«Somos más de 300, no 23»
«Somos más de 300, no 23»: Las víctimas de los cribados en Andaucía reclaman «la verdad» a la Junta
«El pecho ya lo he perdido, pero no voy a perder la movilidad. No me voy a callar ni por mí ni por las demás», afirma una de las afectadas.
Mujeres afectadas por los fallos en el programa de cribados que han terminado desarrollando cáncer de mama han pedido, a través de mensajes difundidos por la Asociación Amama, la «verdad» sobre el número de pacientes que, como consecuencia de los retrasos en las pruebas diagnósticas, han terminando desarrollando un tumor maligno.
Han asegurado, además, que son «301 y no 23». Se refieren a la alusión al 1% de mujeres que con un diagnóstico bi-rad 3 terminan desarrollando cáncer que hizo el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), en un acto en Barcelona para presentar su libro, Manual de convivencia. El consejero andaluz de Sanidad, Antonio Sanz, aclaró después que este porcentaje es una «media mundial» y que «siempre» se han referido a él. De ahí, se extrae la cifra de 23, que es el 1% de los 2.317 casos que la Junta sostiene que se vieron afectados por el retraso en los diagnósticos.
Anabel Cano, la mujer que pidió a gritos en el Parlamento de Andalucía que Moreno le explicara qué había ocurrido con el cribado del cáncer de mama, ha clamado este lunes a las puertas del Hospital Virgen del Rocío por una respuesta: «No es verdad lo del 1%. Están jugando con mi vida», ha dicho al tiempo que ha criticado que todavía no se le haya dado rehabilitación para no perder la movilidad de uno de sus brazos tras someterse a una mastectomía.
«El pecho ya lo he perdido, pero no voy a perder la movilidad. No me voy a callar ni por mí ni por las demás», ha sentenciado. Otras pacientes también han lamentado a través de audios difundidos por Amama la «aberración» de que se diga que son 23 las mujeres afectadas por el cribado del cáncer de mama. «No diga que son 23, somos más de 300«. Estas mujeres acusan a Moreno de «frialdad, descaro y no tener vergüenza». Por último, hacen un llamamiento a que «prevalezca la verdad». «Estamos hartas de la política basada en la mentira».
Acompañada de varias mujeres afectadas por retrasos en el cribado del cáncer de mama, Anabel Cano ha relatado que su caso se inicia en noviembre de 2023, cuando se hizo una mamografía rutinaria al haber cumplido 50 años: «Me dijeron que me llamarían si veían algo, y como no me llamaban me olvidé del tema, hasta que un año después me llamaron para hacerme una mamografía y una ecografía».
Extrañada por la cita, acudió a hacerse ambas pruebas, y señaló que le parecía extraño que solo le exploraran el pecho derecho, hasta que un radiólogo le dijo «que estábamos a tiempo», un profesional que «se portó como deberían portarse los políticos».
Tres meses después, y después de 14 desde que se hizo la mamografía, le confirmaron que padecía cáncer de mama, y comenzó con una serie de pruebas, «que duraron ocho meses, que no me tendría que haber hecho si me informan a tiempo de la enfermedad», porque estuvo «un año con cáncer sin saberlo«.
Ahora, una vez operada, sigue con tratamiento de inmunoterapia, pero ha perdido buena parte de la movilidad del brazo derecho, y necesita un servicio de fisioterapia «que no sé cuándo lo darán», porque la cita del 20 de enero es para verla en consulta, no para comenzar de inmediato.
Anabel Cano ha tenido que dejar su trabajo de limpiadora precisamente en el mismo hospital en el que pide ser atendida, y ha asegurado que pertenece a un grupo de Whatsatpp en el que hay «unas 300 mujeres que han desarrollado la enfermedad por fallos en el cribado», con lo que cree que el presidente de la Junta «miente cuando dice que solo ha sido el 1%».