La lenta sangría del pequeño comercio en España: «Es imposible competir con las grandes plataformas»
El año pasado cerraron 13.586 tiendas, unas 38 al día. El mal dato confirma la agonía del comercio minorista, un sector muy vinculado al trabajo autónomo. 2026 dejará cifras incluso peores. «La caída ha sido estrepitosa. El sector del pequeño comercio está agotado», afirma Eduardo Abad, presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA).
Las persianas del pequeño comercio en España bajan sin hacer ruido, pero lo hacen de forma ininterrumpida. El año pasado cerraron 13.586 tiendas, unas 38 al día. Es la cifra más alta de los últimos años, según los datos aportados por la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA).
Ni siquiera la campaña de Navidad ha servido para maquillar mínimamente las cifras y salvar la cara: en diciembre de 2025 echaron el cierre 2.347 comercios frente a los 1.748 que lo hicieron en el mismo mes de 2024. Este último dato confirma que la sangría del comercio minorista, un sector muy vinculado al trabajo autónomo, va a más.
Cada cierre de un pequeño comercio implica en muchos casos el cese de la actividad para un autónomo. A principios de este 2026 que acaba de arrancar, el comercio de proximidad concentra a 716.637 trabajadores por cuenta propia, casi el 24% del total de autónomos del país, según cálculos de UPTA extraídos de los datos del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Son 7.513 menos de los los que había en el arranque de 2025: entonces eran 724.150.
La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), otra de las grandes asociaciones de autónomos del país, denuncia que esta tendencia es «una sangría que no cesa» y advierte de que el ocaso del pequeño comercio tiene «efectos directos sobre la vida de los barrios, la economía local y el tejido productivo del país». «El pequeño comercio continúa en caída libre», aseguran fuentes de esta asociación.
Si se echa la vista atrás, la sangría es aún mayor: en los últimos diez años 150.000 autónomos han dejado de trabajar en el pequeño comercio, 100.000 desde el año 2019, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) refrendados por UPTA. «La caída ha sido estrepitosa. Los datos demuestran que el sector del pequeño comercio está agotado», certifica Eduardo Abad, presidente de UPTA.
Abad califica la situación de «emergencia estructural» y adelanta que en 2026 el panorama va a empeorar. «Este año vamos a asistir al cierre de entre 12.000 y 15.000 pequeños comercios en España. La tasa de destrucción de empleo autónomo en el sector es enorme», añade el representante de UPTA.
Son varios los factores que influyen en esta lenta, pero persistente, agonía del pequeño comercio. Abad destaca sobre todo «la competencia desigual de las grandes superficies y el cambio en la forma de consumir que trae consigo la compra online, cada vez más extendida».
UATAE abunda en que «la tormenta perfecta lleva años gestándose». Desde esta organización señalan que los costes fijos, el precio de los alquileres comerciales, la brecha digital que arrastra a muchos comercios a la obsolescencia frente a los grandes canales de venta online, la falta de una estrategia para competir con las grandes plataformas como Amazon y la absoluta desregulación horaria, que beneficia a los grandes superficies y centros comerciales frente a las tiendas de barrio, juegan en contra del pequeño comercio. «Así es imposible competir», concluye Abad.
El presidente de UPTA sostiene que a día de hoy es muy arriesgado apostar por abrir un pequeño comercio en España. No compensa: es mucho trabajo y poco dinero. «El pequeño comercio es donde menor rendimiento económico produce un negocio. Es un sector complejo. Los pequeños comerciantes suelen ser mileuristas. De hecho, el comercio es el sector en el que más autónomos pobres hay. El 60% de los trabajadores autónomos que ganan menos de 700 euros al mes están en el comercio», apunta este experto.
Pese a ello, el pequeño comercio se erige en «un refugio» para muchos autónomos que no encuentran otra vía de salida cuando son despedidos de sus empresas. Muchos de los expulsados del mercado laboral por cuenta ajena se ven forzados a recurrir al autoempleo y se lanzan a abrir una pequeña tienda. Pero lo hacen —en muchos casos— sin saber muy bien donde se meten, según apunta Abad: «Cuando acudes al autoempleo de forma desesperada, sin cualificación, sin experiencia y en unas condiciones que no son las mejores para desempeñar una actividad económica que no conoces, sucede lo inevitable».
UATAE exige actuar con urgencia para proteger al pequeño comercio. «Es preciso regular el precio de los alquileres comerciales, impulsar la digitalización y poner fin a la libertad horaria salvaje de las grandes superficies», afirman fuentes de esta asociación de autónomos. UATAE recuerda también que cualquier medida para impulsar el comercio «debe ir acompañada de diálogo con las asociaciones del sector».
«No se puede seguir mirando hacia otro lado, el comercio local es parte de la identidad de nuestros pueblos y ciudades, genera empleo estable, cuida la economía circular y vertebra el territorio. Necesitamos que las políticas públicas pongan al pequeño comercio en el centro, regulación, apoyo y herramientas para que no se extinga», declaraba hace unas semanas, María José Landaburu, secretaria general de UATAE a guisa de conclusión.
Eduardo Abad tiene una visión un poco distinta a la de su colega. El presidente de UPTA cree que no se debería incentivar tanto a los autónomos a probar suerte en el pequeño comercio. Para él, es un sector sin futuro.
Este experto duda incluso de la efectividad de algunas ayudas públicas para poner en marcha un pequeño negocio, especialmente de las tarifas planas para autónomos. «Hemos tocado fondo. Si lo que pretendemos es utilizar todo tipo de ayudas para poner en marcha un negocio en un sector tan complejo y tan complicado como el del comercio, y que todo es ponerse a trabajar, nos estaremos equivocando. Estamos alimentando la falsa creencia de que a través de una bonificación en la Seguridad Social que dura dos años vamos a ser capaces de tener un negocio que sea factible. Pero no es así. La realidad es tozuda», sostiene el presidente de UPTA.
Abad también explica que es mejor orientar a los autónomos hacia sectores más competitivos, como los servicios. «Cuando hablamos de sector servicios, hablamos de electricidad, fontanería, todos los derivados de la construcción y todos los derivados de la reparación. Lo que hay que hacer es recolocar», asegura el experto.