Empresarios agrícolas de Granada piden ayuda para traer a temporeros ante la falta de mano de obra local

Empresarios agrícolas de Granada piden ayuda para traer a temporeros ante la falta de mano de obra local

UPA reclama a las administraciones que faciliten los contratos en origen y albergues para solucionar un problema que se agrava cada año.

El problema lo tienen ahora en verano en las campañas de los invernaderos desde la Costa granadina hasta Játar o Zafarraya; entre noviembre y marzo se traslada a la campaña de la aceituna, le sigue el espárrago, en mayo lo sufren los que tienen sembrados ajos y vuelta a empezar. Al campo granadino le faltan manos para recoger las cosechas. La Unión de Pequeños Agricultores cree que es hora de coger el toro por los cuernos y traer a temporeros de fuera de España para trabajar en las distintas campañas.

«La mano de obra en Granada se ha convertido en un lujo. Los empresarios tienen serias dificultades para recoger sus cultivos por falta de jornaleros. Y necesitan soluciones a un problema que se reproduce campaña tras campaña y va a peor», explica el secretario general de UPA Granada, Nicolás Chica.

La solución pasa, según Chica, por que los empresarios puedan contratar en origen a los jornaleros en aquellos países donde existe demanda de trabajo y por articular un sistema que dé garantías, siguiendo el modelo de la vendimia en Francia o la fresa en Huelva. «Los empresarios de Granada necesitan esta posibilidad, al igual que ocurre en la campaña de los frutos rojos en Huelva. Ése es el mejor ejemplo. Tenemos clara la duración de nuestras campañas, del olivar, del espárrago, de los subtropicales, y es clave contar con esta opción de los contratos en origen para evitar los problemas que todos los años tenemos», concreta.

Lo que reclama UPA Granada es la colaboración de todas las administraciones para articular un sistema, o incluso crear algún tipo de ente, que se adelante a las campañas, estudie las necesidades de mano de obra, gestione las contrataciones en origen y a la vez ayudas para garantizar unas condiciones dignas de alojamiento en la provincia.

Las reglas del juego

La estimación de UPA es que Granada necesita unos tres mil temporeros que vayan rotando por las distintas campañas agrícolas cada año, para dar «tranquilidad y sosiego» al campo. «Necesitamos acuerdos con las administraciones y que se disponga de una línea concreta de subvenciones para alojamientos de los jornaleros. Es importante que los empresarios encuentren facilidades para poner a disposición de los trabajadores unas viviendas dignas para descansar durante las campañas, ya sean casas o cualquier otro espacio de acogida habitables y decentes. Y para eso necesitamos la colaboración de las administraciones», expone Nicolás Chica.

«Los empresarios agrícolas tenemos serios problemas cuando llegan las campañas de recolección. La carencia de mano de obra nacional nos obliga a buscar jornaleros y a que ellos sean los que marquen, en la gran mayoría de las veces, las reglas del juego», añade Chica, que insiste en que la solución pasa por los contratos en origen.

«Necesitamos voluntad para agilizar trámites burocráticos y poder disponer de unos trabajadores que demandan empleo y que recibirían una retribución justa, conveniada y acordada desde el día uno hasta el último instante de su jornada en la campaña», subraya el portavoz de UPA. Advierte además que la eclosión de sectores como la construcción tras la crisis de la covid, dificulta aún más la posibilidad de encontrar trabajadores en el campo. «Hay trabajadores que se están pasando del campo a la construcción, un efecto que será aún más claro cuando lleguen los fondos europeos. Por eso necesitamos medidas urgentes», concluye Nicolás Chica.

El portavoz de UPA sabe que pisa un terreno delicado al denunciar que no encuentran gente para trabajar en el campo cuando en la provincia hay 9.991 inscritos como demandantes de trabajo en el sector agrícola, según las últimas cifras del SEPE y 8.918 perceptores del subsidio agrario que potencialmente pueden trabajar como eventuales. UPA insiste en que esa estadística choca con la realidad que sufren a diario en el campo, donde no encuentran mano de obra ni pagando por encima de convenio. «El nacional quiere otro tipo de relaciones laborales, en otros sectores mejores retribuidos o donde puedan compaginarlo con su ocio y que la realidad es que el campo ha llegado a una situación de falta de mano de obra muy preocupante», concluye.

«Si pagas más lo único que logras es quitarle trabajadores al vecino»

«Con el espárrago me las arreglo con menos hombres, pero los veinte días de la campaña del ajo especialmente, que requieren más mano de obra, se han vuelto una pesadilla. No encuentro quien los coja, la situación que estamos viviendo es desesperante». El testimonio es de un pequeño empresario agrícola autónomo que tiene arrendadas siete hectáreas de cultivo y diez más de ajos entre Láchar y Valderrubio. Pide que no revelemos su nombre «porque aquí hay verdades incómodas que no se pueden contar» e insiste en que, por más que recurra a los servicios de empleo públicos no encuentra jornaleros para trabajar en las campañas.

«La gente no quiere cortar ajos. Lo intento todo, tiras de los que han trabajado otros años, pides al Inem… pero cada año está la cosa peor. Vienen y te dicen que les firmes que no sirven para este trabajo, que en esa fecha tienen otra cosa o te dan como argumento que no tiene coche para desplazarse a la finca», esgrime.

«El campo hoy en día no está pagado», apunta este pequeño empresario, que reconoce que el trabajo que ofrece, y que también realiza él, es duro. «Yo salgo de casa a las cinco de la mañana y a las 15.30 sea invierno o sea verano estoy en el campo», esgrime. Cuando se le pregunta si han probado a pagar más, asegura que ése no es el problema. «No podemos pagar más por seis horas de trabajo porque las fincas no dan para eso y aún así también lo intentamos. Hay quien a la desesperada en lugar de ocho euros por hora ofrece diez, pero lo único que consigue es quitarle los trabajadores al vecino de finca. El problema es que no hay gente», esgrime.

«Los empresarios pequeños del campo estamos vendidos», lamenta.

MERCEDES NAVARRETE

FOTO: Un trabajador contratado en un invernadero de Játar. / pepe marín

https://www.ideal.es/granada/empresarios-agricolas-granada-20210902011924-nt.html