{"id":82068,"date":"2026-02-18T11:04:09","date_gmt":"2026-02-18T10:04:09","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=82068"},"modified":"2026-02-16T13:59:10","modified_gmt":"2026-02-16T12:59:10","slug":"la-dama-del-balneario-por-francisco-vaquero-sanchez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=82068","title":{"rendered":"\u00abLa Dama del Balneario\u00bb por Francisco Vaquero S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La tarde, fr\u00eda y oto\u00f1al, comienza a caer. Los rayos de sol\u00a0entran vigorosos por las enrejadas ventanas del recibidor\u00a0y me recuerdan a las gavillas secas de paja amontonadas en los campos de siega; dorado sobre dorado, sol sobre\u00a0sol. A lo lejos, el Genil rueda y rueda cantando siempre,\u00a0en vivificadora y desbordante alegr\u00eda, las excelencias de\u00a0la Vega granadina. Las alamedas empiezan a te\u00f1irse de\u00a0amarillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verde y amarillo se funden y se confunden en\u00a0el azul lejano de la tarde arrebolada en justa actitud de\u00a0reverencia coronada ante la hermosa puesta de sol que\u00a0se avecina. Tierra y cielo fundidos en el horizonte, a\u00a0manera de tapiz multicolor, dibujan el suave perfil del\u00a0paisaje que baja en primer t\u00e9rmino, poco a poco, hasta\u00a0el r\u00edo para subir, despu\u00e9s, animoso y con br\u00edo hasta\u00a0las abruptas monta\u00f1as de la lejan\u00eda. La puesta de sol,\u00a0excitante y misteriosa, agita dulcemente mi alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sentado en uno de los bancos de granito que hay a\u00a0lo largo del pasillo, que hoy se me hace\u00a0 interminable\u00a0-m\u00e1s interminable que nunca-, veo pasar de vez en\u00a0cuando alguna pareja de monjas ensimismadas en una\u00a0conversaci\u00f3n inescrutable. Entonces, se escucha la\u00a0campana de la ermita del balneario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conoc\u00ed un lluvioso d\u00eda de mayo, antes de la\u00a0inauguraci\u00f3n de la nueva temporada del balneario\u00a0de Sierra Elvira en el a\u00f1o 1928. Una tormenta la\u00a0hab\u00eda sorprendido viniendo de Granada. Se baj\u00f3\u00a0del tranv\u00eda en la parada que \u00e9ste tiene en la misma\u00a0puerta principal del balneario. En el corto trayecto,\u00a0la indumentaria se le hab\u00eda empapado de agua y un\u00a0rebelde mech\u00f3n de pelo mojado le asomaba por la\u00a0frente, bajo el pa\u00f1uelo. Las gotas de agua resbalaban\u00a0por su rostro, ligeramente sonrojado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus ojos hermosamente azules, la finura de su cara, su alargado cuello, la elegancia y simpat\u00eda de sus gestos. Todo en ella dejaba traslucir una persona y una personalidad exquisitas. Habl\u00f3 unas palabras con el recepcionista del hotel que, con una gorrita de cuadritos sobre su cabeza gacha, anotaba algo bajo el amplio\u00a0mostrador de madera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mantenimiento del balneario estaba a cargo de una\u00a0congregaci\u00f3n de monjas de la Caridad. Estas se hab\u00edan establecido en las habitaciones del interior del edificio\u00a0y realizaban todas sus tareas de hospedaje, comidas,\u00a0limpieza, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella temporada se presentaba animada. Se hab\u00edan\u00a0hecho algunas reformas en las habitaciones -ducha y\u00a0tambi\u00e9n en las instalaciones dedicadas a la toma de aguas.\u00a0La sala de recepci\u00f3n se equip\u00f3 con un extraordinario\u00a0piano de cola. Todo estaba listo para el inicio de la\u00a0temporada luciendo sus mejores galas. La fotograf\u00eda de\u00a0rigor y \u00a1hala, a curarse en salud!