Una España posible, una España real
ANTE EL PARTIDO DE FUTBOL DE ESTE DOMINGO, GANE O PIERDA ESPAÑA EL MUNDIAL, ES BUENO LEER ESTE ARTÍCULO
La victoria de la selección de fútbol crea un raro momento de emoción colectiva más allá de la retórica divisiva y la crispación. Valdría la pena preservarlo-
A lo largo de los siete encuentros que ha jugado en este Mundial, la selección española nos ha demostrado, partido a partido y en un crescendo imparable hasta la final del domingo, que algunos de los valores que transmite este equipo pueden ser un motivo de orgullo. Hay algo en este raro momento de emoción colectiva que desafía estos tiempos de crispación y retórica destructiva, y que valdría la pena preservar. No se trata de magnificar lo que esencialmente es uno de los principales espectáculos de masas de la industria del entretenimiento global, que mueve millones de euros y de petrodólares y además está organizado por una FIFA de ética dudosa que preside un trumpista servil y contumaz. No vamos a descubrir tampoco aquí que las competiciones en las que se enfrentan selecciones nacionales son un ejemplo prototípico de lo que el profesor de ciencias sociales Michael Billing diseccionó en Nacionalismo banal. “El deporte”, escribe Billing en aquel ensayo clásico, “nunca es meramente deporte”. Porque el fútbol es fútbol y es negocio, pero es mucho más. Y puede ser algo mejor.
Tal vez nadie lo expresó tan bien como el locutor Víctor Hugo Morales al narrar el mítico gol que Diego Armando Maradona marcó hace exactamente 40 años, en el clásico de los clásicos, tras regatear a media selección de Inglaterra. “ [El país es] un puño apretado gritando por Argentina”, declamó emocionado. Esta dimensión del juego de once contra once más un balón surge de su potencialidad para generar emociones que sustancian un nosotros reconciliado y plural en el que conviven gentes de toda clase, origen y condición. Sería deseable que, sin instrumentalizaciones grotescas ni partidistas, y huyendo de las peores pulsiones patrioteras que hemos visto en otras ocasiones, las emociones que vivimos estos días tengan una sana utilidad convivencial. La comunión vivida a lo largo de toda la geografía española con la victoria de España ante Francia el martes por la noche podría ser la expresión espontánea de un patriotismo cívico tan banal y, precisamente por ello, tan necesario en estos tiempos nuestros de hostilidad en la conversación pública y de brutalización en la actividad política que a veces acaba transmitiéndose a la sociedad. Un equipo nos demuestra que podemos ser mejores de lo que creemos y de lo que muchos se empeñan en hacernos creer.
Desde hace años este país exporta entrenadores y deportistas del balón de primer nivel, y no se ha acostumbrado a los triunfos máximos, como demostró la España de Alexia Putellas, Aitana Bonmatí y Jenni Hermoso al proclamarse campeona del mundo en 2023. Muchos de los que integran esta Roja masculina juegan en una de las competiciones más exigentes del mundo y ganan los mayores trofeos. Al mismo tiempo, la composición de esta selección la hace más representativa de la España de la calle, de pueblos, barrios y ciudades, que la gran mayoría de las instituciones públicas. Es una cuestión de convivencia natural y sin exclusiones de lenguas, territorios, clases sociales y también de color de piel, aunque algún peculiar comentarista deportivo no haya podido reprimir una pulsión carpetovetónica al asociar aún la raza a la ciudadanía. Pero, además de la significación de la suma de cada uno de los nombres, hay incluso otra dimensión del equipo de Luis de la Fuente que refuerza esa idea noble del nosotros. Noble en el sentido auténtico de la palabra noble. Porque hay una filosofía aplicada a este deporte en el que, más allá de las individualidades, parecen compartir sin estridencias todos los que juegan. Es el modo en el que defienden y marcan. La manera en la que cada uno se sacrifica para el colectivo, siguiendo unos principios. Es también el pase inteligente como seña de identidad. Son los muchachos que están logrando elevar el deporte a la categoría de un arte elegante. Es una España posible; es una España real.
EL PAIS
FOTO: Varios jugadores de la Selección Española salen a inspeccionar el campo antes del partido de semifinales, el martes. Hector Vivas – FIFA (FIFA via Getty Images)
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