«NEANDERTALES POR ATARFE» por Mario Mata

«NEANDERTALES POR ATARFE» por Mario Mata

La Península Ibérica representa el último bastión de los neandertales en Europa, quienes se extinguieron hace aproximadamente en torno a 40.000.

La Península Ibérica representa el último bastión de los neandertales en Europa, quienes se extinguieron hace aproximadamente en torno a 40.000. No obstante, hay arqueólogos que han llegaron a sugerir que los Neandertales pudieron sobrevivir en la parte más meridional de la Península Ibérica hasta hace unos 28.000, aunque estas fechas son muy controvertidas y debatidas por la comunidad científica. Independientemente de cuándo y por qué se extinguieron nuestros primos hermanos, el estudio de sus restos óseos y de toda la tecnología y vestigios que dejaron a su paso durante los más de 350,000 que habitaron Eurasia, son clave para entender nuestra propia historia evolutiva, especialmente cómo nuestros ancestros se adaptaban al medio, cómo adquirían sus alimentos, y producían sus herramientas. Mucho más importante aún es la cuestión de cómo una especie humana que tuvo tanto éxito durante varios cientos de miles de años pudo llegar a extinguirse, y cómo ellos representan un espejo en donde mirarnos de cara a entender nuestra propia fragilidad como especie y los posibles retos ecológicos a los que nos estamos enfrentando y nos enfrentaremos en el futuro.

La provincia de Granada es quizás una de las regiones de España con mayor riqueza de yacimientos Paleolíticos, contando con una de las evidencias más antiguas de la ocupación humana en Europa, como son los hallazgos de Orce, datados en torno hace 1.4 millones de años, hasta el origen de la agricultura y el desarrollo del megalitismo, representado por los increíbles dólmenes de Gorafe y Montefrío, entre otros. Los yacimientos paleolíticos asociados con neandertales también son muy numerosos en nuestra provincia, y sus restos fósiles han sido hallados en la Cueva de la Carigüela (Píñar) y en Cueva Horá (Darro).

Pero, queridos atarfeños… ¿sabíais que en lo que hoy es el territorio municipal de Atarfe también hay evidencias de ocupación neandertal? ¡Y no se trata de un solo yacimiento, si no de dos! El primero de ellos es el Abrigo de los Cabezones, localizado no muy lejos del anejo de Caparacena. En este abrigo recoso nunca se ha llevado a cabo excavación ni sondeo de ningún tipo. Fue documentado y estudiado por primera vez en el año 1978, por J. Carrasco e I. J. Toro Moyano, entre otros, quienes realizaron una serie de prospecciones por la cuenca media del Genil y sus afluentes para conocer el potencial de esta zona para el estudio del Paleolítico Medio, que en Europa se asocia casi exclusivamente con la presencia neandertal. Junto al Abrigo de los Cabezones se documentaron gran cantidad de industria lítica en superficie y esparcidas por la vertiente de la Sierra. Cuando hablamos de industria lítica, nos referimos a las herramientas (“cuchillos”, raederas, puntas, etc.) hechas de piedra, en este caso de sílex.

¿Cómo se puede saber que estas herramientas están hechas por neandertales, cuando no existen dataciones disponibles ni ningún tipo de contexto? Pues bien, la arqueología prehistórica como ciencia tiene una tradición de más de 100 años de historia, y durante este tiempo ha habido muchos arqueólogos que se han dedicado a la clasificación y descripción tipológica de millones y millones de herramientas de piedra, que bien por su asociación con animales extintos, o por la posibilidad de obtener dataciones absolutas, hoy en día podemos utilizarlas casi como fósiles directores y como marcadores cronológicos relativos. En este caso, se han encontrado lascas Levallois, técnica de talla que tradicionalmente se asocia con los neandertales y que apareció hace aproximadamente unos 300.000 años. “Levallois” es el apellido del primero que describió este tipo de técnica, pero simplemente hace referencia a la preparación de un núcleo o canto de piedra, antes de extraer una lasca o trozo de piedra con un filo cortante. Desde el punto tecnológico, esto representó una revolución porque básicamente era como la navaja suiza de la época. Además, este tipo de tecnología nos habla de la gran capacidad tecnológica y de pensamiento abstracto de los Neandertales, que eran capaz de preconcebir y predeterminar la forma de una herramienta antes de su extracción.

foto: Mario Mata González tras descubrir una punta de lanza de unos 65,000 de edad en el yacimiento alemán de Hohle Fels. Autor de la foto: Alexander Janas (2020).

Desafortunadamente, hasta día de hoy, nunca se ha excavado el Abrigo de los Cabezones y la información que tenemos solo se basa en unas cuantas herramientas encontradas esparcidas por la ladera de la sierra. No obstante, los arqueólogos que en su día realizaron estas prospecciones destacaron, hace más de 40 años, que este yacimiento cuenta con el potencial suficiente para que se realizara al menos una excavación de sondeo, para contextualizar y datar el yacimiento. ¿Quizás ha llegado la hora de ponernos manos a la obra?

El otro yacimiento es la Cueva Colomera I, que recibe este nombre no porque esté en Colomera, sino por su cercanía al río Colomera que pasa por el termino municipal de nuestro municipio. Esta pequeña cueva se encuentra en un farallón recoso cerca de los Llanos de Silva, y no muy lejos del aliviadero del embalse del Cubillas. En este caso, sí se ha realizado una excavación de sondeo en 1987, demostrando que se trataba de un campamento estacional de muy corta duración, relacionado posiblemente con la caza de caballos y ciervos, cuyos fósiles aparecen en asociación con las herramientas líticas. Sin embargo, ha día de hoy tampoco se tiene ninguna datación, y parte del material que se excavó, sobre todo la microfauna que puede ayudarnos a reconstruir el clima y a precisar la cronología al menos relativa del yacimiento, sigue sin haberse estudiado/publicado. No obstante, basándonos en la clasificación tipológica de las herramientas que se encontraron, la breve ocupación neandertal de este yacimiento podría situarse de forma muy amplia en un intervalo de entre hace 120.000 a 40.000 años.

En cualquier caso, estos dos yacimientos son un ejemplo del gran potencial arqueológico y patrimonial que ofrece Atarfe, desde los primeros pobladores humanos en la Prehistoria más lejana, hasta primeros del siglo XX.

Mario Mata González

Storrs-Mansfield (Connecticut, E.E.U.U.).

FOTO: Ejemplo de tecnología musteriense de la Cueva de los Casares (Guadalajara), fechada en torno hace 45.000-42.000 años. Figura original de Manuel Alcaraz-Castaño et al. (2017, PLoS ONE).