dinero para costearles los estudios. En 1934, Agust\u00edn hab\u00eda conseguido que La Normal se trasladase a un edificio digno de la ciudad y en vez de pactar un precio con una gran empresa que se encargase de todo, contrat\u00f3 directamente a alba\u00f1iles, herreros y ebanistas de Granada. Aquel gesto provoc\u00f3 ya sus tiranteces, pero el colmo fue el enfrentamiento con un grupo de se\u00f1oritos, entre los que se encontraba el militar <b>Jos\u00e9 Vald\u00e9s<\/b> -que apenas dos a\u00f1os despu\u00e9s iba a ser el l\u00edder de los golpistas granadinos-, que trataron de echar a la fuerza a una de las alumnas de la Residencia de Se\u00f1oritas que ya dirig\u00eda Luisa Pueo. Agust\u00edn no lo permiti\u00f3 y lo denunci\u00f3 en el juzgado. Los fascistas tienen siempre buena memoria. De modo que despu\u00e9s de fusilar a Agust\u00edn en las tapias del cementerio, le abren un expediente a su mujer y la condenan por \u201cno afecta al r\u00e9gimen\u201d. Le quitan todos sus bienes y la trasladan a Palencia con un beb\u00e9 de diez meses como \u00fanico tesoro.<\/p>\n<p>Tiene su tizne imaginar aquellos a\u00f1os de la guerra en los que viuda y hu\u00e9rfana anduvieron por la fr\u00eda Palencia de su forzado exilio. Reci\u00e9n terminado el conflicto, la ni\u00f1a pasa largas temporadas con sus t\u00edas paternas en el pueblo burgal\u00e9s de Pedrosa del Pr\u00edncipe, jugando con sus primas, y luego, cuando a Luisa le permiten regresar a Granada y ella consiente solo por continuar el plan que hab\u00eda ideado con su marido de criar all\u00ed a su ni\u00f1a, Mariluz se ve a s\u00ed misma creciendo, buena estudiante que compagina las clases con el piano, el viol\u00edn, el ganchillo, los bolillos y hasta el f\u00fatbol y el baloncesto&#8230; <b>Cada jueves por la tarde se van a la Huerta de San Vicente<\/b>, la casa de verano de un amigo de su padre al que tambi\u00e9n fusilaron y cuya prima, Carmen Garc\u00eda, conversa largamente con Luisa de lo que pas\u00f3 y de lo que hubiera podido pasar, mientras las peque\u00f1as Mariluz y Carmencita juegan a meterse en las acequias que riegan las huertas, a trepar por los \u00e1rboles, a ejercer de ni\u00f1as&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<h2 class=\"ladillo\" style=\"text-align: justify;\">Profesora en EEUU<\/h2>\n<div class=\"text\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Mariluz Escribano consigui\u00f3 finalmente -a finales de la d\u00e9cada de los 50- terminar a la vez las licenciaturas de <b>Filosof\u00eda y Letras<\/b> y <b>Magisterio<\/b>, casarse y aprobar unas oposiciones como profesora de Secundaria de Geograf\u00eda e Historia. El primer curso lo pasa en Jerez de la Frontera. El segundo, en Ja\u00e9n. Su ilusi\u00f3n es volver a la Escuela Normal de Granada que dirigi\u00f3 su padre, pero los franquistas tienen buena memoria a\u00fan y no lo van a permitir, de modo que ella y su marido se trasladan a Estados Unidos para dar clases en el Atioch College (Ohio). Solo cuando la dictadura afloje la presi\u00f3n, volver\u00e1 el matrimonio a Espa\u00f1a y ella empezar\u00e1 por fin a dar clases en la Escuela Normal. No conforme con ello, se convierte desde muy pronto en <b>una pionera del columnismo andaluz<\/b>, primero en <i>Patria<\/i> y luego en <i>Ideal<\/i>, donde <b>defiende el patrimonio de la ciudad<\/b> y demuestra ser una mujer adelantada a su tiempo&#8230; al tiempo que tiene cinco hijos y se convierte en <b>catedr\u00e1tica de Did\u00e1ctica de la Lengua y la Literatura <\/b>en La Normal, que se transforma a su vez en la Facultad de Ciencias de la Educaci\u00f3n de Granada&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"recorte_Principal_Articulo_Entretexto\" style=\"text-align: justify;\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"lazyloaded alignleft\" title=\"Mariluz Escribano, la poeta que creci\u00f3 en trigal por no morirse\" src=\"https:\/\/elcorreoweb.es\/placeholder\/svg\/viewbox\/299x450\" srcset=\"\/\/elcorreoweb.es\/binrepository\/299x450\/0c0\/0d0\/none\/10703\/FFUM\/mariluz-escribano-umbrales-de-otono_21188711_20230827105924.jpg 