{"id":77974,"date":"2025-07-04T11:00:00","date_gmt":"2025-07-04T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=77974"},"modified":"2025-06-30T13:43:56","modified_gmt":"2025-06-30T11:43:56","slug":"abu-yafar-al-ilbiri-1301-1378-por-antonio-rodriguez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=77974","title":{"rendered":"Abu Yafar Al-Ilbiri (1301-1378) por Antonio Rodr\u00edguez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"\n<p>El escritor Abu Yafar al-Ilbiri lleva el nombre de la antigua capital omeya, pero es probable que naciera en Granada y que su alcu\u00f1a obedezca al origen de su familia, pues, si hemos de creer a Ibn al Jatib, en el siglo XIV ya no quedaban sino ruinas de la vieja Ilbiri; en cambio, el antiguo arrabal de Atarfe no dejaba de crecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera vecino de la vieja Ilbiris, de la incipiente Atarfe o de Granada, al ostentar el linaje de los <em>al-Ilbiri <\/em>muestra el apego que sent\u00eda a la ciudad de la que era oriundo.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La prosperidad nazar\u00ed<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Abu Yafar naci\u00f3, la dinast\u00eda de los nazar\u00edes estaba bien consolidada. La sucesi\u00f3n de dos reyes longevos, Muhammad I al Hamar y su hijo Muhammad II al Faqui, hab\u00eda contribuido a establecer fronteras fijas con sus vecinos cristianos. Al contrario que en Granada, los reinos de Castilla y de Arag\u00f3n vivieron en el siglo XIII las convulsiones de minor\u00edas, regencias y disputas sucesorias sanguinarias.<\/p>\n\n\n\n<p> Y el contraste aumentar\u00eda aun m\u00e1s en el siglo en que naci\u00f3 Abu Yafar. Castilla se iba a arruinar en una larga guerra civil, mientras que Granada habr\u00eda de vivir todav\u00eda los a\u00f1os de esplendor y prosperidad de sus reyes m\u00e1s brillantes, Yusuf I y el gran Muhammad V.<\/p>\n\n\n\n<p>En este ambiente de paz y prosperidad el clima cultural de Granada era entonces deslumbrante. Los musulmanes ricos del Levante y los andalus\u00edes de C\u00f3rdoba y Sevilla transfer\u00edan sus riquezas a Granada. Los navegantes genoveses ten\u00edan puerto y alh\u00f3ndiga propios en Almer\u00eda, en M\u00e1laga y en Granada, y todos los puertos del reino nazar\u00ed bull\u00edan de embarcaciones italianas, aragonesas, castellanas y marroqu\u00edes que los utilizaban de puente para sus viajes en los que intercambiaban la lana del norte de Europa, muy apreciada en \u00c1frica; y el oro y las especias de Sud\u00e1n y de Tombuct\u00fa. Adem\u00e1s de las ganancias que reportaban los impuestos y la log\u00edstica de este comercio incesante, eran codiciados los productos elaborados en el reino de Granada: la seda, sobre todo; pero tambi\u00e9n los salazones, las anchoas y los frutos secos de M\u00e1laga, el az\u00facar de Motril y de V\u00e9lez-M\u00e1laga, las manufacturas de cuero de Ronda, la cer\u00e1mica vidriada suntuaria y los instrumentos mar\u00edtimos de Guadix, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Las monedas de Granada, el dirham y la dobla morisca, eran apreciadas en las transacciones internacionales, pues su valor de ley es m\u00e1s firme que el de las monedas de los pa\u00edses vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los j\u00f3venes escuchaban con incredulidad, de boca de los viejos, historias recientes de cuando la propiedad estaba tan dividida que a veces hab\u00eda varios propietarios de un olivo, y se repart\u00edan las ramas; incluso ni eran propietarios de la tierra donde se planta. Tambi\u00e9n una piedra de molino pod\u00eda ser de varios, lo que les daba derecho a determinados d\u00edas de molienda propia o enajenada. Aquella vida miserable era inconcebible para la gente de la Granada nazar\u00ed del siglo XIV.<\/p>\n\n\n\n<p>Abu Yafar era noble y estudi\u00f3 en la madrasa de la Alhambra, la<em> masyid al- yami.<\/em> Todav\u00eda no hab\u00eda creado Yusuf I la famosa Madrasa Yusufiyya junto a la Gran Mezquita de la medina. Pero, de todas formas, el adiestramiento de los estudiantes granadinos era muy completo, gracias a la biblioteca de m\u00e1s de cincuenta mil vol\u00famenes que ten\u00edan a su disposici\u00f3n. La base era la antigua biblioteca del califa de C\u00f3rdoba, el cat\u00e1logo de los cuales constaba de cuarenta y cuatro cuadernos de cincuenta folios cada uno y que el rey Alfonso X de Castilla hab\u00eda cedido a Muhammad II, otro rey piadoso y sabio. <\/p>\n\n\n\n<p>Este rey hizo venir a Muhammad al-Riquti, que dirig\u00eda en Murcia una madrasa multiconfesional para que dirigiera la de la Alhambra. En esta madrasa se impart\u00edan, adem\u00e1s de las disciplinas confesionales y jur\u00eddicas, las llamadas \u201cciencias de los antiguos\u201d, basadas en la cultura griega y latina: l\u00f3gica, c\u00e1lculo, geometr\u00eda y medicina. Abu Yafar recibi\u00f3 la influencia de sus maestros, el sant\u00f3n suf\u00ed Abu Isaac Ibrahim y el anciano Abu l-Barakat de Belefique. Sabemos que los extranjeros asist\u00edan a las discusiones del maestro al-Raquti con Abu Yafar, que tambi\u00e9n debate con su condisc\u00edpulo y contrincante, el escritor de Cantoria Jalid al-Balawi.