La Feria del Libro, un invento de la II República

La Feria del Libro, un invento de la II República

El domingo se clausuró la Feria del Libro de Granada. En este contexto, el investigador y memorialista Francisco Robles, secretario de Memoria Histórica del PSOE de Granada, nos acerca en este artículo al origen de este evento cultural.

Hace unos días, como siempre hablando de la Memoria, comenté que la Feria del Libro había sido un invento del rondeño, socialista y político vinculado a Granada, D. Fernando de los Ríos Urruti. Algunas caras de incredulidad me hicieron volver a escarbar sobre mis archivos y dar a conocer una curiosidad, La Feria era un invento de la República

Aunque en Barcelona, Madrid y capitales de provincia con mucha población ya se estaban celebrando la Fiesta del Libro desde mitad de los años veinte, era una forma tímida de dar a conocer las editoriales sus producciones poniendo mesas en algunas calles frente a las librerías y aplicando precios populares a las mismas.

Pero no era una actividad reglada y promocionada oficialmente, la I Feria de Libros de Madrid fue inaugurada por el presidente de la Cámara del Libro de Madrid, Ruiz Castillo, el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Fernando de los Ríos, y el alcalde de Madrid, Pedro Rico.  

La inauguración de la I Feria del Libro el 23 de abril de 1933 con el ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, el alcalde de Madrid, Pedro Rico, el presidente, vicepresidente y secretario de la Cámara Oficial del Libro, José Ruiz-Castillo, Manuel Aguilar y Antonio Sáenz de Jubera, junto con el escritor Luis de Oteyza.

En AGA, Sección de Cultura: Prensa Gráfica Nacional, Caja F. 721, nº 24.411

La Feria se celebró durante la semana del 23 al 29 de abril de 1933 con gran éxito de público y de ventas, según las cifras de venta, los testimonios de los contemporáneos, los artículos de prensa y las fotos de la época, que se acompañan. El Paseo de Recoletos se transformó en un espacio de unidad social, donde convivían distintos colectivos sociales de la ciudad y compartían su interés por el libro.
El paisaje urbano estaba caracterizado por las casetas, los carteles colgados entre los arboles con frases de autores famosos que fomentaban la lectura, y el bullicio del público paseante y comprador.  Los niños y las mujeres se confundían con los profesionales de traje y sombrero, con los obreros de blusón y boina, juntas todas las clases sociales…

El promotor de las ferias, el editor Giménez Siles, explica al alcalde de la capital y al ministro de Instrucción algunas cuestiones delante del stand de Manuel Aguilar en la inauguración de la I Feria de 1933.

En AGA, Sección de Cultura: Prensa Gráfica Nacional, Caja, F. 721, nº 24.411 

Las autoridades republicanas respaldaron la iniciativa editorial con su apoyo y presencia. Visitaron la feria el Presidente de la República, Alcalá-Zamora, el Presidente del Gobierno, Manuel Azaña, y los Ministros de Instrucción pública, Estado, Agricultura y Justicia.

Algunos comentarios de esa fecha son lo suficientemente ilustrativos para como para reconocer el éxito rotundo de la idea… el feriante Ruiz Castillo en su discurso de apertura hace una mención directa al proyecto cultural republicano:

«El libro no es ya artículo de selección y para pocos. Felizmente, los tiempos le han democratizado, y hoy se yergue ante las multitudes para recoger sus anhelos y derramar sobre ellas los beneficios de orden espiritual de la lectura. Esta pública demostración no habría sido posible sin el ambiente de exaltación de los valores culturales que ha creado la República, en cuyos gobernantes hallan el libro y su difusión el apoyo más decidido»

Según cuenta el propio Azaña en sus “Memorias Políticas 1931-1933” que se han publicado en Barcelona en 1978, relata…

«Desde allí, a Recoletos, donde está la feria de los libros. Algunos editores tenían grandes deseos de que yo fuese a clausurar la feria, inaugurada por Ríos. Les dije que iría ayer por la mañana, y los periódicos publicaron la noticia. El viernes por la noche, Saravia me dijo que haría bien en no ir, porque habiéndose dado la noticia, se aglomeraría demasiado público. (…) Ayer, sábado, por la mañana, volvieron a preguntarme si insistía en ir, y contesté que sí, pues lo había ofrecido. Nuevamente quisieron poner inconvenientes. Les dije que avisaran a Domechina; entre tanto, el Presidente me habló por teléfono, para decirme que el iría a la feria a las cinco. Entonces me ofrecí a acompañarle»

Como podemos leer y ver con estas imágenes en «La Semana del Libro en Madrid» en Bibliografía General …, (Biblioteca Nacional), 1933…

«Durante toda la semana la Feria ha estado concurridisíma. Desde muy de mañana hasta el momento de cerrar los puestos se veían constantemente asediados por el público, hasta el extremo que resultaba muy difícil aproximarse a ellos. Todo Madrid, en una pequeña peregrinación cultural ha desfilado por el paseo de Recoletos»

Vista general del público asistente a la I Feria del Libro de 1933. 

En AGA, Sección de Cultura: Prensa Gráfica Nacional, Caja, F. 721, nº 24.411 

Mis agradecimientos a la Biblioteca Nacional de España, a la Hemeroteca Digital de la misma que con unos fondos periodísticos inestimables nos ayudan a conocer nuestro pasado, a la Biblioteca y Hemeroteca Digital del Ayuntamiento de Madrid, al Archivo General de la Administración origen de estas evocadoras fotografías, y a la magnífica Tesis Doctoral de Dª ANA MARTINEZ RUS, del Departamento de Historia Contemporánea  de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. 
“Al César lo que es del César»
Artículo por Francisco Robles