299w\" alt=\"Mariluz Escribano, la poeta que creci\u00f3 en trigal por no morirse\" width=\"299\" height=\"450\" data-srcset=\"\/\/elcorreoweb.es\/binrepository\/299x450\/0c0\/0d0\/none\/10703\/FFUM\/mariluz-escribano-umbrales-de-otono_21188711_20230827105924.jpg 299w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"recorte_Principal_Articulo_Entretexto\" style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"text\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>Corre la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX, y la hu\u00e9rfana, hija, esposa, madre, columnista y profesora es, en el fondo, una poeta capaz de transformar toda su realidad en poemas emocionantes por su indudable universalidad. A sus cinco hijos le dedicar\u00e1 uno en forma de carta&#8230; \u201c<i>Cuando surja la luz de primavera, \/ y las rosas dibujen sonrisas de colores, \/ escribir\u00e9 una carta para cinco muchachos, \/ cont\u00e1ndoles lo mucho que gan\u00e9 con la vida<\/i>\u201d, dir\u00e1. \u201c<i>Contar\u00e9 que mi vida \/ fue una historia muy larga, \/ con mapas y lecciones \/ en un palacio antiguo, \/ el fragor de los trenes \/ hacia el pa\u00eds del trigo, la lluvia sobre el mar \/ y las arenas suaves. \/ El Cant\u00e1brico all\u00ed, \/ tan lejos de Granada. \/ <\/i><i><b>Despu\u00e9s vinieron ellos, \/ esos cinco muchachos, \/ y los d\u00edas pasaron \/ con nanas y con besos,<\/b><\/i><i> \/ con los ojos dormidos \/ en cuna almidonada<\/i>. El final de aquel poema de su pen\u00faltimo libro, El coraz\u00f3n de la gacela, de 2015, es realmente precioso: \u201c<i>Mi coraz\u00f3n estuvo \/ siempre en guardia con ellos. \/ Y ahora que ya han crecido \/ y conocen los mundos de las hierbas \/ los nombres de los p\u00e1jaros, \/ la m\u00fasica del mundo, \/ los placeres del libro, \/ <\/i><i><b>creo que ya he cumplido \/ mi misi\u00f3n en la tierra.<\/b><\/i><i> \/ Escribir\u00e9 una carta para cinco \/ cuando la primavera arribe \/ y me inunde la casa de amarillos<\/i>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<h2 class=\"ladillo\" style=\"text-align: justify;\">Poeta consagrada<\/h2>\n<div class=\"text\" style=\"text-align: justify;\">\n<p>El tercer poemario de Mariluz, de 1995, se titul\u00f3 <i>Canciones de la tarde<\/i> y lo edita en Madrid la misma editorial que hab\u00eda descubierto en serio a <b>Gloria Fuertes<\/b>, Torremozas. Los ejemplares se venden volando, pero como la repercusi\u00f3n es tan escasa, la escritora prueba con la <b>prosa po\u00e9tica<\/b>, que tan bien le ven\u00eda a su memoria hecha literatura&#8230; En a\u00f1o 2000 se publica <i>Sopas de ajo<\/i>. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, <i>Memoria de az\u00facar<\/i>. En ambas obras, deliciosas, hace un recorrido por sus vivencias enmarcadas en la realidad de la Espa\u00f1a de posguerra, de la que rescata el olor, el sabor y el color de su ciudad, y sobre todo <b>el valor para contar la verdad de la historia de aquel padre que con el que ella no pudo compartir vivencias porque lo fusilaron antes de que ella aprendiera a hablar<\/b>. El cometido de su nueva literatura en este sentido lo sintetiza de manera magistral la catalana <b>Remedios S\u00e1nchez,<\/b> la profesora de la Universidad de Granada que m\u00e1s ha estudiado la figura de Mariluz Escribano y que el a\u00f1o pasado consigui\u00f3 que la prestigiosa editorial <b>C\u00e1tedra<\/b>, con su estudio previo, publicase unas <i><b>Obras completas<\/b><\/i> de la autora: \u201cHacerlo protagonista esencial de una palabra que vuela alto, como una paloma mensajera capaz de atravesar fronteras hablando de necesaria reparaci\u00f3n moral de una injusticia brutal y de concordia\u201d.