LA EXTRAÑA PEREJA  por Juan Alfredo Bellón

LA EXTRAÑA PEREJA por Juan Alfredo Bellón

LA EXTRAÑA PEREJA por Juan Alfredo Bellón para ELMIRADOR DE ATARFE del domingo 16-10-2016

Dicen los historiadores de las ciencias que la invención del Cero fue el acto fundacional de las matemáticas porque consiguió formular el orden de la nada, multiplcarla por diez, desarrollar los números decimales y plasmar el vacío absoluto o, lo que es igual, el oceano cuántico donde desemboca la escala negativa de la numeración. Por eso, la teoría y la práctica del cero fue aprovechada por Roland Barthes y otros teóricos estructuralistas para fundar en el Grado Cero de la Escritura una nueva categoría operativa de la teoría, la crítica y la preceptiva literarias.

Pero no quedó ahí la cosa. Los matemáticos siguieron profundizando en el valor cuántico de la numeración y usaron el Dos para simbolizar el protagonismo de la colaboración y el binarismo de la energía y del movimiento. Así don Quijote y Sancho no hubieran sido nada por separado, ni Rinconete sin Cortadillo, ni César sin Cleopatra, ni Romeo sin Julieta, ni Popeye sin Olivia. Como tanpoco Asterix sin Obelix, ni Roberto Alcázar sin Pedrín, ni Mortadelo sin Filemón, ni Supermán sin sus amigos del alma. Por que en el mundo de la creación narrativa, la soga debe ir siempre detrás del caldero como, en el del espectáculo, Stan Laurel tiene que discutir con Oliver Hardy, Juanito Valderrama debe cantar echándose en cara las cosas del querer con Dolores Abril, Imperio Argentina tiene que cocinar el pavo que afanó Miguel Ligero y el duo Pimpinela tiene que simular ser una pareja sentimental en supercrisis aunque, de ser cierto en la vida real, resultaría un amor incestuoso porque ambos son hermanos.

Igual ocure con Baeza y mi Úbeda natal, matrimonio de la Humanidad, siendo ciudades hermanas, y con Pinto y Vademoro, aún antes de figurar en el mapa de la corrupción, incluso la aparente dualidad con Villanueva del Río y Minas, Vilanova i la Geltrù y Menéndez Pelayo y Menéndez Pidal, los santos Justo y Pastor, santa Justa y Rufina, y las Santas de Huéscar, Alodía y Nunilón. En todas estas parejas reales o ficticias funciona la ley de la potenciación del plural, como en la pareja de Angelina Jolie con Brad Pitt, que se acaban de separar o la de Jenifer López y Marc Antony, que ahora han vuelto a juntarse o incluso como la de la Virgen María y el mismísimo señor san José de cuya unión decía el otro día el humorista gaditano José Guerrero El Yuyu, en una felicísima comparación hiperbólica tan propia de nuestra tierra, que ella tuvo que darle a él una hartá de expliaciones acerca de su milagroso embarazo.

Y de esas sogas y estos calderos, en parejas simples o en dobles parejas, pasamos del tirón a trios y demás, tan famosos o importantes como Jesús, María y José, los tres Reyes Magos, las hijas de Elena que, siendo tres, ninguna era buena; las tres Virtudes teologales y las cuatro Cardinales; los Cuatro Magníficos, los cuatro elementos de los filósofos presocráticos, los cuartetos musicales de cámara y de cuerda, de pulso y púa, de viento o percusión, los Cuatro Evangelios y los cuatro Evangelistas, los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, etc. siendo más genuinos y generadores de series originales los que tienen origen en los números primos (0, 1, 2, 3, 5, 7etc.) no divisibles por ningún otro y sí integradores de series infinitas (2-4-6-8, etc. 3-6-9, etc. 5-10-15, etc.).

Como se estará pudiendo comprobar en estos días, la vida pública y la política son otro terreno abonado para la aparición de tríos y parejas protagónicos de los que nuestro país ha abundado, abunda y adundará, como Franco y Carrero Blanco, Felipe González y Alfonso Guerra, Zapatero y Pepiño Blanco, Pedro Sánchez y Oscar Luena, El Coletas e Iñigo Errejón, Manuel Fraga y Hernández Mancha o Jorge Vestringe, Aznar y Älvarez Cascos y luego, Rodrigo Rato, aunque este último prefiriera irse al fin por la derivada bancaria, primero al Banco mundial y luego, con Blesa, a Bankia y después al mismísimo carajo infernal: si lo hubiera sabido a tiempo…

El caso es que esto de los números es revelador y oscuro al mismo tiempo y lo es en sus algoritmos más básicos y en los más numerosos como las muchísimas Ánimas del Purgatorio y los metafóricamente también muchísimos Cien mil Hijos de San Luis, que no eran cien mil ni eran propiamente hablando hijos del monarca francés. Como Hillary Clinton y Donald Trump tampoco son una extraña pareja y son una extraña pareja a la vez; y un trío con Bill Clinton y un cuarteto con Monica Levinsky y un quinteto con Aznar y El Bigotes. y una quintilla con Zorrilla quien dijo aquello de me levanto de esta silla / solo para demostrar / que el hacer una quintilla / es la cosa más sencilla / que se puede imaginar./ O no, como diría Rajoy, quien también traficó con El Bigotes aunque ahora o niegen, con eso otro de lo relativo de la perspectiva gallega, según bajes o subas la escalera, te abstengas con o sin quorum y se te vea o no la pluma, el plumero y la intención.

De modo que lo extraño será el cero o el infinito, el uno o el dos, los once del equipo titular del Deportivo o del Celta; los cinco del cinco de gala del Obradoiro CB o de los Boston Celtics. De donde lo extraño puede ser el Uno, o la dupla, o el trío o el ménage á touts; el cuarteto, el quinario, la novena, el grupetto de ciclistas o la turbamulta de hijos de puta que pululan por los juzgados de la Audiencia Nacional estos días de entre los que descarto por su nobleza al juez Garzón, que va a pecho descubierto y solo anda de visita promocional, y a aquellos cuya causa ha sido sobreseída por los tribunales andaluces después de haber sido encausados, detenidos e injustamente encarcelados siquiera sea temporalmente por orden de la juez Alaya (Santa Lucía le conserve la vista y san Francisco de Asís la buena voluntad) por el caso de los Cursos de Formación en Andalucía. Y que vivan Jesús, María y José, que esos sí que fueron un gran tridente, y los muchísimos hijos de Zebedeo que embarazó e hizo parir sin control a su pareja. Amen.

Pero volviendo a la extraña pareja norteamericana, no entiendo la gramática que los rije: ¿Acaso Hillary tiene la culpa de las conquistas de Bill para que Trump se las apunte en su cuenta de resultados? Hasta eso llega el machismo de los yankis que dan por bueno el razonamiento del magnate y ajustan las cuentas a Hillary como si fueran las de Bill por no haberlo sabido retener ni enceliscar convenientemente a tiempo ¿Y la visión del papel de la Justicia en aquella democracia cuando se llega a creer que Trump va a manipular a un Fiscal Especial para que la enchiquere a Hillary como si fuera la juez Alaya? Este Trump es la Hostia y se cree que en USA todo el monte (de Piedad y Caja de Ahorros) es orégano, como aquí en España.

Y porque no se me ha ocurrido hablar de los partitivos y decir que Hillary es la media naranja de Donald por mucho que les pese.