10 febrero 2026

El peligro real en Grazalema no viene de la lluvia: el agua brota desde el subsuelo bajo las casas

La borrasca Leonardo ha provocado un colapso del sistema kárstico de Grazalema tras acumular más de 600 litros por metro cuadrado en horas, con agua brotando desde el subsuelo, riesgo de hundimientos, deslizamientos y el desalojo total del municipio

Grazalema, al límite: el agua emerge desde debajo de las casas tras colapsar el sistema kárstico | Imagen realizado por MeteoCabra
Grazalema, al límite: el agua emerge desde debajo de las casas tras colapsar el sistema kárstico | Imagen realizado por MeteoCabra

En Grazalema, el problema ya no es únicamente lo que sigue cayendo del cielo, sino lo que está saliendo desde debajo de las viviendas. Las imágenes de agua brotando por enchufes, muros, suelos y fachadas no son anecdóticas ni superficiales: son la manifestación visible de un colapso geológico interno provocado por una combinación extrema de lluvia persistente y un terreno incapaz de absorber más agua. El canal MeteoCabra que facilita previsión, divulgación y fenómenos atmosféricos, que está ubicado en el municipio de Cabra, ha publicado un post en su canal de Facebook con una explicación detallada de las causas..

La borrasca Leonardo ha llevado al límite un entorno natural muy concreto. Grazalema no se asienta sobre un terreno compacto convencional, sino sobre un macizo kárstico, una estructura geológica tan compleja como peligrosa cuando se satura. Esa es la clave que explica por qué las autoridades han ordenado el desalojo total del municipio ante el riesgo de hundimientos, deslizamientos y fallos estructurales graves.

Lo que está ocurriendo no es una inundación clásica. Es un fallo del sistema de drenaje natural del subsuelo, algo mucho más difícil de controlar y con consecuencias potencialmente más destructivas.

Grazalema y el récord histórico de lluvias: el origen del colapso

La base del problema está en las cifras. Grazalema ha batido su récord histórico de precipitaciones, acumulando en apenas horas lo que en otros puntos de España cae en todo un año. Este volumen de agua ha superado con creces la capacidad de respuesta del terreno.

Durante años, el sistema kárstico ha funcionado como una esponja: el agua se filtra, circula por galerías subterráneas y reaparece de forma controlada en manantiales. Pero cuando el aporte es tan masivo y continuado, ese sistema colapsa.

El resultado es una saturación total del subsuelo, con el nivel freático ascendiendo hasta encontrar salidas no previstas: interiores de viviendas, sótanos, muros de carga y laderas completas. No es una hipótesis. Es exactamente lo que están observando los técnicos sobre el terreno.

El “efecto queso suizo”: por qué el agua sale por paredes y suelos

Grazalema se encuentra sobre un sistema kárstico de calizas y dolomías, rocas que se disuelven con el agua a lo largo de miles de años y generan un entramado de cuevas, conductos y vacíos internos. Este tipo de geología tiene tres características clave:

  • Alta capacidad de absorción… hasta que se satura
  • Existencia de galerías ocultas bajo el casco urbano
  • Conexión directa entre superficie y subsuelo

Cuando la lluvia es moderada, el sistema funciona. Pero cuando se alcanzan valores extremos como los registrados con la borrasca Leonardo, se produce una sobrecarga hidráulica.

El agua ya no puede filtrarse más y busca salida por cualquier punto débil. Es lo que los geólogos denominan “trop-pleins” o rebosaderos naturales: el agua emerge a presión desde abajo, incluso en zonas donde jamás había aparecido. Por eso en Grazalema:

  • El agua no entra solo desde la calle,
  • sino que sale literalmente del suelo de las casas.

Los tres riesgos estructurales que justifican el desalojo total

La decisión de desalojar todo el municipio no responde a una previsión genérica, sino a riesgos geológicos muy concretos que ya se están dando.

Presión hidrostática: el enemigo invisible

El agua acumulada bajo el terreno ejerce una presión brutal hacia arriba. Los cimientos de las viviendas no están diseñados para soportar empujes verticales desde el subsuelo.

Esa presión puede:

  • Reventar muros de carga
  • Desplazar estructuras
  • Provocar grietas súbitas e inestabilidad general

No es una cuestión estética: es un riesgo de fallo estructural completo.

Dolinas de hundimiento: el suelo puede desaparecer

El segundo riesgo es el más imprevisible. Bajo Grazalema existen cavidades que, al llenarse de agua y perder material por erosión interna, pueden colapsar. Esto da lugar a las dolinas de hundimiento:

  • El “techo” de una cavidad cede
  • El terreno se viene abajo de forma repentina
  • Puede ocurrir bajo una vivienda sin aviso previo

Es uno de los escenarios más temidos en entornos kársticos saturados.

Deslizamientos de ladera: la montaña pierde agarre

El tercer factor afecta especialmente a las zonas en pendiente. El suelo superficial, cargado de agua, se convierte en una masa inestable, conocida como coluvión.

Cuando esto ocurre:

  • El terreno pierde cohesión
  • La ladera puede deslizarse lentamente… o de golpe
  • Arrastra estructuras, muros y calles

Por este motivo se habla de riesgo real de corrimientos de tierra, no de simples anegaciones.

Perforar fachadas para salvar casas: una medida extrema pero necesaria

Uno de los detalles más impactantes de estos días en Grazalema es ver boquetes abiertos en fachadas y muros. No es vandalismo ni daño colateral. Es una técnica de emergencia.

Los técnicos están abriendo salidas controladas para que el agua pueda escapar, reduciendo la presión interna del subsuelo. Es una medida de descompresión estructural: permitir que el agua fluya hacia fuera antes de que reviente la vivienda desde dentro. Sin estas perforaciones:

  • La presión seguiría aumentando
  • El daño estructural sería mayor
  • El riesgo de colapso se multiplicaría

Es una solución dura, pero en este contexto, imprescindible.

El riesgo no termina cuando deje de llover

Uno de los errores más comunes es pensar que el peligro acaba cuando cesan las precipitaciones. En un entorno como Grazalema, ocurre justo lo contrario. Cuando el agua comienza a retirarse:

  • El terreno se reajusta
  • Aparecen asentamientos diferenciales
  • Se manifiestan grietas estructurales profundas

Es en ese momento cuando se detectan muchos de los daños más graves. Por eso los técnicos siguen monitorizando el terreno incluso cuando el cielo despeja. El sol no significa seguridad inmediata.

Grazalema, un caso extremo que explica por qué no es una inundación más

Lo que vive Grazalema no es comparable a una riada urbana convencional. Es un episodio geológico de saturación total, agravado por lluvias históricas y una morfología del terreno extremadamente vulnerable. Por eso:

  • Se ha ordenado el desalojo completo
  • Se vigilan vibraciones y movimientos del terreno
  • Se actúa casa por casa, no solo por calles

El peligro real no cae del cielo. Está brotando desde el subsuelo, y esa es la diferencia que convierte este episodio en uno de los más graves registrados en la historia reciente de la Sierra de Cádiz.

Grazalema no lucha solo contra el agua. Lucha contra la geología que despierta cuando el terreno dice basta.

Jaime Núñez

FOTO: Grazalema, al límite: el agua emerge desde debajo de las casas tras colapsar el sistema kárstico | Imagen realizado por MeteoCabra 

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