{"id":82792,"date":"2026-03-29T09:25:22","date_gmt":"2026-03-29T07:25:22","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=82792"},"modified":"2026-03-22T10:29:01","modified_gmt":"2026-03-22T09:29:01","slug":"el-arte-de-no-dejarlo-todo-para-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=82792","title":{"rendered":"El arte de no dejarlo todo para despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<h3>La procrastinaci\u00f3n encierra complejas motivaciones. He aqu\u00ed algunas, y algunos consejos para el \u201cno dejes para ma\u00f1ana lo que puedas hacer hoy\u201d<\/h3>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Lo confieso: antes de escribir la primera frase de este art\u00edculo, he revisado los mensajes electr\u00f3nicos tres veces, he consultado otras tantas el pron\u00f3stico del tiempo, he le\u00eddo las noticias\u2026 He procrastinado, como se dice t\u00e9cnicamente cuando no paramos de aplazar algo. Como consuelo, s\u00e9 que no soy la \u00fanica. Todos podemos procrastinar actividades puntuales que, aunque podamos disfrutarlas, tambi\u00e9n requieren cierto esfuerzo, como hacer deporte, mantener una conversaci\u00f3n dif\u00edcil, terminar un informe complicado o, sencillamente, ordenar un armario siempre olvidado. Solo el 20% de los adultos presenta este comportamiento de forma sistem\u00e1tica ante cualquier tarea que implique un m\u00ednimo esfuerzo, seg\u00fan el psic\u00f3logo Joseph Ferrari, una de las mayores autoridades en la materia. Lo verdaderamente creativo son las excusas con las que justificamos la decisi\u00f3n: ma\u00f1ana tendr\u00e9 m\u00e1s ganas, todav\u00eda no s\u00e9 lo suficiente para ponerme con ello y funciono mejor bajo presi\u00f3n, entre otras. Sin embargo, la <a title=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2026-01-10\/lo-dejas-todo-para-luego-unos-cientificos-japoneses-han-encontrado-el-motivo-en-el-cerebro.html\" href=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2026-01-10\/lo-dejas-todo-para-luego-unos-cientificos-japoneses-han-encontrado-el-motivo-en-el-cerebro.html\" target=\"_self\" rel=\"\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/ciencia\/2026-01-10\/lo-dejas-todo-para-luego-unos-cientificos-japoneses-han-encontrado-el-motivo-en-el-cerebro.html\">procrastinaci\u00f3n<\/a> esconde mucho m\u00e1s de lo que aparenta.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino proviene del verbo latino <i>procrastinare<\/i> (de <i>pro<\/i> y <i>crastinus),<\/i> que se utilizaba en la Roma cl\u00e1sica cuando se aplazaban deliberadamente decisiones pol\u00edticas o jur\u00eddicas al d\u00eda siguiente. Sin embargo, desde el siglo XVI hasta bien entrada la d\u00e9cada de 1970, se emple\u00f3 sobre todo como una cr\u00edtica moral a conductas que se atribu\u00edan a la desgana o a una mala planificaci\u00f3n. Solo desde hace medio siglo se ha empezado a entender que la procrastinaci\u00f3n no habla de pereza, sino de nuestra relaci\u00f3n con el malestar y con el tiempo.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Uno de los pioneros en estudiar esta conducta fue Timothy Pychyl, de la Universidad de Carleton (Canad\u00e1), quien la vincul\u00f3 a motivos emocionales. <a title=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2026-02-02\/procrastinar-obsesionarse-o-morderse-las-unas-actos-autodestructivos-que-surgieron-para-sobrevivir-en-un-mundo-hostil.html\" href=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2026-02-02\/procrastinar-obsesionarse-o-morderse-las-unas-actos-autodestructivos-que-surgieron-para-sobrevivir-en-un-mundo-hostil.html\" target=\"_self\" rel=\"\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/salud-y-bienestar\/2026-02-02\/procrastinar-obsesionarse-o-morderse-las-unas-actos-autodestructivos-que-surgieron-para-sobrevivir-en-un-mundo-hostil.html\">Posponemos el esfuerzo cuando somos excesivamente perfeccionistas<\/a>, cuando la tarea nos genera inseguridad, nos aburre o, sencillamente, cuando no nos encontramos bien. El alivio moment\u00e1neo que sentimos al posponer es, precisamente, lo que alimenta la tendencia a seguir haci\u00e9ndolo m\u00e1s tiempo. Otra explicaci\u00f3n sugerida por Hal Hershfield, de la Universidad de California (UCLA), se basa en la fantas\u00eda de nuestro \u201cyo futuro\u201d. Sabemos que ese informe, la conversaci\u00f3n pendiente o esa decisi\u00f3n inc\u00f3moda no desaparecen, pero actuamos como si el coste no fuera a recaer sobre nosotros mismos. Como si se lo dej\u00e1ramos a \u201cotro\u201d.