LOS DEBERES: UN SUPLICIO PARA PADRES Y ALUMNOS

LOS DEBERES: UN SUPLICIO PARA PADRES Y ALUMNOS

Toda la vida los deberes en casa han sido parte del programa de estudios de cualquier escolar, pero, de un tiempo a esta parte, arrecian las críticas por la excesiva cantidad y dificultad de los deberes, que dejan al niño sin tiempo para jugar y a los padres con la obligación de ayudar a sus hijos porque son incapaces de hacerlos ellos solos.

Los deberes escolares han existido siempre y ayudan en la formación de nuestros hijos. Al hacer los deberes, los niños aprenden a leer de forma comprensiva y a seguir instrucciones de manera independiente. También entienden cómo distribuir y organizarse el tiempo o a presentar correctamente los trabajos y dar lo máximo de sí mismos. Los deberes ayudan a los niños a desarrollar un sentido de responsabilidad y de orgullo por el trabajo bien hecho. Aprenden una ética del trabajo que les beneficiará no sólo en los estudios, sino durante toda su vida adulta.
El problema estriba en que, a lo largo de esta última década, la dedicación diaria a los deberes escolares de los estudiantes de primaria ha ido creciendo. Mientras los alumnos que dedicaban menos de una hora a esas tareas disminuyeron del 37% al 20%; los que empleaban entre una y dos horas, aumentaron del 40% al 48% y el número de los que estaban más de dos horas haciendo deberes se han incrementado desde el 23% a un excesivo 32%.
La CEAPA, una de las asociaciones de padres con mayor presencia en España, ha denunciado en varias ocasiones lo excesiva que resulta esta situación para padres y alumnos. Afirma que este proceso se debe al fracaso del sistema educativo actual, que está pensado para crear estudiantes competitivos que se sientan culpables si fracasan en esa excelencia que se les está imponiendo desde muy pequeños. Los propios alumnos manifiestan que la enseñanza en las aulas resulta poco motivadora y práctica. No encuentran sentido a que, en pleno siglo XXI, el libro de texto y el aprendizaje memorístico sean las bases de un sistema educativo alejado de la realidad y falto de competitividad como demuestran los informes PISA, que, año tras año, puntúan a nuestros alumnos por debajo de la media de los países occidentales.
Ante esto, sólo cabe la reforma del currículum educativo con vistas a una enseñanza más motivadora, práctica y centrada en dotar a los alumnos de competencias básicas propias de estos tiempos y con una formación del profesorado adecuada en este sentido. En esta misma línea, los deberes sólo deben ser una formación complementaria, que los pequeños puedan encarar en poco tiempo y sin ayuda de una persona adulta.
Desde encuestamos.com hemos querido plantear esta problemática a ciudadanos de diferentes, edades, procedencia y perfiles sociales para conocer su opinión respecto de los deberes escolares. Los votos se dividen en tres tendencias. Por un lado, los que acuden a su memoria y opinan que, en realidad, los deberes actuales son pocos, el 21’3 % de los encuestados, dado que en su época tenían que hacer más. Por otra parte, los que confían en el sistema, un buen 28’9 %, que afirma que son los suficientes para la formación de los alumnos. Y por último, el grupo mayoritario, un numeroso 49’8 % de los españoles, que mantiene que los deberes en la actualidad son excesivos y los niños apenas tienen tiempo para hacerlos.

Al realizar la habitual segmentación en función del sexo, podemos constatar que las mujeres, muchas de ellas madres, son más protectoras con los alumnos y se decantan de forma categórica, un cuantioso 54’6 %, por la alternativa que califica los deberes actuales de ser tan excesivos que apenas dejan tiempo a los pequeños para jugar o hacer otras cosas.
Los hombres se muestran un poco más duros y al menos uno de cada cuatro conserva el recuerdo de que los deberes de su época eran superiores en cantidad y dureza, por lo que opinan que los de hoy en día son pocos.

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la percepción generalizada sobre los deberes de nuestros hijos es que cada vez son mayores y que habría que buscar un sistema para lograr una conciliación entre la complementación de los estudios escolares en el hogar y el ocio y el descanso de los niños.

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