{"id":70824,"date":"2024-09-02T10:30:23","date_gmt":"2024-09-02T08:30:23","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=70824"},"modified":"2024-09-02T13:14:19","modified_gmt":"2024-09-02T11:14:19","slug":"la-ceramica-del-pago-de-los-tejoletes-2006-madinat-ilbira-atarfe-granada-parte-2a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=70824","title":{"rendered":"La cer\u00e1mica del Pago de los Tejoletes 2006 (Madinat Ilbira, Atarfe, Granada) parte 2\u00aa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">parte 2\u00aa del articulo de ayer <a href=\"%20https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=70821\">https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=70821<\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><i>2.3. AN\u00c1LISIS DECORATIVO<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio de los sistemas decorativos requiere recurrir a todos los fragmentos decorados, independientemente de si forman parte de los bordes de las vasijas. En este sentido no es factible un an\u00e1lisis cuantitativo a partir del EVE (a excepci\u00f3n del supuesto ideal de conservar todas las piezas completas), sin embargo es posible establecer un \u00edndice que relacione el n\u00famero de fragmentos con el EVE total del conjunto estudiado, a efectos de comparar dos conjuntos diferentes, siempre que la fragmentaci\u00f3n de estos conjuntos sea muy parecida , ya que entonces podemos pensar que las probabilidades de encontrar un n\u00famero determinado de fragmentos decorados es similar en ambos conjuntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra forma alternativa para establecer un \u00edndice de fragmentos decorados es relacionar el n\u00famero de estas piezas con el total de fragmentos recuperados. El objetivo, en cualquier caso, es establecer la posibilidad de comparar conjuntos de forma objetiva y que nuestros an\u00e1lisis no se limiten a indicar si tal decoraci\u00f3n es m\u00e1s abundante o menos, siempre sujetos a una visi\u00f3n subjetiva del problema. En este an\u00e1lisis nosotros vamos a utilizar el primer criterio, teniendo en cuenta el tipo de estudio realizado sobre estos materiales, basado en la selecci\u00f3n de bordes y fragmentos decorados o vidriados, sin haberse contabilizado el total de fragmentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, hay que aclarar que nuestro inter\u00e9s no es art\u00edstico, sino que est\u00e1 motivado fundamentalmente por los indicios cronol\u00f3gicos que la decoraci\u00f3n puede aportar, adem\u00e1s de informar de intercambios comerciales o difusi\u00f3n de rasgos culturales.<br \/>\nSiguiendo los estudios habituales sobre este tema, se agrupan las decoraciones en grandes conjuntos (pintadas, impresas, incisas, etc.) y posteriormente se precisa el motivo, color, etc., definiendo los tipos decorativos (pintada: trazos gruesos verticales rojizos; impresa: digitaciones en cord\u00f3n aplicado; etc.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff0000;\"><i>2.4. OTROS AN\u00c1LISIS SIGNIFICATIVOS: LOS VIDRIADOS<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte del estudio de las pastas, las formas y la decoraci\u00f3n, que entendemos sistem\u00e1tico para cualquier conjunto cer\u00e1mico, en funci\u00f3n de las especiales circunstancias de \u00e9ste, como su cronolog\u00eda o su procedencia, puede plantearse un an\u00e1lisis espec\u00edfico de determinados elementos. En nuestro caso hemos cre\u00eddo conveniente analizar todos los fragmentos vidriados, puesto que en la \u00e9poca a la que pertenecen los ajuares cer\u00e1micos que estudiamos se inicia la expansi\u00f3n del vedr\u00edo en las vasijas y nos resulta de gran inter\u00e9s analizar las caracter\u00edsticas de estos vidriados, pero tambi\u00e9n las de las pastas y series sobre las que se aplican, de modo que podamos saber si estas primeras producciones son locales o importadas o conocer en que tipo de vasijas se utilizan, para explicar m\u00e1s adecuadamente su difusi\u00f3n.