<\/p>\n\n\n\n<p>Abu Yafar era un estudiante docto, experto en gram\u00e1tica y en lengua \u00e1rabe, pero tambi\u00e9n un poeta ingenioso y procaz. Desde muy joven se dedic\u00f3 a la literatura y destac\u00f3 en las tertulias po\u00e9ticas por sus descripciones de los edificios de Granada y los paisajes de los alrededores, especialmente el muy alabado por todos los poetas del paraje que hoy corresponde al Realejo, el Nyad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sobre todo se apreciaba su poes\u00eda er\u00f3tica, deslenguada y alegre, dedicada indistintamente al amor homosexual y a las mujeres. En ellas describe la belleza de la amante a la grupa del caballo, el perfume que desprende la melena de la amada que inunda la brisa de la vega de fragancias de clavo y romero, la mejilla arrebolada por su mirada atrevida, el placer de contemplar el cuerpo desnudo (como una luna) de la amada en la oscuridad. Tambi\u00e9n siente la mordedura del desd\u00e9n y de la separaci\u00f3n de la amada; se siente vac\u00edo, sin sentido, como el pronombre al que apartan de su sustantivo, seg\u00fan declara en una ingeniosa met\u00e1fora.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sabe que el olvido es el destino del amor, porque cuando el c\u00edrculo del amor se cierra, una ley inexorable hace que las l\u00e1grimas sustituyan a la pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>La larga peregrinaci\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces conoci\u00f3 a Ibn Yabir, un poeta ciego que desde entonces se convirti\u00f3 en su amigo inseparable. \u00c9l lo introdujo en la doctrina suf\u00ed. Cuando Abu Yafar ten\u00eda unos treinta a\u00f1os los dos decidieron hacer la peregrinaci\u00f3n a La Meca. Numerosas poes\u00edas relatan este viaje: la salida de Granada, donde contempla las flores blancas de la Sabica plateadas por el roc\u00edo y que el sol transforma en oro; la maldici\u00f3n del pregrino, de tener que levantar el campamento donde ha encontrado la felicidad y la belleza de las ciudades sagradas a orillas del Eufrates y en Arabia.<\/p>\n\n\n\n<p>En El Cairo encontraron a otro poeta granadino, Abu Hayyan al-Garnati, a quien los egipcios llamaban \u201cel pr\u00edncipe de los gram\u00e1ticos\u201d. Era experto conocedor, adem\u00e1s del \u00e1rabe culto, del persa, del turco y del et\u00edope; y su autoridad era indiscutida en todo el mundo \u00e1rabe. Llevaba desde 1298 como maestro de la escuela al- Mansuriyya de El Cairo y sus sesenta y seis obras sobre temas diversos le hab\u00edan granjeado la celebridad y una situaci\u00f3n privilegiada en una metr\u00f3poli como era entonces El Cairo (600.000 habitantes). <\/p>\n\n\n\n<p>Abu Yafar permaneci\u00f3 a su lado anotando sus ense\u00f1anzas hasta que decidi\u00f3 continuar la peregrinaci\u00f3n con su amigo Ibn Yabir. Efectuada \u00e9sta, se establecieron primero en Damasco, en la cofrad\u00eda suf\u00ed que hab\u00eda surgido alrededor del mausoleo del profeta y sant\u00f3n espa\u00f1ol Ibn Arabi de Murcia, llamado \u201cel hijo de Plat\u00f3n\u201d; y luego en la vecina ciudad de Alepo, donde permanecieron treinta a\u00f1os dedicados al estudio y a la ense\u00f1anza.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1360 volvieron a Granada; entonces la ciudad se hab\u00eda transformado, era irreconocible. El joven sult\u00e1n Muhammad V continuaba la febril labor constructora de su padre. A lo largo de su pr\u00f3spero y dilatado reinado de veintid\u00f3s a\u00f1os Yusuf I hab\u00eda acrecentado la medina de la Alhambra, levantando la impresionante Torre de Comares, adem\u00e1s de la Puerta de la Justicia, bellamente caligrafiada por Ibn al- Jatib; la Torre de Abu l-Hayyay; acab\u00f3 de cerrar las murallas y, en los altos de la Sabica, construy\u00f3 dos palacios.<\/p>\n\n\n\n<p> Cayendo al Darro estaba el palacio Dar al-Arusa, y hacia el Genil, en el otro extremo de la colina, el de los Alijares, que ten\u00eda las torres recamadas de oro y cuyo fulgor pod\u00eda verse a una distancia de diez leguas desde lo alto de la alcazaba de Alcal\u00e1. Pero la obra que m\u00e1s le enorgulleci\u00f3 fue la Madrasa Yusufiyya, donde impart\u00edan lecciones de lectura cor\u00e1nica, caligraf\u00eda, ret\u00f3rica, gram\u00e1tica, derecho, \u00e1lgebra, geometr\u00eda, ciencias y medicina los m\u00e1s doctos sabios venidos de todo el mundo \u00e1rabe, hasta de la India.