Nuestras abuelas no lo tuvieron fácil y estos libros ilustrados explican muy bien por qué

Nuestras abuelas no lo tuvieron fácil y estos libros ilustrados explican muy bien por qué

Una mujer un voto’ relata cuánto costó que el Congreso aprobara, EL 1 DE OCTUBRE hace 90 años, el voto femenino y ‘La cita y otros relatos de terror’, de Pardo Bazán, muestra la sutil discriminación hacia la mujer

¿Qué relación pueden tener unos relatos de terror escritos por Emilia Pardo Bazán y el titánico esfuerzo que tuvo que hacer Clara Campoamor para conseguir que las mujeres pudieran votar por primera vez? Respuesta: la evidencia de que las mujeres no lo tuvieron (ni lo siguen teniendo) fácil en España. Dos libros ilustrados han venido a recordárnoslo: Una mujer un voto (Garbuix Books) y La cita y otros cuentos de terror (Nórdica Libros).

El primero es una novela gráfica que explica, como pocas obras lo han hecho, la lucha por el voto femenino (hoy, 1 de octubre, se celebran los 90 años de la votación que lo aprobó en el Congreso de los Diputados). En el segundo, bajo la atmósfera de lo fantástico, asoma la zarpa del machismo. Alicia Palmer es la guionista de Una mujer un voto y las ilustraciones corren a cargo de Montse Mazorriaga. Los relatos de Pardo Bazán han sido seleccionados por la multipremiada escritora Care Santos —después de releer más de 400 cuentos, “un trabajo ingente, pero fantástico”— y Elena Ferrándiz nos sumerge con sus ilustraciones en un ambiente conmovedor. Mujeres reivindicando a la mujer.

 

 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
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Clara Camporamo en un mítin en San Sebastián, en una fecha indeterminada. Su capacidad de oratoria servía para defender sus ideas en el Congreso y en los mítines, con un auditorio obrero

Clara Campoamor en un mítin en San Sebastián, en una fecha indeterminada. Su capacidad de oratoria servía para defender sus ideas antes los diputados en el Congreso y ante los obreros en un mítin  

 Archivo

“El sufragio femenino es la historia que no nos han contado, la que no sale en los libros de texto”, explica Alicia Palmer a Magazine Lifestyle. “A mí, el tema del voto femenino en España siempre me ha resultado muy extraño, porque que lo defendiera una diputada en el Congreso [Clara Campoamor], que fue elegida, pero que ella no pudiera votar… es que me estalla la cabeza con solo pensarlo”, añade Palmer.

Quería rescatar a las mujeres que estuvieron en la lucha sufragista, nombres que nos han ocultado”

Alicia PalmerGuionista de ‘Una mujer un voto’

La idea del libro es suya y con la novela ha querido “rescatar a las mujeres que lucharon y que fueron silenciadas, como Benita Sas, que aportó la documentación necesaria para las discusiones en el Congreso, la doctora Elisa Soriano o Emilia Solovera…, mujeres que estaban en la lucha sufragista, nombres que nos han ocultado y que luego, ya con el franquismo… ¡fue un desastre!”.

Una mujer un voto es una obra de historia, con anotaciones a pie de página, que da cuenta de las dificultades que tuvo Clara Campoamor para convencer a unos diputados de la Segunda República que destilaban machismo por los cuatro costados, incluidos muchos de izquierda. No eran pocos los republicanos que estaban convencidos de que la mujer no tenía derecho a votar porque le faltaba criterio propio y su decisión se vería influida por el confesionario y los sermones del cura y por la opinión, cuando no imposición, de su marido.

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Un ejemplo de cómo la ilustradora Montse Mazorriaga combinó en algunas páginas texto e ilustración para exponer los discursos de Campoamor, editados por Alicia Palmer  

 Montse Mazorriaga / Garbuix Books

La novela no ahorra texto, como se puede observar en la ilustración de arriba. “Es un cómic complicado, porque hay un trabajo de información y documentación muy importante y tanta cantidad de texto, sobre todo en la segunda parte, con las discusiones en el Parlamento, los discursos… te condiciona mucho el trabajo gráfico”, comenta Montse Mazorriaga.

