Luis Eduardo Aute, MUSICO / CANTAUTOR / POETA / CINEASTA/ PINTOR Y ESCULTOR

Tras el éxito del homenaje a Luis Eduardo Aute que el Ayuntamiento de Atarfe ha organizado este mes de mayo dentro del programa “PARTICIPA ATARFE” desde el Mirador de Atarfe queremos unirnos a este Aute más pintor que músico.

De todas las actividades organizadas : apertura de la Exposición PUPILAS DE CARNE Y BRONCE, presentación del magnifico libro: «AUTE , LIENZO DE CANCIONES» con presencia de su autor Luis García Gil, de la proyección del documental: AUTE/RETRATO ( que emocionó y toco el alma de todos los asistentes)  y con el lleno del Centro Cultural del magnífico concierto  SIN SUS LATIDOS de Cristina Narea que trabajo 20 años en la banda del Cantautor  solo nos queda poder disfrutar de la Exposición PUPILAS DE CARNE Y BRONCE que hasta el día 31 de mayo podemos contemplar en el Centro Cultural de 10,00 a 14,00 horas y de 17,00 a 20,00 horas en la sala de exposiciones de dicho centro.

Hace ya más de cuatro años que Luis Eduardo Auten nacido en Manila (Filipinas 13 de septiembre 1943) dejó de sufrir tras un infarto cerebral fulminante( 4 de Abril de 2020) y aunque su recuerdo nunca nos dejará ya que esta vivo gracias a su obra. Fue un compositor, cineasta, escultor, pintor y poeta español. Aunque fue principalmente conocido como cantautor, también destacó como pintor y como director de cine. Hablaba español, inglés, catalán, francés, italiano y tagalo.

Desde niño mostró gran habilidad como dibujante y pintor. Otra pasión temprana fue el cine, especialmente desde que sus padres le regalaron una cámara de ocho milímetros con la que realizó diversas películas con sus amigos.

Miguel(hijo de Luis Eduardo) que ha participado en este homenaje dedicado a la figura de su padre: «Mi padre siempre se consideró un pintor. Tenía un punto de vista muy particular sobre el mundo, muy bonito, y una sabiduría muy peculiar. Al principio se manifestó en la pintura y luego desbordó a la música, a la poesía y el cine».

Aute lo decía: «La música y la pintura son dos manifestaciones complementarias, porque allí donde acaba la música comienza la pintura y allí donde acaba la imagen empieza la voz».

La pintura fue para él un territorio en el que desbordó su creatividad tal y como se puede ver en la exposición que ha servido de fondo de estos dias dedicados como homenaje a Luis Eduardo Aute en Atarfe.

Aute dejó parte de sus sentimientos en letras pero también en cuadros. La pintura, explica su hijo, «era la favorita de todos los palos que tocaba».

Aute aseguraba ser «más pintor que todo lo demás» y, como ejemplo moderno del artista renacentista, afirmaba respetar a quienes se dedican a una sola disciplina, pero consideraba el arte como un todo al que acercarse desde cualquier perspectiva

Él se dedicó a la música, a la poesía o al cine -aseguraba que se sentía «incapaz» de dedicar toda la vida a una manera de contar las cosas-, pero, sobre todo a la pintura, su primera pasión y una faceta que quedó oculta por su éxito como cantautor.

Veamos como expresa de manera elocuente Alicia García de Francisco en un artículo sobre el Aute pintor:

Fue un pintor precoz que en 1960, cuando apenas tenía 17 años, realizó su primera exposición individual, en una época en la que su principal influencia era el expresionismo alemán.

Empezó pintando con mucho color, pero el servicio militar le arrancó «el color por completo», aunque más tarde lo recuperaría.

Pasó levemente por la abstracción, pero la abandonó porque necesitaba narrar a través de su arte, como hacía con su música o con su poesía.

Y reconocía influencias no solo del expresionismo alemán, también del fauvismo y del surrealismo, pero siempre dentro de un estilo figurativo lleno de referencias eróticas, uno de los elementos más presentes en su obra.

Una obra que se componía de pinturas, dibujos, esculturas y aguafuertes de diversas técnicas, estilos y géneros pero que compartían un mismo sentimiento espiritual y que en sus manos se transformaban en composiciones religiosas, eróticas e incluso, pornográficas.

El erotismo «está en toda la historia de la pintura» y junto a la sensualidad y «el punto donde arranca el misticismo» es un «conflicto» que le despertaba mucha curiosidad, afirmaba.

Porque el paisaje que más le interesaba como pintor era el ser humano, ese «gran universo desconocido», como señaló a la prensa con motivo de la inauguración en 2008 el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana de una muestra antológica titulada «Transfiguraciones».

También se lamentaba entonces de que cuando una exposición ya está hecha «no se puede cambiar nada» y solo en ese punto prefería ofrecer tres conciertos seguidos que preparar una muestra de sus pinturas.

Pese a ello realizó más de treinta exposición individuales y participó en otras tantas colectivas y su obra pictórica, de trazos gruesos y con el color recuperado, fue seleccionada para participar en ferias internacionales como la Bienal de París o la de Sao Paulo, además de recibir en 1974 el premio de pintura de la XXVIII Mostra Fondazione Michetti, en Italia.

Y su obra pictórica también saltó al cine con el proyecto «Un perro llamado dolor» (2001). Fue a partir de unos dibujos que nacieron en 1996 como parte de una exposición en memoria de Goya y pasaron luego a la gran pantalla con una animación rudimentaria, para luego transformarse en un libro.

Un claro ejemplo del artista total que era, aunque le faltó hacer teatro, como reconocía en una entrevista con Efe en 2016.

«Me provoca bastante y nunca me he metido ahí, solo poner música», aseguraba Aute, que sin embargo se veía «incapaz de hacer narrativa». «Lo admiro mucho, pero yo no sé contar una historia», reconocía.

Por eso en el mundo de las letras se centró en la poesía más allá de la que ya contenían sus canciones, aunque se mostraba modesto: «Yo intento rozar ese vuelo poético, otra cosa es que lo logre». ( publicado en La Vanguardia)

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