“Cantes y bailes de la boda gitana” por Jose Enrique Granados

“Cantes y bailes de la boda gitana” por Jose Enrique Granados

En un verde prado/tendí mi pañuelo;/salieron tres rosas/como tres luceros.
Guarda lo que es bueno;/te acompañará; /y si no lo guardas, /sola te verás. (Alboreá)

La Cachucha, la Mosca y la Alborea forman los cantes y bailes de la boda gitana. La primera de ellas representa, simbólicamente los prolegómenos de la boda, aquel en el que el novio pide perdón a los padres de la novia por el rapto de su futura esposa.

En ésta danza el novio y la novia bailan rodeados por los familiares. El baile de la Mosca consta de dos partes. En la primera, se colocan frente a frente algunas parejas de mujeres, normalmente cuatro, y dan algunos pasos de los que el más característico consiste en levantar con fuerza una pierna para girar después en sentido contrario; movimiento que vuelven a repetir alternativamente con una y otra pierna.

En la segunda forman todas una gran rueda que gira sin cesar mientras las bailaoras se jalean repitiendo como estribillo !Mosca¡ al tiempo que levantan cada cuatro pasos la pierna derecha y se golpean el delantal con la misma mano. Al final una de ellas se mete dentro del círculo y el baile termina dando ésta unos espasmódicos movimientos de vientre al compás del tan tan tarantan, tran! que remata la última copla.

La última de las danzas características de las zambras sacromontanas que completa el rito de la boda gitana es la Alborea. Es el baile que representa la pureza gitana femenina, es decir, la virginidad. Lo representan mediante un baile que ejecutan acompañado del continuo sonar de palillos, con guitarras, bandurrias, panderos y palmas. Un baile de movimientos cadenciosos, elegante a base de pasos cortos y sin apenas taconeos, que termina con las bailaoras formando una rueda que gira acompasadamente.

Información obtenida de la zambra de María la Canastera.

Magnífica la fotografía de Paco Aguilera (Infotronphoto) de una gitana atarfeña, con los Tres Juanes de fondo.

Curiosidades elvirenses