Los sexagenarios quedan rezagados en la vacunación y son ahora el grupo más vulnerable

Los sexagenarios quedan rezagados en la vacunación y son ahora el grupo más vulnerable

El tiempo entre dosis de AstraZeneca propicia que ya haya más personas con la pauta completa de 50 a 59 años que en la franja de los inmediatamente mayores. Madrid acelera el segundo pinchazo por el riesgo de nuevas variantes

Casi todas las decisiones tienen pros y contras. Vacunar a los sexagenarios con AstraZeneca permitió que recibieran protección parcial rápidamente, incluso antes que los septuagenarios, pero retrasó la pauta completa para ellos. La ficha técnica del medicamento recomienda el segundo pinchazo entre 10 y 12 semanas después del primero (la estrategia de vacunación en España recomienda 12), frente a las entre tres y cuatro de Pfizer y Moderna. Esto provoca que el ritmo de la inmunización completa para las personas de entre 60 a 69 años sea más lenta: la han recibido un 25,1%, frente al 35,6% de los que tienen entre 50 y 59 años, lo que convierte a los sexagenarios en el grupo más vulnerable ante nuevas variantes.

La Comunidad de Madrid ha decidido este viernes mover ficha y adelantar la segunda dosis de AstraZeneca para los mayores de 60 a 11 semanas. Antonio Zapatero, viceconsejero de Salud Pública, ha argumentado que es una decisión tomada ante la amenaza de la variante delta (una que se originó en la India), informa Isabel Valdés. “Lo más importante ahora es cerrar la vacunación de la segunda dosis a los de 60 a 69 años, es ahí donde estamos reforzando”, ha dicho.

En Reino Unido, cuya estrategia fue en principio poner una sola dosis al mayor número de personas posibles para que generaran algo de inmunidad y no dar prioridad a la segunda, comprobaron que conforme se iba expandiendo la variante delta, subía el número de contagios. Sobre todo, entre personas sin vacunar, pero también entre aquellos con una sola dosis. Según su instituto de Salud Pública, la protección de Pfizer y AstraZeneca con una inyección es de solo un 33% contra esta variante, frente al 50% que confería frente a la variedad alfa (la británica). Para completar la inmunización a los que recibieron un pinchazo, el sistema de salud británico está tratando de acelerar al máximo las segundas dosis. Con ellas, la protección parece muy similar que frente a otras variantes.

Por el momento, solo hay datos preliminares. Como explica Fernando Rodríguez Artalejo, catedrático de Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, a falta de estudios más detallados las cifras antedichas se refieren a protección frente a la infección leve y asintomática. “Pero no está tan claro qué sucede con las hospitalizaciones y las muertes, que casi no han aumentado en el Reino Unido”, señala. Amós García-Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y miembro de la ponencia de expertos que asesoran al Gobierno, sostiene que la protección frente a los casos más graves sigue siendo muy alta con una sola dosis de AstraZeneca, y que no hay motivos para alterar el plan de vacunación. Además, se ha demostrado que la respuesta inmunitaria con este medicamento es mayor si se espacian más las dos inoculaciones.

De nuevo, hay pros y contras. La opción de adelantar en algo la segunda dosis para acelerar la protección de los sexagenarios es acertada, en opinión de Federico Martinón, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago, y asesor en vacunas de la Organización Mundial de la Salud. “Lo más importante es proteger a los más vulnerables y estos son ahora los mayores de 60. Creo que es prioritaria una segunda dosis a un sexagenario que la primera de una persona de 40 años”, asegura.

Martinón es partidario de “aprender de los británicos”, tomar “decisiones inteligentes” y anticiparse a una expansión de la variante delta (india) por España, que da por segura. “Sabemos que dos dosis es lo que realmente protege. Frente a un beneficio teórico de mayor respuesta inmune por espaciarlas, tenemos una situación real y objetiva, como es completar la pauta para proteger a esta población cuanto antes”, zanja.

Artalejo admite que la variante india se está expandiendo, pero que no se sabe “cómo de rápido” y es partidario de seguir con el plan trazado. “Frente a la incertidumbre, optemos por lo cierto. Aprovechemos el mes de junio para seguir vacunando lo más rápido posible: porque esto va a proteger también indirectamente a los que tienen una sola dosis: cuanto más rápido lo hagamos, antes cortaremos la transmisión. Y si las cosas se ponen mal, pidámosles un plus de esfuerzo y protección a los más vulnerables, que son ahora los de 60 a 69 años que tengan solo una dosis”.

Por el momento, el suministro de unidades de AstraZeneca no debería suponer un problema, pero podría llegar a serlo. Hay alrededor de cinco millones de personas con una pauta de esta vacuna: 3,5 millones de sexagenarios y 1,5 millones de trabajadores esenciales menores de 60. Sanidad pensaba administrar una segunda inyección de Pfizer a estos últimos, pero la mayoría se están decantando por AstraZeneca. En los almacenes de las comunidades hay sin pinchar 1,7 millones de dosis de este fármaco, cuya inoculación se podría ir adelantando. Lo que no se sabe es cuándo llegará la siguiente remesa ni de cuántos viales constará, ya que las entregas de esta farmacéutica están siendo tardías e irregulares.

PABLO LINDE

FOTO: Una mujer es vacunada con la vacuna de AstraZeneca contra la covid-19 en el Hospital de Emergencias Enfermera Isabel Zendal.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS
 
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