Cuando paseas por barrios como el Zaidín o La Chana, quizá no te preguntas cómo y por qué surgieron. Hoy son barrios consolidados, pero su historia está llena de contradicciones: viviendas construidas en la urgencia, especulación disfrazada de progreso y una promesa de bienestar que, en muchos casos, tardó décadas en cumplirse. ¿Sabías que la vivienda social en Granada no fue una invención del franquismo, sino que sus raíces se hunden mucho más atrás? ¿O que miles de familias fueron realojadas en barrios sin agua potable ni alcantarillado? Detrás de cada bloque de viviendas hay decisiones políticas, favores, desigualdades y una lucha constante de los vecinos por dignificar lo que el Estado les dio sin planificación. En este artículo encontrarás curiosidades que desmontan mitos, revelan verdades incómodas y muestran cómo la vivienda social moldeó la Granada que conocemos hoy.
Orígenes y Contexto Histórico

Los inicios antes de la posguerra: La vivienda social en Granada no nació con el franquismo. La Ley de Casas Baratas de 1911 ya promovió construcciones asequibles para obreros y empleados, como el Barrio de Fígares, las Casas Municipales en las Eras de Cristo y el Grupo de Casas Baratas en el Cercado Bajo de Cartuja. Estas iniciativas, impulsadas por el Estado y el Ayuntamiento, buscaban aliviar la falta de vivienda digna y mejorar las condiciones sanitarias en una ciudad en expansión.

Un Plan de Ensanche recuperado: Aprobado en 1937, en plena Guerra Civil, planteaba la expansión de Granada hacia el Zaidín, Camino de Ronda y Almanjáyar. Tras la guerra, el franquismo lo retomó en los años 40 y 50, adaptándolo a la urgencia habitacional, pero sin dotaciones suficientes, lo que llevó a un crecimiento desordenado.

El Plan de Alineaciones de 1951: Esta normativa limitó el suelo urbano y encareció los terrenos de ensanche, lo que afectó el crecimiento de la ciudad.

Granada duplicó su población en medio siglo: Pasó de 75.570 habitantes en 1900 a 154.589 en 1950, lo que impulsó la necesidad de nuevas viviendas.

Construcción en terrenos baratos: Las viviendas sociales se edificaron en suelo agrícola, obligando a una reordenación urbanística posterior.

La Vega de Granada, primer objetivo: En los años 40, las primeras viviendas sociales ocuparon suelos agrícolas, especialmente en la Chana.

Realojos tras desastres naturales: La promoción de vivienda social en Granada no solo respondió al crecimiento demográfico, sino también a la urgencia de realojar a familias afectadas por catástrofes.

Intervención de la Iglesia: La Asociación Benéfico Constructora “Nuestra Señora de las Angustias” lideró la promoción de más de 800 viviendas.

El Patronato de Santa Adela: Promovió la edificación en el Zaidín con cerca de 2.000 viviendas entre 1953 y 1959.

Construcción sin planificación adecuada: Muchas viviendas se levantaron sin servicios básicos, lo que generó un crecimiento urbano desordenado.

Recalificación de barriadas en 1955: Se integraron formalmente dentro del planeamiento urbano barrios construidos fuera de ordenación.
FOTOS DEL ZAIDIN
Arquitectura y Urbanismo

Viviendas de baja calidad: La escasez de materiales provocó construcciones deficientes y con problemas estructurales.

No todas eran para obreros: Algunas viviendas fueron destinadas a familias vinculadas al régimen franquista.

Sin servicios básicos iniciales: Barrios como el Zaidín carecían de agua potable y alcantarillado en sus primeros años.

Calles sin asfaltar: Durante años, muchas vías principales eran de tierra y tardaron en ser pavimentadas.

Falta de equipamientos públicos: La planificación inicial no contempló suficientes escuelas, centros de salud o mercados.

Migración rural hacia la ciudad: El crecimiento del Zaidín fue impulsado por la llegada de población del interior de la provincia.

Los nombres reflejaban la ideología franquista: Se construyeron grupos como el “Generalísimo Franco” en el Zaidín.

Participación de organismos públicos y privados: La Obra Sindical del Hogar y el Patronato de Santa Adela fueron actores clave.

Especulación con terrenos: Promotores privados compraban suelo barato junto a barrios sociales, esperando su revalorización.

