25 febrero 2024

El yacimiento se ubica en el extremo meridional oriental del valle del río Colomera, justo antes de confluir sus aguas con la del río Cubillas.

Su acceso se realiza tomando un camino que desciende hasta el Cortijo de Silva, para después proseguir poco menos de un km, remontando el río Colomera a lo largo de un acequia, hasta llegar a un espacio de campo abierto hacia el monte a los pies del cerro apelado como Tajo de Silva. En las primeras terrazas que allí se desarrollan, dominando el llano, es donde se encuentran buena parte de las estructuras del asentamiento, a una altura de entre 640 y 665 metros sobre el nivel del mar.

El yacimiento se descubrió en el año 2008, en el marco del Proyecto de la ciudad de Medina Elvira. De esta zona, muy próxima a la vega y separada de ella sólo por el macizo compuesto por la Sierra de Elvira, conocemos su ocupación en época temprana como demuestra un texto que nos remonta al menos a finales del siglo VIII, refiriéndose a otra alquería cercana, la de Caparacena.

El emplazamiento del yacimiento situado en la ladera de esta baja elevación maciza, está lo suficientemente realzado para controlar de forma excelente la vía de acceso del valle del río Colomera. Su relieve, muestra una pendiente bastante acentuada suavizada por algunas terrazas que crean pequeños saltos escalonados en la roca. Estas condiciones, facilitadas por una exigua adaptación del mismo suelo geológico, han permitido la edificación de las unidades de habitación que configuran el asentamiento.

Las estructuras de piedra emergen de las bajas hierbas que crecen en las estaciones más húmedas, y son perceptibles porque el terreno se encuentra en un estado de fuerte erosión. Se distribuyen más en los espacios de vegetación abiertos del monte mediterráneo que en la zona del yacimiento donde presenta un estado poco maduro o de fuerte degradación, encontrándonos actualmente un bajo monte mediterráneo, compuesto por algunas encinas, quejigo, retamas, espartos, etc….

Un detallado levantamiento topográfico ha permitido identificar un número elevado de muros que Mattei a considerado que debe pertenecer a nueve distintas estructuras, en su mayoría posiblemente viviendas. Una primera información se deduce de la orientación de los vestigios visibles en superficie, que manifiestan una cierta homogeneidad exhibiendo una dirección del noroeste hacia el sureste. Los muros reconocidos, compuestos por mampuestos de tamaño medio-grande, parecen indicar que se trata de módulos habitativos simples de forma rectangular, con una única estancia, aunque la cercanía que se percibe entre algunas estructuras podría manifestar que se trata de viviendas con una compartimentación más compleja. De esta forma, es obvio, que resulte inferior el número de viviendas identificadas.

Destaca entre todas una estructura, la n.º 3, que presenta unas dimensiones mayores de las otras con dos muros perpendiculares entre ellos respectivamente de 12 y 7 metros. Se desconoce su exacta función sin el apoyo en datos más fiables que procedan de una investigación arqueológica, pero quizás se podría especular que se trata de un espacio de uso colectivo.

Otra estructura muy completa es la n.º 2 documentándose prácticamente la totalidad de su perímetro, que ostenta unas dimensiones de 10,5 por 6 metros.

También las identificadas con los n.º 5 y 6 son bastante completas conservando tres de sus lados que delimitan un espacio rectangular. Los lados mayor y menor de la primera miden respectivamente 7 por 4,5 metros, mientras que los de la segunda miden 5 por 4 metros. De las otras estructuras que los investigadores han denominado con los números 4 7, 8 y 9, solo se han documentado porciones de muros que no permiten definir de manera más concreta el espacio y las dimensiones que ocupan.

Más dudas se tienen sobre la estructura n.º 1 que se halla un poco más alejada de las otras. Se encuentra en el límite de un perfil, en estado bastante deteriorado y en las proximidades de una pequeña explotación de tierra o mineral, que se ha comido parte del monte que se halla por encima de ella. Por estos motivos, no hay que descartar que pudiera tratarse de una estructura relacionada con esta extracción y no con el asentamiento.