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 en 2013, hace ahora exactamente una d\u00e9cada, cuando la poeta Mariluz Escribano se consolide definitivamente con un poemario esencial, <i>Umbrales de oto\u00f1o<\/i>, en el que destaca la eleg\u00eda titulada \u201cLos ojos de mi padre\u201d y con el que gana el Premio de la Cr\u00edtica. \u201c<i><b>Mir\u00e1ndome en la patria cereal de los trigos, \/ en un tiempo de cunas \/ mecidas por el viento de la guerra,<\/b><\/i><i> \/ mir\u00e1ndome c\u00f3mo crezco \/ en los abecedarios \/ y conquisto sonidos primitivos \/ balbuceos, palabras necesarias, \/ porque \u00e9l me empuja y vuelve, \/ desde su coraz\u00f3n y sus espigas, \/ su coraz\u00f3n de tierra y manantiales, \/ patria de tierra y gritos apagados<\/i>\u201d. La voz de Mariluz ha encontrados su tono, su color, su sitio. Y es capaz de engarzar versos al tiempo que pasea imaginariamente con un padre que, en vez de venganza, le va a servir de absoluta, tremenda <b>concordia<\/b>. \u201c<i>Mi padre es <\/i><i><b>un silencio<\/b><\/i><i> que observa c\u00f3mo crezco. \/ Sus manos me conforman, \/ me miden la estatura, \/ la dimensi\u00f3n del cuerpo, \/ averiguan gozosas \/ <\/i><i><b>que me elevo en trigal<\/b><\/i>\u201d.<\/p>\n<p>El poema es un largo sendero de descubrimiento tutelado, posibilitado solo por la palabra evocadora. \u201c<i>Camino con mi padre. \/ Me nombra a los palomas, \/ p\u00e1jaros migratorios, \/ aguanieves que rozan las praderas, \/ alcaudones de viento, \/ golondrinas, gorriones, avefr\u00edas. \/ Y todo pasa y llega de su mano, \/ y a mi infancia regresa \/ el calor confortable de su sangre<\/i>\u201d. Tambi\u00e9n llega el peor de los recuerdos cada vez que se aproximan los umbrales del oto\u00f1o, claro, que fue el tiempo sin tiempo de su infancia remota en que mataron a su padre. \u201c<i>Cuando llegan los d\u00edas de septiembre, \/ l\u00e1minas de oto\u00f1o, \/ las madrugadas fr\u00edas y estrelladas \/ detienen sus palabras. \/ Pero es solo un instante \/ de sangre y de fusiles \/ <\/i><i><b>porque mi padre vuelve del silencio \/ y pasea conmigo \/ el callado silencio de las calles, \/ <\/b><\/i><i>y los campos sembrados \/ y las constelaciones, \/ y su voz de madera me acompa\u00f1a, \/ me mira c\u00f3mo crezco. \/ <\/i><i><b>Todo el mundo conoce \/ que hered\u00e9 de mi padre una bandera<\/b><\/i>\u201d. Y todo el mundo sabe, gracias a su poes\u00eda, de qu\u00e9 bandera se trata.<\/p>\n<\/div>\n<h2 class=\"ladillo\" style=\"text-align: justify;\">Geograf\u00eda de la memoria<\/h2>\n<div class=\"text\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el \u00faltimo t\u00edtulo de la producci\u00f3n po\u00e9tica de Mariluz Escribano, que data de 2017, tan solo dos a\u00f1os antes de morir, cuando ya le hab\u00edan llovido, casi de s\u00fabito, todos los reconocimientos que, como su propia poes\u00eda, parec\u00edan agazapados en esa cala de su propia humildad heredada y cong\u00e9nita: la editorial <b>Visor<\/b> le publica una merecida antolog\u00eda fundamental, <i>Azul melancol\u00eda<\/i>; y le otorgan l<b>a Medalla de Oro al M\u00e9rito de la Ciudad de Granada<\/b>, la <b>Bandera de Andaluc\u00eda<\/b> por su compromiso \u00e9tico con la recuperaci\u00f3n de la memoria y la paz, y <b>el Premio Elio Antonio de Nebrija de las Letras<\/b> por su trayectoria literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este \u00faltimo poemario es su c\u00e9lebre poema \u201cCuando me vaya\u201d, que empieza con rotundos endecas\u00edlabos: \u201c<i>Dejar\u00e9 un silencio en el recuerdo, \/ sonidos de una voz que fue muy joven, \/ y un aroma de s\u00e1ndalo y cipreses \/ para que no me olvides<\/i>\u201d. Y termina con un testimonio que recupera <b>la esencia del cultivo del trigo<\/b>, que cuando se recoge, antes de llevar las mieses a moler para convertirlo en harina, se guarda una parte para esparcirlo en la tierra f\u00e9rtil al a\u00f1o siguiente. De este modo, esa parte permanece como <b>simiente<\/b>, se planta otra vez y va dando fruto cada a\u00f1o en <b>una cosecha perpetua<\/b>. La met\u00e1fora de su propia poes\u00eda la hab\u00eda tenido Mariluz, palpitante, en los horizontes castellanos que hab\u00eda recuperado de su propia infancia&#8230; \u201c<i>Cuando me vaya \/ perder\u00e9 la praderas, \/ los bosques encendidos de noviembre, \/ el verde jard\u00edn en primavera, \/ la tenue luz de los planetas, \/ la sonrisa de un