Crecimiento sin planificación integral: Granada creció en función de la disponibilidad de suelo más que de una estrategia coherente.
Impacto Social y Económico

Compra tras años de alquiler: Muchas familias accedieron a la propiedad mediante sistemas de pago a largo plazo.

Especulación urbana: La recalificación de terrenos hizo que el precio del suelo urbano se disparara.

El Zaidín, de zona agrícola a mayor barrio de Granada: Su transformación fue radical en apenas dos décadas.

Movimientos vecinales: La falta de servicios básicos impulsó la creación de asociaciones que exigían mejoras.

Las mujeres, protagonistas en la organización barrial: Jugaron un papel clave en las demandas sociales de estos barrios.

Auge del comercio local: Las plantas bajas de los edificios acogieron numerosos negocios familiares.

Facilidades de crédito para fomentar la compra: Se establecieron planes de pago a largo plazo para incentivar la propiedad.

Gran parte de estas viviendas siguen habitadas: Aunque reformadas, muchas estructuras originales aún están en uso.

Industria y urbanización: La Chana creció en paralelo al desarrollo industrial, albergando a trabajadores de fábricas cercanas.

Transporte público tardío: En un inicio, los vecinos debían caminar largos trayectos para acceder a servicios básicos.
FOTO BARRIO FIGARES
Curiosidades Varias

Terrenos adquiridos a bajo precio: El Patronato de Santa Adela pagó la mitad del valor de mercado por suelo en el Zaidín.

Nombres religiosos y políticos: Muchas barriadas llevaban nombres como “Nuestra Señora de las Angustias” o “La Cruzada”.

Estructuras originales conservadas: Algunas viviendas aún mantienen su diseño inicial pese a reformas.

Falta de planificación integral: Hasta los años 60 no hubo una estrategia urbanística más definida.

Construcción masiva entre 1947 y 1960: Fue el periodo de mayor expansión de viviendas sociales en Granada.

Precedentes de la vivienda social: La Ley de Casas Baratas de 1911 sentó las bases para el desarrollo posterior.

Queipo de Llano y la vivienda para inválidos: Durante la Guerra Civil, promovió la construcción de casas para soldados heridos.

Tamaño del casco urbano en 1956: Seguía teniendo dimensiones similares a las de principios del siglo XX, pese al aumento poblacional.

Construcción en suelos de contacto: Las primeras viviendas protegidas se ubicaron en la periferia inmediata de la ciudad.

Crecimiento en tres fases: El Zaidín y la Chana se expandieron en distintas etapas, con diferentes tipos de promoción.
Expansión y Desarrollo

Primeros edificios unifamiliares: Las primeras promociones eran casas individuales, evolucionando luego a bloques de pisos.

Patios comunitarios en los años 50: Se diseñaron como espacios de convivencia vecinal.

Dimensiones reducidas: Muchas viviendas de los años 40 no superaban los 50 metros cuadrados.

Materiales de construcción diversos: Desde ladrillos de baja calidad hasta prefabricados de hormigón.

Más espacios verdes planificados, pero no construidos: Muchos solares previstos como zonas verdes terminaron en edificación.

Escuelas construidas años después: En barrios como el Zaidín y la Chana, los colegios llegaron tarde.

Infraestructura insuficiente: Muchas barriadas no contaban con suministro eléctrico estable al principio.

Proyectos que quedaron en el papel: Algunos mercados y centros cívicos planificados nunca se materializaron.

Deterioro y reformas: Con el paso del tiempo, muchas viviendas fueron modificadas por sus propios habitantes.

Viviendas más espaciosas promovidas por la Iglesia: Las del Patronato de Nuestra Señora de las Angustias solían ser de mejor calidad.
FOTO DE LA CHANA
Economía y Sociedad

Alquileres baratos en los años 50: Pero con requisitos políticos y laborales para acceder a las viviendas.

Uso propagandístico del franquismo: La vivienda social fue una herramienta clave de control social.

Incentivos a la compra en los años 70: Se buscó reducir el parque de viviendas en alquiler.

Mercado negro de alquileres en los 60: Algunas familias subarrendaban habitaciones.

Rehabilitación en los 80 y 90: Mejoras en fachadas e infraestructuras urbanas.

Expansión replicada en otras ciudades: Sevilla y Málaga siguieron modelos similares.

