{"id":75822,"date":"2025-04-09T11:00:00","date_gmt":"2025-04-09T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=75822"},"modified":"2025-04-04T13:27:01","modified_gmt":"2025-04-04T11:27:01","slug":"la-mujer-que-leia-a-machado-por-alberto-granados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=75822","title":{"rendered":"\u00abLa mujer que le\u00eda a\u00a0Machado\u00bb por Alberto Granados"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/madrid-puerta-del-sol.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/madrid-puerta-del-sol.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"Madrid, Puerta del Sol\" class=\"wp-image-6435\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Al&nbsp; gran poeta Rafael Guill\u00e9n<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mariana levanta la vista de su labor y mira un momento a trav\u00e9s de la ventana. Los cristales, medio empa\u00f1ados, le permiten vislumbrar la silueta de la sierra. Divisa un paisaje g\u00e9lido, lleno de escarcha, mientras un s\u00fabito tirit\u00f3n le recorre la espalda. Se ajusta el mant\u00f3n de lana y remueve el brasero. Tiene las manos ateridas. Para cambiar de postura, se dirige a la cocina. A\u00f1ade un trozo de carb\u00f3n a la hornilla y espabila la lumbre soplando hasta el mareo. Cuando brotan unas diminutas llamas les da aire con un soplillo de esparto. Finalmente mueve el puchero que hierve mansamente con un borboteo que le resulta casi musical.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vuelve a su trabajo, que empez\u00f3 muy de ma\u00f1ana, &nbsp;tan pronto como Marianilla se fue a la cercana escuela. Ella se levant\u00f3 bien temprano para preparar el almuerzo que Paco se ha llevado a la huerta. Cuando todo estaba recogido, despert\u00f3 a la ni\u00f1a. La casa es peque\u00f1a y ella muy dispuesta: tenerlo todo ordenado, obsesivamente pulcro, le lleva poco tiempo. Por eso hace labores para algunas tiendas de confecci\u00f3n o para familias conocidas: arregla vueltos, repasa costuras e hilvanes, forra botones, achica o agranda trajes o vestidos\u2026 Su habilidad con la aguja le da muy buenos dineros cada mes, aunque tambi\u00e9n le proporciona algunos sinsabores, pues a Paco le parece humillante que su mujer trabaje para la calle, como si \u00e9l no fuera capaz de sacar adelante la casa con su esfuerzo. M\u00e1s de una vez lo han discutido:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Yo es que no sabr\u00eda estar mano sobre mano. Adem\u00e1s, lo que yo gano es para nuestra hija\u2026 La maestra dice que es m\u00e1s lista que el hambre. \u00a1Mira que si pudiera estudiar una carrera\u2026! No, Paco, no me mires as\u00ed. Ahora las mujeres hacen cosas que no hab\u00edamos hecho nunca. Algunas est\u00e1n estudiando, ocupando trabajos fuera de la casa\u2026 Las cosas ya no son como en mis tiempos, que s\u00f3lo aprend\u00edamos las cuatro reglas. \u00bfTe imaginas a nuestra hija de m\u00e9dica o de abogada? \u00bfNo te hace ilusi\u00f3n que llegue lejos? Adem\u00e1s, si no quiere estudiar\u2026 que por lo menos pueda comprarse una casa sin tener que pasar las fatigas que hemos pasado nosotros\u2026<\/h3>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/costurera11-imagen-de-lacoruc3b1ademistiempos-blogspot.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/costurera11-imagen-de-lacoruc3b1ademistiempos-blogspot.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"costurera11 imagen de lacoru\u00f1ademistiempos blogspot\" class=\"wp-image-6434\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp; I<strong>magen tomada de lacoru\u00f1ademistiempos.blogspot.com<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Se remueve inc\u00f3moda al recordar las muchas discusiones similares que han surgido en los \u00faltimos a\u00f1os. Cuando estaban reci\u00e9n casados, Paco se iba con alg\u00fan pretexto si la conversaci\u00f3n tomaba semejante cariz. Desaparec\u00eda &nbsp;s\u00f3lo para eludir una respuesta a los sue\u00f1os de su mujer, para no comprometerse. Por entonces pensaba que eran felices. Despu\u00e9s, cuando lleg\u00f3 don Miguel a la casa de al lado, todo cambi\u00f3. Mariana lo recuerda perfectamente con un semblante lleno de preocupaci\u00f3n, con esa sensaci\u00f3n de opresi\u00f3n en el pecho que la persigue desde que las cosas se torcieron entre ellos dos.