{"id":83033,"date":"2026-04-19T09:38:45","date_gmt":"2026-04-19T07:38:45","guid":{"rendered":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=83033"},"modified":"2026-04-03T12:52:14","modified_gmt":"2026-04-03T10:52:14","slug":"literatura-femenina-el-enemigo-de-las-rubias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/?p=83033","title":{"rendered":"Literatura femenina: \u00abEl enemigo de las rubias\u00bb"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"entradilla\" style=\"text-align: justify;\">La llamada \u00abliteratura femenina\u00bb se ha convertido en una especie de parque tem\u00e1tico emocional con tres o cuatro atracciones fijas: los traumas de la infancia que afloran en la madurez, la soledad del divorcio, la \u00e9pica de mirar c\u00f3mo se abulta un vientre en el embarazo o el parto m\u00edstico.<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">hora que acabamos el a\u00f1o, es momento de reflexionar sobre las cosas, y a m\u00ed me ha dado por hacerlo (cada uno habla de lo que puede), inclinada sobre las mesas de novedades de las abarrotadas <a href=\"https:\/\/ethic.es\/acumular-libros-no-leidos\" data-wpel-link=\"internal\">librer\u00edas<\/a> del mundo. Y hay algo que es asombrosamente com\u00fan en todas ellas, fruto, imagino, de la globalizaci\u00f3n. Parece que hemos entrado de lleno en una \u00e9poca gloriosa \u2014o gloriosamente absurda\u2014 en la que la llamada <strong>\u00abliteratura femenina\u00bb<\/strong> se ha convertido en una especie de parque tem\u00e1tico emocional con tres o cuatro atracciones fijas: los traumas de la infancia que afloran en la madurez, la <a href=\"https:\/\/ethic.es\/como-combatir-soledad-no-deseada-personas-mayores\" data-wpel-link=\"internal\">soledad<\/a> del divorcio, la \u00e9pica de mirar c\u00f3mo se abulta un vientre en el embarazo o el parto m\u00edstico, como si ninguna civilizaci\u00f3n hubiera registrado ese fen\u00f3meno antes. \u00a1Qu\u00e9 audacia antropol\u00f3gica!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hablemos ya del sexo. O mejor dicho, hablemos, porque ellas hablan \u2014y venden\u2014 todo el sexo que pueden. Pero no el de <a href=\"https:\/\/ethic.es\/cinco-historias-metamorfosis-ovidio\" data-wpel-link=\"internal\">Ovidio<\/a>, <a href=\"https:\/\/ethic.es\/2021\/06\/safo-entre-la-leyenda-y-la-hipotesis\/\" data-wpel-link=\"internal\">Safo<\/a> o Sade. El <em>bestseller <\/em>sexual est\u00e1 enfocado el tedio poslaboral; sexo dise\u00f1ado como manual dom\u00e9stico con vocabulario atrevido pero ordenado y claro, al modo de instrucci\u00f3n para el uso de un microondas; sexo suavemente rosado que promete una transgresi\u00f3n basada en el fetichismo infantiloide y el masaje con piedras calientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en el extremo opuesto del g\u00e9nero se sigue vendiendo la novela negra \u00abnegr\u00edsima\u00bb: esa donde la protagonista es una detective invariablemente traumatizada, brillante pero incomprendida, cuya complejidad psicol\u00f3gica consiste b\u00e1sicamente en repetir tres veces por cap\u00edtulo que no conf\u00eda en nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El mercado llama a este fen\u00f3meno \u00abempoderamiento narrativo\u00bb<\/strong>. Y por ah\u00ed se cuela tambi\u00e9n la mujer cosmopolita en versi\u00f3n Instagram: una hero\u00edna que confunde la independencia con el cat\u00e1logo de vestidos de <em>Sex and the City<\/em> y la sofisticaci\u00f3n con haber comprado una copia de Louis Vuitton en Chinatown. Ella viaja, s\u00ed, pero m\u00e1s que ver mundo, se fotograf\u00eda con \u00e9l. Y sus reflexiones existen solo para acompa\u00f1ar la iluminaci\u00f3n del <em>brunch.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, se nos dice que esta literatura es \u00abfeminista\u00bb; peor a\u00fan: que describe la experiencia femenina universal. Que representa <em>la voz de las mujeres hoy<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe verdad? \u00bfHan de ser mayor\u00eda las mujeres literarias obsesionadas con la terapia del <em>mindfulness<\/em>, la autoconciencia del \u00fatero, el sexo con cl\u00e1usulas y el bolso de lujo? Lo ir\u00f3nico, lo verdaderamente ir\u00f3nico, es que cuando las escritoras del pasado escrib\u00edan sobre culpa, crimen, ambig\u00fcedad moral o deseo \u2014Lowndes, du Maurier, Highsmith, Tey, por poner algunos ejemplos\u2014 nadie les pon\u00eda una etiqueta; nadie pensaba que estaban \u00abrepresentando la maternidad\u00bb o \u00abexplorando la identidad femenina\u00bb cada vez que asesinaban a alguien en sus p\u00e1ginas. <strong>Simplemente <em>escrib\u00edan<\/em>. Y lo hac\u00edan muy bien.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, en cambio, parece que una autora, para que la publiquen y de paso hacer caja con una adaptaci\u00f3n por cap\u00edtulos en Netflix, debe escoger entre tres caminos: hablar de sus entra\u00f1as; hablar de sus emociones, o escribir novela negra donde todos mueren menos el clich\u00e9.