«Folletás granadinas» por Juan de Dios Villanueva Roa
Hace tres meses Granada afrontó 2026 llena de certidumbres y expectativas que, con la malafollá propia, pasarán a ser sembrados en nuestros desiertos.
Se centran sueños en obras y en designaciones, pero yo haría una breve encuesta a pie de calle, de las calles de todos los barrios, no en la Fuente de las Batallas que ya solo es nuestra en su mantenimiento, zona de turistas que miran fachadas. Una encuesta que pregunte a quienes aquí pagamos los impuestos por sus verdaderas preocupaciones, por las realidades sucedidas en esta ciudad amortizada para las empresas que no están fiscalmente ubicadas bajo la Torre de la Vela.
No preguntaría a quienes llegan a la Nazarí a encontrar pelotazos. No, preguntaría a quienes compran en tiendas de barrio, que sacan su basura de 20 a 23 horas, que pasean por las calles mirando al suelo para no pisar sustancias intestinales, que toman el metro y bus a diario. No preguntaría a ningún político de gobierno ni empresario de corbata, lo haría a ese que él mismo sube y baja su persiana y que está fastidiado de las lumbares, como mi vecino Manolo, que sufre a cada paso. Y a quienes llevan más de trescientos días en lista de espera del SAS para lo que sea, y escucha a quien sea decir que eso es culpa del otro, siempre del otro.
A esas personas que respiran los aires contaminados a pesar de la folletá y rentable zona de bajas emisiones, y de quienes viven de verdad en esta, nuestra Granada, que sufre cada finde con resultados de fútbol y baloncesto, y con los atascos de tráfico permanentes y con no poder circular por sus calles nada más que los de siempre. A esos les preguntaría cuáles son los problemas de la capital nazarí, a ver por dónde salen.