24 febrero 2026

LOS ALJIBES DE GRANADA: SU EVOLUCIÓN A LO LARGO DE LOS SIGLOS

Granada es una ciudad construida sobre siglos de historia y tradición, y una de sus mayores riquezas siempre ha sido el agua.

Desde tiempos islámicos, los aljibes han sido fundamentales para garantizar el abastecimiento en los distintos barrios, permitiendo almacenar y distribuir este recurso vital en una época en la que no existía un sistema moderno de canalización. Estas cisternas subterráneas no solo aseguraban el suministro en épocas de escasez, sino que también formaban parte del paisaje urbano, con sus característicos brocales de piedra y sus sistemas de captación desde fuentes y acequias.
 
Durante la Granada islámica, los aljibes públicos eran esenciales en barrios como el Albaicín, donde la población dependía de ellos para obtener agua limpia. Con la llegada de la Granada cristiana en el siglo XVI, muchas de estas infraestructuras fueron adaptadas y algunas incluso desaparecieron, al cambiar los modelos de urbanización y consumo de agua. Sin embargo, a pesar de su enorme importancia histórica, gran parte de estos aljibes se han perdido con el tiempo, enterrados bajo el crecimiento de la ciudad o simplemente abandonados hasta su desaparición.
 
¿Sabías que muchos de estos aljibes han desaparecido con el tiempo? Algunos aún permanecen ocultos bajo calles y edificios, otros han sido reconvertidos en almacenes, e incluso existen casos en los que estructuras que se creían aljibes resultaron ser antiguas bodegas o depósitos de grano.

Conocer su historia es rescatar una parte fundamental del pasado de Granada.

El papel de los aljibes en la Granada Moderna: Los aljibes públicos han sido una pieza clave en la historia de Granada, garantizando el acceso al agua en una ciudad donde las lluvias no siempre eran abundantes y las acequias no llegaban a todos los rincones. Junto a ellos, también existieron aljibes privados en algunas casas señoriales y palacios, aunque eran menos frecuentes debido a su alto coste. Su función principal era almacenar agua para el consumo diario, asegurando que los habitantes tuvieran acceso a este recurso en todo momento. Estas grandes cisternas subterráneas captaban el agua de manantiales, acequias o lluvia, y la conservaban fresca y limpia gracias a sus gruesos muros de cal y ladrillo, que evitaban su evaporación y contaminación.
 
En la Granada Moderna, los aljibes públicos jugaron un papel fundamental en el abastecimiento de agua. Situados estratégicamente en plazas y calles, eran gestionados por el gobierno de la ciudad o por instituciones religiosas. Algunos de los más importantes fueron los del Albaicín, que abastecían a la población a través de canalizaciones conectadas a las acequias que descendían de la Alhambra y la sierra. Además de estos, también existían aljibes privados en casas nobles y palacios señoriales, aunque eran mucho menos comunes. Las familias adineradas podían permitirse estos sistemas de almacenamiento dentro de sus propiedades, lo que les garantizaba un suministro más estable y privado. En la mayoría de los hogares modestos, en cambio, el agua se almacenaba en grandes tinajas de cerámica, ya que construir un aljibe era costoso y requería un espacio considerable.
 
A pesar del paso del tiempo, algunos aljibes históricos aún se conservan en Granada, especialmente en el Albaicín, donde su legado islámico sigue muy presente. Entre los más destacados se encuentran:
🔶Aljibe del Rey: Construido en el siglo XI durante el período zirí, es el mayor aljibe islámico de Granada, con una capacidad aproximada de 300 metros cúbicos. Actualmente, alberga el Centro de Interpretación del Agua y la sede de la Fundación AguaGranada.
🔶Aljibe de San Nicolás: Ubicado en la plaza del mismo nombre, este aljibe nazarí destaca por su nave casi cuadrada cubierta con bóveda de cañón. Tiene una capacidad de 62 metros cúbicos y se encuentra junto al famoso mirador de San Nicolás.
🔶Aljibe de Trillo: Datado a mediados del siglo XIV, es un claro ejemplo de la arquitectura hidráulica nazarí. Se encuentra bajo el jardín de un carmen en la calle Trillo y cuenta con una nave cubierta con bóveda esquifada y de cañón, con una capacidad de 50 metros cúbicos.
🔶Aljibe de San Miguel Bajo: Situado en la plaza de San Miguel Bajo, este aljibe nazarí del siglo XIII formaba parte de una antigua mezquita, ahora la Iglesia de San Miguel Bajo. Su acceso es visible en el lateral de la iglesia.
🔶Aljibe de San Cristóbal: Este aljibe medieval se encuentra junto a la Iglesia de San Cristóbal. Presenta una gran entrada arqueada por debajo del nivel de la calle, accesible mediante una escalera, y fue restaurado en 1989.
🔶Aljibe del Peso de la Harina: De origen islámico, este aljibe está asociado a una placeta donde, en el siglo XVII, se comerciaba con harina. Tiene una capacidad de 22 metros cúbicos y su exterior ha sido remodelado en épocas modernas.
🔶Aljibe de Bibalbonud: Ubicado en la plaza del Abad, este aljibe nazarí tiene dos naves y una capacidad de 21 metros cúbicos. Se cree que en este lugar se encontraba la Puerta de los Estandartes.
🔶Aljibe de las Tomasas: Cerca del mirador de San Nicolás, este aljibe destaca por su gran capacidad de 154 metros cúbicos. Aunque su portada es de construcción moderna, el aljibe en sí es histórico y muestra una pequeña puerta lateral utilizada para el registro del agua.
🔶Aljibe de la Cuesta de las Tomasas: De planta circular, este aljibe recuerda la arquitectura doméstica romana. Tiene una capacidad de 15 metros cúbicos y se alimentaba de la acequia de Aynadamar.
🔶Aljibe de Polo: Situado en la calle Panaderos del Albaicín, este aljibe consta de dos naves paralelas de distinta anchura y tiene una capacidad de hasta 50 metros cúbicos. Su boca ha sido remodelada recientemente.
🔶Aljibe de la Plaza del Salvador: Ubicado al inicio de la Cuesta del Chapiz, este aljibe nazarí cuenta con una única nave de planta rectangular y una capacidad de 19 metros cúbicos. Su bóveda fue remodelada a mediados del siglo XX.
🔶Aljibe de la Alhambra: Este aljibe, situado dentro del recinto de la Alhambra, tiene una estructura de planta rectangular de 34 metros de longitud por 6 metros de ancho y aproximadamente 8 metros de altura. Está formado por dos naves comunicadas por seis arcos semicirculares.
 
