{"id":72325,"date":"2024-10-29T09:48:00","date_gmt":"2024-10-29T08:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=72325"},"modified":"2024-10-28T15:50:45","modified_gmt":"2024-10-28T14:50:45","slug":"no-todos-los-hombres-somos-iguales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=72325","title":{"rendered":"\u00bfNo todos los hombres somos\u00a0iguales?"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfAzarosas coincidencias? Hechos casi simult\u00e1neos, acaecidos en escenarios separados por miles de kil\u00f3metros, pero que remiten a una misma realidad: la perenne desigualdad entre hombres y mujeres y la violencia que la sustenta. Y comportamientos calcados de dominaci\u00f3n masculina, deshumanizadora y destructiva, que se dan en espacios ideol\u00f3gicos ferozmente contrapuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Afganist\u00e1n, el r\u00e9gimen de los talibanes anunciaba hace apenas unas semanas una nueva vuelta de tuerca en su rigorismo mis\u00f3gino, decretando el silencio de cualquier voz femenina en el espacio p\u00fablico. Expulsadas de la ense\u00f1anza, de los trabajos, de la vida social, transformadas en sombras, ocultas bajo el&nbsp;<em>burka<\/em>\u2026 y ahora sin voz. Lejos de Kabul, en Avi\u00f1\u00f3n, en el coraz\u00f3n de nuestro civilizado occidente, se celebraba el juicio contra <strong>Dominique P\u00e9licot<\/strong> \u2013 y unos cincuenta acusados m\u00e1s \u2013 por la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la esposa del primero, <strong>Gis\u00e8le<\/strong>, sometida a durante a\u00f1os a sumisi\u00f3n qu\u00edmica. Hombres de todas las edades, clase y condici\u00f3n, abusando de una mujer transformada en un cuerpo inerte. Los testimonios y las grabaciones de esas violaciones han conmocionado a la sociedad francesa.<\/p>\n\n\n\n<p>En Espa\u00f1a, al poco de revivirse en las pantallas el caso <strong>Nevenka<\/strong>, estalla con inusitada fuerza el esc\u00e1ndalo de las conductas abusivas de <strong>\u00cd\u00f1igo Errej\u00f3n<\/strong>, admitidas por el propio interesado (que no ha podido resistirse, antes de abandonar la escena pol\u00edtica, a obsequiarnos con una \u00faltima clase magistral de feminismo, advirti\u00e9ndonos acerca de la toxicidad del patriarcado. Un gesto narcisista y auto-exculpatorio en las ant\u00edpodas de una disculpa sincera o de una voluntad reparadora). En cualquier caso, he aqu\u00ed comportamientos similares en las filas de la derecha conservadora y de la izquierda radical (con el agravante de ser \u00e9sta abanderada del feminismo y el consiguiente descr\u00e9dito, por extensi\u00f3n, para el conjunto de las fuerzas progresistas). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La concatenaci\u00f3n de todos esos acontecimientos a suscitado una l\u00f3gica oleada de indignaci\u00f3n, en primer lugar entre los colectivos feministas. Pero tambi\u00e9n reacciones por parte de algunos hombres que se declaran de izquierdas, progresistas o solidarios, y que condenan esos actos\u2026 toda vez que se apresuran a subrayar que&nbsp;<em>\u201cno todos los hombres somos iguales\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y es cierto. Hay hombres que empatizan con la situaci\u00f3n de las mujeres, que apoyan sus reivindicaciones. El feminismo ha ido convenciendo a no pocos de su justeza. La denuncia del empleado de un supermercado propici\u00f3 la investigaci\u00f3n del caso de <strong>Gis\u00e8le P\u00e9licot<\/strong>, a quien acompa\u00f1aron brillantes y comprometidos abogados. Aqu\u00ed y all\u00e1 surgen incluso aut\u00e9nticos h\u00e9roes, como el doctor congole\u00f1o<strong> Denis Mukwege<\/strong>, Premio Nobel de