{"id":68440,"date":"2024-04-10T10:34:44","date_gmt":"2024-04-10T08:34:44","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=68440"},"modified":"2024-04-07T10:34:56","modified_gmt":"2024-04-07T08:34:56","slug":"el-ombligo-de-los-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=68440","title":{"rendered":"El ombligo de los sue\u00f1os"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"a_st\">La historia sigue entreteji\u00e9ndose hoy con los mimbres de los s\u00edmbolos m\u00e1s que de los hechos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mil veces he escuchado el estribillo. Contar historias no nos sacia el hambre ni protege del fr\u00edo o del peligro, no nos reviste de visi\u00f3n nocturna ni decisivas ventajas en la lucha por la vida. No sirve para nada. Y, sin embargo, desde los albores del tiempo recordado, los seres humanos sentimos el \u00edmpetu irresistible de urdir relatos. Esta terquedad narrativa es un resorte misterioso. \u00bfPor qu\u00e9 son tan duraderos los mitos, los poemas, los cuentos? Las invenciones \u00fatiles cruzan despreocupadas las aduanas de los siglos, pero \u00bfqu\u00e9 pueden alegar en su favor las creaciones in\u00fatiles?<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2020-04-07\/karen-armstrong-cuando-arrinconamos-a-la-religion-surge-el-fundamentalismo.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2020-04-07\/karen-armstrong-cuando-arrinconamos-a-la-religion-surge-el-fundamentalismo.html\">La ensayista brit\u00e1nica Karen Armstrong<\/a> afirma que buena parte de la historia humana ha estado presidida por dos formas de pensar, hablar y lograr conocimiento del mundo: el <i>mythos <\/i>y el <i>logos<\/i>. La primera no es una mera fase primitiva de la segunda. Ambas son rutas complementarias y esenciales para buscar la verdad. Seg\u00fan Armstrong, el logos se ocupa de los logros pr\u00e1cticos; el <i>mythos<\/i>, del significado. Los seres humanos \u2013escribe\u2013 somos criaturas en perpetua b\u00fasqueda de sentido. Si carecemos de \u00e9l, caemos de bruces en la desesperaci\u00f3n. Los mitos y la literatura permiten que la gente atisbe realidades m\u00e1s hondas, cobijos simb\u00f3licos para nuestro precario existir. Necesitamos encaminar hacia un horizonte revelador nuestras vidas y persuadirnos de que tienen un sentido y valor palpables, pese a los errores y extrav\u00edos, m\u00e1s all\u00e1 de cada disparate reincidente, de cada trompic\u00f3n y traspi\u00e9s.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">A menudo pensamos que las leyendas pertenecen a tiempos tribales y que nos llegan \u2014en nuestro mundo moderno, racional y evolucionado\u2014 como un rastro de humo procedente de hogueras encendidas en el amanecer de los tiempos. Pero la historia sigue entreteji\u00e9ndose hoy con los mimbres de los s\u00edmbolos m\u00e1s que de los hechos. El siglo XX cre\u00f3 mitos extremadamente destructivos, que gestaron terror\u00edficas masacres y genocidios. No podemos oponer resistencia a esos mitos solo con argumentos l\u00f3gicos, razones que no hablan el lenguaje de los temores, deseos y rencores profundamente enraizados. Se necesitan otros relatos poderosos, en son de paz. Gracias a las narraciones forjadas al calor del encuentro logramos \u2014a veces, tal vez\u2014 afrontar juntos las ansiedades de las que est\u00e1 constelado este nervioso presente.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Las historias son al mundo lo que el ombligo a nuestro cuerpo: carecen de funci\u00f3n o tarea vital, pero nos anudan a lo m\u00e1s esencial, ya que se\u00f1alan nuestro v\u00ednculo carnal con los antepasados. En la antigua Delfos, la piedra omphal\u00f3s indicaba el exacto centro del universo. Todo ser humano cuenta con ese orificio en el vientre, propio e intransferible, un sello aduanero de su entrada al alborotado paisaje terrestre. De hecho, durante siglos comentaristas y eruditos b\u00edblicos han debatido con tenacidad si Ad\u00e1n y Eva fueron creados con o sin ombligo. Es quiz\u00e1 nuestro rinc\u00f3n m\u00e1s extra\u00f1o, a la vez l\u00edrico y humor\u00edstico, arrugado y c\u00f3ncavo, recubierto de pelusa, en espiral, misterioso, besado, mordido, enjoyado e ignorado. El ojo de una cerradura, una cicatriz. Como la literatura misma, un nexo con el cord\u00f3n umbilical de las palabras.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">En una de las novelas m\u00e1s antiguas, <i>Genji Monogatari<\/i>, publicada en el siglo XI, ya se debate sobre la inutilidad \u2013o perversidad\u2013 de las ficciones. En el Jap\u00f3n de la Era Heian, las historias imaginarias se consideraban falsedades, embustes y artima\u00f1as propias de mujeres. Los hombres, ocupados en tareas serias como la pol\u00edtica y las leyes, eran sus m\u00e1s severos detractores. La autora del libro, <a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2005\/10\/08\/cultura\/1128722407_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2005\/10\/08\/cultura\/1128722407_850215.html\">Murasaki Shikibu, a trav\u00e9s de su protagonista Genji,<\/a> osa defender las verdades de su invenci\u00f3n. Las cr\u00f3nicas hist\u00f3ricas, dice, muestran solo una parte de la verdad, y es en los relatos de ficci\u00f3n donde descubrimos las causas profundas de lo que sucede. La humanidad fabula cuando, en su paso por el mundo, sucede algo bueno, conmovedor o terrible, algo en definitiva demasiado maravilloso como para permitir que desaparezca al acabar sus vidas.