{"id":81214,"date":"2026-01-08T08:45:48","date_gmt":"2026-01-08T07:45:48","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=81214"},"modified":"2026-01-06T21:55:08","modified_gmt":"2026-01-06T20:55:08","slug":"la-pelagra-una-infeccion-del-siglo-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=81214","title":{"rendered":"\u00abLA PELAGRA\u00bb una infecci\u00f3n del siglo XX"},"content":{"rendered":"<h3 dir=\"auto\">Hizo una bolita de masa con muestras de un paciente moribundo \u2014y se la trag\u00f3. Su esposa se trag\u00f3 otra<\/h3>\n<div dir=\"auto\">Primavera de 1916. Una cl\u00ednica m\u00e9dica en alg\u00fan lugar del sur de Estados Unidos.\u00a0El doctor Joseph Goldberger sosten\u00eda una \u201cc\u00e1psula\u201d en la mano. Dentro del envoltorio de masa: raspados de costras de la piel y otras muestras del paciente, mezcladas para formar una peque\u00f1a bolita.\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Al otro lado de la sala, su esposa, Mary, esperaba con un vaso de agua.\u00a0No estaba all\u00ed para detenerlo. Estaba all\u00ed para acompa\u00f1arlo.\u00a0Estaban a punto de trag\u00e1rselo. Los dos.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Fuera de esas paredes, una plaga misteriosa estaba arrasando el sur. Da\u00f1aba la piel. Deshac\u00eda la mente. Mataba a miles.\u00a0Toda la medicina oficial insist\u00eda en que era un germen: algo contagioso que se transmit\u00eda por contacto, que exig\u00eda cuarentenas y aislamiento.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Goldberger sab\u00eda que estaban equivocados.\u00a0Pero sus datos no bastaban. Para salvar a millones, ten\u00eda que demostrar que la enfermedad no se propagaba de persona a persona.\u00a0Aunque pudiera costarle la vida.\u00a0\u00a0Durante d\u00e9cadas, el sur de Estados Unidos vivi\u00f3 bajo la sombra de lo que muchos llamaban \u201cla Muerte Roja\u201d.<\/div>\n<h3 dir=\"auto\">La pelagra.<\/h3>\n<div dir=\"auto\">Empezaba como una quemadura de sol que no se iba. La piel se oscurec\u00eda y aparec\u00edan lesiones rojas e irritadas que pod\u00edan rodear el cuello como un collar: el \u201ccollar de Casal\u201d.\u00a0\u00a0Luego llegaba el deterioro por dentro.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u201cLas cuatro D\u201d: Dermatitis. Diarrea. Demencia. Muerte.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Desde principios del siglo XX, la pelagra estaba matando a miles cada a\u00f1o. Los hospitales se llenaban de pacientes con la piel da\u00f1ada y la mente deshilachada.\u00a0Pueblos enteros trataban a las v\u00edctimas como apestados. Familias completas eran rechazadas. El p\u00e1nico se extend\u00eda m\u00e1s r\u00e1pido que la propia enfermedad.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">El gobierno envi\u00f3 al doctor Joseph Goldberger a encontrar el germen y detenerlo.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Lo que estaba en juego era total. Si era un germen, la respuesta era la cuarentena. Si no lo era \u2014si hab\u00eda otra causa\u2014 entonces el problema apuntaba al coraz\u00f3n del sistema social y econ\u00f3mico del sur.\u00a0Goldberger lleg\u00f3 a salas de asilos en Mississippi.\u00a0Y not\u00f3 algo que otros hab\u00edan pasado por alto.\u00a0\u00a0Los pacientes mor\u00edan de pelagra. El personal segu\u00eda sano.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">En otras salas \u201cinfecciosas\u201d \u2014tifoidea, c\u00f3lera y tantas m\u00e1s\u2014 el personal terminaba cayendo. Los microbios no distinguen cargos. Se propagan.\u00a0Pero all\u00ed, m\u00e9dicos y cuidadores caminaban entre los enfermos sin contagiarse.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Goldberger observ\u00f3 qu\u00e9 com\u00edan. El personal ten\u00eda una dieta variada: leche, huevos, alimentos frescos. Los pacientes sobreviv\u00edan con una rutina barata y mon\u00f3tona, a base de harina de ma\u00edz, melaza y carne salada o seca.<\/div>\n<div dir=\"auto\">No era contagio.\u00a0Era carencia.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Los pobres no \u201catrapaban\u201d una enfermedad. Estaban siendo da\u00f1ados, poco a poco, por una alimentaci\u00f3n sin un nutriente crucial e invisible.\u00a0Goldberger se movi\u00f3 para probarlo. Cambi\u00f3 la comida en instituciones y a\u00f1adi\u00f3 alimentos frescos y variados. Muchos mejoraron con el tiempo.\u00a0Deber\u00eda haber sido una victoria. En cambio, empez\u00f3 una guerra.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">La reacci\u00f3n fue feroz. Pol\u00edticos y m\u00e9dicos locales estaban furiosos.\u00a0Goldberger era un m\u00e9dico federal nacido en Nueva York, y sus conclusiones sonaban como una acusaci\u00f3n directa: que la miseria y la dieta impuesta por la pobreza estaban enfermando a la gente.\u00a0Se negaron a creer que el \u201cmodo de vida\u201d pudiera estar matando.\u00a0\u00a0Los ataques se volvieron personales. Se dec\u00eda que manipulaba resultados. Se le exig\u00eda \u201cencontrar el germen\u201d o largarse.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Curar gente no era suficiente. Goldberger entendi\u00f3 que ten\u00eda que hacer algo que nadie pudiera discutir.\u00a0Ten\u00eda que intentar \u201cpasarse\u201d la enfermedad a s\u00ed mismo.\u00a0Fue a una granja-prisi\u00f3n estatal cerca de Jackson. Ofreci\u00f3 indultos a un grupo de presos sanos si aceptaban una \u201cdieta especial\u201d.\u00a0Aceptaron.