ni\u00f1o, \/ el calor de un amigo, \/ l\u00e1grimas de dolor por los caminos \/ que transit\u00e9 tan alta, \/ la caricia de un perro \/ que dio fuego a mis manos. \/ <\/i><i><b>Cuando me vaya \/ habr\u00e9 perdido tantas cosas, \/ que crecer\u00e9 en trigal por no morirme<\/b><\/i>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su palabra era ya tan poderosa, que en verso en prosa hab\u00eda conseguido la plasticidad que solo los grandes autores logran para atraparnos en su fluir memorioso, como hab\u00eda demostrado en <i>Sopas de ajo<\/i> al evocar aquellas tardes de jueves en la casa de Federico&#8230; \u201c<i>Y los ni\u00f1os, felices, ajenos, hu\u00e9rfanos de la guerra, jug\u00e1bamos al aro, hac\u00edamos navegables las acequias, mir\u00e1bamos el mundo nocherniego y p\u00e1lido de las constelaciones, trep\u00e1bamos a los \u00e1rboles, hac\u00edamos peque\u00f1os ramos de mastranzo, <\/i><i><b>convert\u00edamos la vida en esperanza germinal<\/b><\/i><i>. Las madres y los abuelos nos escuchaban crecer. Era la vida entera palpitando en los manantiales de nuestras venas, atravesando matorrales, los oscuros designios del destino. <\/i><i><b>En un salto mortal alguien nos hab\u00eda robado el presente y nos hab\u00eda instalado en el futuro.<\/b><\/i><i> (&#8230;) En la huerta de San Vicente, en los espacios abiertos y fragantes de la vega de Granada, en un tiempo muy corto, nos hicimos mayores<\/i>\u201d.<\/p>\n<div id=\"column-111\" class=\"col-izq-detalle portlet-column\">\n<div class=\"portlet-layout carow111\">\n<div id=\"column-1111\" class=\"col-izq-cabecera portlet-column\">\n<div id=\"layout-column_column-1111\" class=\"portlet-dropzone itr-rm portlet-column-content portlet-column-detalle-100\">\n<div id=\"p_p_id_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_14380a4b7c1a4d559023350458567a2d_\" class=\"portlet-boundary   portlet-static portlet-static-end portlet-boundary_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_ content-viewer-portlet \">\n<div class=\"td-portlet itr-rm\">\n<section id=\"portlet_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_14380a4b7c1a4d559023350458567a2d\" class=\"portlet itr-rm\">\n<div class=\"portlet-content itr-rm\">\n<div class=\" itr-rm portlet-content-container\">\n<div class=\"portlet-body itr-rm \">\n<div class=\"last td-viewer full-access norestricted\">\n<div class=\"detalle detalle-normal\">\n<div class=\"metadatos-fecha\">\n<div class=\"metadatos-autor\"><a href=\"https:\/\/elcorreoweb.es\/cronologia\/noticias\/meta\/alvaro-romero\"><span class=\"autor\"><strong>\u00c1Alvaro Romero<\/strong> <\/span><\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>https:\/\/elcorreoweb.es\/cultura\/mariluz-escribano-la-poeta-que-crecio-en-trigal-por-no-morirse-XE8745000?fbclid=IwAR20NVmD6qV-kyatf2MEmXYSk476102cCFkCF6NruVQOzNwpNGSYa_mxBVQ?utm_campaign=facebook<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace ahora una d\u00e9cada que, con Umbrales de oto\u00f1o, la escritora granadina se consolid\u00f3 en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":62899,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[14,7721],"tags":[7275,455],"class_list":["post-62898","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-feminismo","category-mujeres-que-cambiaron-la-historia","tag-mari-luz-escribano","tag-memoria-historica"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/mariluz-escribano-foto-de-ramon-l-perez_21188702_20230827105924.jpg?fit=675%2C400&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/62898","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=62898"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/62898\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62901,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/62898\/revisions\/62901"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/62899"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=62898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=62898"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=62898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}