{"id":63562,"date":"2023-10-08T10:37:32","date_gmt":"2023-10-08T08:37:32","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=63562"},"modified":"2023-10-05T12:26:55","modified_gmt":"2023-10-05T10:26:55","slug":"la-ciudad-privatizada-por-antonio-munoz-molina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=63562","title":{"rendered":"\u00abLA CIUDAD PRIVATIZADA \u00abpor Antonio Mu\u00f1oz Molina"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"a_st\" style=\"text-align: justify;\">Los caf\u00e9s, las ferreter\u00edas, las tiendas de tejidos, los ultramarinos, ahora son franquicias; de las casas de comidas no queda ni rastro; los vecinos han muerto, o se han marchado, y las viviendas ahora est\u00e1n ocupadas por pisos tur\u00edsticos<\/h3>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"\">Me da algo de verg\u00fcenza reconocer que una mirada en exceso literaria o est\u00e9tica sobre las ciudades no me ha dejado ver muchas veces la realidad cruda de lo que estaba sucediendo en ellas, los mecanismos poderosos que las iban volviendo m\u00e1s hostiles para la mayor parte de las personas que las habitaban. He amado las ciudades con un amor adolescente que duraba mucho m\u00e1s all\u00e1 de la madurez, con ese deslumbramiento parad\u00f3jico que lo ciega a uno hacia la persona misma que lo ha provocado. He ido por las ciudades como por los escenarios de una novela o de una cr\u00f3nica de viajes en la que yo mismo era el protagonista perspicaz. He visto en las ciudades las novelas que se hab\u00edan escrito sobre ellas, y tambi\u00e9n otras que yo mismo imaginaba durante mis caminatas y escrib\u00eda luego con ese fervor en el que se mezcla la invenci\u00f3n y el recuerdo. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s de marcharme de algunas de ellas las he seguido visitando en sue\u00f1os en los que casi siempre es de noche, y en los que ando perdido, sin reconocer los lugares que frecuentaba, sin encontrar la direcci\u00f3n ni la llave de la casa en la que hab\u00eda vivido. Cuando era muy joven, reci\u00e9n llegado a Madrid o a Granada, me ve\u00eda a m\u00ed mismo como en el interior de una pel\u00edcula, quiz\u00e1s porque en esos a\u00f1os ciudades y pel\u00edculas reci\u00e9n estrenadas compart\u00edan la misma arrebatadora novedad.<\/p>\n<p class=\"\">Como ven\u00edamos del pueblo, y hasta del campo, era preciso hacerse urbanos cuanto antes, alimentar una especie de poligamia de ciudades. Viv\u00edas en una con el desasosiego de irte cuanto antes a vivir en otra, en una huida instintiva y sin pausa de tu provincia originaria, en una b\u00fasqueda de lo que siempre estaba m\u00e1s all\u00e1, en esos lugares lejanos y de nombres tentadores en los que parece que de verdad est\u00e1n sucediendo las cosas. Por amor a la literatura y por amor al arte y, tambi\u00e9n a la libertad del anonimato, al alivio de desprendernos de sofocantes lazos familiares, nos embriag\u00e1bamos de las ciudades extranjeras cuando por fin logr\u00e1bamos viajar a ellas, sin necesidad de ning\u00fan otro estimulante, que en cualquier caso apenas nos hubi\u00e9ramos podido permitir. Viniendo de los arduos secanos de Ja\u00e9n, la simple contemplaci\u00f3n del T\u00e1mesis, del Sena, del T\u00edber, me enaltec\u00eda de felicidad fluvial.<\/p>\n<p class=\"\">Era una felicidad bien barata, y en muchos casos gratuita. Ahora es dif\u00edcil concebir una \u00e9poca en la que se pod\u00eda ser pobre y vivir en las ciudades, y disfrutar de ellas. Con una beca escasa yo pude defenderme en Granada durante los a\u00f1os de la carrera, aunque no habr\u00eda podido terminarla si hubiera tenido que pagarme esos m\u00e1steres obligatorios que son ahora una privatizaci\u00f3n tramposa de la universidad p\u00fablica. