{"id":75427,"date":"2025-03-20T08:13:00","date_gmt":"2025-03-20T07:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=75427"},"modified":"2025-03-17T13:16:35","modified_gmt":"2025-03-17T12:16:35","slug":"la-bondad-en-el-epicentro-de-la-civilizacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=75427","title":{"rendered":"La bondad, en el epicentro de la civilizaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>La pr\u00e1ctica de la bondad ha jugado un papel esencial en la construcci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n por encima de imposiciones, leyes y consensos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es la fuerza motora que nos aglutina?&nbsp;<\/strong>Se trata de una cuesti\u00f3n sin resolver, al menos, desde un consenso epist\u00e9mico. Es decir, que cada fil\u00f3sofo y, en nuestros d\u00edas, cada especialista acad\u00e9mico aporta sus razones. Pero hay una cuesti\u00f3n que, casi siempre, queda oculta tras artificiosos discursos y divagaciones encorsetadas que conducen a la superficie de la genuina cuesti\u00f3n. Esta verdad \u00faltima es la <strong>bondad<\/strong>. \u00bfEs acaso una cualidad civilizatoria? \u00bfDebemos a nuestros buenos actos cotidianos la consistencia de la sociedad?<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta donde conocemos, las primeras ciudades <a href=\"https:\/\/ideas.repec.org\/a\/erv\/coccss\/y2010i2010-0110.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">surgieron<\/a> alrededor del IV milenio antes de nuestra era. Antes, las primigenias tribus de la prehistoria hab\u00edan dado lugar a las aldeas neol\u00edticas. La coexistencia de los miembros de las peque\u00f1as sociedades se deb\u00eda asemejar mucho a la de nuestros pueblos en la actualidad, como se transluce de los \u00faltimos descubrimientos arqueol\u00f3gicos: los miembros eran conocidos, exist\u00edan parentescos m\u00e1s o menos difusos y las funciones de cada habitante estaban organizadas y controladas desde la comunidad. <strong>Exist\u00eda, por tanto, un doble poder<\/strong>: el que surg\u00eda del individuo, de la natural interacci\u00f3n en el seno de la sociedad, y de la estructura de gobierno, surgida como entidad neutral. Este \u00abproto-Estado\u00bb <a href=\"https:\/\/roderic.uv.es\/bitstream\/handle\/10550\/55743\/23484.pdf?sequence=1\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">ten\u00eda<\/a> la funci\u00f3n de descargar a la sociedad de los litigios que pod\u00edan disolver la armon\u00eda que se hab\u00eda construido en las normas culturales y convencionales de la comunidad. Por ejemplo, ante una disputa de lindes entre tierras de cultivo, zonas de pesca y caza, artesan\u00edas, viviendas y derechos m\u00e1s o menos ligados a la actividad directa humana, que constitu\u00eda la cotidianeidad de la mayor\u00eda de habitantes de las civilizaciones previas a la existencia de ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>El crecimiento de las aldeas para convertirse en <strong>ciudades<\/strong> supuso un cambio de paradigma. <strong>Las comunidades se volvieron complejas<\/strong>, las familias ya no siempre se conoc\u00edan entre s\u00ed ni ten\u00edan por qu\u00e9 albergar lazos de sangre. Las normas de conducta de la sociedad previa a la construcci\u00f3n de las primeras ciudades quedaban integradas en el derecho de costumbre hasta permeabilizar, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, en la convenci\u00f3n social, es decir, las normas de conducta de cada cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en la ciudad, cuna del mestizaje, pero tambi\u00e9n de la mezcolanza social, ya no era suficiente conque la gesti\u00f3n neutral de la sociedad perteneciese a un grup\u00fasculo pol\u00edtico-religioso (or\u00e1culos en el Mediterr\u00e1neo, el templo en Sumeria, etc.). <strong>Era necesaria una ruptura de facto entre el poder humano y el divino, pero no en derecho<\/strong>: precisamente, la variedad de gentes y de intereses desligados de v\u00ednculos de sangre o de conveniencia entre s\u00ed amenazaban constantemente la legitimidad de quienes ostentaban el gobierno, fueran monarcas o complejas asambleas.