La primavera en Granada se prevé «extrema» para los alérgicos tras las últimas lluvias

Los expertos esperan una floración «explosiva» de las gramíneas y avanzan picos de demanda en urgencias y atención primaria por la agudización de síntomas

El tren de borrascas invernales que casi agota el abecedario en las últimas semanas –Leonardo, Marta, Nils y Oriana– ha provocado múltiples desastres, destrozos y alguna tragedia en Andalucía, pero también ha traído una bendición: agua en abundancia. El fin de la sequía es una buena noticia, pero también tiene efectos colaterales para esa cuarta parte de la población que sufre alergia al polen. La Unidad de Calidad Biológica del Aire de la Universidad de Granada (UGR) anuncia que las condiciones actuales –suelos muy húmedos y días soleados– hacen prever concentraciones de polen de plantas herbáceas como gramíneas, parietarias y plantagos «especialmente extremas» en las próximas semanas. Por su parte, alergólogos y epidemiólogos advierten de una agudización de síntomas como rinitis, conjuntivitis y asma en los pacientes alérgicos y recomiendan tomar medidas para evitar el contacto con el polen en la medida de lo posible y, en su caso, tener la medicación lista.

Concepción de Linares, responsable de la Unidad de Calidad Biológica del Aire junto a Paloma Cariñanos, destaca que los efectos del tren de borrascas ya están aquí. «La floración de los cipreses, que se ha visto retrasada con respecto a años anteriores, se ha activado con la llegada del buen tiempo, provocando que dichos niveles estén aumentando de manera significativa. Se prevé que alcancen valores extremos este fin de semana». La profesora de Botánica de la UGR resalta que los niveles de polen de parietarias –plantas de la familia de las ortigas, conocidas como hierba del muro– «se encuentran en niveles moderados con tendencia a aumentar en los próximos días».

Los niveles de polen de ciprés serán muy altos este fin de semana. Después subirán los de parietarias, gramíneas, chopo, plátano de sombra y olivo

En primavera irán apareciendo de manera sucesiva los pólenes de álamos, olmos, fresnos, plátanos de sombra, pinos, encinas y olivos. «Cabe esperar que las concentraciones de polen de gramíneas, plantagos-llantenes y parietarias sean especialmente extremas debido a las condiciones ambientales generadas tras el periodo de precipitaciones, con suelos muy húmedos, días cada vez más soleados y temperaturas en ascenso», pronostica.

Si en las próximas semanas se asienta el anticiclón, avanza De Linares, «las floraciones podrían ser muy explosivas, dado que las plantas han podido recuperarse del estrés hídrico que venían padeciendo». En cambio, si vuelven las lluvias habrá un «efecto lavado atmosférico» que bajará los niveles polínicos.

Alergias ‘dormidas’ por la sequía

El jefe del servicio de Alergología del Hospital Clínico, José Fernando Florido, explica que la intensidad de las lluvias de las últimas semanas tiene un efecto más relevante en las plantas silvestres, como las gramíneas. «En plantas cultivadas, como el olivo, las concentraciones de polen se mantienen altas y estables en época de floración, porque se riegan y las lluvias no influyen tanto, no hay exacerbaciones. Ocurre lo mismo con el ciprés, que está en jardines, viviendas o cementerios», recuerda el experto.

Una alta concentración de polen de gramíneas repercutirá en una agudización de los síntomas: «El año pasado llovió bastante en primavera y se notó: incluso personas con la alergia ‘dormida’ en los años anteriores por la sequía notaron más síntomas».

«Va a ser un año difícil», avanza. En general, las personas con alergia al polen de gramíneas suelen presentar rinitis, obstrucción nasal, hidrorrea –mucosidad acuosa y transparente– y conjuntivitis –picazón y lagrimeo en los ojos–, que serán más intensos si la floración es, como se prevé, extraordinaria. El asma es más frecuente en los alérgicos al olivo y también se puede ver intensificada, con más episodios y más intensos.

Así, se esperan picos de demanda tanto en atención primaria como en urgencias, con especial atención a las comorbilidades, es decir, la coincidencia de la temporada de alergia con infecciones respiratorias. «No podemos bajar la guardia», admite el médico.

Menos contaminación

El epidemiólogo Carlos del Moral, del Distrito Sanitario Granada Metropolitano, destaca que, si bien las lluvias persistentes aumentan el crecimiento de plantas, también mejoran la calidad del aire al limpiar la atmósfera –al menos temporalmente– de gases y partículas contaminantes, que en Granada alcanzan concentraciones preocupantes. Hay que tener en cuenta que la combinación de polución urbana y polen agudiza los síntomas de las alergias y, de hecho, las partículas que emiten los motores diésel modifican la estructura de los granos de polen y los vuelven más irritantes en las mucosas del aparato respiratorio.

El epidemiólogo también resalta que una concentración extrema de polen en el aire puede afectar incluso a personas no alérgicas y empeorar el estado de enfermos crónicos que, además, son sensibles a estos alergenos, como pacientes con enfermedades cardiovasculares o EPOC.

Inés Gallastegui

FOTO: Una mujer se suena la nariz junto a una zona de plantas herbáceas.

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