{"id":73935,"date":"2025-01-10T11:00:00","date_gmt":"2025-01-10T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=73935"},"modified":"2025-01-10T11:10:31","modified_gmt":"2025-01-10T10:10:31","slug":"el-dia-de-ano-nuevo-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=73935","title":{"rendered":"\u00abEl d\u00eda de A\u00f1o\u00a0Nuevo\u00bb por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Las fiestas navide\u00f1as no me gustan por su carga de bondad a plazo fijo, por su supuesta felicidad obligatoria, por su absurdo disparo del consumismo, porque desde la muerte de mi padre, cuando yo ten\u00eda 19 a\u00f1os, siempre he notado m\u00e1s su ausencia en las reuniones familiares<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>. Si no encuentro en estas fechas m\u00e1s que el recuerdo de quienes me faltan irreparablemente, si yo que soy austero como, bebo y gasto mucho m\u00e1s de lo necesario, si no le encuentro la gracia a tanta simbolog\u00eda religioso-comercial y acabo harto de peces en el r\u00edo, queda claro que lo \u00fanico aprovechable de las fiestas era el estar de vacaciones, argumento \u00e9ste que qued\u00f3 fulminado en el momento en que me jubil\u00e9. Respeto que otras personas disfruten las fiestas, coman como cerdos, beban como cirr\u00f3ticos y gasten como adictos. A m\u00ed, de toda esta far\u00e1ndula me queda solamente el recuerdo de mi infancia, en que s\u00ed disfrutaba de todo lo que ahora me parece absurdo: dejar atr\u00e1s aquella escuela en la que sin deberes sab\u00edamos de todo, pensar en los regalos que llegar\u00edan justo el d\u00eda de antes de la vuelta al colegio, ir a por musgo para armar aquel bel\u00e9n de barro y alambres que siempre ten\u00eda varias figuras mutiladas (mi hermano las repellaba con yeso y las repintaba, en una aut\u00e9ntica labor de traumat\u00f3logo, aunque siempre quedaban marcas que desvirtuaban parcialmente la magia de aquella simulaci\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya en mi primera juventud, los guateques y fiestas del casino supon\u00edan otro aliciente: con las hormonas disparadas no importaban ni el fr\u00edo de la calle, ni el estar sin un duro, ni ninguna otra consideraci\u00f3n. La noche (Nochebuena y, especialmente, Nochevieja) era un sue\u00f1o lleno de promesas carnales que, invariablemente, no se cumpl\u00edan. Aquellas ni\u00f1as de mi pandilla eran unas santas, parec\u00eda que jam\u00e1s experimentaban los mismos hormigueos que cualquiera de nosotros. El sexo no es que fuera pecado: ser\u00eda un milagro m\u00e1s bien. Ten\u00edan que guardar su reputaci\u00f3n y su vocaci\u00f3n de novias formales y despu\u00e9s esposas, as\u00ed que no se pod\u00edan permitir una indecorosa conducta p\u00fablica que les restase credibilidad. Si alguna se propasaba una micra los severos l\u00edmites a la larga se iba de un pueblo que ya la ten\u00eda marcada de por vida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/1966-mi-pandilla.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"1966, mi pandilla\" class=\"wp-image-8585\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Mi pandilla el Viernes Santo de 1966<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Nochebuena hac\u00edamos guateque en la central de Telef\u00f3nica, junto a la cabina donde la gente iba a hablar con sus novias o a recibir a una cierta hora prefijada la llamada de la familia que hab\u00eda emigrado. Junto a aquella especie de confesionario laico, bail\u00e1bamos los twists de moda, alg\u00fan rock&amp;roll y nos divert\u00edamos con aquella inocente ilusi\u00f3n que la madurez fue dejando atr\u00e1s. A medida que \u00edbamos creciendo, las ni\u00f1as de la pandilla iban desertando en manos de aquellos largu\u00edsimos noviazgos de pueblo que, cabe esperar, las hizo felices esposas, al menos de cara a la galer\u00eda, en algunos casos con la sospecha de un tedio mortal, pero de eso no se habla en un pueblo, as\u00ed que corro un tupido velo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Poco a poco, nos fuimos yendo a los bailes del casino. Ya pod\u00edamos beber alcohol, si el aguinaldo de padres, abuelos y titos hab\u00eda sido generoso, y ca\u00eda alg\u00fan cubalibre entre baile y baile. Tocaban siempre Hatari Group, el conjunto de mi pueblo. Lo hac\u00edan muy bien. Mientras bail\u00e1bamos \u201cagarrados\u201d y fieramente controlados por las madres, me gustaba oler el pelo largo de aquellas chicas, siempre limpio para el baile. Cada una ten\u00eda el olor peculiar de su champ\u00fa y algo tan simple me resultaba excitante. Aunque no cab\u00eda el menor escarceo, que aquellos tiempos requer\u00edan reprimir impulsos hasta extremos que hoy la gente joven considera leyendas urbanas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siempre apur\u00e1bamos la Nochevieja, sabedores de que no volver\u00eda a haber bailes hasta las fiestas de Santiago y Santa Ana: siete meses sin bailar con aquellas chicas, salvo la posibilidad de organizar alg\u00fan guateque, cosa que no siempre era posible por problemas de costumbres (pocos padres y madres, solo los m\u00e1s abiertos, permit\u00edan semejante corruptela en sus domicilios), por problemas log\u00edsticos (muy pocos de nosotros ten\u00edan tocadiscos o pick-up ni discos apropiados), y por problemas de n\u00f3mina: \u00bfa qu\u00e9 chavalas invitar, tras el cribado de los noviazgos?