31 octubre 2026

El número 89 de la revista Andalucía en la Historia incluía un dosier sobre el Patrimonio Industrial en Andalucía.

 
Su director en la editorial dice: “tras los muros de una vieja fábrica aún resuenan los pasos de quienes trabajaron, innovaron y construyeron oportunidades. Allis se guardan lecciones de éxito y fracaso y pistas muy valiosas para entender nuestro presente. Testigos materiales e inmateriales.
 
Preservar estos espacios requiere conocimiento, pedagogía, liderazgo, sensibilidad y el deseo de conservar las huellas para las generaciones futuras. Sólo así se puede mirar atrás, hacer preguntas con las que obtener respuestas para valorar la herencia recibida y tomar impulso para seguir avanzando”.
 
Y en las páginas de ese dosier aparecen los frutos del esfuerzo y trabajo de muchos colectivos, profesionales e instituciones que han cosechado éxitos importantes en la conservación y puesta en valor del patrimonio industrial andaluz. Todo un compendio de conservación y transmisión de los que fuimos, somos y seremos.
 
La lectura del documento me llena de satisfacción, pero al mismo tiempo me genera rabia e indignación. Siento desazón cuando pienso que nuestros restos industriales, de un pasado no muy lejano, se caen y las distintas corporaciones municipales han hecho poco para evitarlo. Las ruinas de la cementera, la chimenea de la fábrica de la Vega, el balneario y el polvorín de Sierra Elvira, por su cercanía al yacimiento arqueológico de Medina Elvira, o por la importancia como recursos didácticos de nuestra sierra entre otras cosas, son motivos más que suficientes para valorizarlos.
 
Gacetilla y curiosidades elvirenses