La historia de la Verja que nunca quiso el Campo de Gibraltar

Nadie echará de menos un muro que nació de la ocupación unilateral del istmo por parte de las autoridades británicas y que Franco mantuvo cerrado durante trece años

Para entender la herida que ahora se cierra, hay que remontarse mucho antes de que el alambre de espino mordiera la tierra por primera vez.

Detalle del candado de la Verja de Gibraltar.
Detalle del candado de la Verja de Gibraltar. / E. S.

1730-1854

El conflicto no nació en el majestuoso e imponente Peñón que el Tratado de Utrecht cedió en 1713, sino en las 156 hectáreas del istmo de arena que lo une a la península, una zona desmilitarizada que España siempre consideró de su soberanía. Fue allí donde el ingeniero militar Jorge Próspero de Verboom levantó en 1735 la Línea de Contravalación para frenar las ansias expansionistas británicas, un bastión defensivo que acabaría dando nombre y vida a La Línea de la Concepción. Aunque aquellas defensas se demolieron en 1810 para evitar que cayeran en manos de las tropas de Napoleón, el espacio intermedio quedó catalogado como una zona neutral.

Sin embargo, la geopolítica de los imperios suele aprovecharse de las tragedias humanas. En 1815 y 1854, sendas epidemias de fiebre amarilla asolaron el Peñón. En un gesto de incuestionable buena voluntad y humanidad, las autoridades españolas permitieron la instalación de campamentos y barracones de cuarentena en la zona neutral desmilitarizada. Pero la generosidad española chocó con la diplomacia de los hechos consumados: una vez superadas las crisis sanitarias, el Reino Unido se negó a retirar las instalaciones, anexionándose de facto un territorio que no le correspondía.

El administrador de aduanas abre la verja junto a agentes de la policía armada.
El administrador de aduanas abre la verja junto a agentes de la policía armada. / Diario de Cádiz

1908-1938

La confirmación física de este atropello llegó entre 1908 y 1909. Con la eterna excusa de controlar el contrabando, las autoridades británicas levantaron de manera unilateral una estructura de hierro y alambre. Nacía así la Verja. España, consciente de la trampa jurídica, se negó a construir una barrera paralela para no reconocer jamás que aquello era una frontera internacional, optando por situar su aduana a unos dignos 400 metros de distancia. Tres décadas después, en 1938, Gran Bretaña volvió a aprovechar la debilidad española —esta vez en plena Guerra Civil— para construir sobre esa misma zona desmilitarizada la pista de aterrizaje de su aeropuerto, invadiendo incluso aguas territoriales y sembrando una discordia que llega hasta nuestros días.

Apertura de la Verja el 15 de diciembre de 1982.
Apertura de la Verja el 15 de diciembre de 1982. / MANUEL MARTIN

1969

El capítulo más negro y doloroso de esta centenaria barrera se escribió el 8 de junio de 1969. Tras años de tensiones diplomáticas y el rechazo de Londres a la descolonización planteada por la ONU, el régimen de Francisco Franco decretó el cierre total de la Verja. Durante trece largos años de silencio forzoso, se cortaron las líneas telefónicas, el correo y el paso de personas. Aquel cerrojazo partió en dos a miles de familias, dejando imágenes desgarradoras de linenses y gibraltareños comunicándose a gritos y con prismáticos a ambos lados de la valla para anunciarse bodas, nacimientos o muertes. La Línea quedó sumida en una asfixia económica sin precedentes, perdiendo miles de empleos de la noche a la mañana.

Largas colas en 1999.
Largas colas en 1999. / TONY MEJIAS

1982-1985

La agonía comenzó a disiparse tras la llegada de la democracia. El 14 de diciembre de 1982, como gesto de apertura exigido para la futura integración europea, España abrió la Verja al paso peatonal, permitiendo reencuentros bañados en lágrimas que aún emocionan a la comarca. En febrero de 1985, el paso de vehículos y mercancías restableció definitivamente la circulación, normalizando una relación laboral y económica vital para el Campo de Gibraltar.

Trabajadores españoles se disponen a tomar el autobús el día del cierre de la Verja.
Trabajadores españoles se disponen a tomar el autobús el día del cierre de la Verja. / E.S.

2016

Pese a los posteriores intentos políticos de cosoberanía en los años noventa y principios de los dos mil, todos rechazados por la población gibraltareña, el verdadero terremoto político llegó con el referéndum del Brexit en 2016. Al consumarse la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Peñón quedaba expuesto a convertirse de nuevo en una frontera exterior implacable. La ironía histórica quiso que lo que en 1909 nació como un límite británico unilateral, amenazara ahora con aislar a Gibraltar de su sustento natural.

Ahora, tras una década de complejas e intensas negociaciones para integrar al Peñón de facto en el espacio Schengen, los obreros han desmontado los últimos vestigios de la Verja. Al desplazarse los controles policiales y aduaneros al puerto y al aeropuerto de la colonia, este símbolo de división pierde su razón de ser. Cae el hierro, cae el alambre y se desvanece la sombra de una frontera que nunca debió separar lo que la geografía, la sangre y el afecto diario siempre han mantenido unido.

Rafael Alberti cruza la Verja en 1995. / E.s

Rafael Alberti cruza la Verja en 1995.

Quino López

FOTO:Los españoles se agolpan en la Verja en los primeros días de la Guerra Civil española. Algunos historiadores cifran en 10. 000 el número de personas -la mayoría era republicana- que huyeron a Gibraltar en los primeros días de la Guerra Civil española, y el Gobierno británico lo rebaja hasta 4. 000. / Archivo Municipal de La Línea de la Concepción

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