<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong><em>\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si dej\u00e1ramos de etiquetar la literatura de las mujeres y empez\u00e1ramos a exigirle complejidad, riesgo, iron\u00eda?<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfHemos ido hacia atr\u00e1s? \u00bfO simplemente el mercado ha decidido que la inteligencia femenina vende menos que la autoayuda emotiva? Tal vez la pregunta sea otra: \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si dej\u00e1ramos de etiquetar la literatura de las mujeres y empez\u00e1ramos a exigirle \u2014como a cualquiera\u2014 complejidad, riesgo, iron\u00eda, profundidad, mundo? Quiz\u00e1s entonces descubrir\u00edamos que<strong> la supuesta \u00abregresi\u00f3n\u00bb no viene de las escritoras, sino de lo que se espera de ellas<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, lector paciente, me va usted a permitir que haga memoria de algunas mujeres, algunas novelas y algunas pel\u00edculas. Y quiero poner como ejemplo a un director de cine de indiscutible misoginia pero que, sin embargo, se rindi\u00f3 al talento femenino precisamente por eso. Por ser talento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la penumbra de la literatura del siglo XX, antes de que el ojo de la c\u00e1mara convirtiera los miedos en gesto y movimiento, escribieron ellas. Mujeres que, sin propon\u00e9rselo, acabaron dialogando entre s\u00ed a trav\u00e9s de un hu\u00e9sped com\u00fan: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/2023\/06\/conversando-con-hitchcock\/\" data-wpel-link=\"internal\">Alfred Hitchcock<\/a>, ese lector voraz que encontraba en las ficciones ajenas el origen de su propio imaginario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Marie Belloc Lowndes<\/strong> fue quiz\u00e1 la primera en ofrecerle un umbral. En su novela <em>The Lodger (El inquilino)<\/em>, el asesino es un espectro urbano, un rumor que se desliza por Londres como una respiraci\u00f3n interrumpida. El crimen nace de la oscuridad de la ciudad, pero tambi\u00e9n de la soledad de quienes la habitan. Lowndes mira el asesinato con una mezcla de horror moral y fascinaci\u00f3n humana: all\u00ed donde la ley no alcanza, florece la incertidumbre. Su asesino es menos un monstruo que un espejo tembloroso. <strong>Ethel Lina White,<\/strong> en cambio, imagin\u00f3 el mal como un gesto apenas perceptible. En <em>The Wheel Spins (La dama desaparece)<\/em>, la desaparici\u00f3n de una mujer se vuelve un acertijo psicol\u00f3gico en el que nadie quiere ver lo evidente. White entiende que el crimen no siempre grita: a veces se camufla en la cortes\u00eda, en la amabilidad superficial, en el silencio de los testigos que prefieren no complicarse la vida. Para ella, la culpa no surge del acto sangriento, sino de la omisi\u00f3n: esa culpa suave, cotidiana, que se adhiere a cualquier conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego aparece <strong>Daphne du Maurier<\/strong>, <strong>cuyo universo es una geograf\u00eda de tormentas morales.<\/strong> En <em>Rebecca<\/em>, la muerte, la culpa y el deseo se confunden como niebla sobre un acantilado. La maldad no es un cuchillo ni una pistola, sino una presencia, un perfume persistente, un recuerdo que domina al vivo m\u00e1s que la propia vida. Du Maurier revela en su obra (tambi\u00e9n en The Birds, <em>Los p\u00e1jaros)<\/em> que la amenaza puede no tener rostro; que el verdadero crimen puede ser psicol\u00f3gico, on\u00edrico, abstracto. Profundamente femenino en el sentido natural, amplio y complejo de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A unos pasos de ella camina <strong>Patricia Highsmith,<\/strong> que no escribe cr\u00edmenes: los destila. En <em>Strangers on a Train<\/em> (<em>Extra\u00f1os en un tren<\/em>), la maldad aparece como pacto involuntario, como idea que prende en una mente ya inclinada hacia la sombra. Highsmith entiende el asesinato como un contagio moral: un pensamiento sospechoso que se expande, una culpa que se hereda o se proyecta. No hay monstruos, solo seres humanos que descubren, aterrados, que el mal era m\u00e1s f\u00e1cil de lo que imaginaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Josephine Tey<\/strong> ofrece otro matiz: para ella, la culpa es tambi\u00e9n una construcci\u00f3n social. En <em>A Shilling for Candles<\/em> (<em>Inocencia y juventud)<\/em>, los indicios enga\u00f1an, las apariencias condenan, y la verdad es una paciente fugitiva. Su mirada es m\u00e1s detectivesca, pero igualmente humana: nadie es inocente del todo, nadie es culpable del todo. En su mundo, la maldad no es una esencia, sino una sombra que cae de forma desigual sobre las personas. Nadie como una mujer con talento para narrar la gama de grises del ser humano desde el gris m\u00e1s indiscutible de la naturaleza femenina. Por su parte<strong>, Helen Simpson y Clemence Dane<\/strong>, coautoras de <em>Enter Sir John (Asesinato)<\/em> y <em>Sabotage,<\/em> entienden el crimen a trav\u00e9s del teatro, la representaci\u00f3n, la impostura. Ellas sospechan que la culpa puede ser un guion aprendido, un papel que alguien se ve obligado a interpretar. La maldad \u2014cuando aparece\u2014 es casi siempre un error de percepci\u00f3n, un desenfoque deliberado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas estas escritoras, diferentes en estilo y \u00e9poca, parecen conversar en un mismo sal\u00f3n oscuro: cada una coloca sobre la mesa una forma distinta de entender el talento literario del g\u00e9nero. Lowndes aporta el miedo; White, la negaci\u00f3n; du Maurier, el deseo y la memoria; Highsmith, el contagio moral; Tey, la ambig\u00fcedad; Simpson y Dane, la m\u00e1scara social.<\/p>\n<blockquote class=\"right\">\n<p><strong><em>El \u00abenemigo de las rubias\u00bb jam\u00e1s pudo tocarles ni un pelo porque su poder no estaba en la belleza, sino en la mente<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y mientras todo esto permanece, silencioso, en los libros que casi nadie lee, el mercado sigue horneando novelas con el mismo molde emocional, y las editoriales insisten en sus requisitos t\u00e1citos: si eres rubia, presentadora o <em>influencer,<\/em> mejor que mejor, ya casi tienes un contrato pues la cr\u00edtica te recibir\u00e1 como \u00abvoz generacional\u00bb. <strong>El talento puede esperar; el algoritmo, no.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed hemos llegado a la gran iron\u00eda de esta historia, pues las verdaderas \u00abrubias de Hitchcock\u00bb \u2014las que movieron la maquinaria del suspense, las que dieron forma a la culpa, la maldad, la ambig\u00fcedad moral \u2014no eran las que todos creemos, sino otras: Lowndes, White, du Maurier, Highsmith, Tey\u2026 mujeres a las que el \u00abenemigo de las rubias\u00bb jam\u00e1s pudo tocar ni un pelo porque su poder no estaba en la belleza, sino en la mente; en la frase exacta que hace temblar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en lugar de celebrar ese linaje de inteligencia feroz, nos entretenemos con dramas de pastel, con detectives de plantilla, con autoras elegidas por su fotogenia antes que por su filo narrativo. El resultado es esta \u00e9poca literaria donde la estupidez \u2014bien empaquetada, bien <em>marketeada<\/em>\u2014 se vende como profunda sensibilidad femenina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez esa sea <strong>la tragedia contempor\u00e1nea: no que falten escritoras brillantes, sino que abunden los editores y los lectores en manada<\/strong>. Y uno no sabe qu\u00e9 da m\u00e1s miedo, si el cuchillo de <em>Psicosis<\/em> o la tijera con la que se recortan las ambiciones literarias para que entren, d\u00f3ciles, en el molde del algoritmo y la masa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Afortunadamente, las verdaderas rubias de Hitchcock siguen intactas, intocables, luminosas. Ojal\u00e1 alg\u00fan d\u00eda volvamos a buscarlas (para aprender de ellas c\u00f3mo se hace literatura feminista) all\u00ed donde siempre estuvieron: en los libros.<\/p>\n<h3><a href=\"https:\/\/ethic.es\/articulistas\/maria-jose-solano\" data-wpel-link=\"internal\">Mar\u00eda Jos\u00e9 Solano<\/a><\/h3>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Jj4LGoeO7V\"><p><a href=\"https:\/\/ethic.es\/enemigo-rubias-literatura-femenina\">El enemigo de las rubias<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abEl enemigo de las rubias\u00bb \u2014 Ethic\" src=\"https:\/\/ethic.es\/enemigo-rubias-literatura-femenina\/embed\/#?secret=YxAkLEQBDZ#?secret=Jj4LGoeO7V\" data-secret=\"Jj4LGoeO7V\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La llamada \u00abliteratura femenina\u00bb se ha convertido en una especie de parque tem\u00e1tico emocional con&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":83034,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"enabled":false},"version":2}},"categories":[1161,14,44,6937],"tags":[],"class_list":["post-83033","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciudadania","category-feminismo","category-noticias-de-hoy","category-sociedad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/miradordeatarfe.es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/literatura-femenina-1280x768-1.jpg?fit=1280%2C768&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/83033","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=83033"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/83033\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83035,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/83033\/revisions\/83035"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/83034"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=83033"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=83033"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/miradordeatarfe.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=83033"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}