<\/h3>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/realejo-mercadillo-callejero-en-plaza-del-realejo.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/realejo-mercadillo-callejero-en-plaza-del-realejo.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"REALEJO Mercadillo callejero en Plaza del Realejo\" class=\"wp-image-6433\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Mercado callejero en la Plaza del Realejo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; Eso fue hace cuatro a\u00f1os, concretamente una ma\u00f1ana de finales de agosto, cuando el curso estaba a punto de empezar. Marianilla s\u00f3lo ten\u00eda siete a\u00f1os y la llevaba consigo a todas partes. Sal\u00edan a hacer la compra cuando encontraron al maestro sentado sobre una de las dos gruesas maletas que ocupaban medio rellano. Se le ve\u00eda sudoroso y cansado. Al percibir el sobresalto que les hab\u00eda causado, se levant\u00f3, se puso la chaqueta y se acerc\u00f3&nbsp; a saludar.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -Se\u00f1ora, perdone si la he asustado. Soy el nuevo maestro de las escuelas nacionales \u2013a Mariana le sorprendi\u00f3 el castellano tan fino y lleno de eses-. Voy a vivir aqu\u00ed. Es que el casero se ha retrasado y a\u00fan no me ha entregado la llave.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mariana, muy azorada, estrech\u00f3 la mano que aquel hombre le tend\u00eda. Se vio rid\u00edcula, plenamente consciente de que el rubor la hab\u00eda dejado en evidencia. Tras unas torpes palabras, cogi\u00f3 de la mano a la peque\u00f1a y baj\u00f3 las escaleras. Esa noche le coment\u00f3 a Paco la an\u00e9cdota.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-\u00a1Mira que le habr\u00e9 parecido tonta\u2026! Eso de que un hombre con estudios me salude\u2026 una no est\u00e1 acostumbrada\u2026 vamos, que creo que se me ha notado mucho que no s\u00e9 comportarme delante de un extra\u00f1o\u2026.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Unos d\u00edas despu\u00e9s fue Paco quien se lo encontr\u00f3 en la escalera. De nuevo don Miguel se present\u00f3. Paco se ofreci\u00f3 para lo que hiciera falta. Sac\u00f3 su petaca y ambos hombres liaron un cigarro. A Paco le pareci\u00f3 muy poquita cosa, un hombre de libros, de manos finas, incapaz de aguantar una jornada cavando en la huerta o vareando la aceituna del olivar.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Una noche, con el curso escolar ya en marcha, don Miguel toc\u00f3 a la puerta. Ven\u00eda a comentarles su intenci\u00f3n de dar clases gratuitas a aquellos adultos del barrio que lo desearan. Ser\u00edan por la tarde, cuando ya hubieran vuelto del trabajo. Se trataba de leer, escribir, las cuentas y problemas de las situaciones cotidianas, comentar el estado del mundo, el de la sociedad espa\u00f1ola, leer art\u00edculos de peri\u00f3dicos\u2026 Mencion\u00f3 varias veces una llamada Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza, habl\u00f3 de bibliotecas que hacen pr\u00e9stamos gratuitos, de comentar libros, de o\u00edr m\u00fasica en un gram\u00f3fono, del papel de la mujer, del voto femenino, de la cultura del pueblo\u2026<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Paco oy\u00f3 todo aquello con agria desconfianza, pero Mariana qued\u00f3 deslumbrada por la honestidad que aquel joven destilaba. Era muy distinto a los dem\u00e1s hombres de su entorno. Esa delicadeza, esa resoluci\u00f3n, eran muy distintas a lo que siempre hab\u00eda encontrado en otras personas con estudios o pertenecientes a la clase alta de la ciudad. No se trataba de esa humillante condescendencia de los ricos, sino de un respeto por la gente sencilla, de una aceptaci\u00f3n de sus condiciones de vida.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lo habl\u00f3 con Paco: ella quer\u00eda asistir a esas clases, aprender cosas, saber m\u00e1s. Siempre se hab\u00eda callado ante la gente conocida porque no sab\u00eda si su opini\u00f3n pod\u00eda tener la m\u00e1s m\u00ednima relevancia o el menor fundamento. Si consegu\u00eda algo de seguridad, eso que se encontraba. Adem\u00e1s, bastaba con atravesar el descansillo\u2026 Paco acept\u00f3 quedarse con la ni\u00f1a para que ella pudiera asistir.