«El caracol de la sierra» por José María Gil Sánchez

«El caracol de la sierra» por José María Gil Sánchez

Si pretendemos buscar algún elemento biológico realmente destacable y sobresaliente dentro del ámbito atarfeño, sin duda alguna y con diferencia, la palma de oro se la llevará el denominado por los investigadores zoológicos, Iberus gualterianus, ecotipo gualterianus, y vamos a aclarar un poco a continuación a quién corresponde esta denominación.

Se trata de un peculiar y bello caracol, de concha llamativa por su diseño caracterizado por la forma dorsalmente aplanada, la quilla que presentan sus bordes y una rugosa ornamentación a base de estrías radiales.

Muchos lectores lo habrán reconocido ya, pues efectivamente no es un animal que pase desapercibido al conocedor o al mero visitante de Sierra Elvira, denominado localmente como almeja de la sierra, reflejo de su apreciado valor culinario.

El Iberus gualterianus, forma (o ecotipo) gualterianus para hablar con propiedad, es un valioso molusco, logotipo de la Malacología ibérica. Presenta una reducida área de distribución, ya que tan sólo se encuentra en tres puntos de la geografía española, situados en Andalucía Oriental,
concretamente la Sierra de Gádor (Almería), muy puntualmente cerca de Jaén capital, y en Sierra Elvira, única localidad granadina conocida.

Nos encontramos ante un verdadero alarde de adaptación animal, pues la forma de su concha está especialmente diseñada para facilitar la búsqueda de refugio en las grietas de las rocas calizas durante los días secos del año, que en su hábitat son muchos, ya que ocupa laderas de solana
que actúan a modo de auténticas placas solares.

De este modo consigue colonizar y explotar una zona donde se ausentan otros competidores, como su cercanísimo pariente (de hecho son la misma especie) el Iberus gualterianus forma alonensis, caracol también presente en Sierra Elvira ligado a zonas menos extremas como las sombrías.

Lamentablemente (este adverbio es muy frecuente en los temas zoológicos), lamentablemente, decimos, el futuro de este característico, peculiar y casi exclusivo elemento de Sierra Elvira (cuyo grueso poblacional se sitúa en el término municipal de Atarfe) puede tener el futuro hipotecado si continúan actuando conjuntamente sobre él una serie de factores negativos, esencialmente la recolección abusiva, la quema de matorral y las canteras, todos ante la omnipresente pasividad e incluso complicidad de nosotros, los vecinos, y de los realmente responsables de su conservación, la administración, ya local, ya provincial, ya autonómica.

Sirvan estas breves líneas como un llamamiento a la buena voluntad (noteórica, que ésa nos sobra) de todos, para que Atarfe tenga una razón más de la que enorgullecerse y no de avergonzarse, si dejamos que el Iberus se nos pierda.

PUBLICADO EN LA PAGINA 42 DEL LIBRO ATARFE EN EL PAPEL DE IDEAL