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Durante meses, Goldberger los aliment\u00f3 con una versi\u00f3n t\u00edpica, barata y repetitiva de la mesa pobre del sur: s\u00e9mola y harinas, jarabes, papillas, casi sin alimentos frescos.\u00a0Poco a poco, los hombres empezaron a venirse abajo.\u00a0Se volvieron ap\u00e1ticos. Luego apareci\u00f3 el sarpullido. Despu\u00e9s, la confusi\u00f3n.\u00a0Uno suplic\u00f3 que lo sacaran, diciendo que hab\u00eda pasado \u201cmil infiernos\u201d.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Goldberger hab\u00eda provocado la enfermedad solo con comida. Sin microbios. Sin contacto.\u00a0Sus cr\u00edticos cambiaron el argumento: \u201cseguro ten\u00edan una infecci\u00f3n escondida\u201d. Segu\u00eda siendo un germen, dec\u00edan .\u00a0A Goldberger le quedaba una sola carta.\u00a0\u00a0Las \u201cfiestas de inmundicias\u201d.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Organiz\u00f3 experimentos con colegas. Y con su esposa.\u00a0Reunieron materiales de pacientes con pelagra: sangre, costras de piel, heces, orina y secreciones. Se aplicaron muestras por v\u00edas extremas: algunas mediante inyecciones o hisopos nasales; otras, convertidas en peque\u00f1as bolitas mezcladas con harina o migas.\u00a0Y se las tragaron.\u00a0Esperaron.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">D\u00edas que se hicieron semanas. La tensi\u00f3n en la casa de los Goldberger era insoportable. Cada picor, cada retortij\u00f3n, se analizaba con miedo.\u00a0Si estaban equivocados, el precio ser\u00eda lento y devastador.\u00a0Nadie desarroll\u00f3 pelagra.\u00a0Ni un solo brote caracter\u00edstico. Nada.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Meses despu\u00e9s, a finales de 1916, el resultado era claro: la pelagra no se transmit\u00eda as\u00ed.\u00a0Pod\u00edas exponerte a todo eso y no enfermar\u2026 si tu problema real no era un microbio, sino una carencia en la dieta.\u00a0Goldberger public\u00f3 sus hallazgos. Hab\u00eda demostrado que la pobreza \u2014y la mala alimentaci\u00f3n asociada\u2014 era el verdadero verdugo.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Esperaba cambios. Esperaba ayuda.\u00a0Pero muchos prefirieron enterrar la verdad.\u00a0A algunos l\u00edderes les aterraba admitir la desnutrici\u00f3n: tem\u00edan el impacto econ\u00f3mico y el estigma. Y rechazaban la idea de ayuda externa.\u00a0Goldberger pas\u00f3 el resto de su vida buscando el componente exacto que faltaba (m\u00e1s tarde se identific\u00f3 como niacina, vitamina B3).<\/div>\n<div dir=\"auto\">Muri\u00f3 de c\u00e1ncer el 17 de enero de 1929, con 54 a\u00f1os.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">No lleg\u00f3 a ver la soluci\u00f3n adoptada a gran escala.\u00a0Y no fue hasta la d\u00e9cada de 1940, con la mejora general de la dieta y el enriquecimiento de alimentos como la harina con niacina, cuando la pelagra pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3 en Estados Unidos.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Salv\u00f3 a millones.\u00a0Pero no lleg\u00f3 a verlos vivir.\u00a0 Piensa en lo que hizo Joseph Goldberger. No solo arriesg\u00f3 su carrera. Arriesg\u00f3 su vida. Y su esposa arriesg\u00f3 la suya.\u00a0Se expusieron a lo impensable para demostrar algo que mucha gente poderosa no quer\u00eda que se demostrara.\u00a0Porque admitir que la pelagra era pobreza significaba admitir que el sistema estaba fallando a los m\u00e1s vulnerables.\u00a0Significaba aceptar que hab\u00eda personas muriendo no por mala suerte, sino por decisiones y condiciones evitables.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">As\u00ed que lo llamaron mentiroso. Ignoraron su trabajo. Y dejaron que miles siguieran sufriendo cuando la respuesta era, en esencia, alimentar mejor a quienes no pod\u00edan.\u00a0La historia de Goldberger no es solo valent\u00eda cient\u00edfica. Es tambi\u00e9n el choque entre la evidencia y los intereses.\u00a0A veces la cura existe. Pero falta la voluntad de usarla.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">En honor al doctor Joseph Goldberger (1874\u20131929), que se expuso a lo inimaginable para probar lo innegable, y que merec\u00eda ver el mundo que ayud\u00f3 a salvar.<\/div>\n<div dir=\"auto\">\u00a0<\/div>\n<div dir=\"auto\">Fuente: Science History Institute (\u00abJoseph Goldberger\u2019s Filth Parties\u00bb, 8 de septiembre de 2020)<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hizo una bolita de masa con muestras de un paciente moribundo \u2014y se la trag\u00f3&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":81215,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[10797,1161,44,7671],"tags":[],"class_list":["post-81214","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia","category-ciudadania","category-noticias-de-hoy","category-politica"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/1000127083.jpg?fit=600%2C880&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/81214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=81214"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/81214\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81216,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/81214\/revisions\/81216"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/81215"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=81214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=81214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=81214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}