«Hacia San Telmo» por Juan de Dios Villanueva Roa
Llegó el domingo electoral. No diremos que la ilusión recorra calles y plazas. A la gente parece importar poco quién gobierne.
La desafección política ha calado durante los últimos años. Al parecer, las listas de espera en la sanidad pública son ya una costumbre consolidada; yo, sin ir más lejos, llevo un año cómodamente instalado en una de ellas y la sorpresa sería que me llamaran antes de otro año. Lo mío no es mortal. Mortal ha sido lo de quienes ya no van a poder ir a votar este domingo, pero a esos ya no les importa su gobernante. A sus familiares no lo sé.
Como da igual lo de la formación universitaria, que está convirtiendo una tierra que cuenta sus capitales por universidades públicas y va a duplicar este número con privadas, de esas que cuestan no menos de veinte mil euros el curso en matrículas. Pero eso a muchos aún no ha llegado, llegará. Da igual, a la gente le da igual, y a Moreno Bonilla le viene todo de cara, beatificándose como santo varón porque ha sabido gestionar frente a la gente, que él llama su gente, inundaciones y accidentes, sin contar con los apoyos que esta tierra ha recibido del estado, que no ha sabido vender su moto.
Suena fuerte, pero es así. Aquí miramos para otro lado, pensando que con una sonrisa y unas suaves y cálidas palabras somos lo mejor de lo mejor, o nos metemos en un lío, porque con un presidente como este a qué más vamos a aspirar. Y Feijóo, Ayuso, Tellado, Muñoz… que vengan poco, les han dicho desde San Telmo, porque pueden identificarlos.
Que cada cual mire para delante (palante diría la prima) y que vaya a votar con lo que le pida su razón.
FOTO: RTVE