<br \/>\nEn este caso, como en el relativo a la decoraci\u00f3n, podemos aplicar un \u00edndice corregido que relacione el n\u00famero de fragmentos con el EVE o bien directamente estimar la proporci\u00f3n de fragmentos vidriados con respecto al total de fragmentos.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">3. CARACTER\u00cdSTICAS TECNOL\u00d3GICAS DE LA CER\u00c1MICA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los datos relativos a las caracter\u00edsticas tecnol\u00f3gicas los agrupamos en tres apartados (arcillas utilizadas, elaboraci\u00f3n por parte del alfarero y procesos de cocci\u00f3n). Respecto a las arcillas, los grupos significativos sobre la base de los criterios establecidos por nosotros (color base, reactividad al \u00e1cido clorh\u00eddrico, frecuencia y tama\u00f1o general de las inclusiones), nos ofrecen los siguientes datos:<\/p>\n<p>Los resultados no son concluyentes respecto a un cambio sustancial en la procedencia de las arcillas utilizadas en la elaboraci\u00f3n de las piezas cer\u00e1micas. De hecho, los cambios m\u00e1s importantes se producen entre grupos minoritarios, que pueden responder a la propia caracter\u00edstica de la muestra, por lo que no podemos sacar conclusiones firmes. De todos modos destacamos el aumento de las pastas beige muy finas (3,21 a 6,95%), asociadas a la difusi\u00f3n del ataifor, y de las pastas rojizas finas reactivas (2,25 a 6,78%), en este caso utilizadas en ollas.<br \/>\nRespecto al modelado (torno\/mano) y la cobertura (fundamentalmente la proporci\u00f3n de cer\u00e1mica vidriada), como procesos vinculados a la elaboraci\u00f3n de las vasijas por los alfareros, obtenemos los siguientes resultados:<\/p>\n<p>Respecto al modelado, es significativo el aumento de las producciones a mano (4,98 a 12,37%), lo cual est\u00e1 vinculado al mayor porcentaje que presentan en el Pago de los Tejoletas las series cer\u00e1micas realizadas a mano (tinajas, alcadafes, discos) y por tanto no se trata de un cambio en los procesos de elaboraci\u00f3n de las vasijas. <br \/>\nEl otro dato fundamental es el crecimiento del porcentaje de cer\u00e1micas vidriadas (4,65 a 12,54%), que se debe fundamentalmente a la irrupci\u00f3n del ataifor, una serie apenas representada en el Cerro del Sombrerete.<br \/>\nFinalmente, en lo que concierte a la cocci\u00f3n, los datos m\u00e1s relevantes son los siguientes:<\/p>\n<p>En este caso, la evoluci\u00f3n parece \u00fanicamente m\u00e1s clara en lo relativo a la disminuci\u00f3n de las cocciones reductoras (11,4 a 5,25%).<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">4. CARACTER\u00cdSTICAS TIPOL\u00d3GICAS DE LA CER\u00c1MICA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00e1mbito formal la principal novedad es que debemos incluir al ataifor entre las series cer\u00e1micas m\u00e1s significativas (0,32 a 9,83%), mientras que los restantes cambios, como la reducci\u00f3n del porcentaje de ollas, pueden deberse tanto a una evoluci\u00f3n en la composici\u00f3n de los ajuares, como a la propia funcionalidad de los espacios que han sido objeto de excavaci\u00f3n, que pueden hacer que el peso de las distintas series cer\u00e1micas sea significativamente distinto.<\/p>\n<p>En lo que respecta a los tipos m\u00e1s habituales de cada serie cer\u00e1mica, en el caso de las ollas se produce una disminuci\u00f3n de la olla de borde en S desde el 63,88 al 32,63%, aunque sigue siendo mayoritaria, dado que no hay un tipo \u00fanico que la sustituya, aunque en definitiva, dado que este tipo en S es el \u00fanico claramente con piquera, esta reducci\u00f3n significa una p\u00e9rdida del predominio de las ollas de un asa y piquera, frente a las de dos asas y boca circular, cuesti\u00f3n que puede deberse a cambios en la elaboraci\u00f3n de las comidas que nos son totalmente desconocidos.