IRÁN VIVE UNA DEMANDA DE LIBERTAD CON SILENCIO INFORMATIVO
Tras catorce días de lucha ininterrumpida en las calles, el pueblo de Irán sigue enfrentándose a un régimen tiránico y sanguinario que responde a las demandas de libertad con una violencia desmedida.
En apenas dos semanas se calcula que alrededor de doscientas personas han perdido la vida, entre ellas varios menores de edad, y que existen incontables heridos, muchos de los cuales no pueden siquiera recibir atención médica adecuada por miedo a represalias. La represión no distingue entre hombres y mujeres, jóvenes o ancianos: cualquiera que alce la voz es tratado como un enemigo.
A pesar de este alto precio en vidas humanas, la población no se rinde. Lejos de apagarse, la protesta continúa, impulsada por la dignidad, el hartazgo y el deseo de vivir sin miedo bajo un sistema que respete los derechos más básicos. El coraje de este pueblo es admirable: sale a la calle sabiendo lo que arriesga, pero convencido de que el silencio y la sumisión serían aún más mortales a largo plazo.
Sin embargo, a este drama se suma otro elemento profundamente indignante: el vergonzoso silencio informativo de gran parte de los medios occidentales. Mientras la represión avanza, la cobertura es escasa, tibia o inexistente, como si las vidas iraníes valieran menos o su sufrimiento no mereciera atención. Este vacío informativo contribuye a la impunidad del régimen y a la soledad de quienes luchan.
Ante esta falta de respuesta, lo único que está en nuestras manos es hacer correr la voz. Usar todas las redes sociales, todos los espacios digitales, para contar lo que está ocurriendo. Difundir que el bravo pueblo de Irán está defendiendo sus derechos fundamentales frente a una teocracia sanguinaria. Romper el silencio es una forma de apoyo, quizá la más urgente, para que su lucha no quede enterrada en la oscuridad.