Es un cómic complicado, porque hayun trabajo de documentación muy importante y te condiciona mucho el trabajo gráfico”

Montse MazorrieagaIlustradora de ‘Una mujer un voto’

El cómic está dibujado a lápiz y acuarela y “está buscado que sea en blanco y negro”, porque los archivos fotográficos y las digitalizaciones de diarios que consultó Mazorriaga eran, lógicamente, en blanco y negro. Tantas horas de visionado se notan en el detalle cuidado de los peinados de la época, de los vestidos, del ambiente en la calle, en el interior de las casas, en la copia de las cabeceras de los diarios… y en los personajes (Prieto, Azaña, Alcalá-Zamora, Calvo Sotelo…), que la ilustradora caracteriza y el lector puede identificar.

El primer día en que Mari Luz entra en la fábrica tabaquera

El primer día en que Mari Luz entra en la fábrica tabaquera y le enseñan las dependencias y los hábitos de trabajo  

 Montse Mazorriaga / Garbuix Books

La historia de Campoamor discurre paralela a la de Mari Luz, una joven cigarrera que entra a trabajar en la Real Fábrica de Tabacos de Madrid, lo que da a la obra una vertiente social, además de la política. Sorprende la coincidencia entre los argumentos utilizados en aquel tiempo por los diputados contrarios al voto femenino y los que ahora cargan contra el feminismo:  “Son los mismos; es tremendo, es tremendo”, se escandaliza Palmer. “Te indignas cuando lees estas barbaridades machistas, la desfachatez con que lo dicen, la chulería, el decirle a Campoamor: ‘usted qué me va a decir si yo sé, de primera mano, que cada mes habrá una crisis’”, comenta Mazorriaga. 

Frases para enmarcar

El libro está repleto de comentarios machistas, sacados de las intervenciones de los diputados en el Congreso. Cuando se trata, por ejemplo, de rebajar la edad de voto de los 23 a los 21 años, se escuchan comentarios como los siguientes, todos auténticos: “Todos sabemos que antes de esa edad está disminuida la voluntad, la inteligencia y la psique femenina” o “La mujer es toda pasión, toda emoción, toda sensibilidad… No es, en cambio, reflexión, no es espíritu crítico. ¡La mujer es histerismo”.
​También se recupera el análisis que Campoamor hizo en Antes de que te cases (el título es todo un aviso) sobre la legislación española, pensada para atar a la mujer a la voluntad del marido. La protagonista Campoamor advierte ante un auditorio femenino: “Si una mujer regenta un pequeño negocio antes de casarse, necesitará el permiso de su marido para poder continuar después de casarse. Vaya, que si te casas no puedes vender tus bienes ni compra nada por tu cuenta”.

Muchas mujeres pusieron toda la esperanza del mundo en la República para que se las considerara igual que al hombre; no fue nada fácil

Muchas mujeres pusieron toda la esperanza del mundo en la República para que se las considerara igual que al hombre; no fue nada fácil  

 Montse Mazorriaga / Garbuix Books

La ley establecía que el marido era el representante de su mujer y esta no podía comparecer en juicio sin su licencia, excepto si se trata de un «juicio criminal». Campoamor comenta con ironía: “En estos caos se separa nuestra personalidad de la del esposo, no sea que la posible pena le salpique también a él”. Entre las causas legítimas de separación se establecía el adulterio de la mujer; pero en el caso del marido, solo “cuando resulte escándalo público”. “Si el marido lleva la infidelidad de forma discreta, no hay caso”, remata la feminista.