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, teniendo un trabajo modesto, pude alquilar un piso sin agobio, en una nueva barriada de protecci\u00f3n oficial. Por las ma\u00f1anas, en la media hora del desayuno, iba a cafeter\u00edas de toda la vida, con una clientela rumorosa y fiel de funcionarios y comerciantes de los negocios del centro. A mediod\u00eda almorzaba en casas de comidas muy parecidas a las que hab\u00eda frecuentado en los tiempos de estudiante, con men\u00fas simples, sabrosos y honrados. La holganza era uno de los saberes arraigados en aquel vecindario. En las plazas con tilos los ociosos charlaban en grupos por las esquinas y los abuelos solitarios se sentaban al sol. Probablemente la vida no era \u201cnoble, ni buena, ni sagrada\u201d,<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2000\/07\/06\/ultima\/962834401_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2000\/07\/06\/ultima\/962834401_850215.html\"> como dice Lorca en su oda a Walt Whitman,<\/a> pero s\u00ed era m\u00e1s barata, y la ciudad algo m\u00e1s habitable para los que viv\u00edamos en ella.<\/p>\n<p class=\"\">Lo que ha ocurrido desde entonces, lo que muchos no supimos ver con la debida claridad, distra\u00eddos en nuestras divagaciones y fantas\u00edas literarias \u2014quiz\u00e1s tambi\u00e9n en nuestra complacencia de privilegiados\u2014 lo resume muy bien Jorge Dioni L\u00f3pez en un libro que act\u00faa sobre el lector como un redoble de conciencia, <i>El malestar de las ciudades.<\/i> Dioni L\u00f3pez naci\u00f3 justo en los mismos a\u00f1os en los que yo aprend\u00eda a vivir poco m\u00e1s que del aire en Madrid y en Granada, pero le dio tiempo, ya de adulto, a conocer una \u00e9poca en que un asalariado joven pod\u00eda alquilar, \u00e9l solo, un piso decente en una calle m\u00e1s o menos c\u00e9ntrica de Barcelona. De eso hace poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os: ahora esa vivienda ser\u00eda inaccesible para alguien como \u00e9l, y tambi\u00e9n un trabajo digno y seguro como el que ten\u00eda. Lo que cuenta Dioni L\u00f3pez es el proceso met\u00f3dico de privatizaci\u00f3n de las ciudades, la transformaci\u00f3n de espacios p\u00fablicos desarrollados a lo largo de siglos para la vida y el trabajo de quienes los habitan en materia prima de una explotaci\u00f3n que los convierte en mercanc\u00edas, bienes comunes usurpados y vendidos a los intereses de los poderosos del mundo, a trav\u00e9s sobre todo del turismo de masas y la especulaci\u00f3n inmobiliaria. Las plazas de Granada en las que gustaba tanto pasear sin hacer nada ahora han sido parceladas y ocupadas completamente por terrazas de bares y restaurantes, como las de cualquier ciudad espa\u00f1ola; <a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/10\/01\/seres_urbanos\/1601544953_381084.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/10\/01\/seres_urbanos\/1601544953_381084.html\">los caf\u00e9s, las ferreter\u00edas, las tiendas de tejidos, los ultramarinos, ahora son franquicias<\/a>, pastiches de locales morunos, tiendas de baratijas tur\u00edsticas; de las casas de comidas no queda ni rastro, y es muy dif\u00edcil encontrar una barra decente en la que tomar una cerveza y una tapa; los vecinos han muerto, o se han marchado, y las viviendas de esas calles rec\u00f3nditas ahora est\u00e1n ocupadas por pisos tur\u00edsticos. Que apenas quede rastro de la ciudad del pasado es menos triste que la destrucci\u00f3n de la que habr\u00eda sido una ciudad posible del porvenir, m\u00e1s habitable, m\u00e1s abierta, tan hospitalaria para el residente como para el viajero o el turista respetuoso, interesado de verdad en ella, no en ese simulacro mercenario que la hace exactamente igual a cualquier otra.