4 febrero 2026

Un estudio científico confirma que la adolescencia dura hasta los… 32 años

La investigación, liderada por equipos de las universidades de Cambridge e Indiana, también identifica cuatro edades clave en el desarrollo del cerebro

En algunos casos ya lo intuíamos, pero la ciencia lo acaba de confirmar. La adolescencia dura hasta… ¡los 32 años! Resulta que ciertos comportamientos de tu pareja, de parte de tus amigos o incluso alguna que otra salida del tiesto impropia de una edad en la que ya se nos presupone cierta madurez tienen una razón de ser: el cerebro permanece en la fase adolescente hasta pasada la treintena.

Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un equipo internacional de neurocientíficos después de analizar las imágenes de más de 4.000 resonancias magnéticas realizadas a otras tantas personas de entre 0 y 90 años. El estudio, liderado por investigadores de las universidades de Cambridge e Indiana y publicado en ‘Nature Communications’, ha logrado un hito hasta hace poco impensable: trazar un mapa, con precisión inédita, de cómo cambian las conexiones cerebrales a lo largo del tiempo, desde la infancia hasta la vejez.

Y no solo eso. También han demostrado que pasamos por cinco grandes etapas durante nuestra vida, en las que el cerebro reorganiza su cableado para adaptarse a las diferentes experiencias, con puntos de inflexión clave en torno a los 9, 32, 66 y 83 años. Además de su valor teórico, esta investigación aporta una herramienta fundamental en el ámbito de la medicina: identificar ventanas sensibles en las que el cerebro es más plástico o más vulnerable podría mejorar la prevención y el tratamiento de trastornos neurológicos y psiquiátricos.

«Sabemos que las conexiones cerebrales son cruciales para nuestro desarrollo, pero carecíamos de una visión global de cómo cambian con el paso de los años y por qué», precisa Alexa Mousley, una de las directoras de esta investigación pionera. Estas son las cinco grandes etapas de la reorganización de nuestro cerebro.

De los 0 a los 9 años

Durante los primeros años de vida, el cerebro crece de forma explosiva. Aumentan rápidamente la materia gris y blanca y se crean muchísimas sinapsis (conexiones entre las neuronas), más de las que se conservarán en la edad adulta. Lo que ocurre es que esta hiperactividad hace que la red cerebral sea poco eficiente: la información no siempre sigue los caminos más cortos. Es una etapa de exploración, como un niño que recorre un parque sin rumbo fijo. Y a los 9 años es cuando se produce el primer gran punto de inflexión: el cerebro comienza una poda selectiva de conexiones y además se da un salto notable en las capacidades cognitivas.

De los 9 a los 32 años

Aquí llega uno de los hallazgos más llamativos del estudio. Desde el punto de vista de la conectividad cerebral, la adolescencia no termina a los 18 ni a los 25, sino que se extiende hasta la treintena. «Esta la única etapa de la vida en la que la eficiencia global del cerebro aumenta de forma sostenida», señalan en el estudio. Las redes se vuelven más especializadas, las rutas de comunicación se acortan y el sistema alcanza su máximo rendimiento. No es casualidad que este periodo coincida con un mayor riesgo de trastornos de salud mental, pero también con el pico de potencial cognitivo.

De los 32 a los 66 años

Alrededor de los 32 años se alcanza «el punto de máxima eficiencia cerebral y comienza la etapa más larga y estable». Durante estas tres décadas, la arquitectura del cerebro cambia lentamente. No se producen grandes saltos ni reorganizaciones profundas sino que se ve más bien como una meseta. «Suele coincidir en el tiempo con la estabilidad en la personalidad y la inteligencia que muchas personas experimentan en esta etapa. Lejos de ser un estancamiento negativo, se trata de un periodo de equilibrio funcional», describen los investigadores.

De los 66 a los 83 años

El siguiente punto de inflexión aparece en torno a los 66 años. No se trata de un derrumbe repentino, sino de una reconfiguración progresiva. La conectividad global disminuye poco a poco y el cerebro empieza a apoyarse más en redes locales: algunas regiones trabajan de forma más autónoma, «como músicos que inician proyectos en solitario». Es también la edad en la que aumentan los riesgos de enfermedades como la demencia o los problemas vasculares, aunque muchos cerebros sanos mantienen un funcionamiento notable.

De los 83 años en adelante

A partir de los 83 años se observa la caída más pronunciada de la eficiencia global y de la comunicación entre regiones distantes. Los datos son más escasos, porque es difícil encontrar cerebros muy longevos sin patologías, pero el patrón es claro: el cerebro se vuelve aún más local en su funcionamiento. Aun así, esta fase no implica necesariamente deterioro cognitivo. De hecho, muchas personas conservan lucidez y capacidades mentales plenas

Carmen Barreiro

https://www.ideal.es/vivir/salud/estudio-cientifico-confirma-adolescencia-dura-anos-20260126191141-ntrc.html