¿Por qué no debemos subir fotos de nuestros hijos a las redes sociales?

Los expertos alertan de que esas imágenes facilitan el ciberacoso, el robo de identidad e incluso pueden servir de material para pedófilos

Uno se convierte en padre y una de las primeras cosas que hace de forma casi automática es subir una fotografía del recién nacido a las redes sociales para que familiares y amigos vean a la criatura. Pero la cosa no acaba ahí. Con esa necesidad que tenemos de documentarlo absolutamente todo, comenzamos a hacerle fotos. Y más fotos, y más… Y las subimos alegremente a nuestros perfiles. Su primer diente, el cumpleaños, una tarde en la piscina… La sobreexposición de los menores en internet es un fenómeno que no para de crecer. Solo en Instagram hay más de cien millones de imágenes bajo la etiqueta #baby. Una encuesta de la firma de seguridad informática AVG revela que uno de cada cuatro niños tienen presencia en redes sociales incluso antes de nacer porque sus padres publicaron imágenes de las ecografías durante el embarazo; y el 81% ha aparecido en internet antes de cumplir los 6 meses. Esas fotos que padres y familiares cuelgan de manera casi inocente encierran más peligros de los que nos imaginamos. Estos son algunos de ellos.

«El 25% de los niños tienen presencia en Internet antes de nacer; sus padres publicaron las ecografías»

Las grandes tecnológicas sacan partido

«Cada vez que publicas una foto, esa imagen deja de ser exclusivamente tuya», advierten los expertos de la compañía en ciberseguridad ESET. Es decir, en cuanto subes la imagen de tu niño en la playa, la plataforma en cuestión es libre de utilizarla de la manera que les plazca sin el consentimiento de su autor. No se libran ni las imágenes compartidas en entornos virtuales privados; todas corren el riesgo de ser públicas. Obviamente no es lo mismo subir una fotografía del bebé a Facebook, donde cualquier usuario podría llegar a verla, que hacerlo en el grupo de Whatsapp de la familia. «Lo que ocurre es que muchas veces los padres cuelgan la fotografía de su hijo en un perfil con restricciones de privacidad, pero otro familiar o un amigo la comparte desde uno público, de manera que la imagen amplía su alcance», advierte Silvia Martínez, directora del máster universitario de Social Media: Gestión y Estrategia de la UOC.

¿Tienes permiso?

Tus hijos heredarán las consecuencias de tu comportamiento online. Pedir permiso a los niños para publicar una imagen en la que salen ellos les hace conscientes de que hay consecuencias, positivas y negativas. Si, por ejemplo, quieres publicar una foto de tu hijo en la que sale con otro menor debes pedir permiso a los padres o tutores legales. En Francia, si publicas una imagen de tu hijo en Internet y el niño se opone, puedes enfrentarte a una multa de 45.000 euros o a una pena de cárcel. Los padres del menor son los que deciden lo que se publica hasta que el niño tenga, al menos, 14 años. Pero, incluso teniendo esto en cuenta, lo que prima es el derecho de los menores. «Toda imagen que se sube a la red figura en discos duros o servidores de todo el mundo. Aunque la plataforma la borre, aparecerá en otras partes», alertan la Unidad de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional.

Robo de identidad

Publicar fotos de ecografías, con información sensible, expone al niño a riesgos incluso antes de nacer. «A veces, una publicación puede incluir el nombre del niño, su fecha de nacimiento o su ubicación. Entonces, con unos pocos clics, un delincuente puede descubrir la información personal de los padres. Si combinamos todo esto con las filtraciones de datos y los números de la seguridad social disponibles en la Dark web, tenemos una receta rápida y fácil para el robo de identidad, con la posibilidad de que los delincuentes obtengan créditos a nombre del niño», informan desde ESET.

Según uno de los líderes en el sector bancario, Barclays, los riesgos derivados de la publicación de las fotos de los hijos en Internet representarán dos tercios del fraude de identidad y las estafas financieras a las que se enfrentarán los jóvenes en 2030. «Si alguien abre un perfil con el nombre, fotografía y datos personales del niño se produciría la usurpación de identidad, penada por el artículo 401 del Código Penal con hasta 3 años de cárcel», explica Mónica Valle en su libro ‘Ciberseguridad. Consejos para tener vidas digitales más seguras’.

Los metadatos lo dicen todo

Las redes no son responsables de eliminar los metadatos de tus fotos, que incluyen ubicación, el dispositivo usado para tomar la foto… Incluso un ciberdelincuente novato puede obtener esta información muy fácilmente para localizar a tu hijo, saber a qué colegio va, dónde vives o a qué actividades extraescolares está apuntado.

Pederastas al acecho

Si hay la más mínima duda, es mejor no publicarla. También hay que evitar subir fotos de bebés desnudos. «Una inocente imagen haciendo sus necesidades o un niño corriendo desnudo por el jardín pueden atraer a la gente equivocada, y esa foto puede acabar en manos malintencionadas», avisan los expertos. Otro de los problemas es que aumenta el riesgo de que se conviertan en blanco de burlas y sufran acoso o ciberacoso, especialmente en la adolescencia, o que las imágenes sean mal utilizadas por otros con el consiguiente impacto en la autoestima, reputación y relaciones sociales. «Es importante potenciar una educación que facilite un uso responsable de las redes. Ello implica disponer de un mayor conocimiento y, sobre todo, comprensión de las condiciones de uso y políticas de privacidad que presentan las plataformas, pero también profundizar en el alcance de la información que se publica y en los riesgos potenciales que pueden derivarse del uso que hagan otros usuarios de ella», concluye Martínez.

ISAAC ASENJO

FOTO: FELIP ARIZA

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