Uno de los momentos más emotivos de la novela gráfica se produce cuando las viñetas alternan la votación de la ley en el Congreso con el parto de Mari Luz, que decide tener el hijo como madre soltera. La idea fue de Palmer y Mazorriaga se emociona al comentarlo en la entrevista: “Lo estoy hablando y ahora mismo se me pone la piel de gallina, como me pasó a la hora de dibujarlo, porque era como vivir la tensión de aquel momento, saber cuál sería el veredicto. Además que no es descabellado suponer que esto pudo suceder así en realidad”.

El momento en que Mari Luz pare a su hija, Esperanza, nombre de una profunda carga simbólica, se combina con la votación a favor de la ley que aprobará el voto femenino

El momento en que Mari Luz pare a su hija, Esperanza, nombre de una profunda carga simbólica, se combina con la votación a favor de la ley que aprobará el voto femenino  

 Montse Mazorriaga / Garbuix Books

Una mujer un voto es un libro que harían bien los profesores en leer en los institutos. Pero no es una novela ilustrada solo para adolescentes. El lector adulto encontrará en ella una documentada explicación de las dificultades que tuvo Campoamor para convencer a los diputados para que votaran un derecho que ahora no se discute. Y advertirá, también, que “la bronca que había en el Congreso, con abucheos, con gritos, con interrupciones desde los escaños… se parece mucho a la actual; te das cuenta de que tampoco hemos evolucionado mucho”, critica Palmer. Y las mujeres (los hombres también) encontrarán a una mujer, Clara Campoamor, “que era una mujer fuerte, muy convencida, que tenía un carácter potente, con los pies bien asentados y la cabeza muy bien amueblada y que sabía perfectamente qué tenía que decir, cómo lo tenía que decir y cómo se tenía que defender”, subraya Mazorriaga.

Emilia Pardo Bazán tuvo que luchar a contracorriente para defender su lugar como escritora e intelectual en una época en la que la mujer tenía muy poco espacio público

Emilia Pardo Bazán tuvo que luchar a contracorriente para defender su lugar como escritora e intelectual en una época en la que la mujer tenía muy poco espacio público

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“Por qué quiere doña Emilia [Pardo Bazán] ser académica —se preguntaba Leopoldo Alas, Clarín— […] ¿Cómo quiere que sus verdaderos amigos le alabemos esa manía? Más vale que fume. ¿Ser académica? ¿Para qué? Es como si se empeñara en ser guardia civila (sic) o de la policía secreta”. La frase la recoge la escritora Care Santos en la introducción de La cita y otros cuentos de terror y es un ejemplo del tipo de críticas a las que tuvo que someterse la escritora gallega, “una mujer que era incómoda para sus colegas hombres, también para las mujeres, pero que reivindicaba, como mujer, la educación para las mujeres desde un punto de vista más moderno que el de sus contemporáneos, porque era una mujer mucho más preparada intelectualmente que ellos, porque su posición social y económica también se lo permitían”, analiza Santos.

Pardo Bazán era una mujer muy incómoda para hombres y mujeres, pero reivindicaba la educación para la mujer desde un punto de vista más moderno que el de sus contemporáneos”

Care SantosHa hecho la selección de cuentos de ‘La cita y otros cuentos de terror’ y ha escrito el prólogo

Casi todos los relatos seleccionados por Santos tienen como protagonista, aunque sea de forma indirecta, a mujeres.  Elena Ferrándiz captó esta singularidad desde que buceó en la lectura de estos cuentos: “Mi planteamiento del libro era que en cada relato hubiera un retrato de mujer, aunque la mujer no fuera, a priori, la protagonista. Necesitaba darle ese papel principal a las mujeres. Siendo fiel al texto, necesitaba ese guiño hacia la autora y también hacia los lectores”, confiesa la ilustradora.

