2 octubre 2026

Recorremos las localizaciones donde Los Javis filmaron su candidatura al Oscar, entre vecinas de noventa años, revoluciones a las puertas de la iglesia y un cortijo en Deifontes

Los rayos de sol caen como cabos de colores sobre el horizonte de Granada. Desde el mirador de San Miguel, bien temprano, uno entiende aquello de que la única escapatoria de esta ciudad es el cielo. «Aquí empezaba todo. Luego era cuestión de dejarse llevar». Sergio Méndez fue uno de los localizadores de ‘La bola negra’, película con la que Javier Calvo y Javier Ambrossi –Los Javis– han roto todos los techos del mundo. «Tenemos una provincia que es un regalo para rodar cine», sigue Méndez, con la pierna levantada sobre el poyete en el que una ristra de marineros oníricos –sacados de una pintura de Gregorio Prieto– observaron a Milo Quifes caminar junto a la cámara. «Es una de las escenas que grabamos aquí. Hacer esta película fue algo precioso, lleno de historias inesperadas… Recuérdame que te cuente lo de Pacharán».

‘La bola negra’, recién estrenada y candidata española al Oscar Internacional, rodó parte de su metraje en Granada, en octubre de 2025. Durante aquellos días, el aparcamiento de San Miguel fue el campo base donde decenas de furgonetas, tráilers y caravanas guardaban el equipo que luego se desplegaba por los distintos sets de grabación. «Pidieron una calle que se notara que era el Albaicín pero que no fuera demasiado evidente, una plaza donde hacer una revolución, el exterior de un casino y un cortijo de principios del siglo XX». Si colocamos todos esos puntos –menos el cortijo– en un mapa de la ciudad, obtenemos una preciosa ruta de tres kilómetros que, en 45 minutos, atraviesa la Alhambra de costado a costado, como una canica que sube y baja impulsada por un verso.

Desde San Miguel, la bola desciende poco a poco por la ladera hasta llegar al corazón del Albaicín. Allí hay dos calles que lucen a las mil maravillas en la gran pantalla. La calle del Beso y la calle Guinea. Ambas se convirtieron en una suerte de mercado poblado por decenas de extras con puestos de frutas, verduras y flores. «También había caballos –explica Méndez–. Imagina lo difícil que fue traer aquí todo el material por estas calles tan estrechas». Guinea, de hecho, es una calle bastante estrecha. Allí necesitaron grabar varias escenas desde los balcones con figurantes vestidos de época. Y apareció Carmen.

Méndez, por la calle del Beso. . (B. R. )
Sergio Méndez, en el mirador de San Miguel Alto. . (BLANCA RODRÍGUEZ)
Caminando por la calle Guinea. . (B. R. )
Méndez, por la calle del Beso. . (B. R. )
Sergio Méndez, en el mirador de San Miguel Alto. . (BLANCA RODRÍGUEZ)
 
 

Carmen tiene 90 años, pero sube los escalones como si acabara de hacer la primera comunión. «Subid, subid, sin miedo», dice sin perder el aliento. Al llegar a la tercera planta, atraviesa un pequeño pasillo y desliza el pestillo de la terraza. Luego abre la puerta y la luz entra a gritos. «Mirad lo que tengo aquí». Lo que tiene es una Alhambra que casi se puede tocar, unas vistas que no hay poema que valga. «Pues imagínate tú cuando vieron esto Los Javis. ¿Dónde hay esto? Pues en ningún lugar, nada más que aquí», sonríe.

Una mañana de octubre, Carmen Correa Maldonado se encontró en su puerta a un equipo de rodaje de ‘La bola negra’. Buscaban un balcón en la calle para terminar una secuencia. «Yo les dije que no tenía impedimento alguno, que aquí estaba mi casa, pero que todo lo que iban a contar en la película sucedió antes de que yo naciera, por si las moscas», cuenta divertida. Mientras preparaban el set, Carmen dejó caer que arriba había una terraza muy bonita, que lo mismo les gustaba para hacer alguna foto. «Se encontraron con la Alhambra. Y, bueno, lo grabaron todo. No he visto aún la película, pero tengo ganas de ver qué hay de mi casa».