<br \/>\nEn el caso de jarra\/os y jarritas\/os, los bordes rectos siguen siendo predominantes (48,28 a 61,40%), a costa de los moldurados, que disminuyen significativamente (33,91 a 13,45%). Si tenemos en cuenta que los bordes moldurados son lo que suelen tener habitualmente piquera, observamos tambi\u00e9n en este caso, como en el de las ollas, una reducci\u00f3n del peso de ejemplares con este elemento, en beneficio de las bocas circulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al ataifor, pr\u00e1cticamente puede hablarse de la nueva aparici\u00f3n de esta serie cer\u00e1mica, donde predominan bordes exvasados, ya sean rectos (43,10%) o levemente curvados al exterior (44,83%).<br \/>\nEn el caso de los candiles, el dato m\u00e1s interesante, incluso por encima de leves variaciones tipol\u00f3gicas, es la disminuci\u00f3n de las piezas vidriadas (32,31% a 4,00%).<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">5. LOS MOTIVOS DECORATIVOS<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El an\u00e1lisis estad\u00edstico de los motivos decorativos, relacionando el n\u00famero de ejemplares decorados con el EVE , nos permite llegar a los siguientes resultados:<\/p>\n<p>Hay que destacar, sobre todo, el aumento de la proporci\u00f3n de piezas decoradas (\u00edndice 1,57 a 3,62), aunque se debe sobre todo al incremento de la decoraci\u00f3n impresa y, sobre todo, vidriada. Si nos centramos en motivos concretos vemos como la decoraci\u00f3n pintada a la almagra, que era el motivo decorativo m\u00e1s abundante en la campa\u00f1a del 2005, se ha reducido notablemente (\u00edndice 0,45 a 0,24). El motivo m\u00e1s abundante en el Pago de los Tejoletes en la decoraci\u00f3n vidriada con trazos de manganeso sobre vedr\u00edo melado (\u00edndice 1,19, inexistente en la campa\u00f1a anterior), que destaca sobre la de trazos verdes y de manganeso sobre vedr\u00edo blanco (\u00edndice 0,06 a 0,31). Tambi\u00e9n son muy abundantes las digitaciones impresas en cordones (\u00edndice 0,19 a 0,98).<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">6. LOS VIDRIADOS<\/span><br \/>\nLa cer\u00e1mica vidriada constituye una de las cuestiones m\u00e1s interesantes a investigar en los per\u00edodos emiral y califal, ya que probablemente se pasa de importarla a producirla localmente. Los datos que tenemos para las dos campa\u00f1as son los siguientes (% EVE e \u00edndice de ejemplares por EVE)<\/p>\n<p>En la campa\u00f1a de 2005 no hay agrupaciones significativas de los distintos grupos tecnol\u00f3gicos vidriados, lo cual si se documenta ya en la intervenci\u00f3n arqueol\u00f3gica realizada en el 2006 en el Pago de los Tejoletes, donde destacan tres grupos tecnol\u00f3gicos: 135V (66 ejemplares que suman un 3,46% de EVE y suponen un \u00edndice de 2,23), 100V (57 ejemplares, que suman un 3,22% de EVE y suponen un \u00edndice de 1,93) y 20V (21 ejemplares que suman un 1,53% de EVE y suponen un \u00edndice de 0,71).<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\">7. LOS CAMBIOS EN EL REGISTRO CER\u00c1MICO<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comparaci\u00f3n de los materiales procedentes del Cerro del Sombrerete con los del Pago de los Tejoletes, permiten indicar que los cambios en la cer\u00e1mica siguen el siguiente patr\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; El cambio m\u00e1s importante es la introducci\u00f3n del ataifor vidriado en los ajuares de Madinat Ilbira. Esto provoca el mayor peso de las arcillas asociadas a esta producci\u00f3n, el incremento de la proporci\u00f3n de cer\u00e1mica vidriada, el que la decoraci\u00f3n m\u00e1s destacada sea la aplicada en piezas vidriadas, especialmente los trazos de manganeso sobre vedr\u00edo melado, que adem\u00e1s se asocian a tres grupos tecnol\u00f3gicos dominantes entre las producciones con vedr\u00edo y que podemos pensar que se producen en el \u00e1mbito local o comarcal. Aparece