EL PUENTE DEL GENIL: MIL AÑOS DE HISTORIA BAJO UN NOMBRE ROMANO
En Granada casi todo el mundo lo conoce como el Puente Romano. El nombre ha sobrevivido durante generaciones y todavía hoy resulta habitual utilizarlo para referirse al viejo puente que cruza el Genil junto a la desembocadura del Darro.
Sin embargo, las investigaciones realizadas sobre su fábrica y sus cimentaciones apuntan en otra dirección: el puente conservado es una construcción de época islámica cuyo origen se sitúa, con los conocimientos actuales, en la Granada zirí del siglo XI. [1]
La cuestión no es únicamente cambiar una etiqueta. La historia del Puente del Genil permite seguir casi mil años de transformaciones de Granada. Ha soportado avenidas, reconstrucciones, ensanches, tráfico rodado y proyectos que estuvieron cerca de hacerlo desaparecer. Su apariencia actual tampoco corresponde exactamente a la que tuvo en la Edad Media. Es el resultado de numerosas intervenciones acumuladas sobre una estructura cuyo núcleo pertenece a una de las etapas más antiguas de la Granada islámica.
El emplazamiento explica buena parte de su importancia. El puente salva el Genil muy cerca de su confluencia con el Darro, en un punto que durante siglos permitió comunicar la ciudad con la Vega, la costa y las Alpujarras. La documentación utilizada para su declaración como Bien de Interés Cultural recuerda que fue durante siglos el principal paso sólido de fábrica existente en este sector y que continuó soportando tráfico rodado hasta mediados de la década de 1980.[3] (Junta de Andalucía)
No era, por tanto, una construcción aislada situada a las afueras. Formaba parte de las comunicaciones de Granada con su territorio y acabó incorporándose plenamente a la ciudad conforme esta crecía hacia el sur.

La denominación tradicional llevó durante mucho tiempo a pensar que podía conservar restos de un puente de época romana. Incluso cuando comenzó a reconocerse que buena parte de su fábrica era islámica, persistió la posibilidad de que se hubiera levantado aprovechando cimentaciones anteriores.
El estudio que modificó de manera decisiva esta interpretación fue publicado en 1990 por el investigador Carlos Vílchez Vílchez en Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada. Vílchez analizó la disposición y dimensiones de los sillares y las comparó con construcciones hispanomusulmanas de época emiral, califal y taifa. Añadió además los resultados de los análisis realizados en los hormigones de cimentación.[1]
Su conclusión fue clara: la estructura estudiada había sido construida de una vez en época islámica y en sus cimentaciones no aparecieron restos anteriores que permitieran identificar una fase romana. El autor situó la obra en la taifa zirí de Granada, en el siglo XI.[1] Esta datación es también la adoptada por la Junta de Andalucía en el expediente que llevó a la protección del puente como Bien de Interés Cultural en 2007.[3] (Revista SEUG)
Eso no permite afirmar que nunca hubiera existido algún paso anterior sobre el Genil en esta zona. Lo que sí puede decirse con bastante mayor seguridad es que el puente que ha llegado hasta nosotros no es una construcción romana ni se ha demostrado que su fábrica se apoye sobre otra romana.
La historia se complica cuando se entra en las fuentes medievales. El actual Atlas de Arquitectura Almohade, proyecto dedicado al estudio de la arquitectura de ese periodo, considera que el puente se remonta a época zirí pero que fue objeto de una actuación posterior durante el dominio almohade.[2]
El Atlas recoge dos fechas que tradicionalmente se han relacionado con aquella intervención. Luis Seco de Lucena propuso 1199, mientras que Leopoldo Torres Balbás utilizó la fecha de 1210 a partir de una noticia transmitida por Ibn al-Jatib.[2]
Aquí aparece uno de los equívocos que se ha repetido con frecuencia al contar la historia del puente. Ibn al-Jatib no fue quien realizó una reparación del puente en 1300, como puede leerse todavía en algunos textos divulgativos. Él es la fuente que, escribiendo bastante después, relata la actuación de Abū ʿAbd Allāh Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān “al-Kātib”, personaje originario de Guadix que murió en 1210 y estuvo relacionado con la supervisión de construcciones en Granada.[2]
Según ese relato, al final de su vida aportó 4.000 dinares de su propio dinero para completar o rematar el puente construido sobre el Genil. La palabra árabe empleada, tatmīm, admite precisamente ese sentido de completar o terminar una obra. Los investigadores advierten, sin embargo, de que Ibn al-Jatib escribió más de un siglo después de los hechos y de que la expresión no permite determinar con absoluta seguridad el alcance de aquella actuación.[2] (ATARAL)
La interpretación más prudente, por tanto, es hablar de un puente de origen zirí, probablemente reformado o completado en época almohade, en lugar de atribuir toda la construcción al siglo XII.