la Paz, entregado a la asistencia de las mujeres v\u00edctimas de las brutalidades de la guerra. No, desde luego, no todos los hombres son unos violadores. Pero todos los violadores son hombres. Admit\u00e1moslo: existen poderosas razones para que las mujeres se mantengan alerta. Los acusados del proceso de Avi\u00f1\u00f3n constituyen un fiel muestrario de nuestra sociedad. A tenor de sus discursos y su imagen p\u00fablica, \u00bfacaso no habr\u00edamos administrado a<strong> Errej\u00f3n<\/strong> <em>\u201clos<\/em> <em>sagrados sacramentos sin confesi\u00f3n\u201d<\/em>? No hay un perfil definido del violador, ni del abusador sexual. No hay patr\u00f3n cultural, \u00e9tnico, de extracci\u00f3n social, de franja de edad, situaci\u00f3n familiar o profesi\u00f3n que lo defina. A\u00fan menos una apariencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello ratifica que <strong>Errej\u00f3n<\/strong> est\u00e1 en lo cierto cuando dice \u2013 haci\u00e9ndose eco, dicho sea de paso, de la teor\u00eda feminista \u2013 que todos los hombres hemos sido socializados y vivimos inmersos en pautas patriarcales, y que \u00e9stas inducen comportamientos de dominaci\u00f3n, t\u00f3xicos e incluso violentos, sobre las mujeres. Pero eso no diluye la responsabilidad de cada cual por cuanto a sus actos se refiere. No vale escabullirse alegando: <em>\u201cel patriarcado me oblig\u00f3 a hacerlo\u201d<\/em>. Sin embargo, deber\u00edamos sacar algunas conclusiones.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es sin duda la necesidad de&nbsp;<em>respetar los espacios propios<\/em>&nbsp;<em>de las mujeres<\/em>, los \u00e1mbitos no mixtos donde ellas debaten sus experiencias y construyen su pensamiento emancipador (en beneficio de toda la sociedad), as\u00ed como los lugares donde encuentran seguridad o intimidad. Puede parecer una evidencia, pero desgraciadamente dista mucho de serlo. Los hombres, efectivamente educados en un sentimiento de preeminencia, tenemos tendencia a invadir todos los espacios. (Incluso explicamos el feminismo a las mujeres). No creo necesario que los hombres salgan a la calle flagel\u00e1ndose como penitentes. Pero s\u00ed es exigible una actitud de aut\u00e9ntico respeto. Hay que empezar por ah\u00ed. Tiene raz\u00f3n&nbsp;<strong>Beatriz Gimeno<\/strong>&nbsp;cuando dice que el desaf\u00edo hist\u00f3rico que plantea el feminismo \u2013 el de una sociedad igualitaria \u2013 supone un cambio antropol\u00f3gico nada f\u00e1cil de asimilar por parte de los hombres, llamados a cuestionar cuanto han visto y aprendido. Pero ese desaf\u00edo ha sido ya planteado por el movimiento de emancipaci\u00f3n de las mujeres y no cabe rehuirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso mismo, porque encierra la clave de un progreso civilizatorio sin parang\u00f3n, los comportamientos contrarios al feminismo hacen tanto da\u00f1o a la izquierda. La <em>\u201ctransversalidad\u201d <\/em>de las conductas machistas, presentes en los partidos de derechas y en los de izquierdas, no difumina la diferencia entre los proyectos sociales, conservadores o progresistas, de unos y otros. Ni tiene tampoco las mismas repercusiones en cada uno de esos espacios. Una sociedad justa y avanzada es impensable desde la inequidad entre los sexos. La agenda feminista no es una opci\u00f3n facultativa del socialismo, sino la condici\u00f3n<em> sine qua non<\/em> de su avance y su realizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho se denuesta estos d\u00edas la llamada <em>\u201csuperioridad moral de la izquierda\u201d<\/em>. Cr\u00edtica justificada, si hablamos de la virtud de los individuos. Cuid\u00e9monos de dar por sentado