LOS ALJIBES DE GRANADA: SU EVOLUCIÓN A LO LARGO DE LOS SIGLOS
Granada es una ciudad construida sobre siglos de historia y tradición, y una de sus mayores riquezas siempre ha sido el agua.
Desde tiempos islámicos, los aljibes han sido fundamentales para garantizar el abastecimiento en los distintos barrios, permitiendo almacenar y distribuir este recurso vital en una época en la que no existía un sistema moderno de canalización. Estas cisternas subterráneas no solo aseguraban el suministro en épocas de escasez, sino que también formaban parte del paisaje urbano, con sus característicos brocales de piedra y sus sistemas de captación desde fuentes y acequias.
Durante la Granada islámica, los aljibes públicos eran esenciales en barrios como el Albaicín, donde la población dependía de ellos para obtener agua limpia. Con la llegada de la Granada cristiana en el siglo XVI, muchas de estas infraestructuras fueron adaptadas y algunas incluso desaparecieron, al cambiar los modelos de urbanización y consumo de agua. Sin embargo, a pesar de su enorme importancia histórica, gran parte de estos aljibes se han perdido con el tiempo, enterrados bajo el crecimiento de la ciudad o simplemente abandonados hasta su desaparición.
¿Sabías que muchos de estos aljibes han desaparecido con el tiempo? Algunos aún permanecen ocultos bajo calles y edificios, otros han sido reconvertidos en almacenes, e incluso existen casos en los que estructuras que se creían aljibes resultaron ser antiguas bodegas o depósitos de grano.
Conocer su historia es rescatar una parte fundamental del pasado de Granada.
El papel de los aljibes en la Granada Moderna: Los aljibes públicos han sido una pieza clave en la historia de Granada, garantizando el acceso al agua en una ciudad donde las lluvias no siempre eran abundantes y las acequias no llegaban a todos los rincones. Junto a ellos, también existieron aljibes privados en algunas casas señoriales y palacios, aunque eran menos frecuentes debido a su alto coste. Su función principal era almacenar agua para el consumo diario, asegurando que los habitantes tuvieran acceso a este recurso en todo momento. Estas grandes cisternas subterráneas captaban el agua de manantiales, acequias o lluvia, y la conservaban fresca y limpia gracias a sus gruesos muros de cal y ladrillo, que evitaban su evaporación y contaminación.
En la Granada Moderna, los aljibes públicos jugaron un papel fundamental en el abastecimiento de agua. Situados estratégicamente en plazas y calles, eran gestionados por el gobierno de la ciudad o por instituciones religiosas. Algunos de los más importantes fueron los del Albaicín, que abastecían a la población a través de canalizaciones conectadas a las acequias que descendían de la Alhambra y la sierra. Además de estos, también existían aljibes privados en casas nobles y palacios señoriales, aunque eran mucho menos comunes. Las familias adineradas podían permitirse estos sistemas de almacenamiento dentro de sus propiedades, lo que les garantizaba un suministro más estable y privado. En la mayoría de los hogares modestos, en cambio, el agua se almacenaba en grandes tinajas de cerámica, ya que construir un aljibe era costoso y requería un espacio considerable.

A pesar del paso del tiempo, algunos aljibes históricos aún se conservan en Granada, especialmente en el Albaicín, donde su legado islámico sigue muy presente. Entre los más destacados se encuentran:
Estos aljibes, junto a otros repartidos por el casco histórico, son testigos silenciosos de la evolución de Granada y su relación con el agua. Sin embargo, muchos han desaparecido con el tiempo o han quedado ocultos bajo la modernización de la ciudad.
Con el paso del tiempo, algunos aljibes de Granada han quedado en desuso o han sido transformados. En el siglo XVI, el Cabildo de Granada promovió la conservación de varios aljibes públicos, aunque no todos lograron mantenerse en funcionamiento. Por otro lado, los aljibes privados eran menos frecuentes y solo se encontraban en casas señoriales y palacios, ya que la mayoría de la población recurría a grandes tinajas de cerámica para almacenar el agua, debido al alto coste de construcción de un aljibe.

Razones de la desaparición
Uno de los principales factores que explica la desaparición de los aljibes es que la mayoría de las viviendas de Granada no contaban con ellos. A diferencia de los grandes aljibes públicos, que abastecían a barrios enteros, las casas particulares —especialmente las más humildes— no tenían aljibes propios debido al alto coste de su construcción y mantenimiento. En su lugar, utilizaban grandes tinajas de cerámica para almacenar el agua que recogían de las fuentes y pilares públicos
Por otro lado, la transformación de la ciudad tras la conquista cristiana en el siglo XVI trajo consigo cambios en la gestión del agua y en la urbanización. Aunque muchas infraestructuras islámicas fueron reutilizadas, otras fueron modificadas o abandonadas con el tiempo. En algunos casos, el Cabildo de Granada intervino en la conservación y mantenimiento de aljibes públicos, pero no todos fueron protegidos, lo que llevó a la desaparición de muchos de ellos.
Confusión con otras estructuras subterráneas
No todos los espacios subterráneos identificados como aljibes lo eran en realidad. En algunos casos, se han confundido con almacenes subterráneos destinados a almacenar grano u otros productos. La diferencia principal radica en su estructura: los aljibes tienen una boca en la parte superior para recoger el agua, mientras que los almacenes suelen presentar aberturas laterales. Un ejemplo de esta confusión es el caso del Palacio de los Perfumes en la Carrera del Darro, donde una estructura abovedada subterránea fue considerada un aljibe hasta que estudios posteriores determinaron que en realidad era un almacén de cereales.
Esta confusión es importante porque indica que algunos de los aljibes que hoy se consideran desaparecidos quizás nunca lo fueron, sino que en realidad eran depósitos con otra función. Diferenciar estos espacios es fundamental para comprender mejor la historia hidráulica de Granada y para conservar de manera más precisa su patrimonio.A pesar de estas pérdidas, los aljibes que aún se conservan son testigos de un sistema de abastecimiento que definió la estructura urbana de Granada durante siglos. En el próximo apartado exploraremos los esfuerzos para su conservación y la importancia de mantener vivo este legado histórico.
Los aljibes han formado parte del sistema de abastecimiento de agua en Granada durante siglos. Aunque muchos han desaparecido, los que aún se conservan permiten conocer mejor la gestión del agua en distintas épocas de la ciudad. La preservación de estos elementos arquitectónicos es importante tanto desde el punto de vista histórico como patrimonial.
En las últimas décadas, se han promovido diversas iniciativas para restaurar y conservar algunos aljibes, especialmente en el Albaicín. Ya en el siglo XVI, el Cabildo de Granada desempeñó un papel clave en la conservación de varios aljibes públicos, garantizando su mantenimiento durante un tiempo. Sin embargo, con el paso de los siglos, muchos han quedado en desuso o han sido olvidados. Actualmente, algunas de estas estructuras siguen en riesgo de deterioro o son poco conocidas por la población. Dar a conocer su historia y su valor arquitectónico puede contribuir a su preservación y puesta en valor.
Enrique Fernández De Píñar Garzón
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