La estructura responde a una solución aparentemente sencilla, aunque preparada para enfrentarse a un río cuyas crecidas podían ser muy violentas. El puente está compuesto por cinco arcos de medio punto, con el central ligeramente más amplio y elevado. Los pilares presentan tajamares triangulares aguas arriba, destinados a cortar la corriente, mientras que aguas abajo adoptan formas redondeadas que actúan como contrafuertes.[2][3]
Los análisis arqueológicos identifican una fábrica de piedra calcarenita con sillares colocados mediante una característica alternancia de soga y dos tizones. El mismo tipo de aparejo aparece en otras construcciones granadinas del siglo XI, entre ellas la Puerta de Hernán Román y el alminar de la actual iglesia de San José. Esa comparación fue precisamente uno de los argumentos utilizados para situar el puente en época zirí.[1][2] (ATARAL)
La Junta de Andalucía describe además la utilización de piedra de La Malahá y señala que parte de la fábrica quedó posteriormente cubierta por un enfoscado de cal hidráulica de tonalidad semejante a la piedra.[3]
Una de las mejores formas de comprender cuánto ha cambiado es acudir a las representaciones históricas.
El Archivo Municipal de Granada conserva una estampa de Francisco Heylan, fechada en la primera mitad del siglo XVII, en la que aparecen conjuntamente el Puente del Genil, la Puerta de Hernán Román, la Puerta de Elvira, la Torre Turpiana y la torre de la iglesia de San José.[4] El Museo Casa de los Tiros conserva también ejemplares de esta estampa, realizada para ilustrar la Historia Eclesiástica de Granada de Justino Antolínez de Burgos.[5] (Granada)
La elección de esos edificios tiene además interés historiográfico. En aquella época se buscaba en ellos una antigüedad muy anterior a la musulmana. Con el avance de los estudios arqueológicos, varios de aquellos edificios pasaron a reconocerse precisamente como algunas de las mejores muestras conservadas de la Granada zirí.[5]
El grabado permite comprobar también que el puente no presentaba exactamente la misma silueta que vemos actualmente. Tajamares, pretiles y accesos fueron modificándose conforme las crecidas y las necesidades de circulación obligaban a intervenir sobre la estructura.
Un puente asentado directamente sobre el Genil difícilmente podía permanecer durante siglos sin reparaciones. Las fuentes históricas recogen sucesivas actuaciones después de grandes avenidas.
Una de las intervenciones más importantes de época moderna se sitúa en 1685, después de una fuerte crecida. La historiografía granadina asocia a esa reforma los leones colocados sobre pedestales en los extremos del puente, obra vinculada al artista granadino Juan de Sevilla Romero. Algunos de aquellos leones originales fueron posteriormente retirados y sustituidos por réplicas.[6] (IdUS)
También se documentan reparaciones posteriores durante los siglos XVIII y XIX. El dato importante no es únicamente enumerar fechas, sino comprender que el puente que atravesaban los granadinos de cada época podía presentar diferencias apreciables respecto al anterior.
La fotografía histórica permite seguir ese proceso. El Archivo del Patronato de la Alhambra y Generalife conserva, por ejemplo, una imagen fechada entre 1863 y 1900 en la que aparece el Puente del Genil junto a la desembocadura todavía visible del Darro y la basílica de Nuestra Señora de las Angustias.[7] Es un documento especialmente valioso porque muestra la relación que entonces mantenían los dos ríos con esta parte de la ciudad. (Patronato de la Alhambra y Generalife)

A finales del siglo XIX llegó una de las modificaciones que más alteraron su imagen. Hacia 1880 se ensanchó el tablero mediante elementos volados para facilitar el tránsito, se incorporaron aceras sostenidas exteriormente y barandillas de hierro y quedó bastante desdibujada la silueta histórica del puente.[8]
Durante buena parte del siglo XX, por tanto, el llamado Puente Romano que conocieron los granadinos no se parecía demasiado al que hoy contemplamos. La transformación respondía a una necesidad práctica: el viejo paso medieval había quedado integrado en una ciudad con un tráfico creciente y terminó formando parte de una de sus principales vías de comunicación hacia el sur.
Automóviles, autobuses e incluso el transporte urbano tuvieron que atravesar durante décadas una estructura concebida muchos siglos antes de que pudiera imaginarse ese volumen de circulación.
Hay un episodio menos conocido que pudo haber cambiado por completo este lugar.
En mayo de 1956, mientras el Zaidín crecía rápidamente y se buscaban nuevas conexiones entre el sur de Granada y el centro, técnicos y responsables municipales estudiaron una actuación de enorme alcance en el entorno del Humilladero. La documentación municipal y hemerográfica reunida por el investigador y periodista Gabriel Pozo Felguera muestra que se llegó a plantear eliminar el puente y cubrir parte del cauce del Genil para crear una gran plataforma urbana.[8]
Las reuniones celebradas los días 18 y 30 de mayo de aquel año estudiaron cómo conectar el Camino de Ronda, la carretera de Motril, el Zaidín y el centro. Una de las soluciones implicaba construir una gran estructura sobre el cauce desde las proximidades de la desembocadura del Darro.[8]
La oposición de Antonio Marín Ocete, entonces relacionado con la defensa del patrimonio granadino, modificó el planteamiento. Se llegó a aceptar como alternativa desmontar el puente piedra a piedra y reconstruirlo unos cientos de metros aguas arriba, aproximadamente frente al callejón del Pretorio.[8] (El Independiente de Granada)
Finalmente ni el puente fue trasladado ni aquel sector central del Genil quedó cubierto. El episodio resulta especialmente llamativo visto desde el presente: en 1956 todavía se consideraba posible desmontar una construcción que medio siglo más tarde recibiría la máxima protección patrimonial prevista por la legislación andaluza.