que autoproclamarnos de izquierdas nos inmuniza frente a las hegemon\u00edas culturales que dominan nuestra sociedad, desigual, clasista y patriarcal. Pero el discurso resulta demag\u00f3gico si nos referimos al fondo de la cuesti\u00f3n. En efecto: las clases trabajadoras y los oprimidos en general, en su largo proceso liberador, necesitan forjar unos valores, una <em>moral<\/em> que les cohesione y les sirva de gu\u00eda; una moral basada en la solidaridad, el respeto mutuo, el amor por la verdad y la abnegaci\u00f3n; una moral opuesta al individualismo, a la hipocres\u00eda de los poderosos, a su idea de que&nbsp;<em>\u201cel<\/em>&nbsp;<em>hombre s\u00f3lo puede ser un lobo para el hombre\u201d<\/em>&nbsp;y de que estamos predestinados a convivir con la desigualdad, bajo a ley del m\u00e1s fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p>La sacudida que est\u00e1 sufriendo la izquierda deber\u00eda llevar, dado el contexto en que se produce, a una reflexi\u00f3n que fuese mucho m\u00e1s all\u00e1 de la prevenci\u00f3n de las conductas machistas en sus filas. Todo esto estalla cuando estamos inmersos en una crisis entre la izquierda y el feminismo de la igualdad, ese <em>\u201cfeminismo rancio\u201d<\/em> \u2013 a ojos de algunas corrientes recientemente importadas de los campus americanos \u2013 a cuya tenacidad deben las mujeres, sin embargo, los avances m\u00e1s significativos de las \u00faltimas d\u00e9cadas. No se trata de caer en simplificaciones, manique\u00edsmos, ni excomuniones. No obstante, quiz\u00e1s ser\u00eda tiempo ya de empezar a considerar si los discursos que elevan la prostituci\u00f3n al rango de una condici\u00f3n laboral, que banalizan la erotizaci\u00f3n de la violencia contenida en la pornograf\u00eda, que asocian el altruismo a la realidad alienadora de los vientres de alquiler o que desdibujan la materialidad inmutable del sexo como marcador de la opresi\u00f3n secular de las mujeres por los varones, fortalecen o debilitan el acervo feminista de una organizaci\u00f3n. Repit\u00e1moslo: guard\u00e9monos de simplificaciones. El hecho de que&nbsp;<strong>\u00cd\u00f1igo Errej\u00f3n<\/strong>&nbsp;fuese abanderado de todas esas teor\u00edas no explica su conducta personal. Mucha gente las comparte y est\u00e1 sinceramente devastada ante las revelaciones de estos d\u00edas. De hecho, la izquierda alternativa \u2013 y no s\u00f3lo ella \u2013 est\u00e1 impregnada de tales postulados. Lo que s\u00ed cabe preguntarse es si \u00e9stos favorecen el respeto hacia la integridad de las mujeres\u2026 o si, por el contrario, nos desarman frente a quienes las cosifican, violentan y deshumanizan.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en condiciones de tener un debate serio, basado en datos contrastados. Esas teor\u00edas han tenido ya una amplia traslaci\u00f3n legislativa en numerosos pa\u00edses. Incluido el nuestro. Hay suficiente experiencia acumulada para discutir sin anatemas, ateni\u00e9ndonos a la realidad. Por supuesto, si reunimos el coraje necesario para ello. Pero urge hacerlo. Hoy podemos constatar el mal resultado que da mirar para otro lado cuando nos topamos con conductas individuales inaceptables. No ser\u00eda menos dram\u00e1tico obviar el contexto de reacci\u00f3n contra los avances del feminismo que se est\u00e1 dando a nivel mundial \u2013 y que reverbera en tales conductas -, o eludir el balance de las pol\u00edticas p\u00fablicas que ata\u00f1en a las mujeres y a sus derechos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Llu\u00eds Rabell<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfAzarosas coincidencias? 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