Crecimiento con alto coste social: Muchas familias vivieron durante años sin infraestructuras básicas.

Urbanismo forzado: Las decisiones políticas marcaron la expansión sin criterios técnicos.

Presión sobre la Vega: La urbanización eliminó suelo fértil de alto valor agrícola.

Privatización del suelo: Muchas parcelas vendidas por organismos públicos acabaron en manos de promotores privados.
La vivienda social en Granada no fue solo una cuestión de construcción y urbanismo; también fue un reflejo de decisiones políticas, intereses económicos y necesidades urgentes de realojo. A lo largo de los años, estos barrios crecieron y se consolidaron, pero su origen sigue marcado por desigualdades, falta de planificación y promesas incumplidas.
¿Hasta qué punto estas viviendas fueron realmente una solución para las familias que las habitaron? ¿Qué impacto tuvieron en la ciudad y en su desarrollo posterior? Y lo más importante: ¿qué lecciones podemos extraer de aquellos años para evitar repetir los mismos errores en la planificación urbanística actual?
A continuación, planteo 10 preguntas que invitan a la reflexión y abren el debate sobre la historia y el legado de la vivienda social en Granada.

1. ¿Cómo afectó la construcción masiva de viviendas sociales a la desaparición de la Vega de Granada?
La expansión urbana de Granada en los años 40 y 50 supuso un asalto directo a la Vega, un área de alto valor agrícola. La presión demográfica y la necesidad de suelo barato llevaron a que los terrenos fértiles fueran transformados en barrios residenciales, como ocurrió con La Chana y el Zaidín. Esta urbanización descontrolada redujo la superficie cultivable y modificó el paisaje, afectando el abastecimiento de productos locales y eliminando un ecosistema clave para la ciudad. Lo más preocupante es que esta tendencia continuó en décadas posteriores sin una planificación efectiva para preservar lo que quedaba de la Vega.

2. ¿Fue la vivienda social una herramienta de control político durante el franquismo?
Sí, en gran medida. El acceso a la vivienda social no solo dependía de la necesidad económica, sino también de la afiliación política. Se dio prioridad a familias afines al régimen franquista, y la Iglesia desempeñó un papel clave en la asignación de viviendas a través de organizaciones como la Asociación Benéfico Constructora Nuestra Señora de las Angustias. Además, las viviendas se agruparon en barrios cuyos nombres hacían referencia a figuras y valores del franquismo, como el “Grupo Generalísimo Franco” en el Zaidín. Esto no solo garantizaba la lealtad política de los beneficiarios, sino que también consolidaba una estructura de poder basada en la dependencia del Estado y la Falange.

3. ¿Por qué se construyeron viviendas sin servicios básicos como agua potable o alcantarillado?
El desarrollo de estas barriadas no se basó en un plan urbanístico sólido, sino en la urgencia de alojar a una creciente población migrante. El resultado fue la edificación de viviendas sin una infraestructura básica adecuada. Por ejemplo, el Zaidín y La Chana crecieron sin redes de saneamiento, con calles de tierra y con viviendas que carecían de acometidas de agua. Esto obligó a los vecinos a organizarse para reclamar estos servicios en los años posteriores, generando una oleada de protestas vecinales. El problema no era la falta de recursos, sino la ausencia de previsión y una ejecución precipitada.

4. ¿Es cierto que la Iglesia tenía más poder que el Estado en la promoción de viviendas sociales?
No más poder, pero sí una gran influencia. La Iglesia actuó como promotora de viviendas a través de asociaciones benéficas que canalizaban recursos y establecían criterios de adjudicación. El Patronato de Santa Adela y la Asociación Nuestra Señora de las Angustias gestionaron miles de viviendas, muchas de ellas destinadas a familias que respondían a criterios religiosos y morales afines a la doctrina católica y al franquismo. El Estado franquista se apoyó en la Iglesia para la distribución de viviendas, asegurando así un modelo de sociedad basado en la unidad entre Iglesia y régimen.

5. ¿Cómo influyó la especulación inmobiliaria en la expansión urbana de Granada en los años 50?
La especulación fue un elemento clave en la expansión de los barrios sociales. La recalificación de terrenos permitió que empresarios y promotores adquirieran suelos a precios bajos para luego venderlos o urbanizarlos con beneficios elevados. En el Zaidín, por ejemplo, terrenos adquiridos por el Patronato de Santa Adela a precio reducido fueron posteriormente valorados muy por encima del precio de compra. Esta especulación no solo enriqueció a ciertos sectores cercanos al poder, sino que también limitó la posibilidad de construir más equipamientos públicos al encarecer el suelo.