<\/p>\n\n\n\n<p>De la diversidad urbanita surgieron los monarcas, con sus templos y palacios. De sus cortesanos y de las clases adineradas que se trasladaban a vivir a la ciudad en busca de la riqueza que <a href=\"http:\/\/www.redicces.org.sv\/jspui\/handle\/10972\/3228\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">proporcionaban<\/a> sus mercados, el refinamiento intelectual: la escritura y la ense\u00f1anza organizada, las matem\u00e1ticas, la astronom\u00eda, fil\u00f3sofos (Tales, el primer pensador reconocido en Occidente, perteneci\u00f3 a la \u00e9lite milesia), cient\u00edficos, ingenieros, constructores, artesan\u00edas complejas, tabernas y toda clase de servicios que la imaginaci\u00f3n puede proporcionar. Igualmente, las clases sociales fueron distingui\u00e9ndose seg\u00fan el origen o la dedicaci\u00f3n. Tambi\u00e9n en funci\u00f3n de su posici\u00f3n econ\u00f3mica o su influencia con quienes ostentaban el poder. Una situaci\u00f3n equivalente a la de nuestro tiempo, salvando las diferencias: quienes apelaban a la divinidad ahora lo hacen en nombre de una Carta Magna y de la voluntad de los sufragistas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El \u00fanico elemento aglutinante entre los seres humanos \u00fanicamente puede residir en las peque\u00f1as acciones<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El <strong>primer c\u00f3digo legal<\/strong> conocido <a href=\"https:\/\/revistas.upr.edu\/index.php\/rcs\/article\/view\/9466\/7844\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">fue<\/a> el de <strong>Hammurabi<\/strong>, rey de Babilonia en el II milenio a.C. Su objetivo fue revelador: unificar las convenciones normativas en todo su pa\u00eds. En otras palabras, crear leyes, con un poder superior al del consenso de la comunidad. A esta tradici\u00f3n dialogante, o a su anhelo ante la complejidad social, <a href=\"https:\/\/www.memoria.fahce.unlp.edu.ar\/tesis\/te.1496\/te.1496.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">apela<\/a> tambi\u00e9n Homero en la <em>Il\u00edada<\/em> cuando los pr\u00f3ceres se re\u00fanen en asambleas y el discurso m\u00e1s astuto permite la convicci\u00f3n. Aquiles, en su negativa a luchar para Agamen\u00f3n cuando decidi\u00f3 arrebatarle a su cautiva, Briseida, representa una actitud arcana que simboliza la terquedad: frente al consenso del grupo, que obedece a leyes y a convenciones enrevesadas, como el estatus social o la capacidad de cada orador para engatusar los o\u00eddos del pr\u00f3jimo, el individuo puede mostrarse arrogante y romper con la sociedad, aunque hacerlo implicar\u00e1 pagar un alto precio, quedar aislado de los asuntos comunes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, precisamente, si nos fijamos en el detalle del individuo que rompe con la comunidad, el an\u00e1lisis de la realidad nos dirige hacia un vac\u00edo evidente. Ning\u00fan sistema pol\u00edtico, incluido el emanado de unas urnas, es capaz por s\u00ed mismo de sostener el vaiv\u00e9n de uno o muchos individuos si su voluntad es contraria. <strong>La ley, por tanto, si converge con principios \u00e9ticos de justicia, armoniza y ofrece un espacio m\u00e1s o menos neutral<\/strong> en el que pueden resolverse las disputas, pero no es capaz de sostener por s\u00ed misma la estructura de la sociedad ni explica un necesario estado pac\u00edfico de convivencia entre sus miembros. Tampoco las convenciones, los \u00abmodales\u00bb: ni siquiera son id\u00e9nticos de una familia a otra, entre individuos. Mucho menos puede serlo el temor.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el ser humano, \u00bfa qu\u00e9 ha de temer? \u00bfA un <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=625683\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">poder humano<\/a> insuficiente para detenerle, a una naturaleza caprichosa en apariencia, a una divinidad cuestionada en su existencia? Mucho menos puede someterse el ser humano a disposiciones de s\u00ed mismo que no son universales, como el deseo, el inter\u00e9s o la voluntad, que var\u00edan seg\u00fan su grado de comprensi\u00f3n de la realidad y de las circunstancias, siempre cambiantes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La bondad, tesoro humano<\/h2>\n\n\n\n<p>El \u00fanico elemento aglutinante entre los seres humanos \u00fanicamente <a href=\"https:\/\/go.gale.com\/ps\/i.do?id=GALE%7CA307787555&amp;sid=googleScholar&amp;v=2.1&amp;it=r&amp;linkaccess=abs&amp;issn=0325819X&amp;p=IFME&amp;sw=w&amp;userGroupName=anon%7E556058bc&amp;aty=open+web+entry\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">puede residir<\/a> en las