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las clases se iniciaron poco despu\u00e9s. Mariana se encontr\u00f3 con que sus ideas no parec\u00edan descabelladas, ni su ignorancia parec\u00eda un problema para don Miguel: la incultura era, simplemente, una consecuencia m\u00e1s de la injusticia \u2013les dec\u00eda con frecuencia-. La gente sencilla no era culpable, sino v\u00edctima de una sociedad basada en las diferencias y precisamente la cultura era la herramienta ideal para conseguir, aunque s\u00f3lo fuera en un m\u00ednimo grado, la igualdad. \u00c9l mismo era hijo de un alba\u00f1il madrile\u00f1o, pero hab\u00eda sabido superarse. Por eso estaba obligado a ayudar a otras personas a hacer lo propio.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En pocos meses, Mariana pas\u00f3 de considerarse una mujer torpe a ser la alumna m\u00e1s aguda, la m\u00e1s sagaz y aceptada al manifestar sus opiniones. Su timidez inicial fue cambiando a una cierta seguridad que ve\u00eda crecer con gran satisfacci\u00f3n. Le gustaba que don Miguel les leyera fragmentos de obras literarias y les contara el argumento, junto a una s\u00edntesis con el significado general.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u201cFortunata y Jacinta\u201d \u2013les explicaba- muestra la diferencia entre el amor convencional y el verdadero amor, lleno de pasi\u00f3n, que no acepta sutilezas tales como la diferencia de clases o el matrimonio. Los cuentos de do\u00f1a Emilia Pardo Baz\u00e1n son necesarios para cualquier mujer que desee dignificar su papel en la sociedad. La poes\u00eda de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez es un hermoso castillo de fuegos artificiales que explota en mil artilugios de belleza sublime para despu\u00e9s desvanecerse sin dejar nada. Valle-Incl\u00e1n y sus \u201cSonatas\u201d suponen un maravilloso canto de cisne de una clase que se extingu\u00eda: el arist\u00f3crata arruinado. Un joven poeta local, llamado Federico Garc\u00eda Lorca, al que hab\u00eda conocido, tiene un futuro deslumbrante en poes\u00eda y en teatro\u2026<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En cualquier caso, quien emocion\u00f3 verdaderamente a Mariana fue un poeta que era amigo de don Miguel. Se llamaba Antonio Machado y hab\u00eda estado a punto de perder la raz\u00f3n cuando muri\u00f3 su esposa, apenas una adolescente. El d\u00eda que les ley\u00f3 un brev\u00edsimo poema, Mariana no pudo contener las l\u00e1grimas:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-F\u00edjense en lo que don Antonio le reprocha a Dios:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>Se\u00f1or, ya me arrancaste lo que yo m\u00e1s quer\u00eda.<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>Oye otra vez, Dios m\u00edo, mi coraz\u00f3n clamar.<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>Tu voluntad se hizo, Se\u00f1or, contra la m\u00eda.<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>Se\u00f1or, ya estamos solos mi coraz\u00f3n y el mar.<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un hombre que lleva toda la vida dudando de la existencia de Dios, lo menciona cuatro veces en cuatro versos. Cuando lo escribi\u00f3 \u2013les dec\u00eda-, estaba tan dolorido que asumi\u00f3 su gigantesca incoherencia, su enorme contradicci\u00f3n. Y lo hizo por amor, s\u00f3lo por amor\u2026 \u00bfNo les parece grandioso?<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Y Mariana sinti\u00f3 una intensa conmoci\u00f3n en su interior: el amor era algo capaz de promover estados de \u00e1nimo as\u00ed. Esa idea le hac\u00eda pensar despu\u00e9s, durante sus solitarias horas de costura ante la ventana, en algo que llevaba mucho tiempo enquistado en su conciencia, algo que recordaba con inquietud: cuando ten\u00eda quince a\u00f1os se hab\u00eda enamorado de un chico algo mayor que ella que viv\u00eda enfrente de la casa de sus padres. \u00c9l la miraba como una cr\u00eda, pero eso no impidi\u00f3 que apareciera en Mariana una firme resoluci\u00f3n a perderse con aquel muchacho. Era como una fiebre incontrolable, como una angustia que la volv\u00eda loca. Si no lleg\u00f3 a dar el paso, fue porque unos meses despu\u00e9s la familia del chico se mud\u00f3 y no volvi\u00f3 a verlo. Su locura se fue apaciguando, su fuego se extingui\u00f3 poco a poco y finalmente, cuando ya era una mujer,&nbsp; comprendi\u00f3 que un amor tan tormentoso era un peligroso estorbo, una dolorosa y vergonzante enfermedad contra la que hab\u00eda que vacunarse. La pasi\u00f3n no era buena. Las cosas del amor deber\u00edan ser m\u00e1s sosegadas, menos alocadas, menos dolorosas.