«Enseñando que es gerundio» por Juan de Dios Villanueva Roa
Dicen algunos padres (genérico) que van a levantar un monumento a los maestros.
Pasadas algunas semanas tornan su pensamiento en el levantamiento de un mausoleo, porque pasó a mejor vida aquel respeto a los trabajadores de la enseñanza, esas gentes que dedican sus vidas a construir personas para el futuro, para su futuro y para el de la sociedad en la que vivirán.
Y quiero mantener el lugar primero en su futuro, en el de cada cual, porque así ha de ser. Pero hoy pasó de moda eso de apoyar al maestro, a la maestra de su hijo. Hoy todos saben más que nadie; los móviles, piensan, los llevan directamente al conocimiento, a tener las respuestas, las soluciones, por encima de quienes dedican esfuerzo, paciencia, conocimiento, a la infancia y juventud.
No hay nadie más poderoso que una madre con un móvil en la mano en la puerta de una escuela rodeada de otras madres, buscando la página que venga a darle a ella la razón, a quitársela a la maestra que la ha informado de algo sobre su infante. Detrás, una administración temerosa a las posibles respuestas parentales, decidida a apoyar a los progenitores por encima de los docentes, que pasan a un tercer término y a quienes se les exige cada vez mayor burocracia para destilar los datos que los políticos, algunos, han de tener en su búsqueda de gloria y fama, huyendo de problemas.
Y cada vez pasan los cursos con más rapidez, no tanto en el tiempo cuanto en la falta de atención de cada cual a lo suyo: los maestros a enseñar, los padres a educar y la administración a cuidar de que no falte nada, y en esta parte también están los ayuntamientos, asumiendo sus responsabilidades. Sueños.
foto: EFE