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Los contextos digitales en los que vivimos tampoco ayudan. La multitarea y la interrupci\u00f3n constante reducen nuestra tolerancia al esfuerzo y dificultan la concentraci\u00f3n. El problema parece haber dejado de ser individual para convertirse en colectivo, al vivir inmersos en sistemas dise\u00f1ados para capturar nuestra atenci\u00f3n y ofrecernos recompensas inmediatas. Sea por unas causas u otras, el precio de esta conducta es alto. Fuschia Sirois, profesora de la Universidad de Durham, concluy\u00f3, tras un metaan\u00e1lisis realizado durante m\u00e1s de ocho a\u00f1os con miles de personas, que la procrastinaci\u00f3n sistem\u00e1tica incrementa el estr\u00e9s, la sensaci\u00f3n de culpa y disminuye la autoestima. De ah\u00ed la importancia de aprender a afrontarla.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Un primer paso consiste en reconocer la emoci\u00f3n. Seg\u00fan los estudios mencionados, el aplazamiento no suele estar relacionado con la dificultad de la tarea, sino con lo que nos despierta afrontarla. Reconocer dicha emoci\u00f3n ayuda a reducir su poder paralizante. Otra estrategia \u00fatil es aplicar la \u201cregla de los cinco minutos\u201d: iniciar la actividad con un paso peque\u00f1o, incluso rid\u00edculo. Algo tan simple como decirnos: voy a ponerme con este informe solo cinco minutos; si despu\u00e9s quiero parar, lo har\u00e9.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">No conviene dejarlo todo en manos de la fuerza de voluntad. Reducir los distractores visibles, como el m\u00f3vil, o eliminar fricciones, como tener los materiales preparados, puede marcar la diferencia. En algunos casos, la colaboraci\u00f3n con terceras personas resulta una ayuda, como trabajar acompa\u00f1ados o hacer deporte en grupo. Tambi\u00e9n puede ser \u00fatil dise\u00f1ar peque\u00f1as recompensas al finalizar la tarea.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Cuando la procrastinaci\u00f3n se debe a un exceso de perfeccionismo, conviene desvincular la identidad del rendimiento. Una tarea mal hecha no define nuestro valor personal, del mismo modo que asumirnos como aprendices permanentes nos libera de la presi\u00f3n de hacerlo todo perfecto. Pensar en t\u00e9rminos de borrador, prueba o versi\u00f3n provisional puede ser suficiente para dar el primer paso. Seg\u00fan los estudios de Hershfield, tambi\u00e9n ayuda \u201creconciliarnos con nuestro yo futuro\u201d. Fantaseamos con que ma\u00f1ana tendremos m\u00e1s fuerza para afrontar lo dif\u00edcil. Por \u00faltimo, conviene escuchar la procrastinaci\u00f3n cuando responde a un agotamiento real. A veces no es miedo, sino saturaci\u00f3n y cansancio. Aprender a parar y a descansar de verdad nos permite retomar las tareas pendientes con mayor claridad y energ\u00eda.<\/p>\n<p class=\"\" style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 el verdadero aprendizaje de la procrastinaci\u00f3n no consista solo en vencerla, sino en escuchar lo que quiere decirnos. A veces se\u00f1ala miedo; otras, cansancio; otras, una exigencia excesiva hacia nosotros mismos. Dejar las cosas para ma\u00f1ana no es solo un problema de agenda: es una manera de relacionarnos con el tiempo y con uno mismo. Y tal vez el arte de no procrastinar empiece cuando dejamos de empujarnos y comenzamos, por fin, a acompa\u00f1arnos.<\/p>\n<h3><a class=\"a_md_a_n\" title=\"Ver todas las noticias de Pilar Jeric\u00f3\" href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/pilar-jerico\/#?rel=author_top\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/pilar-jerico\/\">Pilar Jeric\u00f3<\/a><\/h3>\n<p>FOTO: <span class=\"a_m_m\">RUB\u00c9N CHUMILLAS<\/span><\/p>\n<p>https:\/\/elpais.com\/eps\/2026-03-19\/el-arte-de-no-dejarlo-todo-para-despues.html<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La procrastinaci\u00f3n encierra complejas motivaciones. 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