Carmen y Los Javis se llevaron bien desde el primer minuto. «Es que son muy simpáticos. Me dijeron que qué suerte tenía de vivir en esta casa. Y yo les dije que es antigua, pero que en verano, con todo el calor, me pongo una sabanica encima». Carmen les contó que lleva 57 años viviendo en esta casa, que nació en Motril, que llegó a Granada un 2 de febrero y que el 3 conoció a su marido. «Él era fontanero y me enseñó cómo funcionaba la caldera de carbón de piedra. Nos conocimos y aquí estoy, mira qué película».

Sergio y Carmen, con la Alhambra de fondo. . (BLANCA RODRÍGUEZ)
Carmen, en la puerta de su casa. . (BLANCA RODRÍGUEZ)
Sergio y Carmen, con la Alhambra de fondo. . (BLANCA RODRÍGUEZ)
Carmen, en la puerta de su casa. . (BLANCA RODRÍGUEZ)
 
 

La casa de Carmen se convirtió en ‘el hogar’ inesperado de Los Javis en el Albaicín. El último día, los tres quedaron en que se iban a hacer una foto antes de despedirse. Carmen se maquilló y se vistió con un traje precioso, pero el cine, a veces, vuela. «Terminaron la escena y tenían que irse a seguir grabando, iban tarde. Me contaron que luego se dieron cuenta, que se habían marchado y que se sintieron muy mal, pero ya no podían volver. Lo entiendo… Ojalá regresen y pasen por aquí para que nos hagamos una foto juntos. Me encantaría».

Revolución y casino

La ruta nos lleva hasta la Plaza de Santa Ana, la secuencia de la revolución. «Una secuencia muy complicada, con efectos especiales, fuego, 250 figurantes, caballos… Y en el centro de Granada», recuerda Méndez. Para rodar allí, el equipo de ‘La bola negra’ tuvo que llegar a un acuerdo con la propia iglesia, ya que el set estaba en su misma puerta. «Nos dijeron que no había ningún problema, siempre y cuando la gente pudiera entrar a misa de seis». Efectivamente, aquella tarde, la tarde en la que se grabó la escena más complicada, había misa en Santa Ana. Y, como habían llegado al acuerdo, tenían que dejar pasar a todo el que quisiera ir. «De repente, la contraseña para entrar al set era ‘quiero ir a misa’». Como pueden imaginar, un rodaje tan complicado llamaba mucho la atención de decenas de curiosos que podían interrumpir el trabajo. «Lo cierto es que todo el que dijo quiero ir a misa, entró. Luego, alguno prefirió quedarse mirando lo que hacíamos…».

El último punto de la ruta es el Carmen de los Mártires, una de las joyas de la corona en el amplio bazar de localizaciones que ofrece la provincia. «La Film Office del Ayuntamiento de Granada nos ayudó muchísimo, es maravilloso trabajar con ellos», dice Méndez. En los Mártires se grabó el exterior del casino de la película, el lugar que da sentido a esa bola negra que se diferencia de todas las demás.

Fotografiando el Carmen de los Mártires, exterior del casino en la película. . (B. R. )
Méndez camina por la plaza de Santa Ana, lugar de la revolución en ‘La bola negra’. . (BLANCA RODRÍGUEZ)
Javier Ambrossi dirige una escena en la plaza de Santa Ana. . (PEPE MARÍN)
Fotografiando el Carmen de los Mártires, exterior del casino en la película. . (B. R. )
Méndez camina por la plaza de Santa Ana, lugar de la revolución en ‘La bola negra’. . (BLANCA RODRÍGUEZ)

Para continuar la ruta hay que subirse al coche. Sergio Méndez encontró el cortijo de principios del siglo XX a 22 kilómetros de la ciudad, en Deifontes. La enorme casa está en un desvío de la carretera principal, justo antes de llegar al pueblo. El camino de tierra cruza las vías del tren y atraviesa un hermoso campo de cultivo. «El cortijo está en venta, así fue como lo encontré», apunta el localizador.

