El curso escolar 2025-2026 toca a su fin. Bueno, casi. Aún quedan por delante los exámenes extraordinarios de septiembre para los y las estudiantes de primero de Bachillerato que no han conseguido superar todas las materias en junio. Durante el verano tendrán que estudiar, corregir errores y demostrar que son capaces de mejorar.

No sería mala idea que algunos responsables públicos hicieran exactamente lo mismo.

Porque si hubiera que repartir boletines de notas, el Ayuntamiento de Granada y la Junta de Andalucía llegarían a este final de curso con demasiadas asignaturas pendientes. Y lo preocupante no es solo el suspenso, sino la sensación de que dedican más esfuerzo a buscar culpables que a resolver aquello que depende de ellos.

Resulta llamativo ver al secretario general del PP de Granada, Jorge Saavedra convertido en comentarista de los retrasos del tren mientras apenas se escucha la misma intensidad para reclamar soluciones a cuestiones que afectan directamente a miles de familias granadinas

En Granada parece haberse instalado una forma de hacer política en la que cualquier incidencia ferroviaria ocupa más espacio que los problemas cotidianos de los vecinos. Resulta llamativo ver al secretario general del PP de Granada, Jorge Saavedra convertido en comentarista de los retrasos del tren mientras apenas se escucha la misma intensidad para reclamar soluciones a cuestiones que afectan directamente a miles de familias granadinas.

Paradójicamente, hablamos de un dirigente de un Partido Popular que gobernaba España cuando Granada permaneció 1.252 días sin conexión ferroviaria, entre abril de 2015 y noviembre de 2018. Aquel aislamiento sí supuso un golpe para la ciudad. Hoy, sin embargo, parece que cualquier incidencia sirve para alimentar la confrontación política, aunque las competencias propias sigan esperando.

Y mientras se mira hacia Madrid, los problemas siguen creciendo aquí. El mejor ejemplo está en los colegios públicos de Granada.

La Junta de Andalucía presentó un plan para mejorar el confort térmico de los centros educativos, una necesidad que nadie discute cuando las aulas alcanzan temperaturas incompatibles con un aprendizaje adecuado. Sin embargo, los datos conocidos este mes de junio reflejan una realidad muy distinta de la anunciada. De los 37 colegios públicos de la capital incluidos en el programa, solo tres habían conseguido completar las actuaciones previstas al finalizar el curso. Apenas un 8%. El resto seguía atrapado entre licencias, presupuestos y trámites administrativos.

Lo más preocupante no es únicamente el retraso. Es el modelo elegido.

Un director de colegio está para liderar un proyecto educativo. Los docentes están para enseñar. No para convertirse en gestores de licencias urbanísticas, redactores de proyectos técnicos o coordinadores de instalaciones de climatización

Porque se ha trasladado a los equipos directivos una responsabilidad que nunca debió recaer sobre ellos. Un director de colegio está para liderar un proyecto educativo. Los docentes están para enseñar. No para convertirse en gestores de licencias urbanísticas, redactores de proyectos técnicos o coordinadores de instalaciones de climatización. Si existe un problema estructural en las infraestructuras escolares, la respuesta también debe ser estructural y asumida por la administración competente.

Lo mismo ocurre en la Formación Profesional. En Íllora desaparece el ciclo de FP Básica de Servicios Administrativos del IES Diego de Siloé, una oferta especialmente demandada por alumnado de las pedanías y con una importante presencia femenina. El centro quedará limitado a la rama de Mecánica. En Huéscar, el IES La Sagra pierde también otro ciclo de FP Básica, reduciendo las oportunidades de formación para los jóvenes de toda la comarca y obligando a muchas familias a buscar alternativas lejos de su municipio.

A esta lista de asignaturas pendientes se suma ahora otro revés para Granada, esta vez en uno de sus principales motores de desarrollo: la Universidad de Granada

A esta lista de asignaturas pendientes se suma ahora otro revés para Granada, esta vez en uno de sus principales motores de desarrollo: la Universidad de Granada. La resolución provisional de la convocatoria de Unidades de Excelencia de la Junta de Andalucía ha dejado fuera a todas las candidaturas presentadas por la UGR, mientras universidades de Sevilla, Málaga, Cádiz, Almería y Jaén sí figuran entre las beneficiarias, con propuestas de financiación que oscilan entre 1,2 y 1,5 millones de euros por unidad. Resulta difícil comprender que una institución que ha construido durante décadas un prestigio científico reconocido dentro y fuera de España no obtenga respaldo en una convocatoria llamada precisamente a impulsar la excelencia investigadora.

No hablamos de una universidad cualquiera. La propia UGR recuerda que fue pionera en Andalucía al crear en 2015 un programa propio de Unidades de Excelencia para reforzar la competitividad de su investigación y que cuenta con reconocimientos nacionales de referencia, como las acreditaciones Severo Ochoa y María de Maeztu, además de una capacidad investigadora consolidada en ámbitos estratégicos como la inteligencia artificial, las matemáticas, la física, la química, las ciencias sociales o las humanidades. Si Granada quiere competir por el talento, atraer inversión y generar conocimiento, resulta difícil entender decisiones que, al menos de forma provisional, dejan a una de las principales universidades del país sin financiación en una convocatoria de estas características.

Todos estos ejemplos tienen algo en común.

Son competencias sobre las que la Junta de Andalucía y, en algunos casos, el Ayuntamiento de Granada tienen una capacidad directa de actuación. Sin embargo, demasiadas veces el debate político termina desplazándose hacia aquello que hace el Gobierno de España

Son competencias sobre las que la Junta de Andalucía y, en algunos casos, el Ayuntamiento de Granada tienen una capacidad directa de actuación. Sin embargo, demasiadas veces el debate político termina desplazándose hacia aquello que hace el Gobierno de España. 

Los alumnos que este verano preparan septiembre saben que aprobar exige reconocer los errores, estudiar más y dejar de buscar excusas. Quizá esa sea también la lección que deberían aprender en el Ayuntamiento de Granada de Carazo o en la Junta de Andalucía de Moreno Bonilla. 

Todavía están a tiempo. Cambien el rumbo, escuchen a los granadinos y granadinas, tomen medidas que mejores la vida en la ciudad y dejen de usar cortinas de humo para ocultar su mala gestión.

De lo contrario, los que perderemos, una vez más, será la ciudadanía.

 
Germán González Pérez, secretario de Educación y Universidad del PSOE de Granada capital, repasa las asignaturas pendientes de la Junta en materia educativa.
 
FOTO: Ayto. Íllora archivo Imagen de una protesta en Íllora contra la supresión del Grado Básico de Servicios Administrativos.
 
https://www.elindependientedegranada.es/politica/septiembre-ayuntamiento-junta