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera noche hubo un baile de disfraces. En el\u00a0transcurso de la fiesta nos fuimos conociendo todos\u00a0los asistentes. Al t\u00e9rmino de la misma me qued\u00e9 solo,\u00a0sentado junto a una lujosa mesita vestida con mimo;\u00a0sobre \u00e9sta hab\u00eda un peque\u00f1o y original candelabro y una\u00a0copa de champ\u00e1n casi apurada. Estuve reflexionando\u00a0sobre la gente que acababa de conocer. De pronto\u00a0pas\u00f3 la hermana Teresa por la puerta acristalada que\u00a0da acceso al sal\u00f3n de baile y le di las buenas noches.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con paso firme y ligero, decidida, se dirigi\u00f3 hasta la mesa donde yo estaba y entablamos una conversaci\u00f3n que se prolong\u00f3 durante un buen rato. Ya s\u00ed lo ten\u00eda claro. Era una mujer aut\u00e9ntica y veraz. Precisa en la palabra, preciosa en el gesto -aplomado y sereno-. Bella y hermosa como pocas. Se despidi\u00f3 de m\u00ed y se march\u00f3 con la misma ligereza con que hab\u00eda venido.\u00a0Mi estado\u00a0de turbaci\u00f3n y de pesadumbre era tal, que incluso lleg\u00f3\u00a0a dolerme la cabeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente no recordaba nada de la conversaci\u00f3n\u00a0que hab\u00eda mantenido con la hermana Teresa. Me pas\u00f3\u00a0como cuando ponemos tanto vigor y tanto \u00edmpetu en\u00a0hacer bien una cosa y, al final, hasta se nos olvida la\u00a0cosa misma. Me levant\u00e9 tarde esa ma\u00f1ana, ser\u00edan las\u00a0once. Media hora despu\u00e9s baj\u00e9 al patio del balneario\u00a0para la toma de las aguas. La gente jaleaba en corrillos\u00a0la alegr\u00eda exultante de los primeros d\u00edas. El patio estaba\u00a0muy bonito. Me sent\u00e9 en un bando de madera, bajo unas\u00a0parras y junto a una refrescante fuente saltadora con\u00a0numerosos surtidores de agua que dibujaban formas y\u00a0figuras muy diversas en el aire.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerca, al otro lado del\u00a0patio, los jaleosos chorros de un estanque plagado de\u00a0nen\u00fafares y peces de colores inundaban de misterio\u00a0y relajaci\u00f3n el ambiente, ya de por s\u00ed pl\u00e1cido de este\u00a0lugar. Las florecillas de los setos que rodeaban el patio\u00a0daban con sus olores un toque de refinamiento a la\u00a0limpia atm\u00f3sfera que all\u00ed se respiraba. Escuch\u00e9 unas\u00a0notas musicales muy claras que sal\u00edan del piano. Notas\u00a0que el maestro Buenaventura interpretaba con agilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una composici\u00f3n de Falla. Entonces, comenc\u00e9 a\u00a0recordar, con precisi\u00f3n meridiana, la conversaci\u00f3n con\u00a0la hermana Teresa. Aquella musiquilla hab\u00eda hecho el\u00a0milagro. La verdad es que el embeleso, la serenidad y la\u00a0dulzura de esta mujer infund\u00eda en los que la escuchaban\u00a0un gran respeto y admiraci\u00f3n. En mi alma, sin querer,\u00a0se hab\u00eda desatado una pasi\u00f3n. Pasi\u00f3n que, d\u00eda a d\u00eda, iba\u00a0creciendo. Mi \u00fanico y ferviente deseo era ver o\u00edr a aquella\u00a0mujer continuamente, donde y como fuera. Quer\u00eda tocar\u00a0sus manos, blanqu\u00edsimas, y sus alargados dedos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda observ\u00e9, tras la puerta entreabierta, a la hermana\u00a0Teresa que se estaba lavando en alguno de los aseos\u00a0pertenecientes al servicio. Fue un espect\u00e1culo simpar\u00a0la contemplaci\u00f3n de aquel cuerpo semidesnudo. Se