Guía de neologismos para no perderse en la lectura de la prensa. II: Tecnología. por Alberto Granados

Guía de neologismos para no perderse en la lectura de la prensa. II: Tecnología. por Alberto Granados

Tras la primera entrega de esta guía, en la que me ocupé de los anglicismos relativos a la vida social y a los actuales usos y costumbres, hoy me ocuparé de un ámbito léxico muy actual: la tecnología digital.

 App: Forma corta de la palabra inglesa application, que puede significar solictud, uso de alguna herramienta o programa, y en los últimos tiempos, pequeños programas informáticos desplegados por la industria para usarlos en distintos cachivaches electrónicos, especialmente en tabletas o teléfonos móviles.

El Diccionario de la RAE, en su edición del Tricentenario, se ocupa ya en su cuarta acepción, de este significado, que define así:

“4. f. Inform. Programa preparado para una utilización específica, como el pago de nóminas, el tratamiento de textos, etc.”. Posiblemente la aplicación más popular en la actualidad, sea Whataspp, de la que me ocuparé al final de esta sección.

Big data: En inglés, big data significa “gran cantidad de datos”. Existen otras expresiones para designar el concepto: macrodatos, datos masivos, inteligencia de datos o datos a gran escala. El concepto, para la persona normal queda bastante desdibujado, pero nos cuadra mejor si se usa un ejemplo: los datos interconectados sobre fichas policiales de medio mundo que usan los servicios de policía, guardia civil, etc. Para contrastar fotografías, huellas digitales, historiales delictivos… La acumulación de datos excede las capacidades de conectividad y almacenamiento normales entre los usuarios comunes. Se requieren, por tanto, nuevas formas de distribución de grandes caudales de información y ahí es donde encaja el big data, al que tienen acceso solo los autorizados de una empresa, los servicios policiales, etc. según la naturaleza del big data.

Logotipo de Bluettoth

Bluetooth: El término procede de blue (azul) y tooth (diente) que es la deformación del nombre de un rey danés-noruego que unificó a las tribus. Sus iniciales en runas han formado el logotipo de este sistema, que conecta dispositivos móviles con ordenadores convencionales o con otros dispositivos a través de radiofrecuencia. Supongo que tengo este “diente azul” en más de un cacharro (en el coche seguro, aunque no sé usarlo), pero jamás lo he usado, por lo que no puedo añadir nada más.

Hardware / software: Leí que la Academia propuso sustituir ambos anglicismo por “soporte físico / soporte analógico”, es decir: máquinas frente a programas. La práctica demuestra que ambos términos se conceptualizaron con sus voces inglesas y que va a ser muy difícil erradicarlos del cerebro que los ha asimilado desde el primer contacto con el mundo informático. Algo parecido ocurre con otros términos como blog (bitácora), on line (en línea), back up (copia de seguridad) y otros muchos anglicismos que han ganado la batalla frente a su equivalente castellano. ¿Quién dirá que tiene una bitácora o que lee el Ideal en línea? Tal vez tenga que aclarar seguidamente que se refiere a blog y on line, algo que va contra el principio de economía lingüística, que es sagrado para el hablante.

Tutorial: La palabra existía en castellano como adjetivo y se refería a la función de tutor (EJ.: Este profesor realiza una magnífica estrategia tutorial). Ahora se ha sustantivado y todo el mundo cuelga en YouTube sus tutoriales sobre cualquier disciplina. Mi libro electrónico ha tenido un problema y he intentado arreglarlo yo mismo viendo los tutoriales que existen (por cierto, sin ningún éxito). El nuevo sustantivo, ya aceptado por la RAE, es una simple guía de ayuda para realizar algo, un manual de ayuda en una materia.

Whatsapp: En inglés existe una expresión, “What’s up?”, que viene a significar “¿Qué tal? / ¿Qué hay / ¿Qué te cunetas?”. Es decir, una pregunta que denota interés general, sin demasiada profundidad, por alguien. Cuando surgió hace unos años la aplicación que hoy conocemos como whatasapp, se mezcló la primera parte de la popular frase interrogativa de la que se eliminó la preposición up, que fue sustituida por la forma corta de application, que fonéticamente están muy próximas y apareció esta nuevo modo de comunicación intrascendente, rápida y económica que nos permite recibir y reenviar contenidos humorísticos, memes y chascarrillos en segundos.

Con autorización del autor, Carlos de la Fe, reproduzco su cuento Chip to chip (de nuevo, proximidad fonética entre el título y la célebre canción Cheek to cheek –Mejilla con mejilla- de Irving Berlin que Fred Astaire hizo tan popular en los años 30). Es un cuento perteneciente a su libro Maldito vicio (Carlos de la Fe, Maldito vicio, Granada, Editorial Nazarí, 2013) y se trata de una reflexión que un enamorado comparte con su pareja. Solo que…:

Portada de Maldito vicio

Chip to chip

YA SÉ QUE estoy en tu bookmark y que me tienes a buen recaudo y por orden alfabético, como debe ser (tú siempre tan metódica), en tu address book.

Fui entrando de a poquito en tu vida por la backdoor como un hacker que quisiera piratear tu Web Site, y entre los dos creamos este link que permanecerá para siempre en nuestro caché.

Cierto: pudiste hacer un update de tu firewall para conseguir un secure web site, pero, en verdad, nunca me consideraste spam.

Poco a poco fui añadiendo cookies para acostumbrar a tu browser y cuando tuve que registrarme en aquel curioso form ya tenía claro cuál era tu user name y me fue fácil imaginar la password para llegar a lo más profundo de tu database.

A partir de ahí era llegar a tu homepage, pulsar el download button y comenzar nuestro file transfer; elegir, como siempre, por si acaso, save as e ir almacenando datos en cualquier folder.

Cierto que tu anti-spyware junto con las costumbres sociales desconfiaban cuando me quedaba colgado en cada frame de tu template; entonces empleabas todas las herramientas de la toolbar(nadie conoce mis preferences mejor y sabes que soy autorun) para hacerme entrar en un loopsobre el mouse pad, acariciando cada punto estratégico de mi keyboard, susurrando mi nick, mientras íbamos de la inbox a la outbox, de back a forward sin ningún tipo de reproches ni FAQ’s, y me jurabas que jamás sería otro de tantos deleted items, un attachment más en tu guestbook.

Aún recuerdo cuando, la primera vez, me preguntaste si usaba un secure server (hay tanto public domain por ahí), si iba en plan wifi o conocía mis DNS, y te dije en un reply to all, que, a partir de nuestro primer chat había puesto el counter a cero, que me habías echo ping en lo más profundo de mi CPU, que es tanto como decir, como solía hacerse antiguamente, Te Amo.

Cosas del amor… y de los neologismos de importación.

Alberto Granados

Guía de neologismos para no perderse en la lectura de la prensa. II: Tecnología