peque\u00f1as acciones. Y son los diminutos<strong> gestos cotidianos<\/strong> los que establecen los lazos que <strong>permiten, sin grandes pasiones, una convivencia respetuosa<\/strong>: el auxilio del necesitado, aunque ning\u00fan inter\u00e9s nos una a \u00e9l; el elogio sincero durante la conversaci\u00f3n, la preocupaci\u00f3n por el semejante, el cuidado del bien ajeno, el cuidado ante la enfermedad y la fragilidad. Toda esta disparidad procede de una pr\u00e1ctica que podemos elegir realizar o renegar, la bondad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Si no existiese una continua y genuina pr\u00e1ctica de la bondad y de la generosidad que emana de ella, la vida en sociedad ser\u00eda insoportable<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Al mirar al semejante desprovistos del lastre del inter\u00e9s somos capaces de construir v\u00ednculos que generan amistades, conducen a buen puerto los negocios y facilitan cada acuerdo cotidiano. El peso y la cotidianeidad de la bondad como pr\u00e1ctica necesaria y aglutinante es tan intensa que ha permeabilizado en el acervo de cualquier sociedad desarrollada, extinta o vigente en nuestros d\u00edas: la simple amabilidad, incluso la cortes\u00eda, que no dejan de ser acciones vaciadas de la pr\u00e1ctica de la bondad, son consideradas el \u00fanico mecanismo aceptable para ser bien aceptado por la comunidad. De igual manera, el solo pensamiento en el derecho humano y el deseo de prosperidad civil m\u00e1s all\u00e1 del propio beneficio ya implica en s\u00ed un reconocimiento de esta bondad. Porque refinada o no por la rutilancia del intelecto, pensar en el bien com\u00fan por encima del estrecho margen individual ya supone el acto de generosidad necesario para el progreso de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, si no existiese una continua y genuina pr\u00e1ctica de la bondad y de la generosidad que emana de ella, la vida en sociedad ser\u00eda insoportable, voluble e imposible. De gobernar tan solo el inter\u00e9s, los litigios y la violencia <a href=\"https:\/\/www.jstor.org\/stable\/40183672\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">abundar\u00edan<\/a> casi en cada contacto personal. De hacerlo, en su lugar, la fuerza de las leyes humanas, todos ser\u00edamos estudiosos de las leyes y cualquier empresa ser\u00eda imposible de realizar: quedar\u00edamos atascados en sus l\u00edmites burocr\u00e1ticos, midiendo cada paso y recurriendo cada peque\u00f1a discrepancia. Tendr\u00edamos leyes incluso para las cuestiones m\u00e1s instintivas, la percepci\u00f3n de libertad de la que presumimos ser\u00eda imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de otras propuestas, como el miedo, nos paralizar\u00eda en la desconfianza al semejante. Se analice la v\u00eda que se quiera inventar que no sea la bondad, toda posibilidad converge a un mismo destino final: <strong>la ruptura de la comunidad, que colapsa por su incapacidad de funcionar<\/strong>, y el aislamiento del individuo, como Aquiles con su c\u00f3lera, que a punto estuvo de ocasionar la derrota definitiva de los aqueos frente a los troyanos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un debate abierto<\/h2>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n sobre la causa m\u00ednima necesaria para que una sociedad funcione y pueda prosperar lleva atormentando a los pensadores y cient\u00edficos de todos los tiempos. Para <a href=\"https:\/\/ethic.es\/2023\/06\/tres-lecciones-de-aristoteles-sobre-la-amistad-aristoteles\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Arist\u00f3teles<\/a>, por ejemplo, <strong>la benevolencia sustituye a la bondad en su plenitud \u00e9tica<\/strong> bajo el pensamiento del estagirita, como coment\u00f3 Nicola Abbagnano en su obra. El motivo es sencillo: la utilidad resulta un fin necesario para Arist\u00f3teles, y la benevolencia posee la utilidad de producir bien com\u00fan. Sin la benevolencia, las leyes del animal pol\u00edtico ser\u00edan imposibles. Una percepci\u00f3n que se refleja en el an\u00e1lisis que Confucio estableci\u00f3 sobre la naturaleza humana y su comportamiento en sociedad al idealizar los amables tiempos de la unificaci\u00f3n de China bajo el Duque de Zhou. La benevolencia, de nuevo, era imprescindible para generar el amor filial capaz de sostener y hacer prosperar la sociedad de manera directa o simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>En