El problema del tráfico continuó hasta la década de 1980. En 1984 se planteó una nueva solución y el proyecto fue confiado al ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez. En lugar de ampliar nuevamente el puente histórico, se construyó junto a él una infraestructura moderna: el Puente del Cristo de la Expiración, conocido popularmente como Puente Blanco.[8]
La nueva obra permitió retirar el tráfico rodado del viejo puente y convertirlo en paso peatonal. Entre 1985 y 1986 se intervino además en la construcción histórica, eliminando buena parte de los añadidos que habían alterado su perfil desde finales del siglo XIX y buscando recuperar una imagen más próxima a la anterior al ensanche de 1880.[8] La investigación arqueológica realizada entonces fue también la que permitió a Carlos Vílchez estudiar con detalle su fábrica y cimentación.[1][8] (El Independiente de Granada)
Hay aquí una paradoja interesante. Parte del aspecto que hoy identificamos inmediatamente como «antiguo» es consecuencia de una restauración relativamente reciente que retiró transformaciones acumuladas durante aproximadamente un siglo.
El 4 de septiembre de 2007, la Junta de Andalucía aprobó el Decreto 244/2007. Los paseos y espacios ajardinados del Genil fueron declarados Bien de Interés Cultural con la categoría de Jardín Histórico y los puentes Verde y del Genil recibieron específicamente la categoría de Monumento.[3]
La distinción es importante: el Puente del Genil no está protegido simplemente por encontrarse dentro de los jardines históricos, sino que posee su propia declaración como Monumento.
El decreto recoge además oficialmente la interpretación histórica que hoy se considera más fundada: aunque tradicionalmente sea conocido como Puente Romano y se haya supuesto una construcción primitiva de aquella época, el puente conservado se considera una obra del siglo XI levantada durante la taifa zirí de Granada.[3] (Junta de Andalucía)

Después de siglos funcionando como infraestructura, el viejo paso sobre el Genil había adquirido una condición diferente. Ya no tenía que soportar el tráfico que durante tanto tiempo justificó sus ensanches y reformas. Podía permanecer en el mismo lugar para el que fue construido muchos siglos antes.
Quizá por eso el nombre de «Puente Romano» puede seguir utilizándose como denominación popular, siempre que no confundamos el nombre con su verdadera cronología. Lo que cruza hoy el Genil es algo históricamente más relacionado con la Granada de los ziríes que con la antigua Iliberri. Y tampoco es exactamente el puente del siglo XI: contiene las huellas de reparaciones medievales, reconstrucciones modernas, transformaciones del siglo XIX y restauraciones contemporáneas.
Esa sucesión de cambios es precisamente la que permite leer en una sola construcción una parte considerable de la historia urbana de Granada.
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REFERENCIAS Y FUENTES CONSULTADAS
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1. Vílchez Vílchez, Carlos. «El puente sobre el Genil de la Taifa Zirí granadina (s. XI)». Cuadernos de Arte de la Universidad de Granada, XXI, 1990, pp. 211-223. Universidad de Granada.
2. Almela, Íñigo. «Puente sobre el río Genil – Granada». Atlas de Arquitectura Almohade (ATARAL). Incluye bibliografía histórica, estudio constructivo y planimetría de Antonio Almagro.
3. Junta de Andalucía. Decreto 244/2007, de 4 de septiembre, por el que se declaran Bienes de Interés Cultural los paseos y espacios ajardinados del Genil y, con categoría de Monumento, los puentes Verde y del Genil, en Granada. BOJA, núm. 181.
4. Archivo Municipal de Granada. Francisco Heylan, Puente del Río Genil. Puerta de Hernán Román. Puerta de Elvira. Torre inhabitable Turpiana. Torre de la Iglesia de San Joseph, primera mitad del siglo XVII, sig. 03.001.07.
5. Ministerio de Cultura. CER.es
, Colecciones en Red. Francisco Heylan, estampa con el Puente del Río Genil y otros edificios históricos de Granada, datada entre 1601 y 1650.
6. Gómez-Moreno González, Manuel. Guía de Granada, 1892. Ejemplar digitalizado conservado en el Repositorio de Investigación de la Alhambra. Para la vinculación de los leones con Juan de Sevilla se ha contrastado además bibliografía posterior sobre su obra.
7. Archivo del Patronato de la Alhambra y Generalife. Puente sobre el río Genil donde confluye descubierto el Darro, con la Basílica de las Angustias, fotografía F-03002, fechada entre 1863 y 1900.
8. Pozo Felguera, Gabriel. «Objetivo: desmontar el Puente Romano y embovedar un tramo del río Genil». El Independiente de Granada, 30 de abril de 2023. El reportaje reproduce y referencia documentación del Archivo Histórico Municipal de Granada y prensa de 1956, además de reconstruir las reformas contemporáneas del puente.