«EL ATLETISMO SALE DE LA CUEVA»por Manuel Jiménez

«EL ATLETISMO SALE DE LA CUEVA»por Manuel Jiménez

Este fin de semana hemos vivido lo que sería la primera competición en España propiamente dicha de atletismo tras el confinamiento pues hasta la fecha los experimentos realizados eran más bien exhibiciones o retos de club o grupos de entrenamiento.

Ha sido la localidad costera de Nerja muy vinculada desde hace bastante tiempo a nuestro deporte muy conocida por su célebre Cueva la encargada de sacar precisamente de la CUEVA a algunos de los mejores atletas nacionales entre ellos muchos andaluces y varios granadinos. Se programaron cinco pruebas: salto de longitud mixto, 400 y 1500 metros femeninos y 1500 y 5000 metros masculinos.

Las pruebas femeninas vivieron la vuelta a la competición de la granadina Laura Bueno, cinco veces campeona nacional de 400 metros (2 al aire libre y 3 en pista cubierta), 11 veces internacional y mejor marquista española en 500 y 600 metros tanto indoor como outdoor, quien sin competencia que le apretara marcó 55.11 crono que indica que su recuperación tras un año y medio en el dique seco es una realidad.

En el 1500 se impone Lucía Rodríguez con un crono de 4.17.49 superdestacada sobre su inmediata perseguidora Miriam Costa (4.25.47) sin que la atleta más mediática de las que tomaron la salida, Irene Sánchez Escribano, pudiera plantear oposición en una prueba que no es la suya.

En el milqui masculino hubo bastante más pelea y alternativas, entre otras cosas porque contaron con liebres no así las chicas, el encargado de marcar el paso Alberto Guerrero alcanzó el 1000 en 2.28, un paso que auguraba una marca final en torno a los 3.42 pero el buen estado de forma del granadino Ignacio Fontes que completó el último giro en 55 segundos rebajo dicha previsión hasta los 3.40.78 final. La demostración de fuerza de Fontes fue descomunal apuntando poder correr bastante más rápido si la carrera lo hubiera exigido. El favorito a priori, Kevin López Yerga, sólo pudo ser cuarto lejos de los tres primeros clasificados siendo segundo Mohamed Katir (3.42.08) y tercero Raúl Celada (3.42.41). El también granadino Pablo Sánchez Santos, hijo del mítico Paco Sánchez Vargas, fue 6º en 3.49.38.

Por último se disputó el 5000 con la presencia del atleta local Ouassim Oumaiz del club local del que se esperaba una gran actuación y sin duda que respondió a las expectativas al imponerse en la prueba (13.31.45) ante dos grandes espadas, el obstaculista Fernando Carro (13.32.11) y Sergio Jiménez (13.33.69). La carrera resultó muy entretenida, la primera liebre el motrileño Estévez lanzó la prueba a ritmo de 2.42 el 1000, la segunda liebre Lansi llegó hasta el 2600 momento en que tomó la cabeza Carro quien tensó la cuerda llevándose consigo a Oumaiz y Jiménez. La última vuelta se presentó con la incertidumbre de si Carro aguantaría los ataques de su compañero de entrenamientos Jiménez y el nerjeño Oumaiz, tras un primer intento de éste por rebasarlo lo consiguió a falta de 250 metros lanzando un largo ataque que sorprendentemente frenó en seco al paso por la ría para volver a arrancar ante la sorpresa de sus dos rivales que ya no pudieron con él en la recta de meta.

En definitiva primera prueba oficial tras tres meses de parón que sirvió para testar los protocolos de seguridad e higiene que serán exigidos a todas las competiciones que se celebren en esta nueva normalidad quizá marcando la pauta de lo que nos espera, poco pero bueno.

El problema lo veo en las pruebas para atletas jóvenes y populares que carecen de presupuesto para cumplir con todos los protocolos exigidos. Nuestros atletas atarfeños están deseando poder volver a competir y mientras aguardan su turno les presentamos una importante cueva descubierta en Atarfe hace un tiempo, la cueva sepulcral Virués-Martínez ubicada cerca de Sierra Elvira y que recibe su nombre como homenaje a dos espeleólogos fallecidos en la cordillera del Atlas en la primavera de 2015, Gustavo Virués Ortega y José Antonio Martínez Jiménez. El excepcional descubrimiento fue realizado por miembros del Grupo Espeleológico Iliberis, en su interior se halló un conjunto de materiales arqueológicos, datados de forma preliminar a finales del IV milenio a.C., y compuesto por restos óseos humanos, un repertorio de vasijas cerámicas y láminas de sílex. La mayoría de las piezas cerámicas y líticas estaban completas y dispuestas en la posición en la que fueron colocadas por las comunidades prehistóricas que usaron esta cueva como lugar sepulcral.