{"id":68026,"date":"2024-03-23T10:09:27","date_gmt":"2024-03-23T09:09:27","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=68026"},"modified":"2024-03-22T16:52:03","modified_gmt":"2024-03-22T15:52:03","slug":"el-hombre-mas-sabio-que-he-conocido-en-toda-mi-vida-no-sabia-leer-ni-escribir-de-jose-saramago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=68026","title":{"rendered":"\u00abEl hombre m\u00e1s sabio que he conocido en toda mi vida no sab\u00eda leer ni escribir\u00bb de Jos\u00e9 Saramago"},"content":{"rendered":"<h3 dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">Del discurso de aceptaci\u00f3n del Premio ante la Academia sueca 1998 de Jos\u00e9 Saramago:<\/h3>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abEl hombre m\u00e1s sabio que he conocido en toda mi vida no sab\u00eda leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo d\u00eda a\u00fan ven\u00eda por tierras de Francia, se levantaba del catre y sal\u00eda al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban \u00e9l y la mujer. Viv\u00edan de esta escasez mis abuelos maternos, de la peque\u00f1a cr\u00eda de cerdos que despu\u00e9s del desmame eran vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la provincia del Ribatejo.<\/em><\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><em>Se llamaban <strong>Jer\u00f3nimo Melrinho y Josefa Caixinha<\/strong> esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el fr\u00edo de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los c\u00e1ntaros se helaba dentro de la casa, recog\u00edan de las pocilgas a los lechones m\u00e1s d\u00e9biles y se los llevaban a su cama. Debajo de las mantas \u00e1speras, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen car\u00e1cter, no era por primores de alma compasiva por lo que los dos viejos proced\u00edan as\u00ed: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni ret\u00f3ricas, era proteger su pan de cada d\u00eda, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendi\u00f3 a pensar mucho m\u00e1s de lo que es indispensable. Ayud\u00e9 muchas veces a \u00e9ste mi abuelo Jer\u00f3nimo en sus andanzas de pastor, cav\u00e9 muchas veces la tierra del huerto anejo a la casa y cort\u00e9 le\u00f1a para la lumbre, muchas veces, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que accionaba la bomba, hice subir agua del pozo comunitario y la transport\u00e9 al hombro, muchas veces, a escondidas de los guardas de las cosechas, fui con mi abuela, tambi\u00e9n de madrugada, pertrechados de rastrillo, pa\u00f1o y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que despu\u00e9s habr\u00eda de servir para lecho del ganado. Y algunas veces, en noches calientes de verano, despu\u00e9s de la cena, mi abuelo me dec\u00eda: \u00abJos\u00e9, hoy vamos a dormir los dos debajo de la higuera\u00bb.<\/em><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/433335040_1491712098112841_1998809655369175574_n.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-68027 size-full alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/433335040_1491712098112841_1998809655369175574_n.jpg?resize=526%2C813&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"526\" height=\"813\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/433335040_1491712098112841_1998809655369175574_n.jpg?w=526&amp;ssl=1 526w, https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/433335040_1491712098112841_1998809655369175574_n.jpg?resize=194%2C300&amp;ssl=1 194w\" sizes=\"auto, (max-width: 526px) 100vw, 526px\" \/><\/a>Hab\u00eda otras dos higueras, pero aqu\u00e9lla, ciertamente por ser la mayor, por ser la m\u00e1s antigua, por ser la de siempre, era, para todas las personas de la casa, la higuera. M\u00e1s o menos por antonomasia, palabra erudita que s\u00f3lo muchos a\u00f1os despu\u00e9s acabar\u00eda conociendo y sabiendo lo que significaba. En medio de la paz nocturna, entre las ramas altas del \u00e1rbol, una estrella se me aparec\u00eda, y despu\u00e9s, lentamente, se escond\u00eda detr\u00e1s de una hoja, y, mirando en otra direcci\u00f3n, tal como un r\u00edo corriendo en silencio por el cielo c\u00f3ncavo, surg\u00eda la claridad trasl\u00facida de la v\u00eda lactea, el camino de Santiago, como todav\u00eda le llam\u00e1bamos en la aldea. Mientras el sue\u00f1o llegaba, la noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un incansable rumor de memorias que me manten\u00eda despierto, al mismo que suavemente me acunaba. Nunca supe si \u00e9l se callaba cuando descubr\u00eda que me hab\u00eda dormido, o si segu\u00eda hablando para no dejar a medias la respuesta a la pregunta que invariablemente le hac\u00eda en las pausas m\u00e1s demoradas que \u00e9l, calculadamente, le introduc\u00eda en el relato: \u00ab\u00bfY despu\u00e9s?