<\/p>\n\n\n\n<p>Abu Yafar reanud\u00f3 en la Madrasa sus funciones como profesor de lengua \u00e1rabe y de hadices, a la vez que continu\u00f3 su labor po\u00e9tica. All\u00ed encontr\u00f3 amigos suf\u00edes: el hayib y gobernador de la Madrasa, Ibn al- Jatib; el converso Ibn Abbad; el cad\u00ed real, Abu l-Barakat, nieto del que fuera su maestro, Abu Isaac Ibrahim; el predicador de la mezquita mayor, Ibn Ahmad al-Qurasi, el canciller Ibn Abi al-Ruayni y Abu Ahmad Ibn Sidi Buna. <\/p>\n\n\n\n<p>Para Abu Yafar, el hombre deb\u00eda encontrarse con Dios a trav\u00e9s de un mutuo esfuerzo de la voluntad y del conocimiento, cre\u00eda en una especie de \u201cDios deseado y deseante\u201d y se opon\u00eda al maliquismo oficial, que se basaba en la obediencia ciega y rutinaria a las normas emanadas de la jerarqu\u00eda intransigente de los alfaqu\u00edes a sueldo del poder. Los suf\u00edes vest\u00edan toscos vestidos de lana, se reun\u00edan en cofrad\u00edas y ten\u00edan su base en los fil\u00f3sofos de Guadix Ibn Tufail y al- Sustari y en el murciano Ibn Arab <\/p>\n\n\n\n<p>En su poes\u00eda m\u00edstica Abu Yafar explica que el hombre no puede juzgar a los dem\u00e1s, siempre tiene que ser ben\u00e9volo en sus apreciaciones; si el hombre se gu\u00eda por las buenas intenciones, todos sus actos ser\u00e1n estimados como buenos por Dios, independientemente del resultado, desconf\u00eda y critica a los censores y alfaqu\u00edes que se interponen entre el alma y Dios, la piedad del hombre no es medible por otro hombre, etc.<\/p>\n\n\n\n<p> Todas estas opiniones liberales y cr\u00edticas, desautorizaban al clero maliquita y levantaban sospechas de heterodoxia entre los alfaqu\u00edes, a los que los suf\u00edes despreciaban, del mismo modo que poco despu\u00e9s ocurrir\u00eda en el \u00e1mbito cristiano entre los reformistas protestantes y el Papado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em><strong>La huida<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al caer en desgracia su protector, el todopoderoso <em>hayib<\/em> Muhammad Ibn al- Jatib (1370) y ser sustituido en la direcci\u00f3n de la Madrasa por Ibn Hasan al-Nubahi y en el visirato por el fementido Ibn Zamrak, Abu Yafar al-Ilbiri abandon\u00f3 la ense\u00f1anza. El sult\u00e1n Muhammad V decret\u00f3 evitar \u201cel venenoso peligro\u201d de los suf\u00edes, e impuso que \u201clos profetas y sus herederos, los alfaqu\u00edes ilustres y doctos son los \u00fanicos modelos\u201d. Cuando Abu Yafar conoci\u00f3 la noticia del alevoso asesinato de Ibn al\u0002 Jatib en Fez se siente amenazado y abandona la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es probable que se retirara a alguna de las almunias que pose\u00eda en Atarfe o en Ilbiris. All\u00ed muri\u00f3 en 1378, despu\u00e9s de una larga vida. Fue llorado en sentidas poes\u00edas por su amigo Ibn Yabir. Buena parte de su obra ha perdurado a trav\u00e9s de las numerosas poes\u00edas recogidas por al\u0002 Maqqari en 1591 (<em>Al-Nafh al-Tib<\/em>). Muy recientemente, en 1990, se ha editado la poes\u00eda del poeta iliberitano en Alejandr\u00eda (Egipto).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"631\" height=\"536\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Captura20250630134018.png?resize=631%2C536&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-77977\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Captura20250630134018.png?w=631&amp;ssl=1 631w, https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Captura20250630134018.png?resize=300%2C255&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 631px) 100vw, 631px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escritor Abu Yafar al-Ilbiri lleva el nombre de la antigua capital omeya, pero es&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":77975,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[186,5359,10431,44],"tags":[],"class_list":["post-77974","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-instituciones","category-madinat-ilbira","category-medina-elvira-2","category-noticias-de-hoy"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Captura20250630134055.png?fit=314%2C462&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/77974","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=77974"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/77974\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":77978,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/77974\/revisions\/77978"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/77975"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=77974"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=77974"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=77974"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}