El reto era enorme porque el edificio lleva muchos años abandonado. O casi, porque lo cierto es que había una importante y sonora familia de abejas. «Hubo que llamar a un apicultor». Para transformarlo en una lujosa mansión, el equipo de arte vino desde Barcelona cargado con muebles, cuadros, pinturas y todo tipo de decoraciones que obraron el milagro. «Hicieron hasta una fuente con sus mosaicos. El resultado fue impresionante». En esta escenas participan Milo Quifes, Antonio de la Torre, María Morales y Natalia de Molina.

El cortijo de Deifontes.
El cortijo de Deifontes. (BLANCA RODRÍGUEZ)

El cortijo era muy cómodo para trabajar porque, en la entrada, tenía muchísimo espacio para dejar camiones y demás material logístico. «El equipo de arte sudó la gota gorda durante un mes para transformarlo por completo». En ese mes, recuerda Méndez, solían ir a comer al Hostal Nacimiento, «donde nos trataron superbién». Uno de esos días, apareció un cachorro abandonado. Un perrito al que Aitana Ozaeta, la jefa de arte, llamó Pacharán.

«Aitana, que tiene un corazón muy grande, decidió acogerlo con todo lo que eso implicaba», dice Méndez. Y sigue: «Estuvo con nosotros en la construcción del cortijo y luego se quedó. Se convirtió en el perro del rodaje y nos acompañaba a todas partes. De hecho, era el primero en llegar, con la avanzadilla. Le cogimos mucho cariño». El problema es que Aitana no podía hacerse cargo de Pacharán, pero no dudó en quedárselo hasta que le encontrara un hogar…

Pacharán, en Plaza Nueva, siguiendo el rodaje. .
El bueno de Pacharán, el perro de ‘La bola negra’ que adoptó Javier Calvo. .
Pacharán, en el cortijo de Deifontes. .
Pacharán, en el rodaje por el Albaicín. .
Pacharán, en Plaza Nueva, siguiendo el rodaje. .
El bueno de Pacharán, el perro de ‘La bola negra’ que adoptó Javier Calvo. .
 
 

Unos meses más tarde, cuando ya había terminado el rodaje de ‘La bola negra’, Sergio llamó a Aitana y le preguntó por Pacharán. «Me contó que aquel perro que había enamorado a todo el equipo ya tenía casa de acogida. Javier Calvo lo había adoptado». Por cierto, miren con atención, porque Pacharán también sale en la película…

Y así rueda la bola, rueda grande y negra desde Granada hasta Nueva York, como Federico, como un poema cargado de versos sueltos que, juntos, riman hasta con el cielo.

Sergio Méndez (cuarto) con otros miembros del equipo de localizaciones de 'La bola negra'.
Sergio Méndez (cuarto) con otros miembros del equipo de localizaciones de ‘La bola negra’. (R. I.)

De Sierra Nevada al rock and roll, Granada está de moda

Aunque el grueso del rodaje de ‘La bola negra’ sucedió en octubre de 2025, la última escena se grabó en enero de este año, en Sierra Nevada. Grabaron una escena fundamental de la película en pleno temporal, cuando la estación tuvo que cerrar por las fuertes nevadas. Cualquiera diría que querían seguir los pasos de J. A. Bayona. «Yo creo que desde ‘La sociedad de la nieve’, Granada ha crecido bastante a nivel audiovisual. Las productoras se han dado cuenta del potencial que tenemos en cuanto a localizaciones y a la facilidad de trabajar aquí, que tienes tanto alta montaña como playas tropicales o motivos nazaríes», reflexiona Sergio Méndez, localizador audiovisual. Méndez formó parte del equipo de Clara Salvador, la jefa de localizaciones, junto a Víctor Sánchez, Martín Soto, Ana Pellín, Berta Pindado y Juan Carlos. «Un equipazo».

Méndez es uno de los sospechosos habituales del audiovisual granadino y ha trabajado en numerosos rodajes de películas, series y spots por toda Andalucía. Aunque lo cierto es que él es músico. «Tengo una banda de rock: Terral. Llevamos 10 años y estamos preparando ahora el disco nuevo. Estamos deseando que lo escuchéis».

José E. Cabrero

FOTO: https://www.tiktok.com/@lavingrana/video/7686088570393660694

https://www.ideal.es/culturas/cine/ruta-bola-negra-granada-20260927234159-nt.html#vtm_modulosEngag=lomas:xlsemanal/firmas/isabel-coixet:noticia:7