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Fue cuando acept\u00f3 casarse con Paco, un buen hombre sin duda, por el que sent\u00eda un gran afecto. Siempre hab\u00eda considerado que su matrimonio hab\u00eda sido una decisi\u00f3n acertada, pues \u00e9l era trabajador y considerado, no era vicioso y le hab\u00eda dado una hija que ya se iba haciendo una mujercita. Estaba bien con \u00e9l. Hab\u00edan creado una familia, un hogar que funcionaba bien, sin estridencias ni locuras. Pero esa pasi\u00f3n que descubr\u00eda en los poemas que Machado hab\u00eda dedicado a Leonor\u2026, eso no exist\u00eda en su vida. \u00bfSe estar\u00eda perdiendo algo grande, algo indispensable?<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Don Miguel, \u00bfpor qu\u00e9 no nos lee otra poes\u00eda de su amigo Machado? \u2013pidi\u00f3 Mariana una tarde.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En esa ocasi\u00f3n les ley\u00f3 muy complacido algo que result\u00f3 inolvidable para Mariana: un poema llamado \u201cYo voy so\u00f1ando caminos\u201d. La muchacha palade\u00f3 cada idea, cada imagen, cada palabra del poema y le pareci\u00f3 muy hermoso, pero hubo unos versos que la dejaron petrificada:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>En el coraz\u00f3n ten\u00eda<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>la espina de una pasi\u00f3n;<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>logr\u00e9 arranc\u00e1rmela un d\u00eda;<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>ya no siento el coraz\u00f3n.<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Le pareci\u00f3 que hablaba exactamente de ella cuando hace a\u00f1os sinti\u00f3 aquella locura. <em>\u201cYa no siento el coraz\u00f3n\u201d<\/em>, dec\u00eda el poema. Tal vez era exactamente lo que le pasaba a ella. Tal vez, en su deseo de no caer en la tormentosa demencia de la pasi\u00f3n, hab\u00eda llegado a una situaci\u00f3n que la dejaba sin nada que realmente mereciera la pena en la vida, si no era su hija. El poema terminaba:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>Aguda espina dorada,<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>qui\u00e9n te volviera a sentir<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>en el coraz\u00f3n clavada.<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Crey\u00f3 que Machado se refer\u00eda exclusivamente a ella. Ya le hab\u00eda pasado antes con otros poemas de don Antonio en que hab\u00eda encontrado clar\u00edsimas referencias a sus propias vivencias. Don Miguel lo hab\u00eda explicado: los grandes poetas siempre tratan temas eternos, universales. Por eso resultaban tan directos para todo el mundo, no s\u00f3lo para ella.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Esa misma tarde, el maestro le prest\u00f3 \u201cCampos de Castilla\u201d. Ella lleg\u00f3 con el libro a su casa y, muy ufana, se lo ense\u00f1\u00f3 a Paco, en quien encontr\u00f3 un gesto realmente hosco. Al preguntarle qu\u00e9 le pasaba, \u00e9ste le reproch\u00f3:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-\u00bfQu\u00e9 me pasa? Que no eres la misma muchacha con la que me cas\u00e9, Mariana, que has cambiado mucho y no te conozco. Llevamos ocho a\u00f1os casados y no creo haberte dado motivos para que te quejes. Te he dado todo lo que he podido y jam\u00e1s te he tenido un mal modo. Pero desde que empezaste las clases con el maestrillo\u2026 No eres la misma, Mariana, no lo eres. Has cambiado y ha sido para peor. Esas ideas\u2026<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Pero Paco, yo no he hecho nada malo ni con don Miguel, ni con ning\u00fan otro hombre, ni\u2026<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Es que si hicieras algo malo, acu\u00e9rdate, Mariana, t\u00fa acabas bajo tierra\u2026 Yo, en la c\u00e1rcel, pero t\u00fa bajo tierra. Yo no soy hombre de cuernos, ent\u00e9rate\u2026 -Paco estaba dominando todo un torrente de ira, controlando un odio que hasta entonces Mariana no le hab\u00eda visto jam\u00e1s-. Y a ver si voy a tener que explicarle a ese hombre hasta d\u00f3nde puede llegar con mi mujer. No quiero que te d\u00e9 lecci\u00f3n, ni que te preste libros, ni que te vuelva como un calcet\u00edn, que es lo que est\u00e1 haciendo contigo\u2026 \u2013 y sali\u00f3 dando un portazo.