El proverbio que se decía en la Granada nazarí hace 600 años: «Pocas visitas, y te querrán más»
La expresión forma parte de un extenso refranero recogido por Ibn ʿĀṣim, secretario y visir de la Alhambra
Hay consejos que cabalgan al mismo ritmo que la propia humanidad, tan inherentes a las relaciones sociales que pueden verse en distintas formas, pero entrañanando el mismo significado. «Pocas visitas, y te querrán más» podría pronunciarse hoy después de una comida familiar que se alarga demasiado o ante ese invitado que parece haber olvidado cuándo llega el momento de marcharse.
Sin embargo, para encontrar este proverbio hay que retroceder unos 600 años y regresar a la Granada nazarí. Este forma parte del refranero recopilado por Abū Bakr ibn Āṣim al-Garnāṭī, un destacado personaje granadino que fue secretario y visir de la Alhambra y participó en la vida política y cultural del Reino entre los siglos XIV y XV.
La obra más célebre de este antiguo granadino ha llegado hasta nuestros días bajo el evocador título de El libro de los huertos en flor, aunque el autor también dejó otros refraneros andalusíes de donde también se sustrae este proverbio.
Un refranero de la Granada nazarí
La obra y los refranes recogidos por Abū Bakr ibn ʿĀṣim al-Garnāṭī permiten asomarse a la vida cotidiana y al humor de la Granada nazarí, que si no usaba aún el término de ‘malafollá’, se puede intuir que sí hacían gala de ella.
La Universidad de Granada, que ha publicado su traducción íntegra al castellano a cargo de la arabista Desirée López Bernal, explica que El libro de los huertos en flor contiene un extenso refranero recopilado en el árabe que se hablaba en la Granada nazarí de finales del siglo XIV y comienzos del XV, como es el caso de este proverbio.
Seis siglos y el mismo problema con las visitas
Quizá ahí esté buena parte del encanto de recuperar hoy una frase tan pequeña y que, sin embargo, lanza su mensaje a voces. Han cambiado las casas, las costumbres y la propia lengua que se escucha por las calles de Granada, pero algunas situaciones cotidianas parecen haber sobrevivido bastante mejor al paso del tiempo.
Hace unos 600 años, en la Granada de la Alhambra, alguien ya había llegado a una conclusión que todavía puede resultar familiar: para no cansar ni exprimir el cariño, a veces hay que saber marcharse a tiempo y dejar que corra el aire, que así se ventila.
El humor nazarí, intacto
El contexto en el que aparece ayuda a entender su tono. El libro de los huertos en flor no era un tratado solemne dedicado únicamente a impartir enseñanzas.
La Editorial Universidad de Granada describe la obra como esencialmente humorística. IbnʿĀṣim la organizó en seis «huertos» en los que fue reuniendo respuestas ingeniosas, cuentos, refranes, pequeños chistes, anécdotas y sentencias morales. Su intención era divertir de forma instructiva al público cultivado de su tiempo.
Ese carácter convierte el libro en algo especialmente interesante seis siglos después. Sus páginas no hablan únicamente de grandes acontecimientos, gobernantes o conflictos: permiten acercarse también a las bromas, expresiones y pequeñas enseñanzas que circulaban en aquella sociedad granadina.
La traducción de Desirée López Bernal recibió, además, en 2021 el Premio de Traducción Literaria de la Sociedad Española de Estudios Árabes.