6. ¿Qué impacto tuvo la masificación del Zaidín y la Chana en la calidad de vida de sus habitantes?
Inicialmente, estos barrios crecieron sin planificación y con recursos insuficientes, lo que afectó la calidad de vida de sus habitantes. La falta de espacios públicos, colegios y centros de salud generó problemas sociales y económicos. Además, muchas de las viviendas eran de baja calidad y con dimensiones reducidas. Sin embargo, a partir de los años 70 y 80, la presión vecinal consiguió mejoras significativas, como asfaltado de calles, dotaciones sanitarias y transporte público. Actualmente, estos barrios han logrado consolidarse como áreas densamente pobladas con mejores servicios, aunque sus orígenes marcaron un desarrollo desigual en comparación con otras zonas de la ciudad.

7. ¿Por qué no se respetaron los planes originales que preveían más espacios verdes en los barrios sociales?
En muchos casos, los terrenos originalmente reservados para parques y espacios comunitarios fueron ocupados por nuevas construcciones debido a la creciente demanda de vivienda y la presión especulativa. En el Zaidín y Santa Adela, por ejemplo, las áreas previstas como zonas verdes acabaron siendo edificadas. Esta falta de planificación agravó los problemas de calidad de vida en estos barrios, que crecieron con densidades de población muy altas y con pocas áreas de esparcimiento. Solo en décadas posteriores se intentaron recuperar algunas zonas verdes.

8. ¿Cómo se permitió la construcción de viviendas con materiales de tan baja calidad?
La escasez de recursos en la posguerra y la necesidad de construir rápido llevaron a que se utilizaran materiales baratos y procesos constructivos deficientes. Muchas viviendas fueron edificadas con ladrillos de baja calidad y techos poco resistentes. Algunas construcciones sufrieron deterioro prematuro, lo que obligó a los vecinos a realizar reformas y mejoras estructurales en décadas posteriores. Además, las viviendas promovidas por organismos públicos no siempre cumplían con estándares adecuados, priorizando la cantidad sobre la calidad.

9. ¿Se podrían haber construido viviendas sociales sin el impacto negativo en la planificación de la ciudad?
Sí, pero habría requerido una estrategia a largo plazo que equilibrara la expansión urbana con la preservación del entorno y el desarrollo de infraestructuras. En lugar de permitir un crecimiento anárquico, el Estado podría haber delimitado claramente las zonas de expansión y garantizado que cada promoción contara con servicios básicos antes de ser habitada. Sin embargo, la urgencia política de mostrar resultados inmediatos y la falta de un modelo urbanístico sostenible llevaron a que Granada creciera de manera desordenada.

10. ¿Qué lecciones podemos aprender del modelo de vivienda social de los años 50 para evitar errores en la actualidad?
El caso de Granada en los años 50 demuestra que la construcción de viviendas sin planificación adecuada genera problemas a largo plazo. Hoy en día, muchos de estos errores se repiten en la expansión de ciudades sin criterios sostenibles. Algunas lecciones clave son:

La importancia de una planificación urbanística integral, que contemple equipamientos públicos desde el inicio.

La necesidad de garantizar infraestructuras básicas (agua, transporte, alcantarillado) antes de la ocupación de nuevos barrios.

La regulación del mercado inmobiliario para evitar especulación y encarecimiento del suelo.

El diseño de modelos de vivienda que no solo sean asequibles, sino también sostenibles y de calidad.
FOTO CHANA
Reflexión Final
Más allá de los datos y las cifras, la historia de la vivienda social en Granada nos deja una pregunta abierta: ¿aprendimos de los errores del pasado o seguimos repitiéndolos? Lo que empezó como una necesidad urgente se convirtió en un modelo de expansión sin planificación, con consecuencias que aún se sienten en la ciudad. La especulación, la falta de servicios y las decisiones políticas marcaron el destino de miles de familias. Hoy, cuando hablamos de vivienda accesible y urbanismo sostenible, es imprescindible mirar atrás para entender que los problemas actuales tienen raíces profundas. ¿Seremos capaces de hacer las cosas de otra manera en el futuro?