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mariana consol\u00f3 a la ni\u00f1a, que se hab\u00eda echado a llorar, y comprendi\u00f3 que su marido estaba celoso. \u00bfTen\u00eda alg\u00fan motivo? Era la persona que deber\u00eda confiar m\u00e1s firmemente en ella y le dol\u00eda su sospecha. Supuso que alguna habladur\u00eda, alguna referencia en la taberna, alg\u00fan chisme hab\u00eda hecho mella en Paco\u2026 y se sinti\u00f3 perdida. Acept\u00f3 calladamente la exigencia de su marido y abandon\u00f3 las clases, aunque echaba de menos las cosas que iba aprendiendo, el ambiente junto a los otros alumnos y el trato afable de aquel hombre, bueno en el buen sentido de la palabra, como dec\u00eda el poeta.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Varios d\u00edas despu\u00e9s compr\u00f3 en secreto un ejemplar de \u201cCampos de Castilla\u201d, que escondi\u00f3 liado entre los retales de su costurero. Muchas ma\u00f1anas se conced\u00eda un breve descanso y sacaba el libro para leer varios poemas. Cada vez se ve\u00eda mejor reflejada en el universo machadiano. Comparaba a su marido con su maestro y ve\u00eda las dos realidades, \u201clas dos Espa\u00f1as\u201d, que el poeta plasmaba en varios poemas que ella se sab\u00eda ya de memoria. Adem\u00e1s, por encima de todo, encontraba en Machado una verdad vital, una intensa fuerza que la llevaba a superarse, a desear saber m\u00e1s, a apartarse de la ignorancia y la falta de sensibilidad que la rodeaban.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">***<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Han pasado tres a\u00f1os de todo aquello. Presa de la contradicci\u00f3n, le parece que s\u00f3lo ha sido un breve lapso de tiempo y, a la vez, que lleva toda la vida en Madrid. Ya no es la mujer que reflexionaba sobre su vida en sus ratos de costura. Ya no abriga la menor duda respecto al papel de la pasi\u00f3n en la vida de una persona. Comprende ahora que vivir sin un profundo amor, sin una enfebrecida pasi\u00f3n\u2026 sencillamente no es vivir. Ahora lo entiende perfectamente y se pregunta c\u00f3mo pudo estar tan ciega, c\u00f3mo se cas\u00f3&nbsp; con Paco.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Madrid, Puerta del Sol<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sigue cosiendo para la calle, pues nunca hubiera aceptado vivir a expensas del sueldo de Miguel. \u00a1C\u00f3mo iba&nbsp; a aceptar ser una mantenida del hombre que la arranc\u00f3 de su ciudad! Sabe respetarse y jam\u00e1s hubiera pasado por una situaci\u00f3n as\u00ed. Tiene mucho trabajo y en Madrid se gana mucho m\u00e1s que en Granada. Marianilla, ya una preciosa adolescente, cursa el bachillerato con la idea de estudiar enfermer\u00eda. Le ayuda Miguel, por quien la ni\u00f1a siente aut\u00e9ntica adoraci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mariana trata de que la chica respete a su padre y la obliga a escribirle una vez al mes, pero la ni\u00f1a no puede olvidar aquella tragedia: los feroces insultos, las voces, las agresiones a su madre. Paco, siempre tan templado, perdi\u00f3 los estribos el d\u00eda que encontr\u00f3 un libro de don Miguel escondido en el costurero de su mujer, junto al ejemplar de Machado que esta hab\u00eda comprado. Pens\u00f3 que ambos se ve\u00edan pese a sus \u00f3rdenes y una c\u00f3lera hasta entonces desconocida se apoder\u00f3 de \u00e9l.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La realidad era que una ma\u00f1ana, don Miguel y ella se cruzaron en la escalera. Cuando apart\u00f3 los ojos, avergonzada por su miserable situaci\u00f3n, \u00e9l le dijo:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Me alegro de verla, Mariana. \u00a1Qu\u00e9 pena que haya dejado de venir a mis clases\u2026! \u00bfSabe? La echamos en falta\u2026, sus sabias opiniones\u2026<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ella eludi\u00f3 la respuesta, con gesto comprometido, apurada y nerviosa. Ante su silencio, el maestro dijo:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Espa\u00f1a no podr\u00e1 jam\u00e1s convertirse en un pa\u00eds moderno si seguimos con los maridos anclados en el sentido calderoniano del honor, Mariana. De verdad que siento haberle creado problemas. Esta es la \u201cEspa\u00f1a que embiste\u201d, como dice su admirado Machado. Perd\u00f3neme.