Guarderías nocturnas: ¿conciliación o liberación?

Buenos profesionales, buenos amigos, buenos amantes, buenos padres. Es difícil compaginar el tiempo de trabajo y ocio con el cuidado de un hijo y servicios como las guarderías nocturnas o de fin de semana permiten conciliar a muchas familias

Supermercados que abren hasta los domingos, gimnasios 24 horas, comida rápida en cualquier momento… los horarios se amplían y la conciliación se complica. En España, el paraguas familiar amortigua la dificultad de atender a los hijos cuando la jornada laboral excede la escolar. “Nuestro Estado del bienestar es familista y hace que los abuelos, tíos o amigos sean el apoyo del que mucha gente tira. Por eso en España no hubo guarderías nocturnas hasta 2006 y en otros países están más difundidas. Una sociedad más individualizada, con trabajos más intensos, con más rupturas familiares, con mayor movilidad de la población, etc. promueven este tipo de servicios”, señala Marta Domínguez Pérez, directora del máster en políticas de infancia UCM y socióloga miembro del GSIA.

Estas guarderías son una buena solución para las familias monoparentales que trabajan de noche o en fin de semana pero también es muy utilizado por padres que quieren un respiro cada cierto tiempo. En la escuela infantil Corrillos, en Ibiza, ofrecen este servicio el primer viernes de cada mes: “Durante estos tres años, no hemos tenido que cancelar ningún viernes, pero sí que hemos tenido que ofrecer más días en meses más destacados como junio o diciembre”, explica Catiana Fuster, la directora del centro, que calcula que alrededor del 20% de sus clientes habituales deja a sus hijos “para disfrutar de ocio o de algo que les pueda ofrecer la isla en horario nocturno”. Una de esas clientas es Miriam, madre de dos niñas de 3 y 5 años que no faltan nunca a su cita mensual: “Les encanta. Para ellas es como una fiesta de pijamas y yo aprovecho para ir a cenar con mi marido. Tienen una niñera habitualmente pero esto les gusta más porque es diferente: hacen juegos, ven una peli… y alguna vez, cuando hemos llegado a recogerlas, estaban tan dormidas que hemos preferido volver a recogerlas a la mañana siguiente”.

La guardería madrileña Mamá Oca abre ocasionalmente algunas noches en fin de semana desde hace ocho años y su directora, Mar Collar, reconoce que la cantidad de niños que se quedan mientras sus padres aprovechan para salir es muy superior al que se queda porque sus progenitores trabajan de madrugada. “Hay niños que son fijos, algunos que están matriculados y se llega a un acuerdo con los padres [aunque no estén diariamente en la guardería] y se quedan a dormir los días estipulados por necesidades de trabajo. Hay otros que son de la escuela también y se quedan puntualmente, otros que nos conocen por la web y algunos que no son ni siquiera de Madrid, cuyos padres que vienen a un concierto, un partido de fútbol o una boda”, explica la directora. Ella se encarga personalmente del cuidado de los niños en estos horarios especiales y recuerda que en alguna ocasión ha pasado algún niño un fin de semana entero en el centro: “En este caso, además de rellenar la ficha con todos los datos del progenitor o tutor y los del niño, se firma una autorización para poder salir con el menor a más de 500 metros del centro, tal y como establece la ley”.

Lo habitual es recoger a los niños a la mañana siguiente
Lo habitual es recoger a los niños a la mañana siguiente / GETTY IMAGES

“Cualquier decisión implica un cambio y, especialmente, tener hijos”

El trabajo obliga a pasar menos tiempo del deseado con los hijos pero, además, hay una necesidad creciente de tener espacios para uno mismo, la pareja o los amigos sin contar con los niños: “No todos necesitamos ese tiempo para nosotros. Creo que habría que diferenciar el modelo social que nos llega sobre lo que es un individuo realizado y sus necesidades, de las necesidades individuales reales. El problema es que los mandatos sociales en ocasiones son tan potentes que los asumimos como propios sin conciencia. Creo que el mensaje que nos llega es que un individuo adulto para sentirse bien debe ser un buen profesional, un buen padre implicado, mantener una relación de pareja de calidad (entendiendo esto como mantener lo que había antes de la pa/maternidad), dedicar tiempo a los amigos, tener espacios propios dedicados a intereses y autocuidado, como deporte, ocio, etc. Para poder cumplir estos requisitos, hace falta tiempo libre sin hijos fuera del horario laboral”, analiza la psicóloga Cynthia Páramo, responsable del espacio Conócete Psicoterapia.

La incorporación de la mujer en el mundo laboral ha supuesto un cambio evidente en el cuidado de los hijos. No solo ha provocado un descenso en la natalidad sino que ha cambiado el modelo de crianza: “En el caso de otras generaciones, el modelo a cumplir era mucho más sencillo. De una manera simplificada, bastaba con ser un buen proveedor, si eras hombre, o cuidar bien de tu familia, si eras mujer, para sentir que eras un adulto completo. No hacían falta los tiempos sin hijos”.

En opinión de esta psicóloga, hay otro factor que influye bastante en esas necesidades creadas: “Nos llega el mensaje implícito de que con la pa/maternidad nada cambia o nada debería cambiar. Que debemos mantener nuestro cuerpo, nuestra implicación profesional, nuestros espacios personales y de pareja, etcétera, y que no deberíamos renunciar a nada. Y es una trampa. Cualquier decisión implica un cambio y especialmente una decisión tan trascendental como tener hijos. Creo que en otras generaciones, como la de nuestros padres, tenían claro que su vida cambiaría con la llegada de los hijos y asumían que ciertas parcelas de su vida desaparecerían o serían de otro modo, al menos durante un tiempo”.

La realidad es que, tanto antes como ahora, cada individuo y cada familia tiene unas necesidades únicas. Para aquellos padres que tienen horarios complicados en el trabajo o que desean tener más tiempo en su vida sin hijos, recursos como las guarderías nocturnas son una opción. En cualquier caso, la socióloga Marta Domínguez Pérez recuerda que “para un niño el ambiente estable, familiar, de apego, tranquilo, es lo deseable. Y por tanto todo este tipo de medidas no son lo más deseable”.

Elisa Muñoz

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