el polo opuesto, Le\u00f3n Tolst\u00f3i o Mo Di fueron ejemplos de una postura m\u00e1s radical. El escritor y pensador ruso apel\u00f3 al \u00abreino de Dios\u00bb del cristianismo original, el que se desprende de las bienaventuranzas pronunciadas por Jes\u00fas de Nazaret. <strong>La no violencia y el amor universal son indispensables para abandonar todo impulso violento<\/strong> y trascender hacia un estado civilizatorio superior, abarcando de lo humano a lo divino. Mo Di, en su \u00e9poca, apel\u00f3 a al amor universal como un mandato del cielo (de lo divino y absoluto) como pr\u00e1ctica y herramienta para la armon\u00eda en la relaci\u00f3n entre los seres humanos. Huelga decir que, en las filosof\u00edas surgidas en el subcontinente indio, las pr\u00e1cticas derivadas de la bondad son reconocidas, como en la tradici\u00f3n europea y china, virtudes necesarias para una elevaci\u00f3n com\u00fan e individual.<\/p>\n\n\n\n<p>Regresando, por \u00faltimo, a la investigaci\u00f3n occidental, Nicol\u00e1s Maquiavelo y Thomas Hobbes rebuscaron en la vieja cuesti\u00f3n del signo de la naturaleza humana. Para el florentino, importa el gobierno fuerte capaz de imponer su liderazgo sobre la sociedad por los medios que mejor permitan obtener unos fines \u00fatiles. El ingl\u00e9s, por su parte, el ser humano posee una inclinaci\u00f3n negativa y es el temor a la fuerza lo que ha de inspirar la conducta aceptable del individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los <a href=\"https:\/\/ethic.es\/2023\/07\/francisco-de-vitoria-padre-del-derecho-humano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">renacentistas espa\u00f1oles<\/a>, <strong>la sola pertenencia al g\u00e9nero humano conced\u00eda los mismos derechos existenciales<\/strong> reconocidos para sus semejantes, al margen de la cultura, su lengua, sus creencias o el color de la piel. Ideas que quedaron recogidas por los ilustrados, quienes depositaron en la raz\u00f3n y en la pr\u00e1ctica del buen gobierno la construcci\u00f3n civilizatoria: la separaci\u00f3n de poderes, el germen del Estado moderno, los derechos civiles como los conocemos en Occidente y el ideal de una humanidad hermanada proceden de mentes como las de Diderot, Voltaire, Montesquieu o Kant, entre tantos otros.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestros d\u00edas, la pregunta sigue abierta. Unida a esta respuesta queda la discusi\u00f3n replanteada desde la neurociencia, la psicolog\u00eda y la antropolog\u00eda cient\u00edfica. S\u00ed queda claro que los seres humanos somos capaces de engendrar los mejores y los peores instintos, pero tambi\u00e9n, mientras sigue girando la rueda del conocimiento, que si la maldad nos impulsase sin estar compensada con una sibilina inclinaci\u00f3n hacia la bondad ser\u00eda muy dif\u00edcil, si no imposible, que usted estuviese leyendo estas l\u00edneas y que yo las hubiera escrito para su deleite.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/david-lorenzo-cardiel?_gl=1*1w8wsjh*_up*MQ..*_ga*ODc4NjU1MTg4LjE3NDE4OTMxODM.*_ga_0LL6WCT924*MTc0MTg5MzE4Mi4xLjAuMTc0MTg5MzE4Mi4wLjAuMTQzMzkyMDQzOQ..\"><strong>David Lorenzo Cardiel<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Fotograf\u00eda  Rawpixel<\/p>\n\n\n\n<p>ETHIC<\/p>\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pr\u00e1ctica de la bondad ha jugado un papel esencial en la construcci\u00f3n de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":75428,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[1161,186,44,10],"tags":[],"class_list":["post-75427","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudadania","category-instituciones","category-noticias-de-hoy","category-salud"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/bondad.jpg?fit=1500%2C900&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/75427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=75427"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/75427\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":75429,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/75427\/revisions\/75429"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/75428"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=75427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=75427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=75427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}