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Desde entonces, el maestro le dejaba libros en la terraza, escondidos en la cesta de las pinzas de la ropa que ella usaba. Con ello, establecieron una maravillosa complicidad que manten\u00eda entre ambos el nexo prohibido. Mariana cog\u00eda aquellos libros, los devoraba y se los devolv\u00eda por el mismo procedimiento\u2026 hasta que Paco encontr\u00f3 en el costurero la prueba de cargo, la evidente inculpaci\u00f3n de su delito de leer. Era a comienzos del verano y, con las ventanas abiertas, la explosi\u00f3n de celos de su marido debi\u00f3 de o\u00edrse en todo el Realejo. Tambi\u00e9n don Miguel tuvo que o\u00edr algo tan vergonzoso, tan humillante. Ella soportaba el dolor de las bofetadas en el m\u00e1s absoluto silencio, pero la ni\u00f1a, aterrorizada, sali\u00f3 a pedir ayuda a la calle.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-\u00a1Que mi padre va a matar a mi madre! \u00a1Venid, que la mata\u2026!<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El primero en acudir fue don Miguel. La chiquilla hab\u00eda dejado abierta la puerta y entr\u00f3 para ayudar a la mujer, que yac\u00eda semiinconsciente en el suelo, recibiendo patadas del agresor. Cuando le hizo frente, recibi\u00f3 toda una tanda de pu\u00f1etazos que lo derribaron. El agresor no lo mat\u00f3 porque los vecinos lo sujetaron. Media taberna hab\u00eda acudido con la ni\u00f1a, que se\u00f1alaba, muda de espanto, aquella tragedia y sollozaba:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-\u00a1Mi madre! \u00a1Mi madre, que me la ha matado!<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Paco fue reducido y llevado al cuartelillo, donde estuvo retenido muchas horas.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">A la ma\u00f1ana siguiente, don Miguel llam\u00f3 a la puerta. La tute\u00f3 por primera vez:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Mariana, no puedes seguir aqu\u00ed. Este loco te va a matar. &nbsp;Tienes que salir de aqu\u00ed. Es como cuando una fiera prueba la sangre: volver\u00e1 a matar m\u00e1s presas\u2026 Mira, tienes que haberte dado cuenta, pues esas cosas no os pasan desapercibidas a las mujeres\u2026 yo te quiero desde que empezaste a venir a mis clases. Tu sencillez, tu prudencia, tu sensibilidad, desde entonces\u2026 \u00a1Pero eras una mujer casada! Ahora te puedo pedir que te vengas con tu hija y conmigo a Madrid. Me han dado el traslado para el curso que viene\u2026 La Rep\u00fablica ha tra\u00eddo el divorcio y yo te querr\u00e9 siempre\u2026<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mariana, con el cuerpo tumefacto y la cara llena de cardenales, abraz\u00f3 a aquel hombre. Sinti\u00f3 la ternura que jam\u00e1s hab\u00eda experimentado en el abrazo a un cuerpo de hombre. Tuvo el firme convencimiento de que Miguel &nbsp;representaba su \u00fanica oportunidad. Se vio reflejada en sus ojos y record\u00f3 otra estrofa de Machado:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>Y en la cosa nunca vista<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>de tus ojos me he buscado;<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>en el ver con que me miras.<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Supo que no cab\u00eda error alguno, que su felicidad estaba junto a \u00e9l. Si alguna vez volv\u00eda a sentir <em>la espina de una pasi\u00f3n<\/em>, ser\u00eda con aquel joven aut\u00e9ntico y honesto que le ofrec\u00eda un futuro. Un hombre al que amaba, ahora le parec\u00eda evidente, aunque jam\u00e1s hab\u00eda reparado en ello.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Pocas semanas despu\u00e9s estaba en Madrid con \u00e9l,&nbsp; para siempre feliz y apasionada.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Y ya han pasado tres a\u00f1os, los m\u00e1s felices de mi vida \u2013se dice a s\u00ed misma, aunque al pensarlo le vuelve una preocupaci\u00f3n que la tiene atenazada: hace unos d\u00edas mataron a Calvo Sotelo y desde ayer se est\u00e1n recibiendo noticias &nbsp;estremecedoras sobre un alzamiento de Franco en \u00c1frica.