En la parte más baja del yacimiento, donde acaban las terrazas y empieza el campo abierto, hay una serie de piedras que podrían indicar la presencia de otras estructuras, que al dejarnos con dudas no hemos incluido en el levantamiento topográfico.

Entre esta parte baja del yacimiento y el río, se encuentra un espacio de cultivo irrigado por una acequia que sin una investigación más pormenorizada no permite determinar si fue coetánea o no con el asentamiento medieval. Un análisis superficial de este espacio de cultivo, evidencia abundante cerámica de época tardoantigua y fragmentos de tegulas, dejando patente el avanzado estado de abandono del campo.

Si se remonta unos 500 metros el río a lo largo de la acequia, un poco más al norte del asentamiento y del espacio de cultivo analizado, se puede reconocer otro espacio similar al primero, aunque de un área de menores dimensiones, donde afloran en superficie algunos muros, que por sus condiciones de degradación y enterramiento no permiten definir la configuración de posibles viviendas ni de su hipotética organización espacial. Es interesante documentar, que es justo frente a este lugar, donde se abre también otro espacio de cultivo que está vinculado con la misma acequia de regadío. Fotografías aéreas de mediados del siglo pasado muestran en ambos espacios de cultivos mencionados, unas parcelas con agricultura fragmentada, hoy en día desaparecidas, que podrían demostrar una fosilización parcelaria relacionada con los moradores de este asentamiento, aunque es solo una hipótesis a demostrar.

El estudio de arqueología del paisaje de Malpica, precisa que aunque en este caso se pueda relacionar sin demasiados problemas el hábitat con el área de regadío, no cabe pensar que fuese el único espacio cultivado, ni mucho menos de explotación, porque la práctica ganadera y el aprovechamiento del monte estarían unidos.

La cerámica que se ha reconocido en la parte sur del yacimiento refleja en su mayoría una cronología de final de época emiral y califal, aunque se encuentran también piezas del siglo XI, mientras que se excluyen restos anteriores. En el caso de la zona más al norte, aparte de encontrar asociado a las estructuras cerámicas del mismo horizonte cronológico, donde destaca el hallazgo de una pieza de ataifor con decoraciones verde y manganeso de época califal, se han localizado también piezas cerámicas de época más tardía, más concretamente de los siglos XII y XIII, y excepcionalmente alguna de clara época nazarí.

En general la cerámica presente se caracteriza por estar fabricada a torno. La mayoría de las piezas están hechas con una pasta clara y depurada, con la excepción de algunas realizadas con pasta algo más oscura y grosera.
Entre las piezas más representativas del yacimiento se encuentran ataifores vidriados melados con decoración de trazos de manganeso propios de los siglos X-XI, otros ataifores similares pero con pie más característico de los siglos XII y XIII, fragmentos de ollas con bordes en alero, y cerámica cocina vidriada de época nazarí.

Reportando las conclusiones de la precedente publicación, «muchos de los datos aportados indican que podemos estar frente a lo que es un esquema propio de una alquería del mundo andalusí rural de época emiral, caracterizado por agrupación de casas por núcleos (el meridional y el septentrional), con viviendas organizadas en células rectangulares, que se aprovechan de un agrosistema de pequeña extensión y superficie cultivada fragmentada, caracterizado por un modelo de agricultura irrigada gestionado por una sociedad campesina de base clánica» (MATTEI, Luca: «Formas de ocupación …», p. 150.).

La parte más septentrional de esta alquería, debido a su favorable posición geográfica, territorial y productiva, habría perdurado hasta plena época nazarí, siempre caracterizada por un pequeño grupo de campesinos.»

Información Bibliográfica
  • MATTEI, Luca. Los castillos de frontera nazaríes y sus precedentes en los montes occidentales de Granada: un análisis espacial y del territorio . Tesis Universidad de Granada. Departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas , 30/01/2014. 414-419, 9788490288368.

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