«José Almendros Castillo» por José Enrique Granados
La Linterna fue un semanario publicado en Madrid en los años 30 del siglo pasado, especializado en sucesos y temática de índole “negra”.
Esta revista en su número 49 de martes 21 de abril se hizo eco de un “extraño suceso” que rompió el idilio de unos recién casados en un pueblecito de Granada. Otras cabeceras de la época también se hicieron eco de este acontecimiento, aunque con menos dramatismo.
La historia transcurre en Caparacena y está relacionada con la desaparición de José Almendros Castillo, guardia de asalto cuyo cadáver apareció flotando en el rio Cubillas, el 10 de abril de 1936.
Al parecer en febrero de ese año, concretamente el 18 de febrero, el guardia salió de permiso hacia Caparacena para visitar a su esposa, que era la maestra de la población. Como hacía una noche muy tormentosa, el señor Almendros decidió pernoctar en su casa y retrasar su salida hasta la mañana siguiente, lo cual hizo.
Al despuntar el día 19, se despidió de su esposa, con la que llevaba poco más de dos meses casado y emprendió el regreso, y en vez de salir por el camino que lleva a Pinos Puente, para ahorrar tiempo cruzó por la pasadera del río Cubillas.
Se supone que, al cruzar dicha pasadera, tuvo la desgracia de resbalar y caer al río, con tan mala fortuna que se dio un golpe que lo dejó sin sentido, muriendo después por asfixia. En días posteriores al mencionado, fue registrado el río Cubillas con gran detenimiento son que se encontrara el menor rastro del guardia desaparecido, hasta que el viernes apareció flotando su cadáver en las proximidades de Caparacena.
Lo que hemos leído en la hemeroteca lo hemos contrastado con José Luis Flores Terrones, vecino de Caparacena quien, a sus 95 años, sigue gozando de una excelente memoria.
Gacetilla y curiosidades elvirenses.