Estos aljibes, junto a otros repartidos por el casco histórico, son testigos silenciosos de la evolución de Granada y su relación con el agua. Sin embargo, muchos han desaparecido con el tiempo o han quedado ocultos bajo la modernización de la ciudad.
 
Con el paso del tiempo, algunos aljibes de Granada han quedado en desuso o han sido transformados. En el siglo XVI, el Cabildo de Granada promovió la conservación de varios aljibes públicos, aunque no todos lograron mantenerse en funcionamiento. Por otro lado, los aljibes privados eran menos frecuentes y solo se encontraban en casas señoriales y palacios, ya que la mayoría de la población recurría a grandes tinajas de cerámica para almacenar el agua, debido al alto coste de construcción de un aljibe.

Razones de la desaparición

Uno de los principales factores que explica la desaparición de los aljibes es que la mayoría de las viviendas de Granada no contaban con ellos. A diferencia de los grandes aljibes públicos, que abastecían a barrios enteros, las casas particulares —especialmente las más humildes— no tenían aljibes propios debido al alto coste de su construcción y mantenimiento. En su lugar, utilizaban grandes tinajas de cerámica para almacenar el agua que recogían de las fuentes y pilares públicos
Por otro lado, la transformación de la ciudad tras la conquista cristiana en el siglo XVI trajo consigo cambios en la gestión del agua y en la urbanización. Aunque muchas infraestructuras islámicas fueron reutilizadas, otras fueron modificadas o abandonadas con el tiempo. En algunos casos, el Cabildo de Granada intervino en la conservación y mantenimiento de aljibes públicos, pero no todos fueron protegidos, lo que llevó a la desaparición de muchos de ellos.

Confusión con otras estructuras subterráneas

No todos los espacios subterráneos identificados como aljibes lo eran en realidad. En algunos casos, se han confundido con almacenes subterráneos destinados a almacenar grano u otros productos. La diferencia principal radica en su estructura: los aljibes tienen una boca en la parte superior para recoger el agua, mientras que los almacenes suelen presentar aberturas laterales. Un ejemplo de esta confusión es el caso del Palacio de los Perfumes en la Carrera del Darro, donde una estructura abovedada subterránea fue considerada un aljibe hasta que estudios posteriores determinaron que en realidad era un almacén de cereales.
 
Esta confusión es importante porque indica que algunos de los aljibes que hoy se consideran desaparecidos quizás nunca lo fueron, sino que en realidad eran depósitos con otra función. Diferenciar estos espacios es fundamental para comprender mejor la historia hidráulica de Granada y para conservar de manera más precisa su patrimonio.
 
A pesar de estas pérdidas, los aljibes que aún se conservan son testigos de un sistema de abastecimiento que definió la estructura urbana de Granada durante siglos. En el próximo apartado exploraremos los esfuerzos para su conservación y la importancia de mantener vivo este legado histórico.
 
Los aljibes han formado parte del sistema de abastecimiento de agua en Granada durante siglos. Aunque muchos han desaparecido, los que aún se conservan permiten conocer mejor la gestión del agua en distintas épocas de la ciudad. La preservación de estos elementos arquitectónicos es importante tanto desde el punto de vista histórico como patrimonial.
 
En las últimas décadas, se han promovido diversas iniciativas para restaurar y conservar algunos aljibes, especialmente en el Albaicín. Ya en el siglo XVI, el Cabildo de Granada desempeñó un papel clave en la conservación de varios aljibes públicos, garantizando su mantenimiento durante un tiempo. Sin embargo, con el paso de los siglos, muchos han quedado en desuso o han sido olvidados. Actualmente, algunas de estas estructuras siguen en riesgo de deterioro o son poco conocidas por la población. Dar a conocer su historia y su valor arquitectónico puede contribuir a su preservación y puesta en valor.

Enrique Fernández De Píñar Garzón

https://www.facebook.com/enrique.fernandezpinar