me\u00a0representaron entonces los cielos y la tierra, los mares y\u00a0las monta\u00f1as, los inmensos bosques del Para\u00edso. Todo,\u00a0en insuperable armon\u00eda de siluetas y movimientos. Sent\u00ed\u00a0la vida, latido a latido, con m\u00e1s fuerza que nunca; ni tan\u00a0siquiera en sue\u00f1os lo pod\u00eda haber imaginado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa escena se fue repitiendo algunas veces m\u00e1s. La\u00a0hermana Teresa y yo sab\u00edamos, por las conversaciones\u00a0mantenidas, as\u00ed como por la turbaci\u00f3n y tambi\u00e9n por\u00a0la languidez en nuestras miradas, torpes y perplejas,\u00a0que est\u00e1bamos enamorados. Locamente enamorados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfUna verdadera locura? No, creo que no. Desatar los\u00a0sentimientos nobles me parece de aut\u00e9ntica cordura y de\u00a0sentido com\u00fan. Y sucedi\u00f3, lo que ten\u00eda que suceder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa noche hac\u00eda un fuerte calor. Era de esas noches que\u00a0dormir resulta poco menos que imposible. Ella me dijo\u00a0durante la cena que dejar\u00eda la llave abierta y el cerrojo\u00a0descorrido de la puerta que comunica las habitaciones del\u00a0hotel con las del servicio. Sin dudarlo un instante, sudoroso,\u00a0traspas\u00e9 el umbral que separa un mundo de otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo s\u00f3lo la fogosidad indescriptible de aquella\u00a0noche de pasi\u00f3n sin freno. Nuestros cuerpos se\u00a0fundieron una y otra vez. Pero, eso s\u00ed, aqu\u00ed si hubo soluci\u00f3n de continuidad. Y vaya soluci\u00f3n. Esa noche,\u00a0a la hermana Teresa la hab\u00eda dejado embarazada un\u00a0 hombre enjuto e insignificante como yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 un tiempo. Corr\u00edan los \u00faltimos d\u00edas de agosto de esa\u00a0misma temporada. La noticia cay\u00f3 como una bomba en\u00a0toda la comunidad eclesi\u00e1stica. \u00a1Una monja embarazada!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomaron la decisi\u00f3n de clausurar el balneario durante\u00a0tres temporadas.\u00a0El revuelo que caus\u00f3 el incidente fue impresionante. La\u00a0hermana Teresa pas\u00f3 a ser sencillamente Teresa. Toda\u00a0una mujer. Dej\u00f3 los h\u00e1bitos, que arroj\u00f3 por la famosa\u00a0Raja Santa, pr\u00f3xima al balneario, y tuvo que pasar todas\u00a0las verg\u00fcenzas imaginables. Pero, al fin, unidos en el\u00a0amor, dos seres se quieren con cordura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00e9l d\u00eda fui a recogerla al balneario para marcharnos\u00a0lejos de all\u00ed y emprender una nueva vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenzaba a caer la fr\u00eda tarde oto\u00f1al. Los condensados\u00a0hacecillos de sol que entran por las ventanas del pasillo,\u00a0me recuerdan a las gavillas secas amontonadas en los\u00a0campos de siega. Dorado sobre dorado. Sol sobre sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sentado en uno de los bancos del pasillo, inquieto y\u00a0desasosegado, veo la tarde pasar. El pasillo se me hace\u00a0m\u00e1s interminable que nunca. Suena la campana de la\u00a0ermita. All\u00e1, a lo lejos, el r\u00edo Genil rueda y rueda.<\/p>\n<h3>Art\u00edculo editado por Corporaci\u00f3n de Medios de Andaluc\u00eda y el Ayuntamiento de Atarfe, coordinado por Jos\u00e9 Enrique Granados y tiene por nombre \u00abAtarfe en el papel\u00bb<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tarde, fr\u00eda y oto\u00f1al, comienza a caer. 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