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Miguel, muy nervioso, abiertamente asustado, le ha comentado la enorme gravedad de los hechos. Lleva todo el d\u00eda saliendo y entrando. Cada vez que viene trae el semblante m\u00e1s turbio. Le ha comentado su firme resoluci\u00f3n de luchar, si es necesario, por la legitimidad de la Rep\u00fablica.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Mariana, compr\u00e9ndelo, por favor. No quiero morir ahora que te tengo, pero no podr\u00eda hacer otra cosa sin perderme el respeto \u2013le explic\u00f3 la noche anterior-. Se trata de luchar por nuestro futuro, por el de Marianilla\u2026 Lo que se ve por media Europa, esos repugnantes movimientos totalitarios\u2026 es un panorama desgarrador, Mariana, no quiero para ti ni para tu hija algo as\u00ed\u2026 \u00a1Nunca!<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mariana oye unos pasos precipitados por la escalera y Miguel entra. Lo interroga con los ojos.<\/h3>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/foto4.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/albertogranados.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/foto4.jpg?w=640&#038;ssl=1\" alt=\"foto4\" class=\"wp-image-6436\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Asalto al Cuartel de la Monta\u00f1a, foto de origen desconocido<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">-Mariana, todo est\u00e1 muy confuso. Las milicias republicanas han pedido armas, pero nadie se atreve a armarnos. En cambio Fanjul, un generalote, se ha hecho fuerte en el Cuartel de la Monta\u00f1a. Se est\u00e1 preparando un asalto en toda regla\u2026 Voy a ir. Quiero que sepas que me voy muy preocupado. Te he hecho abandonar tu vida anterior, tus ra\u00edces, tu ciudad\u2026 y tal vez te deje sola si las cosas salen mal, si la Historia quiere que muera hoy\u2026 Te quiero \u2013y besa sus labios emocionadamente.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mariana, que aguanta sus l\u00e1grimas, sale a despedirlo a la escalera y le sonr\u00ede. Al verlo bajar, percibe inequ\u00edvocamente un halo de muerte inexorable que lo rodea, pero no le dice nada. Le gustar\u00eda pedirle que no se vaya, que no se haga matar. Decirle que dentro de su cuerpo late una nueva vida, un nuevo Miguel, fruto del amor que han compartido\u2026 pero no es el momento adecuado y ella guarda silencio.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Se limita a poner una mano protectora y tierna sobre su vientre, mientras recuerda, rota de dolor, los versos de Machado:<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>Espa\u00f1olito que vienes<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>al mundo, te guarde Dios.<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>Una de las dos Espa\u00f1as<\/em><\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><em>ha de helarte el coraz\u00f3n..<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p>Este relato forma parte de mi libro \u00abMariana contemplando las mareas y otros relatos\u00bb, actualmente agotado.\u00a0y publicado en su blog el <a href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/2014\/02\/22\/la-mujer-que-leia-a-machado\/\">22 febrero, 2014<\/a> en <a href=\"https:\/\/albertogranados.wordpress.com\/category\/relatos-mucho-cuento\/\">Relatos (Mucho cuento)<\/a><\/p>\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al&nbsp; gran poeta Rafael Guill\u00e9n &nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; Mariana levanta la vista de su labor y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[39,44,6937],"tags":[],"class_list":["post-75822","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion-de-alberto-granados","category-noticias-de-hoy","category-sociedad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/75822","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=75822"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/75822\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":75823,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/75822\/revisions\/75823"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=75822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=75822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=75822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}