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan los neur\u00f3logos, curiosamente, tenemos un cerebro quijotesco, propenso a procesar de forma semejante relatos y realidad. Al escuchar una historia o leer una novela, intervienen todos los sentidos, y se activan las regiones cerebrales correspondientes a lo que sucede en el torrente de palabras. T\u00e9rminos como \u201ccloaca\u201d o \u201cperfume\u201d estimulan las \u00e1reas cerebrales relacionadas con el olfato; ante el verbo \u201chuir\u201d, se electrizan las neuronas del movimiento. Nuestra mente, en cierto modo, no distingue ficci\u00f3n de realidad y, gracias a ese titubeo, es capaz de experimentar las peripecias que narra la lectura. Aunque s\u00ed somos capaces de diferenciar un entorno ficticio de uno real, las respuestas de la emoci\u00f3n son id\u00e9nticas. Por eso hacemos algo tan estrafalario como llorar o re\u00edr, preocuparnos o aterrorizarnos en el cine, el teatro o ante un libro, sabiendo que se trata de ilusiones y quimeras. Francisco Mora, experto en neurociencia, afirma que \u201ccada persona cambia no solo en funci\u00f3n de lo vivido, sino tambi\u00e9n de lo le\u00eddo\u201d. Las historias son el simulacro m\u00e1s persuasivo donde ensayar las inclemencias de la vida y aprender nociones valiosas sobre esos misterios ambulantes que son las otras personas.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Tal vez puedan incluso salvarnos incluso de nosotros mismos. Como explica David Farrier en su ensayo <i>Huellas<\/i>, uno de los grandes dilemas de nuestro tiempo es el almacenamiento seguro a largo plazo de los residuos nucleares. Diversos pa\u00edses llevan d\u00e9cadas y miles de millones invertidos en construir almacenes subterr\u00e1neos que puedan servir como dep\u00f3sitos fiables de basura radioactiva. Comunicar el riesgo que anida en esos territorios, dentro de miles de a\u00f1os, a generaciones que a\u00fan no han nacido, entra\u00f1a un reto sin precedentes. C\u00f3mo avisar del peligro a los biznietos de nuestros tataranietos. Necesitamos concebir un mensaje que siga siendo \u00fatil \u2014interpretable y, por lo tanto, eficaz\u2014 en un futuro en el que, qui\u00e9n sabe, podr\u00eda no haber se\u00f1ales de tr\u00e1fico, leyes o escritura.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Las primeras propuestas consist\u00edan en paisajes de p\u00faas, zanjas en forma de rel\u00e1mpago e inmensos laberintos de alambradas erizadas, como si fueran obra de una raza de gigantes dementes. Sin embargo, esas se\u00f1alizaciones podr\u00edan quedar sepultadas por la arena de los siglos. El problema dio pie a la creaci\u00f3n de la rama de investigaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica m\u00e1s extraordinaria jam\u00e1s concebida: la semi\u00f3tica nuclear.<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2002\/01\/16\/agenda\/1011135602_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2002\/01\/16\/agenda\/1011135602_850215.html\"> Su fundador, Thomas Sebeok public\u00f3 en 1984 <\/a>un art\u00edculo donde defend\u00eda que la forma m\u00e1s s\u00f3lida de proteger un mensaje frente a la erosi\u00f3n del tiempo profundo consist\u00eda en crear una leyenda. Sebeok deposit\u00f3 su fe en el poder y la pervivencia de los mitos. Los almacenes de residuos nucleares deb\u00edan convertirse en lugares legendarios, malditos, amurallados por una invisible hilera de relatos. Nada es tan resistente y duradero como una historia alojada en la mente humana.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Umberto Eco escribi\u00f3 cierta vez que quien lee vive al menos cinco mil a\u00f1os: la lectura es una inmortalidad hacia atr\u00e1s. Y, podr\u00edamos a\u00f1adir, hacia delante, porque de nosotros quedar\u00e1n ecos, susurros, relatos en boca de otros. Cuando ya solo nos sobrevivan destellos narrativos, cuando nuestros mitos sean un legado de asombro y advertencia, formaremos parte de esa urdimbre in\u00fatil de historias. Por suerte, nuestros descendientes sabr\u00e1n, como la humanidad ha sabido desde los tiempos m\u00e1s remotos, que se necesitan muchas ficciones para aprender unas pocas verdades.<\/p>\n<aside class=\"a_np\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Irene Vallejo<\/strong> es fil\u00f3loga y escritora, Premio Nacional de Ensayo de 2020 por su libro <em>El infinito en un junco<\/em> (Siruela).<\/p>\n<p>FOTO: <span class=\"a_m_m\">ENRIQUE FLORES<\/span><\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/opinion\/2024-04-07\/el-ombligo-de-los-suenos.html<\/p>\n<\/aside>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia sigue entreteji\u00e9ndose hoy con los mimbres de los s\u00edmbolos m\u00e1s que de los&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":68441,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[1161,44,6937],"tags":[],"class_list":["post-68440","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudadania","category-noticias-de-hoy","category-sociedad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Screenshot-2024-04-07-at-10-32-20-El-ombligo-de-los-suenos.png?fit=382%2C535&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/68440","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=68440"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/68440\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":68442,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/68440\/revisions\/68442"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/68441"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=68440"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=68440"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=68440"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}