«ALERGIAS 2015»  Por Juan Alfredo Bellón

«ALERGIAS 2015» Por Juan Alfredo Bellón

ALERGIAS 2015, Por Juan Alfredo Bellón, DESDE EL MIRADOR Nº47 (para El Mirador de Atarfe, domingo 12-04-2015)

No hemos hecho más que traspasar el umbral de la primavera y ya estamos con la mascarilla puesta y el lagrimar cargado, como los turistas japoneses, que más parece que allí la llevan todo el año por el deterioro puede que irreversible del aire que se ven obligados a respirar. Y digo japoneses como podría decir chinos o coreanos, que yo no los distingo casi y, para lo que cuidan la atmósfera y la capa de ozono, tanto dan unos como otros.

Lo que se dice aquí, tampoco estamos libres de más o menos lo mismo, y raro es el día que no conocemos a algún adulto que ha contraído una nueva alergia y se le manifiesta con diferentes síntomas, ya sean respiratorios o cutáneos, digestivos o de comportamiento, a esas alturas de la vida y a la vejez, viruelas y yo, con estos pelos con el permiso de Llongueras.

Claro que, si las reacciones alérgicas son formas que tiene el cuerpo de defenderse contra un factor externo que, como la cebolla, lo agrede físicamente de una u otra forma, el asco, la dentera, la grima, la fobia y otras mil maneras de repeluses, nauseas, angustias o fatigas son maneras psicosomáticas de rechazar estímulos el cuerpo nuestro, tan complejo como es y tan variado en sus aspectos constitutivos de los cinco sentidos más clásicos y de los otros muchos menos convencionales que lo adornan y que nos hacen exclamar: esto no me gusta, qué mal me huele, qué mala pinta tiene, qué asco me da, qué miedo, cómo me perturba, cuánto me intriga, me pone la carne de gallina o los pelos como leznas etc.

Y así como la primera clase de rechazos (al polen, a las hojas y frutos de ciertos vegetales, al pelo o la piel de ciertos animales) tiene un carácter más físico y material y ocurre sobre todo en primavera, la otra nos sobreviene frente a los comportamientos de personas o a su mera presencia y aparece a primera vista (u oída, o tacto, o gusto e incluso al olor y hasta al solo pensar sobre ellas o a alguna de sus partes: el pelo o cáscara del melocotón y de piel de los higos; el roce con los tentáculos de las medusas o de ciertos ofidios, anfibios o batracios; la cara de Ronald Reagan, de Bush o de Aznar (a quien mi hijo, de pequeño, llamaba El Asqueroso, al verlo en los carteles electorales); el modo prepotente y penetrativo como Cristiano Ronaldo celebra sus goles, aunque sean de penalty, o la mirada dulce y tímida de Rajoy, desde su mal operada bizquera y esos ojos de vaca que apenas controla, un segundo antes de meternos un recorte doblado, o asegurar el excelente estado preelectoral en que se encuentra su partido, o de anunciar una disposición legal discriminatoria, o de mentirnos descaradamente sobre la gravedad del naufragio del Prestige o el no salvamento de los espeleólogos y/o escaladores andaluces accidentados en el Atlas marroquí esta última semana. ¡Y si fuera el único…!

Alergia dan las caricias de una mala persona o las de otra, acosadora, que logra incluso que se nos seque la boca, nos tiemblen las corvas y se nos hielen el aliento o los pulsos y, más poéticamente, que se nos abran las carnes, se nos caigan los palos del sombrajo, se nos vuelvan los dedos huéspedes o se nos caigan las braga a pedos. En fin, que todo y nada son alergias y no lo son, aunque las hay que lo son claramente y que no lo son en absoluto por mucho que lo parezcan. Y, desde luego, estas primaverales son reacciones histéricas de envidia animal ante lo mucho que copulaninstintivamente los animales para reproducirse, ellos que no distinguen entre placer y perpetuación de su especie y lo poco que lo hacemos nosotros que distinguimos entre hacerlo por placer y tenerlo que hacer por voluntad reproductiva.

Claro que a mí no me pone lo más mínimo ver a las dos Anas (Botella y Mato) ni a Rosa Diez ni a Mº Victoria Fernández de la Vega ni a Rita Barberá con sus sofocos que ella llama calorets, y sí me pone bastante acalorado contemplar a Teresa Rodríguez y a Tania Sánchez, aunque eso son simpatías y antipatías más que alergias con y sin antihistamínicos contra la congestión, el goteo nasal, los estornudos y la picazón también llamada prurito físico o mental.