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recuerdo aquellos d\u00edas de A\u00f1o Nuevo, con los rigores del trasnoche, el alcohol, el ruido del \u201cconjunto m\u00fasico vocal\u201d, todo ello metido en el cerebro de forma traum\u00e1tica, como si una trituradora nos machacara las escasas neuronas que hab\u00edan quedado de guardia. Un caf\u00e9, tres arcadas, muy mal cuerpo y una televisi\u00f3n en la que siempre estaba el Concurso de saltos. Ver a aquellos esquiadores alpinos dejarse caer por una rampa, volar casi cien metros pr\u00e1cticamente en horizontal, levantar el cuerpo un instante antes de llegar al suelo, todo ello a una velocidad que mareaba\u2026 me suger\u00eda una serie de preguntas: \u00bfPor qu\u00e9 hacen este tipo de cosas? \u00bfQu\u00e9 macabro impulso los lleva a querer ser p\u00e1jaros en una ma\u00f1ana tard\u00eda de resaca y dolor de cabeza? \u00bfEs que no estuvieron anoche de baile en el casino? \u00bfQui\u00e9n puede desear hacer estas cosas?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora, con las expectativas de un septuagenario, me vienen estos recuerdos de aquella \u00e9poca. Ya se pas\u00f3 la ilusi\u00f3n navide\u00f1a, sustituida por la cercan\u00eda de mis hijos y mi nieto (y este a\u00f1o, ni eso, por evitar eventuales contagios). Tambi\u00e9n pasaron la gula y el exceso et\u00edlico, sigo siendo parco en gastos superfluos y los regalos ya se han hecho rutinarios y previsibles (cada vez aparecen menos caprichos en mi mente). La fecha de hoy se me aparece como un d\u00eda inerte: no tengo que hacer la compra ni ir a por pan, no hay prensa, la calle est\u00e1 desierta y los negocios cerrados, solo de cuando en cuando se oye un petardo tirado a la calle desde alg\u00fan piso alto o el coche de alg\u00fan joven con el reggaet\u00f3n a todo volumen y las ventanillas inteligentemente bajadas. Ha desaparecido hasta el concurso de saltos de la televisi\u00f3n y me siento flotar en un limbo espacio-temporal desubicado y extra\u00f1o, como si hoy fuera un d\u00eda robado al calendario. Ahora, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, lo que cuenta cada ma\u00f1ana de A\u00f1o Nuevo es el Concierto. Este a\u00f1o, dirigido por Riccardo Muti, que he visto sin demasiado entusiasmo porque me ha parecido muy cargado de polkas y valses, aunque claro, Viena es la ciudad de estos ritmos y el Concierto se hace all\u00ed. Adem\u00e1s, al no haber p\u00fablico, la &nbsp;Marcha Radetzky no ha sido acompa\u00f1ada de aplausos y la sensaci\u00f3n de desamparo se acent\u00faa. Casi estoy deseando que llegue ma\u00f1ana con los camiones de reparto, el tr\u00e1fico, el trasiego del supermercado, los negocios abiertos y las conversaciones, el trasiego que me devuelve a la realidad palpable de lo cotidiano. Ma\u00f1ana saldr\u00e9 del limbo y desaparecer\u00e1 la angustia de la desubicaci\u00f3n: estar\u00e9 en mi casa y a dos de enero y tal vez estos recuerdos hasta me hagan sentirme joven, contradiciendo a Gil de Biedma. Man\u00edas de viejo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Alberto Granados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Recuperado de la publicaci\u00f3n en su blog del <a href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/2021\/01\/01\/el-dia-de-ano-nuevo\/\">1 enero, 2021<\/a> en <a href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/category\/erase-una-vez\/\">\u00c9rase una vez<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>FOTO: https:\/\/www.calendarr.com\/espana\/ano-nuevo\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las fiestas navide\u00f1as no me gustan por su carga de bondad a plazo fijo, por&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":73936,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,1161,44,6937],"tags":[],"class_list":["post-73935","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-ciudadania","category-noticias-de-hoy","category-sociedad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/ano-nuevo-f.webp?fit=1039%2C1050&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=73935"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":73938,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73935\/revisions\/73938"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/73936"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=73935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=73935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=73935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}