España hace dos días… 50 años del fin del trabajo infantil
Empujar vagonetas en la mina, limpiar máquinas de hilar, cargar cemento… Lo han hecho niños españoles hasta hace muy poco. En 1976 se estableció la edad mínima para trabajar en 16 años. Durante décadas, chiquillos incluso menores de 10 años sufrieron jornadas agotadoras en condiciones terribles. Los recordamos
Largas jornadas
Casi un tercio de los niños y niñas de entre 10 y 14 años trabajaban en 1857 en puertos pesqueros gallegos. A menudo prolongaban las jornadas laborales combinando las tareas de pesca con trabajos en la industria de la salazón. Todavía quedan decenas de países en el mundo donde el trabajo infantil es legal (Haití, Nepal, Bangladés y Bolivia, entre otros).
La ley no lo frenó
De la Primera República es la primera ley para regular el trabajo de los niños. La ley Benot, de 1873, prohibía el trabajo a menores de 10 años, limitaba la jornada laboral y vetaba el trabajo nocturno para ellos. Pero se aplicó poco. Aquí, niñas lavando en 1912. | Foto: Miguel Rojo Borbolla
Esclavitud infantil
Unos 150 millones de niños trabajan ahora en el mundo. Lo asegura un informe de la Organización Internacional del Trabajo. Reciben menos salario (las niñas aún menos que los niños) y son las primeras víctimas de los accidentes laborales. En esta foto, aprendices en un taller de una empresa siderúrgica en 1920. | Foto: Constantino Suárez
En la obra
El niño de esta imagen trabaja en la construcción en el año 1948. Hasta 1995 aún había niños empleados en la construcción en nuestro país: unos 50.000 según el informe del sindicato UGT El trabajo infantil en España, que cifraba en 700.000 el número de trabajadores menores de edad. | Foto: Valentín Vega
Condiciones terribles
Los niños trabajaron en las minas de Murcia, Asturias, Almería y Río Tinto desde mediados del siglo XIX. Se ocupaban del lavado de mineral, acarreo de espuertas, transporte de agua y herramientas, trabajos en escombreras… En el interior hacían labores de arrastre, apertura y limpieza de galerías, transporte de vagonetas… Las condiciones eran terribles. Aquí, mineros en Mieres, en 1910. | Foto: Valentín Vega
iños sin porvenir
«Quitar al niño la educación para darle trabajo es arrebatarle el porvenir». Lo denunció en 1861 Concepción Arenal, una de las pioneras en defensa de la infancia. Hubo regulaciones, pero se esquivaban: los niños mentían con la edad y los empleadores hacían la vista gorda. Había pocas inspecciones. Aquí, limpiabotas en 1949. | Foto: Valentín Vega
Descanso dominical
En 1904, la Ley de Protección a la Infancia estableció que el trabajo infantil no debía superar las once horas diarias y fija el descanso dominical obligatorio. Pero se incumplía. La edad a partir de la que se puede trabajar en España (16 años) la fijó la Ley de Relaciones Laborales de 1976. La Constitución de 1978 reforzó su tutela al proteger sus derechos.
1 peseta por 7 arrobas
La escritora Elena Fortún entrevistó a niños trabajadores en 1930 y 1931, como los traperos Domingo y Juanita, de 11 y 9 años. Arrancaban a las cinco de la mañana a recoger basura. A las nueve volvían con el burro cargado. Separaban el papel de lo demás. «Por siete arrobas (80,5 kilos) de papel recogido nos dan 1 peseta», contaban. En esta foto, niños en una obra en 1948. | Foto: Valentín Vega
Los niños de humo
En las cuencas mineras asturianas había niños trabajando de forma habitual hasta bien avanzado el siglo XX, como este grupo de menores recogiendo carbón en las vías del tren en Asturias en 1945. A estos niños, cuentan, se los reconocía cuando salían de su pueblo porque olían a humo, lo que también los estigmatizaba. | Foto: Valentín Vega