\u00bb. Tal vez repitiese las historias para s\u00ed mismo, quiz\u00e1 para no olvidarlas, quiz\u00e1 para enriquecerlas con peripecias nuevas. En aquella edad m\u00eda y en aquel tiempo de todos nosotros, no ser\u00e1 necesario decir que yo imaginaba que mi abuelo Jer\u00f3nimo era se\u00f1or de toda la ciencia del mundo. Cuando, con la primera luz de la ma\u00f1ana, el canto de los p\u00e1jaros me despertaba, \u00e9l ya no estaba all\u00ed, se hab\u00eda ido al campo con sus animales, dej\u00e1ndome dormir. Entonces me levantaba, doblaba la manta, y, descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los catorce a\u00f1os), todav\u00eda con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la casa.<\/em><\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\" style=\"text-align: justify;\"><em>Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me pon\u00eda delante un taz\u00f3n de caf\u00e9 con trozos de pan y me preguntaba si hab\u00eda dormido bien. Si le contaba alg\u00fan mal sue\u00f1o nacido de las historias del abuelo, ella siempre me tranquilizaba: \u00abNo hagas caso, en sue\u00f1os no hay firmeza\u00bb. Pensaba entonces que mi abuela, aunque tambi\u00e9n fuese una mujer muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, \u00e9se que, tumbado debajo de la higuera, con el nieto Jos\u00e9 al lado, era capaz de poner el universo en movimiento apenas con dos palabras. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando mi abuelo ya se hab\u00eda ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegu\u00e9 a comprender que la abuela, tambi\u00e9n ella, cre\u00eda en los sue\u00f1os. Otra cosa no podr\u00eda significar que, estando sentada una noche, ante la puerta de su pobre casa, donde entonces viv\u00eda sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: \u00abEl mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir\u00bb. No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que hab\u00eda sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y \u00faltima despedida, el consuelo de la belleza revelada. Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivi\u00f3 gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que ten\u00eda pena de irse de la vida s\u00f3lo porque el mundo era bonito, gente, y \u00e9se fue mi abuelo Jer\u00f3nimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte ven\u00eda a buscarlo, se despidi\u00f3 de los \u00e1rboles de su huerto uno por uno, abraz\u00e1ndolos y llorando porque sab\u00eda que no los volver\u00eda a ver\u00bb<\/em><\/div>\n<div dir=\"auto\">\n<h3 id=\":r7r:\" class=\"x1heor9g x1qlqyl8 x1pd3egz x1a2a7pz x1gslohp x1yc453h\"><span class=\"\"><span class=\"xt0psk2\"><a class=\"x1i10hfl xjbqb8w x1ejq31n xd10rxx x1sy0etr x17r0tee x972fbf xcfux6l x1qhh985 xm0m39n x9f619 x1ypdohk xt0psk2 xe8uvvx xdj266r x11i5rnm xat24cr x1mh8g0r xexx8yu x4uap5 x18d9i69 xkhd6sd x16tdsg8 x1hl2dhg xggy1nq x1a2a7pz xt0b8zv xzsf02u x1s688f\" tabindex=\"0\" role=\"link\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/groups\/684237120406272\/user\/100018221947471\/?__cft__[0]=AZV0Ds_k1mkjZHJfRN8bzKoS1QbSM_dPitgoTwDnmy2GDWDelKoAwsHtVg4rfnO9YNBf4PWixrB5mNUbT0h3FQQS9jWQhqjjrXNBPw0JzJYpcEi0corRUDFwEWrFjjSfEN0SrrzvnxZxBB33OIVduF1IS1W_oNFMNDww5OkIyaiSZXpLFDuhyPl4W6qOa3FBgpk&amp;__tn__=-UC%2CP-R\"><strong>Milena Morales<\/strong><\/a><\/span><\/span><\/h3>\n<p>Publicado en su Facebook<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del discurso de aceptaci\u00f3n del Premio ante la Academia sueca 1998 de Jos\u00e9 Saramago: \u00abEl&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68029,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[187,1161,44],"tags":[],"class_list":["post-68026","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-centros-educativos","category-ciudadania","category-noticias-de-hoy"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Josefa.jpg?fit=278%2C400&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/68026","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=68026"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/68026\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":68031,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/68026\/revisions\/68031"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/68029"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=68026"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=68026"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=68026"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}