Esta ilustración de la portada corresponde al relato 'La cita', que fue el último que leyó Ferrándiz, pero que cuando lo hizo vio claro que de ahí podría salir el dibujo para la cubierta del libro

Esta ilustración de la portada corresponde al relato ‘La cita’, que fue el último que leyó Ferrándiz, pero que cuando lo hizo vio claro que de ahí podría salir el dibujo para la cubierta del libro  

 Elena Ferrándiz / Nórdica Libros

Santos no es partidaria de leer a Bazán como una autora feminista, en el sentido en que entendemos el movimiento ahora, porque ella vivió entre 1851 y 1921, “pero sí que hay en ella una reivindicación constante de todo y una manera de enfrentarse a la sociedad que es incómoda para todos. Ella era una mujer y no estaba nada de acuerdo con el desprecio que se tenía por las mujeres”. De ahí que en sus cuentos se advierta esa defensa o crítica del machismo imperante. “En sus cuentos tiene una voz muy contemporánea, fresca. Sorprende que sean tan modernos; parecen escritos hoy, mientras que en sus novelas se nota que es una escritora del XIX”, opina Santos.

En sus cuentos tiene una voz muy contemporánea, fresca. Sorprende que sean tan modernos; parecen escritos hoy, mientras que en sus novelas se nota que es una escritora del XIX”

Care SantosHa hecho la selección de cuentos de ‘La cita y otros cuentos de terror’ y ha escrito el prólogo

La cita podría leerse como el fracaso del donjuanismo, la ridiculez del hombre que se cree irresistible. “Como es un estereotipo, lo vemos perfectamente, porque no ha cambiado nada y sigue igual hoy en día. Pardo Bazán es muy buena psicóloga y a la hora de retratar estas conductas, el cuento se lo permite mejor que la novela”, explica Santos. “Está muy bien este guiño de decir ‘qué creído os lo tenéis’. Es lo que me gustan de estos relatos, que parece que no está presente el tema feminista, pero sí que está”, añade Ferrándiz.

Esta imagen de 'La cita' parece ganar luz así que la vista se entretiene en los detalles y en el cuerpo de la difunta, 'escondido' en la penumbra

Esta imagen de ‘La cita’ parece ganar luz cuando la vista se entretiene en los detalles y en el cuerpo de la difunta, ‘escondido’ en la penumbra  

 Elena Ferrándiz / Nórdica Libros

En este juego en el que el feminismo parece que no está pero está, la ilustradora, Ferrándiz, muestra su talento. El dibujo de arriba no fue fácil: “Me costó mucho trabajo llegar justo a ese punto, con esa imagen tan sutil, ese punto en el que si te vas fijando la vas viendo cada vez mejor, ya que aparentemente lo que hay es sombra y luego descubres que hay una mujer, unas líneas…”. 

Frases para enmarcar

“Alberto Miravalle, excelente muchacho, no tenía más que un defecto: creía que todas las mujeres se morían por él.
​De tal convencimiento, nacido de varias conquistas del género fácil, resultaba para Alberto una sensación constante, deliciosa, de felicidad pueril. Como tenía la ingenuidad de dejar traslucir su engreimiento de hombre irresistible, la leyenda se formaba, y un ambiente de suave ridiculez le envolvía. Él no notaba ni las solapadas burlas de sus amigos en el círculo y en el café, ni las flechas zumbonas que le disparaban algunas muchachas, y otras que ya habían dejado de serlo”. (La cita)
​“Aquel demontre de chico, con su labia melosa y su derretimiento extático ante todas las mujeres que pisaban la joyería, las embaucaba, especialmente si pertenecían a la clase equívoca, que se adorna con brillantes y perlas, más que las madres de familias honradas. Avelino sabía matizar su adoración: con las grandes señoras era religiosa, apasionada con las semimundanas, y, en cambio, se mostraba familiar y casi insolente con las que no ocultaban su profesión y sus hábitos” (La confianza)

Esta imagen ilustra el cuento 'Las vengadoras', un cuento oscuro en el que dos mujeres decidirán el destino