<\/p>\n<p class=\"\">Las terrazas, las franquicias, el tr\u00e1fico sin control privatizan la ciudad y discriminan a quienes la habitan, porque no queda casi nada en ella que no deba ser pagado a un alto precio. Hasta la mirada la privatizan esas pantallas publicitarias que se multiplican por las esquinas. \u201cLa ciudad deja de ser un espacio en el que se localizan actividades productivas y comerciales, y pasa a ser una mercanc\u00eda con capacidad de crear valor, algo que hay que vender, incluso desarticulando las actrividades productivas y comerciales que exist\u00edan\u201d, <a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2021-12-07\/jorge-dioni-lopez-hay-una-mirada-condescendiente-de-parte-de-la-izquierda-sobre-los-pau.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2021-12-07\/jorge-dioni-lopez-hay-una-mirada-condescendiente-de-parte-de-la-izquierda-sobre-los-pau.html\">escribe Dioni L\u00f3pez:<\/a> \u201cAs\u00ed la ciudad pasa a ser un espacio cuyas funciones b\u00e1sicas, vivir y relacionarse, quedan subordinadas respecto a su capacidad como producto\u201d. La ciudad ya no es aquella amplitud acogedora y variada en la que tanto nos gustaba perdernos como reci\u00e9n llegados. Ahora se establece en ella un apartheid en el que ni siquiera hay sitio para quienes ocupan las tareas antiguas y recobradas de sirvientes de los privilegiados. Dioni L\u00f3pez explica que ese deshaucio general de los pobres y los d\u00e9biles, que tambi\u00e9n afecta ya a la clase media, no habr\u00eda sido posible sin el desmantelamiento de la capacidades de las administraciones p\u00fablicas, que antes se ocupaban de prestar servicios comunes y ahora sirven sobre todo como facilitadoras, a veces corruptas, de los intereses privados.<\/p>\n<p class=\"\">Pero no basta con carriles bici, con parques, con limitaciones al tr\u00e1fico. Sin un grado decente de justicia social y de salud c\u00edvica la mirada est\u00e9tica o literaria sobre la ciudad solo es un espejismo mentiroso. \u201cTrabajo garantizado, semana de cuatro d\u00edas, jornadas laborales de seis horas, salario y patrimonio m\u00ednimo y m\u00e1ximo, servicio p\u00fablico de vivienda y energ\u00eda\u201d, exige ambiciosamente Dioni L\u00f3pez. Qu\u00e9 m\u00e1s quisiera uno que recuperar la plena ilusi\u00f3n del amor por las ciudades.<\/p>\n<\/div>\n<div dir=\"auto\">(A. Mu\u00f1oz Molina, \u201cLa ciudad privatizada\u201d, El Pa\u00eds n.\u00ba 16.735, 20\/05\/2023)<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">https:\/\/elpais.com\/opinion\/2023-05-20\/la-ciudad-privatizada.html<\/div>\n<div dir=\"auto\">FOTO:<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los caf\u00e9s, las ferreter\u00edas, las tiendas de tejidos, los ultramarinos, ahora son franquicias; de las&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":63563,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[1161,44,7671,6937,15],"tags":[1499,5993],"class_list":["post-63562","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudadania","category-noticias-de-hoy","category-politica","category-sociedad","category-ultimas-noticias","tag-ciudad","tag-privatizacion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Screenshot-2023-09-29-at-13-46-02-La-ciudad-privatizada.png?fit=542%2C482&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/63562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=63562"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/63562\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63564,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/63562\/revisions\/63564"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/63563"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=63562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=63562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=63562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}