tambi\u00e9n la decoraci\u00f3n verde y manganeso sobre blanco, pero es escasa y esto sugiere que se trata de una importaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Otro cambio destacado es la mayor presencia de tinajas, lebrillos y discos, producciones realizadas a mano (en ocasiones el borde y cuello terminados a torno), con abundante decoraci\u00f3n impresa de digitaciones (en los cordones de tinajas y lebrillos o en el borde de los discos), lo que hace, por ejemplo, que la cer\u00e1mica a mano sea m\u00e1s abundante que en la Alcazaba. En este caso, a diferencia de los ataifores, no se trata de una introducci\u00f3n de estas producciones sino de una consolidaci\u00f3n, salvo que esta abundancia se debe a la propia funcionalidad de los espacios excavados y no a una evoluci\u00f3n de las producciones cer\u00e1micas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Otro rasgo destacado es, respecto a la cer\u00e1mica de cocina, la progresiva disminuci\u00f3n de las ollas con piquera y un asa (las de borde en S), de modo que las ollas de boca circular y dos asas pasan a ser mayoritarias en el Pago de los Tejoletes, pero la variedad de bordes diferentes morfol\u00f3gicamente hace que no tengamos un tipo caracter\u00edstico (no apareciendo a\u00fan el tipo que es mayoritario en el siglo XI y principios del XII en lugares como Granada \u2013alfar de la Casa de los Tiros &#8211; o N\u00edvar).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Rasgos menores pueden ser la reducci\u00f3n de los jarros o jarritos con piquera, as\u00ed como la casi total desaparici\u00f3n de los candiles vidriados. <br \/>\nEstos cambios deben haberse producido entre el a\u00f1o 925, fecha en que fijamos el abandono de la Alcazaba , y el 1018, cuando se produce el abandono de Madinat Ilbira . El an\u00e1lisis de las distintas unidades estratigr\u00e1ficas puede tal vez arrojar luz sobre el desarrollo de este proceso de cambio cer\u00e1mico, pero ya podemos orientar su estudio a partir de esta valoraci\u00f3n de los datos globales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cualquier caso, debemos destacar que la transformaci\u00f3n que se produce tiene una gran trascendencia, porque aunque puede parecer que la cer\u00e1mica vidriada y, en concreto, los ataifores suponen a\u00fan un porcentaje escaso, resulta que en El Castillejo de Los Gu\u00e1jares, con una ocupaci\u00f3n principal centrada entre finales del siglo XIII y principios del XIV, los ataifores, vidriados o no, suponen el 11,4 % (10,68 % suman ataifores vidriados y cuencos sin vidriar en los Tejoletes). Si la cer\u00e1mica de Los Gu\u00e1jares presenta un mayor porcentaje de cer\u00e1mica vidriada (33,65% frente a 12,54% de los Tejoletes) es sobre todo porque la mayor parte de la cer\u00e1mica de cocina est\u00e1 vidriada (en concreto la cer\u00e1mica de cocina vidriada suma el 17,78 % del total) . Y ello nos orienta sobre el hecho de que la nueva fase cer\u00e1mica que aparece hacia mediados del siglo X s\u00f3lo se transforma significativamente a finales del siglo XI o comienzos del XII, cuando se produce la generalizaci\u00f3n del vedr\u00edo en la cer\u00e1mica de cocina, que lleva aparejada otros cambios, como el aumento de la proporci\u00f3n de cazuelas sobre el de ollas .<\/p>\n<div id=\"main_colA\">\n<div class=\"texto\">\n<p><b>LA CER\u00c1MICA DE MADINAT ILBIRA<br \/>\n(PAGO DE LOS TEJOLETES &#8211; 2006)<\/b><\/p>\n<p>MIGUEL JIM\u00c9NEZ PUERTAS<br \/>\nJOS\u00c9 CRIST\u00d3BAL CARVAJAL L\u00d3PEZ<\/p>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div>http:\/\/www.arqueologiamedieval.com\/articulos\/100\/la-ceramica-del-pago-de-los-tejoletes-2006-madinat-ilbira-atarfe-granada<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>parte 2\u00aa del articulo de ayer https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=70821 2.3. 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