Esta imagen ilustra el cuento ‘Las vengadoras’, un cuento oscuro en el que dos mujeres decidirán el destino de Zenón  

 Elena Ferrándiz / Nórdica Libros

“Me entusiasman las ilustraciones de Elena, son fabulosas”, dice Santos. “El éxito que está teniendo el libro le debe mucho a sus ilustraciones. Creo que ha captado muy bien algo muy difícil y es el universo de estos cuentos, ese aroma, la atmósfera”. Ferrándiz se explica: “Hay mucho trabajo de leer el texto, releeer los párrafos que más me gustan, sacar notas, pensar una ilustración que vaya a favor del texto y que sea una lectura propia de la ilustradora, pero también hay que dejar espacio a la imaginación del lector, porque tampoco puede ser muy obvio. Parece que todo fluye, que es sencillo, pero no lo es tanto; hay mucha planificación detrás, mucho boceto, mucho trabajo”.

Hay mucho trabajo de lectura, de sacar notas, pensar una ilustración que vaya a favor del texto y que sea una lectura propia de la ilustradora, pero que deje espacio a la imaginación del lector”

Elena FerrándizIlustradora de ‘La cita y otros cuentos de terror’ 

Los retratos de las mujeres que aparecen en el libro tienen algo de melancólico, de languidez. “Son lánguidas, sí, pero también son ilustraciones con una gran carga de violencia; tienen las dos caras”, destaca Santos. Así se observa en el retrato del cuento  Vampiro, que también tiene una lectura feminista: “Es un relato de fantasía, pero también tiene una segunda lectura, la de la mujer como objeto, de cómo el esposo la absorbe, la utiliza, la tira y luego… a por otra”, explica Ferrándiz

En 'El vampiro' la joven, casada con un viejo que está en las últimas, acaba siendo utilizada por su marido hasta las últimas consecuencias

La joven de ‘Vampiro’, casada con un viejo que está en las últimas, acaba siendo utilizada por su marido hasta las últimas consecuencias   

 Elena Ferrándiz / Nórdica Libros

¿La técnica? “Hay mucho grafito, en algunos he usado pastel, aunque no es lo que más uso, hay también acrílico, un poco de gouache, tinta, un poco de mezcla… Siempre me gusta usar lo que me vaya pidiendo la ilustración”, revela Ferrándiz. Todo eso y documentación de la época, para los vestidos y los peinados… y para la imagen de La resucitada, donde buceó para encontrar fotos que ilustraran “cómo se amortajaba a los difuntos, en este caso una persona rica, porque tenía criados”.

La luz de las velas, los ojos abiertos, el vestido y la cabellera, sedosa, resbalando fuera del ataúd... la ilustración para 'La resucitada'

La luz de las velas, los ojos abiertos, el vestido y la cabellera, sedosa, resbalando fuera del ataúd… la ilustración para ‘La resucitada’

 Elena Ferrándiz / Nórdica Libros

“Que la cabellera se salga del ataúd… Esta imagen a mí me parece potente, es un rasgo femenino, tiene su carga erótica y es como estar dentro y fuera a la vez…”, analiza Ferrándiz. Tanto la ilustradora como Santos coinciden en la doble lectura que tiene este relato desde el punto de vista del ninguneo familiar a la madre y esposa. “La mujer se da cuenta de que no es tan importante, que no tiene voz, es un poco como el papel invisible de las mujeres, en general”, añade Ferrándiz. Para Santos es su cuento preferido. “Lo he releído mil veces, me parece extraordinario y la frase ‘De donde tú has vuelto no se vuelve…’, es una frase y un cuento que se me ha quedado en el disco duro”, confiera la escritora.

BLAI FELIP PALAU

https://www.lavanguardia.com/magazine/experiencias/20211001/7753604/dos-libros-ilustrados-recuerdan-mujeres-nunca-tuvieron-facil-espana.html